# Sábado, 3 de diciembre de 2016

*El 8*

By [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall) · 2024-06-17

---

Estoy sentado en el "NANO KAFFE" en la calle de detrás de mi casa. Me he llevado la mano al bolsillo y mi móvil no está allí. Estoy convencido de que lo cogí al salir. Este simple hecho va a perturbar mi experiencia. Ese es mi estado anímico: una constante agitación que en cualquier momento puede magnificar las vibraciones del hecho más insignificante. Ayer mientras intentaba dormir observaba la agitación del avatar. Me parecía que este estado alterado de la percepción a causa de la falta de antidepresivos es como una oportunidad constante de ejercitarme. Tras un largo rato logré relajarme y las técnicas que utilicé para ello permanecen más claras y distintas a causa del gran contraste entre el estado de agitación y el de relajación. Es como si mi detector interior incrementase su precisión. Al tener una mayor resolución emocional, percibo como alteración lo que bajo los antidepresivos no cruzaría el umbral de detección. Un antidepresivo para mí es como un filtro pasa-altos. Solo las altas oscilaciones, los problemas mayores, alteran tu estado anímico. El resto queda bloqueado y se percibe como calma: Hablo de amplitudes, no de frecuencias. Un antidepresivo es un atenuador.

Sin antidepresivos escucho la música mejor, me llega más. Es como si pudiera detectar más matices. Si nuestra mente es un sistema electromagnético de procesamiento del señal, los antidepresivos y las drogas en general se deberían poder catalogar con equivalentes electrónicos: resistencias, inductores, diodos... Recuerdo pocas cosas de electrónica como para continuar el paralelismo. Fenómenos como la resonancia necesariamente tienen un equivalente mental. Por eso se utiliza constantemente la metáfora "esto resuena en mí".

Desde que descubrí el "negativo" de mi tatuaje he incrementado mi sensibilidad hacia las formas geométricas. Me preguntaba no hace mucho si me tatuaría otra vez. Ahora empiezo a sentir que sí.

(Dibujo de formas geométricas)

El número 8 me obsesiona. Es increíble que el cambio de era implique el paso del 7 al 8. Es como si la humanidad cumpliera una profecía escrita en nuestra cultura, como si el subconsciente colectivo llevara 2000 años preparándose para saltar del 7 al 8. Y continuará su evolución para pasar del 8 al 9. Algún día todo será 9, igual que hoy todo es 8 y durante los últimos 2000 años todo ha sido 7. El café en el que estoy también tiene un mensaje geométrico. Igual también se esconde en él todo un sistema de pensamiento. Esa es la belleza y a la vez la fealdad de los símbolos: preciosa síntesis y brutal reduccionismo.

(Dibujo de formas geométricas)

Hoy hace una semana Katima me invitó a un workshop sobre crecimiento personal en la fiesta que organizaba un curioso personaje llamado "Shameless Shaman". Solo por el nickname tenía que ir a conocerlo. Seguro que algún tipo de conexión se produciría entre el "Shameless Shaman" y el "Slutty Priest". El workshop se celebró en el "Rembrandt Haus", un peculiar edificio de Friedenau, barrio que me resultaba familiar por mis encuentros con Ilona. Eran unos bajos tan destartalados como acogedores, con la habitual magia berlinesa que convierte lo pobre en lujoso. Cubrimos el suelo de cojines y colchonetas y el Chamán empezó a hacer circular un porro que sabía que me desestabilizaría. Llegué muy ansioso, al borde de la tristeza fatalista del que es esclavo de su pasado, del recluso que no encuentra cómo salir del campo de concentración en el que se ha recluido. La marihuana pronto empezó a hacer efecto y mi primera idea fue que deberíamos identificarnos no por nuestro nombre, sino por nuestro sonido más característico. El mío era un "buuuuf" que pretendía exhalar la angustia que invadía mi interior. Cada uno expresó el suyo. Era un identificador mucho más único y memorable que cualquier nombre. Los que allí estábamos éramos una colección de sonidos, una canción en potencia. Un himno podría ser la suma de sonidos de los humanos que se sitúan bajo la categoría que el himno simboliza. Toda la humanidad es una sinfonía de sonidos. Si fuéramos capaces de registrar y combinar esos 7,000,000,000 de sonidos tendríamos la voz de la humanidad. Una voz que cambiaría con el tiempo, una voz que gemiría de dolor y de placer, que cantaría o lamentaría, que nos guiaría hacia una convivencia más armónica. La política, cada uno de nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, modulan la voz de la humanidad. Es la misma voz que podemos escuchar en nuestro interior cuando derribamos los muros que nos separan de otros seres humanos.

El Nano Kaffee no tiene wifi ni lavabo y es mucho más caro... A veces te enamoras de la gente y de los espacios y a veces no. Todo depende de tus necesidades y de cómo tu contraparte te ayuda a cubrirlas. La vida es un equilibrio constante. Un equilibrio que requiere honestidad para expresar tus necesidades y para mostrar qué necesidades puedes cubrir. Las tensiones en las relaciones aparecen cuando no se es honesto con las necesidades propias (y por tanto es imposible que sean satisfechas) y cuando no se es honesto con la aportación que uno puede hacer (y por tanto satisfacer las necesidades de otro supone un desgaste emocional). Las ganas de hacer pis y de comprobar si efectivamente he perdido mi móvil hacen que mi relación con el Nano Kaffee se acabe aquí.

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/ca92f19767768ea024e8eb0c4e53d991.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/0b53dcfa606bb046b059fc261a53189a.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/a4d6dce12b50d37e3aabd0e7cf2d64a4.jpg)

![](https://storage.googleapis.com/papyrus_images/37eeb91c6780ad619473e00cbf8f32e1.jpg)

---

*Originally published on [La vida de Mauerfall](https://paragraph.com/@mauerfall/161203)*
