# Miércoles, 5 de octubre de 2016

*Carta a Jesús*

By [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall) · 2024-06-06

---

Hoy es el cumpleaños de Mn. Domingo. Cuando miro atrás me siento avergonzado de haber puesto mi vida en manos de gente tan mediocre, con una visión del mundo tan limitada. Pero a la vez sé que no soy mejor que ellos. Mis hijos verán mi mundo como algo muy pequeño también, y se sentirán limitados igual que yo me he podido sentir limitado. Hay que perdonar a los padres por su pecado, un pecado que no han cometido. Igual que Dios nos perdona por algo que nunca hicimos.

He de mirar a mis progenitores y sentirme orgulloso de ellos. Puedo sentirme orgulloso de Mn. Domingo. Él me enseñó a ser constante y a luchar. Me enseñó a creer en una visión compartida y a dar lo mejor de mí mismo para hacerla real. Me enseñó a querer a los demás, a desearles lo mejor, a desvelarme por compartir con otros lo que daba sentido a mi vida y me hacía feliz.

Estoy angustiado con el trabajo. He perdido el foco. Ver a la gente sufrir me ha hecho abandonar el pragmatismo y enzarzarme en una batalla que hace tiempo que di por perdida. Demando coherencia cuando el más incoherente de todos he sido yo. Esta segunda mitad de mis vacaciones en Barcelona quiero que sean una fuente de serenidad, de balance y de recuperar mis prioridades. 8fit no es una prioridad, ni mucho menos. No puedo seguir invirtiendo tiempo y energía en ello. He de hacer que no me pidan y recordar que es solo una fuente de ingresos. No es mi pasión. Pablo no es mi socio, ni mi amigo. Es simplemente un rico intentando ser más rico y yo le ayudo en su objetivo a cambio de tener un lugar donde dormir y algo de comer. No trabajar en algo en lo que creo es desgastante. Siempre he huido. Sigo interesado en no huir, en confrontar el dolor, en transcenderlo a base de mantener la mirada fija en algo más importante. Es una buena oportunidad para demostrar con hechos que el trabajo es un medio y no un fin. Cada vez que me frustre debería transformar esa angustia en motor para el cambio. Ya he dado mi opinión, con una fuerza y claridad meridianas. Ahora es el momento de seguir trabajando, intentando maximizar el provecho propio. Basta ya de quejarme y conspirar. Si no estoy a gusto, puedo pedir la mitad de la herencia e ir a un país lejano. Si me quedo, me quedo. No puedo ser como el otro hermano de la parábola. Mi prioridad, lo que me pido a mí mismo, es dejar de ser incoherente. Sí 8fit es un medio de supervivencia, entonces no debería ni tan siquiera tener una línea en estas páginas. Cualquier otro trabajo que ahora empezara sería una fuente de distracción. Sería muy fácil caer de nuevo en la ilusión de que otro trabajo me daría lo que me falta. No es así. Desarrollar mi voz interior, dar forma al mundo interior que llevo dentro, enfrentarme a los dolores del parto... Eso es lo que sé que debo hacer. 8fit, Jessica, mis padres... Si no los pongo en perspectiva, si no lo subordino a mi misión, entonces se convierten en veneno que contamina el feto y que me conduce a sufrir un aborto. Ya está bien de quejarse, de culpar a los demás, a las circunstancias, a la suerte, a mi salud. ¿No hemos quedado en que todo ello son precisamente las piedras necesarias para cimentar mi Sagrada Familia? Es el momento de soñar con el mensaje, con la obra de arte, y dejar de esperar que mi vida sea placentera y exactamente acorde con los dictados de mi comodidad, regida por el miedo. Ayer veía esa breve conferencia del ingeniero de Disney a punto de morir. Todo aquel mensaje tenía solo tres espectadores, sus hijos. Con los hijos no vale la hipocresía. A las personas que queremos no les vendemos la moto, les compartimos nuestra verdad. Sueño con escribir y expresarme honestamente, con unos destinatarios reales, que son las personas que me aman. No quiero hacer nada por conquistar la fama, el dinero o el poder. Quiero hacer lo que sea necesario para expresar mi voz y hacérsela llegar a mi madre, a mi padre, a mi hermana, a mis tíos, a Jessica, a Mercedes, a mis amigos del Opus Dei... El resto del mundo me la trae floja. Si pueden tomar algo y hacerlo florecer en ellos, me alegro. Será bonito ver que mi ejercicio trasciende de mi pequeño mundo y es suficientemente luminoso como para consolar a otros. Pero si absolutamente nadie da un duro por lo que hago, no por ello voy a dejar de hacerlo, porque lo tengo que sacar por mí, por lanzarme a la paternidad, por ayudar a mi familia a seguir creciendo. Haré todo lo posible por mantener mi ego a raya. Tengo una visión y una misión, y cada día es un cuenta atrás. Cada día es un día menos. Madurar es reconocer que no somos eternos, que no podemos posponer indefinidamente nuestros sueños. Madurar es dejar de tener miedo a la muerte y considerarla nuestra mejor aliada. La conciencia de que hemos de morir y de que nuestra muerte es inminente es el mejor acicate posible para dejar de engañarnos a nosotros mismos y tener la valentía de vivir acordemente a nuestra grandeza.

