# Lunes, 26 de septiembre de 2016

*La infidelidad*

By [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall) · 2024-06-03

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Ayer no pude y no quise escribir. Fue el día más intenso que recuerdo en mucho tiempo. Sin duda la idea de la relación era crear un entorno que me permitiera crecer y eso es lo que está sucediendo. Crecimiento implica dolor. No podemos escapar del dolor. Lo único que podemos hacer es aceptarlo. Jessica me dijo “grow up” y es exactamente lo que estoy haciendo. Lo tomé como un omen, uno más. Creo que ayer fue la primera vez que pequé aceptando las consecuencias en vez de culpar a los demás. Culpar a los demás es el mecanismo que tenemos para no hacer lo que queremos o para no aceptar las consecuencias de nuestras decisiones. Es más fácil culpar a los demás. Es más fácil culpar a Pablo que aceptar mi realidad en 8fit. Es más fácil culpar que tomar una puta decisión y afrontar las consecuencias. Jesucristo tomó una decisión y aceptó las consecuencias. Jesucristo y su historia, ya sea cierta o mitológica, es un bonito mauerfall. En el fondo mauerfall es la historia de un mediocre, de una persona tan insegura y dependiente que es incapaz de aceptar las consecuencias de sus actos. El celibato fue la decisión más valiente de mi vida, aceptar sus consecuencias es la contención más valiente de mi vida. La dualidad decisión-contención es clave. Deja a los demás decidir y te enfrentarás a contenciones por encima de tus fuerzas, porque los demás no tienen ni puta idea de lo que puedes contener y lo que no. Tener miedo no es una excusa para no tomar una decisión. Hazlo o no lo hagas, pero no pongas en los demás el peso de justificar tus actos, de soportarlos. Y si lo haces, entonces acepta las consecuencias. ¿No te gustan las consecuencias? Entonces decide por ti mismo. Tus decisiones te pueden llevar a la soledad, a la pobreza, a la muerte. Pero dejar tus decisiones en manos de los demás te lleva a la soledad porque nadie puede saber lo mejor para ti y comprenderte a la perfección; a la pobreza porque nadie puede estar más interesado en la supervivencia que tú mismo; a la muerte porque cuando decidimos vivir para otra cosa que nosotros mismos, en el fondo renunciamos al don de la vida. ¿Es imposible toda relación, toda colaboración, toda asociación? No, no es imposible. Implica conocerse, saber qué puedes ceder y qué no. Qué frustraciones son tolerables y cuáles no. Implica también no tener miedo a que la relación se acabe, mantener el propio criterio y aceptar las consecuencias. Si en una relación abandonas tu propio criterio, si la validación tiene que venir de fuera, entonces te abocas al pecado, que es aquellas cosas que querrías hacer y no haces por miedo, por no pensar por ti mismo, por no aceptar las consecuencias de tus actos. ¿No quieres aceptar el infierno? Entonces no hay nadie forzándote a nada, eres tú voluntariamente frustrando tus deseos. No hay demonios a los que culpar más allá del demonio que vive dentro de ti. ¿Te putea no tener la libertad para hacer algo que deseas hacer? ¡Crece un poco! Toma una puta decisión, por una puta vez en tu vida. Hazlo y acepta las consecuencias. No lo hagas y acepta que la única persona que te está puteando eres tú a ti mismo. Si eres un inmaduro lo que harás es inventarte un infierno para asustarte de las consecuencias e inventarte un cielo para consolarte del puteo. Ambos mecanismos son dos caras de la misma moneda, la capacidad del ser humano de construir un mundo más allá de los sentidos. Una herramienta, una droga para resistir el dolor que debe ser usada con moderación. La trascendencia del instante presente, del aquí y ahora, puede ser una adicción que anule completamente tu existencia o el motor para invertir energía en sacar lo mejor de ti mismo. Es lo que nos hace humanos, miserablemente infelices y extraordinariamente creativos. ¿Estás miserablemente infeliz? No escapes tanto del instante presente y transforma en creatividad toda esa trampa interior que has creado.

Si has invertido tu energía en crear un universo interior e impides que se expanda ¿cómo no vas a sentirte frustrado? Deja de refugiarte en él para escapar del dolor del momento presente o deja que se expanda y asume las consecuencias con valentía. Pero no, es más fácil culpar a los demás porque no te entienden. ¿Qué coño van a entender? ¿No ves que todo ese universo interior no lo entiendes ni tú mismo y eso que lo has parido tú? ¿Se puede ser feliz en el sistema? ¡Claro que sí! Deja de aferrarte a tus sueños y haz que el sistema sea tu sueño. ¿Quieres soñar otras cosas porque el Sistema te pone enfermo? ¡Claro que sí! Pero entonces acepta el dolor que supone la frustración de no realizar tus sueños o realiza tus sueños y ten el puto valor de aceptar la expulsión del Sistema como consecuencia. Esta es la gran enseñanza de la infidelidad de ayer. Esta es mi constatación de que el ángel y el demonio son exactamente lo mismo, seres que viven en tu superestructura mental que se aparecen en tu realidad, para recordarte lo que quieres ahora, lo que temes en el futuro y para recordarte lo que tienes ahora y lo que quieres en el futuro. El ángel, el demonio y yo somos tres personas distintas y un solo hombre verdadero. Escucha sólo a tu ángel y acaba atrapado en el miedo, esperando que alguien te recompense en el futuro. Escucha sólo a tu demonio y acaba completamente solo, incapaz de construir un futuro compartido. No escuches a ninguno de los dos y vive sin deseos y sin temores, sin hacerte daño ni hacer daño, sin sufrir y sin crecer, en un eterno presente del que no te deberían sacar ni el sueño, ni el frío, ni el hambre, ni el deseo sexual. ¿No te gusta ninguno de los tres escenarios?. Entonces aprende a sentarte con tu Trinidad interior y a negociar. Aprende a escucharte y tomar decisiones. Aprende a repartir tu amor entre esas tres personas porque necesitas esas tres componentes para determinar el módulo y dirección de tu propia fuerza interior. Fíalo todo a solo una de las tres componentes si quieres, pero entonces no me llores si tu vida es mediocre y no eres único e irrepetible. No lo mereces porque estás siguiendo un camino marcado. Acéptalo y transcurre lentamente por él. ¿No puedes? ¡Crece un poco! O ten vez valor para tomar decisiones.

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*Originally published on [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall/160926)*
