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        <title>HaDerajim</title>
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        <description>Somos una comunidad de creyentes que busca profundizar en la palabra del Eterno basándonos en ella misma y compartirla con los buscadores.</description>
        <lastBuildDate>Sun, 26 Jul 2026 11:43:56 GMT</lastBuildDate>
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            <title>HaDerajim</title>
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            <title><![CDATA[Parashot 31 de mayo 2025]]></title>
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            <pubDate>Sat, 31 May 2025 04:08:05 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 13-14, Romanos 5-6 y Tehilim 107Jeremías 13Yahweh me dijo así: «Anda y cómprate una faja de lino y te la pones a la cintura, pero no la metas en agua.»Compré la faja, según la orden de Yahweh, y me la puse a la cintura.Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh por la segunda vez:«Toma la faja que has comprado y que llevas a la cintura, levántate y vete al Eufrates y la escondes allí en un resquicio de la peña.»Yo fui y la escondí en el Eufrates como me había mandado Yahweh.Al cab...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Jeremías 13-14, Romanos 5-6 y Tehilim 107</p><h3 id="h-jeremias-13" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 13</h3><ol><li><p>Yahweh me dijo así: «Anda y cómprate una faja de lino y te la pones a la cintura, pero no la metas en agua.»</p></li><li><p>Compré la faja, según la orden de Yahweh, y me la puse a la cintura.</p></li><li><p>Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh por la segunda vez:</p></li><li><p>«Toma la faja que has comprado y que llevas a la cintura, levántate y vete al Eufrates y la escondes allí en un resquicio de la peña.»</p></li><li><p>Yo fui y la escondí en el Eufrates como me había mandado Yahweh.</p></li><li><p>Al cabo de mucho tiempo me dijo Yahweh: «Levántate, vete al Eufrates y recoges de allí la faja que te mandé que escondieras allí.»</p></li><li><p>Yo fui al Eufrates, cavé, recogí la faja del sitio donde la había escondido y he aquí que se había echado a perder la faja: no valía para nada.</p></li><li><p>Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos:</p></li><li><p>«Así dice Yahweh: Del mismo modo echaré a perder la mucha soberbia de Judá y de Jerusalén.</p></li><li><p>Ese pueblo malo que rehúsa oír mis palabras, que caminan según la terquedad de sus corazones y han ido en pos de otros dioses a servirles y adorarles, serán como esta faja que no vale para nada.</p></li><li><p>Porque así como se pega la faja a la cintura de uno, de igual modo hice apegarse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá - oráculo de Yahweh - con idea de que fuesen mi pueblo, mi nombradía, mi loor y mi prez, pero ellos no me oyeron.</p></li><li><p>Diles este refrán: Así dice Yahweh, el Elohim de Israel: «Todo cántaro se puede llenar de vino.» Ellos te dirán: «¿No sabemos de sobra que todo cántaro se puede llenar de vino?»</p></li><li><p>Entonces les dices: «Pues así dice Yahweh: He aquí que yo lleno de borrachera a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes sucesores de David en el trono, a los sacerdotes y profetas y a todos los habitantes de Jerusalén,</p></li><li><p>y los estrellaré, a cada cual contra su hermano, padres e hijos a una - oráculo de Yahweh - sin que piedad, compasión y lástima me quiten de destruirlos.»</p></li><li><p>Oíd y escuchad, no seáis altaneros, porque habla Yahweh.</p></li><li><p>Dad gloria a vuestro Elohim Yahweh antes que haga oscurecer, y antes que se os vayan los pies sobre la sierra oscura, y esperéis la luz, y él la haya convertido en negrura, la haya trocado en tiniebla densa.</p></li><li><p>Pero si no le oyereis, en silencio llorará mi alma por ese orgullo, y dejarán caer mi ojos lágrimas, y verterán copiosas lágrimas, porque va cautiva la grey de Yahweh.</p></li><li><p>Di al rey y a la Gran Dama: Humillaos, sentaos, porque ha caído de vuestras cabezas vuestra diadema preciosa.</p></li><li><p>Las ciudades del Négueb están cercadas, y no hay quien abra. Todo Judá es deportado, deportado en masa.</p></li><li><p>Alza tus ojos, Jerusalén, y mira a los que vienen del norte. ¿Dónde está la grey que se te dio, tus preciosas ovejas?</p></li><li><p>¿Qué dirás cuando te visiten con autoridad sobre ti? Pues lo que tú les enseñabas a hacer sobre ti eran caricias. ¿No te acometerán dolores como de parturienta?