# Domingo, 9 de octubre de 2016 > Ocultarse y desaparecer **Published by:** [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall/) **Published on:** 2024-06-06 **URL:** https://paragraph.com/@mauerfall/161009 ## Content Estoy agotado. Tengo los niveles de energía más bajos que recuerdo en mucho tiempo. A veces se me acaba la paciencia conmigo mismo. Estoy leyendo "Tus zonas sagradas" de Dyer, a paso de tortuga. No me gusta, tiene todavía una herencia teológica muy casposa. Pero algunas ideas son interesantes. Lo que más me ha gustado hasta el momento es la idea de que nosotros somos los espectadores del yo que hace. Esto está alineado con mi idea de la vida como experimento y de la necesidad de aceptar que todos los experimentos humanos son necesarios. Lo peor que podemos hacer con nuestra vida es no dejar fluir esa energía experimentadora que nos mueve. Remover toda singularidad de nuestras vidas, confundiéndonos con la masa... Huir de nuestra singularidad, castrar nuestra expresión creativa es la fuente de toda decadencia, un principio de muerte y esclavitud. Me gusta ver a Jesucristo como una alma singular que prefirió la muerte a la mediocridad. Esos seres singulares, esos mesías que salpican la historia son aprovechados para simbolizar un mensaje unificador. Si guardásemos un registro vivo de la vida de Jesucristo, la manipulación de su biografía y sus palabras sería mucho más complicada. Los nuevos mesías deben ser transparentes y cristalinos. Si no lo son, deben ser rechazados, pues nada puede garantizarnos que no sean otro caballo de Troya en manos de los preservadores del orden mundial. La evolución de la humanidad es la historia de la construcción de un mensaje, de un código que llevamos en cada una de nuestras células y en nuestras mentes. Lo que nos mueve es el deseo de dejar nuestra contribución en ese mensaje que el Sol ha escrito sobre la tierra a lo largo de 5 mil millones de años. Somos el discurso del Sol, somos el diálogo entre el Sol, la Tierra y la Luna. Ocultarse y desaparecer es aceptar la muerte antes de que llegue, es traicionar a nuestros ancestros condenando al silencio todos sus esfuerzos. Ocultarse y desaparecer es aceptar que hay otros mensajes más importantes que el nuestro, que hay genes y memes por los que merece la pena subordinar nuestros genes y memes. Tenemos una lucha sin cuartel por liderar la expresión de la humanidad aquí y ahora. La única manera de aliviar esa presión es crear soportes eternos donde nuestra expresión genética y memética quede preservada. Lo más definitivo que teníamos eran las piedras y de ahí nuestra carrera por dejar nuestro ego esculpido en estatuas, nuestro nombre en calles y plazas, nuestro pene en forma de rascacielos de grandes corporaciones... Mi falta de energía y coraje para alzar mi voz me está matando. El miedo a constatar que, una vez que lo haga, la respuesta será el silencio. Mientras no ejecuto conservo la ilusión de pensar que algún día contribuiré a esa conversación cósmica que nuestro sistema solar mantiene con otros sistemas del Universo. Cuando ejecute y vea que nada sucede, solo me quedará la fe en que mi vestigio sea algún día descubierto por otros hijos del Sol, o por hijos de otras estrellas, que quieran conocer lo que el Sol dijo a la Tierra y la Luna cuando se encarnó en la forma de mí mismo. El otro día pensaba en qué sucedería si desapareciera esta libreta. Sería desolador. Sin duda sería un tipo de muerte. Sentiría una parte de mí desvanecerse. Escribir es mi máquina del tiempo, la última ilusión de eternidad que queda viva en mí antes de caer en el abismo de la absurda ridiculez y nimiedad de nuestra propia existencia. El ego es el diseño humano incorporado a nuestras mentes más eficiente. La ilusión básica, el matrix originario del que nadie está dispuesto a escapar. Preferimos la frustración de asistir al naufragio de nuestro Titanic que aceptar que nuestro Titanic en verdad es una ilusión, es una simple estratagema para hacernos "evolucionar". Somos un experimento obsceno, somos habitantes de la Tierra a los que se les equipa con "vocación solar" para ver qué pasa. Somos las expresiones terrestres más trinitarias y a la vez las más infelices y desdichadas. Somos los únicos capaces de recrear en nuestra imaginación las dinámicas del mundo físico, somos los únicos capaces de evadirnos de la realidad en un mundo de ficción. A veces pienso que estamos tan encerrados en nuestra fantasía, que si pudiéramos sentir la realidad como la siente un pez, como la siente una flor... ¡estallaría nuestra cabeza! Me niego a pensar que esta es la libertad de un treintañero perdiendo el juicio. Me niego a pensar que sea el único que ve esto. Me niego a aceptar que mi destino sea el desierto del hereje, el sanatorio del loco o la prisión del delincuente. Solo con que exista una sola alma a la que alivien mis palabras, mi destino dejará de ser la soledad. Ahora soy un sol sin planetas. Si estos rayos de luz llegan a cualquier otro ente, entonces se producirá el diálogo y entonces seré yo mismo un digno hijo de la Trinidad Sol-Tierra-Luna, entonces todo este experimento de mi propia vida habrá tenido sentido. Escribo para seguir con esta aventura cósmica que un día nos inventamos y la que llamamos humanidad. Tengo el dilema interno que un día carcomió a Dios: ¿cómo cristalizo esto? ¿Qué materia prima utilizo y cómo le doy vida? Dios tomó barro y le insufló la vida en sus narices. Es una bonita metáfora para designar el destino de todo Dios-hombre: tomar algo finito que nos ofrece la madre Tierra e insuflarle nuestra energía a esa secuencia energética única e irrepetible que hemos atesorado tras millones de años expuestos a la dualidad luz-oscuridad, a ese código binario de soles y lunas que han atesorado nuestros ancestros desde que se creó este pequeño rincón del universo llamado sistema solar. Si pienso en la estructura básica de una religión mesiánica, se me antojan tres dimensiones: el conjunto de hechos del pasado, la vida en la tierra del mesías y sus profecías sobre el futuro. Pasado, presente y futuro. Cada uno de los hombres está llamado a ser el mesías de su propia religión, a desentrañar los hechos del pasado para destilar sus enseñanzas, a registrar el transcurso de su vida como "culminación de la historia" y a expresar su visión sobre el futuro, esa intuición íntima, personal e intransferible sobre como sueña la vida de sus hijos, la vida después del fin de la historia. De ahí, nacen la visión, misión y valores que determinan y orientan cada una de sus decisiones. Y este compendio no se escribe en piedra, es cambiante, es orgánico. Lo que era un hecho y una enseñanza con el tiempo se puede percibir como una ilusión y un engaño. La misión y visión del pasado pueden conducir a un futuro triste y la responsabilidad del mesías matarse para resucitar en una nueva forma. No una vez, sino tantas veces como haga falta. ## Publication Information - [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall/): Publication homepage - [All Posts](https://paragraph.com/@mauerfall/): More posts from this publication - [RSS Feed](https://api.paragraph.com/blogs/rss/@mauerfall): Subscribe to updates ## Optional - [Collect as NFT](https://paragraph.com/@mauerfall/161009): Support the author by collecting this post - [View Collectors](https://paragraph.com/@mauerfall/161009/collectors): See who has collected this post