Mañana he de grabar el teaser del documental. Una de las escenas es en la Iglesia de Cornellá, en la que nunca he estado. Quieren tomar imágenes y que se escuche mi voz en off, dirigiéndome a Dios.

Hola Jesús,

Diez años después, aquí me tienes de vuelta, ejercitando este monólogo interior ante ti, en el silencio de una de tus casas. Vuelvo a la casa del padre después de haber gastado mi parte de la herencia. He roto todos y cada uno de las promesas que hice ante ti. No me ha quedado nada por dilapidar. Juntos construimos un precioso castillo, una fortaleza a la que me pudiera sentir seguro y protegido. Esos muros que en su día fueron la garantía de mi supervivencia se volvieron los límites de mi cárcel. Todos esos muros han ido cayendo a base de dolor y lágrimas. Cada vez que se caía un trozo del hogar que construimos juntos he sentido el miedo a lo desconocido y a la vez la excitación por el misterio. Siempre intenté ser feliz dentro de esas cuatro paredes que construimos juntos, pero hay una fuerza dentro de mí que solo puede descansar cuando nada se interpone entre ella y la línea del horizonte.

Durante mucho tiempo me he sentido culpable por rechazar tu amor, por ser infiel al proyecto que teníamos juntos. Aún a día de hoy tengo la tentación de seguir arrodillándome para pedirte perdón y darte las gracias. Pero no. El convencimiento que me trae hoy aquí es que esta vez eres tú quien ha de darme las gracias y pedir perdón. He venido aquí a escuchar cómo me agradeces los diez años de abnegado servicio a tu causa, los 120 meses en los que no quise escuchar otra voz que la tuya, en los que toda mi vida fue hacer tu vida y tu recuerdo más grande. 3064 veces empezando el día besando el suelo y jurándote que cada uno de esos 265 millones de segundos serían invertidos para tu gloria. Sí, acepto que me des las gracias por ese generoso ofrecimiento de mi vida. También acepto tu perdón. Porque todo esto que empezaste hace 2000 años se te ha ido de las manos y tus palabras están siendo tergiversadas una y otra vez. Acepto que me pidas perdón por ello y te perdono. Sé que no me engañas te a sabiendas. Tú solo querías trazar al mundo un mensaje de paz y liberación y durante mucho tiempo, para muchas almas, ha sido así. No lo ha sido para mí igual que no lo está siendo para muchos de mis coetáneos. Te conozco, y si no estuvieras secuestrado por la gente que dice amarte te levantarías y dirías: lo siento, los tiempos han cambiado y ya no puedo seguir cumpliendo mis promesas. Lo siento por hacerte creer que todo lo que tienes que hacer es subordinarte a mí, poner tu vida en manos de terceros. Lo siento por haberte hecho darme las gracias y pedirme perdón infinitamente y no haber hecho yo lo mismo contigo. Lo siento por decir que eres un elegido pero desconfiar de ti como si fueras un miserable traidor. Lo siento por decir que todos somos iguales pero que tú hayas sido siempre el que tuviera que hincar la rodilla ante mí. Todo esto me dirías si pudieras. De hecho todo esto me lo estás diciendo de veras ahora mismo: porque tú y yo somos uno, somos dos caras de la misma moneda. Al final todo esto no es más que un monólogo interior, tú eres una imagen especular de mí. Hoy vuelvo a este antiguo espejo que solía usar y todo lo que quiero ver reflejado es a mí mismo agradeciéndome mis pasados esfuerzos y perdonándome mis pasados errores. He venido aquí para invitarte a recorrer mi camino, para ofrecerte la posibilidad de ser mi amigo, para que sigas viviendo en mí, pero no colonizándome, no parasitando mi espíritu, sino de igual a igual, como dos buenos amigos. He venido aquí para decirte que sigo teniendo cosas de las que aprender de ti y que con gusto las compartiré, si tú también estás abierto a aprender de mí. Nos queda un bonito camino por recorrer juntos si aceptas que tú y yo somos la misma persona.

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/ff56a07592568ce6da1abe53cc8517e6.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/5976a200af86323b56de4998fec9b8d9.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/1fdcf3dfb4c32912bf25a3015eec1f97.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/7c877b8535e995ef499b64417fc26f5e.jpg)

---

*Originally published on [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall/161005)*