</p></li><li><p>Pero acaso digas en tus adentros: «¿Por qué me ocurren estas cosas?» Por tu gran culpa han sido alzadas tus faldas y han sido forzados tus calcañales.</p></li><li><p>¿Muda el kusita su piel, o el leopardo sus pintas? ¡También vosotros podéis entonces hacer el bien, los avezados a hacer el mal!</p></li><li><p>Por eso os esparcí como paja liviana al viento de la estepa.</p></li><li><p>Esa es tu suerte, el tanto por tu medida que te toca de mi parte - oráculo de Yahweh -: por cuanto que me olvidaste y te fiaste de la Mentira.</p></li><li><p>Pues también yo te he levantado las faldas sobre tu rostro, y se ha visto tu indecencia.</p></li><li><p>¡Ah, tus adulterios y tus relinchos, la bajeza de tu prostitución! Sobre los altos, por la campiña he visto tus Monstruos abominables. ¡Ay de ti, Jerusalén, que no estás pura! ¿Hasta cuándo todavía...?</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-14" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 14</h3><ol><li><p>Palabra de Yahweh a Jeremías, a propósito de la sequía.</p></li><li><p>Judá está de luto, y sus ciudades lánguidas: están sórdidas de tierra, y sube el alarido de Jerusalén.</p></li><li><p>Sus nobles mandaban a los pequeños por agua: llegaban a los aljibes y no la encontraban; volvían con sus cántaros vacíos. Quedaban confundidos y avergonzados y se cubrían la cabeza.</p></li><li><p>El suelo está consternado por no haber lluvia en la tierra. Confusos andan los labriegos, se han cubierto la cabeza.</p></li><li><p>Hasta la cierva en el campo parió y abandonó, porque no había césped.</p></li><li><p>Los onagros se paraban sobre los calveros, aspiraban el aire como chacales, tenían los ojos consumidos por falta de hierba.</p></li><li><p>Aunque nuestras culpas atesten contra nosotros, Yahweh, obra por amor de tu Nombre. Cierto, son muchas nuestras apostasías, contra ti hemos pecado.</p></li><li><p>¡Oh esperanza de Israel, Yahweh, Salvador suyo en tiempo de angustia! ¿Por qué has de ser cual forastero en la tierra, o cual viajero que se tumba para hacer noche?</p></li><li><p>¿Por qué has de ser como un pasmado, como un valiente incapaz de ayudar? Pues tú estás entre nosotros, Yahweh, y por tu Nombre se nos llama, ¡no te deshagas de nosotros!</p></li><li><p>Así dice Yahweh de este pueblo: ¡Cómo les gusta vagabundear!, no contienen sus pies. Pero Yahweh no se complace en ellos: ahora se va a acordar de su culpa y a castigar su pecado.</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: «No intercedas en pro de este pueblo.</p></li><li><p>Así ayunen, no escucharé su clamoreo; y así levanten holocausto y ofrenda, no me complacerán; sino que con espada, con hambre y con peste voy a acabarlos.»</p></li><li><p>Dije yo: «¡Ah, Señor Yahweh! Pues he aquí que los profetas están diciéndoles: No veréis espada, ni tendréis hambre, sino que voy a daros paz segura en este lugar.»</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: «Mentira profetizan esos profetas en mi nombre. Yo no les he enviado ni dado instrucciones, ni les he hablado. Visión mentirosa, augurio fútil y delirio de sus corazones os dan por profecía.</p></li><li><p>Por tanto, así dice Yahweh: Tocante a los profetas que profetizan en mi nombre sin haberles enviado yo, y que dicen: No habrá espada ni hambre en este país, con espada y con hambre serán rematados los tales profetas,</p></li><li><p>y el pueblo al que profetizan yacerá derribado por las calles de Jerusalén, por causa del hambre y de la espada, y no habrá sepulturero para ellos ni para sus mujeres, sus hijos y sus hijas; pues volcaré sobre ellos mismos su maldad.»</p></li><li><p>Les dirás esta palabra: Dejen caer mis ojos lágrimas de noche y de día sin parar, porque de quebranto grande es quebrantada la doncella, hija de mi pueblo, de golpe gravísimo,</p></li><li><p>Si salgo al campo encuentro heridos de espada; y si entro en la ciudad, encuentro desfallecidos de hambre. Y aun el mismo profeta, aun el mismo sacerdote andan errantes por el país y nada saben.</p></li><li><p>- ¿Es que has desechado a Judá? ¿o acaso de Sión se ha hastiado tu alma? ¿Por qué nos has herido, que no tenemos cura? Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se presenta el miedo.</p></li><li><p>Reconocemos, Yahweh, nuestras maldades, la culpa de nuestros padres; que hemos pecado contra ti.</p></li><li><p>No desprecies, por amor de tu Nombre, no deshonres la sede de tu Gloria. Recuerda, no anules tu alianza con nosotros.</p></li><li><p>¿Hay entre las Vanidades gentílicas quienes hagan llover? ¿o acaso los cielos dan de suyo la llovizna? ¿No eres tú mismo, oh Yahweh? ¡Elohim nuestro, esperamos en ti, porque tú hiciste todas estas cosas!&quot;</p></li></ol><h3 id="h-romanos-5" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 5</h3><ol><li><p>Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Elohim, por nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj,</p></li><li><p>por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Elohim.</p></li><li><p>Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia;</p></li><li><p>la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza,</p></li><li><p>y la esperanza no falla, porque el amor de Elohim ha sido derramado en nuestros corazones por el Ruaj HaKodesh que nos ha sido dado.</p></li><li><p>En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Mashiaj murió por los impíos; -</p></li><li><p>en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -;</p></li><li><p>mas la prueba de que Elohim nos ama es que Mashiaj, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.</p></li><li><p>¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!</p></li><li><p>Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!</p></li><li><p>Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Elohim, por nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.</p></li><li><p>Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;</p></li><li><p>- porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley;</p></li><li><p>con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir...</p></li><li><p>Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Elohim y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Yeshúa HaMashiaj, se han desbordado sobre todos!</p></li><li><p>Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.</p></li><li><p>En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Yeshúa HaMashiaj!</p></li><li><p>Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida.</p></li><li><p>En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.</p></li><li><p>La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia;</p></li><li><p>así, la mismo que el pecado reinó en la muerte, así también reinaría la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Yeshúa HaMashiaj nuestro Señor.</p></li></ol><h3 id="h-romanos-6" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 6</h3><ol><li><p>¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo!</p></li><li><p>Los que hemos muerto al pecado ¿cómo seguir viviendo en él?</p></li><li><p>¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Yeshúa HaMashiaj, fuimos bautizados en su muerte?</p></li><li><p>Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Mashiaj fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.</p></li><li><p>Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante;</p></li><li><p>sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado.</p></li><li><p>Pues el que está muerto, queda librado del pecado.</p></li><li><p>Y si hemos muerto con Mashiaj, creemos que también viviremos con él,</p></li><li><p>sabiendo que Mashiaj, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.</p></li><li><p>Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Elohim.</p></li><li><p>Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Elohim en Yeshúa HaMashiaj.</p></li><li><p>No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias.</p></li><li><p>Ni hagáis ya de vuestros miembros armas de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofreceos vosotros mismos a Elohim como muertos retornados a la vida; y vuestros miembros, como armas de justicia al servicio de Elohim.</p></li><li><p>Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.</p></li><li><p>Pues ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!</p></li><li><p>¿No sabéis que al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de obediencia, para la justicia?</p></li><li><p>Pero gracias a Elohim, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados,</p></li><li><p>y liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia. -</p></li><li><p>Hablo en términos humanos, en atención a vuestra flaqueza natural -. Pues si en otros tiempos ofrecisteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y al desorden hasta desordenaros, ofrecedlos igualmente ahora a la justicia para la santidad.</p></li><li><p>Pues cuando erais esclavos del pecado, erais libres respecto de la justicia.</p></li><li><p>¿Qué frutos cosechasteis entonces de aquellas cosas que al presente os avergüenzan? Pues su fin es la muerte.</p></li><li><p>Pero al presente, libres del pecado y esclavos de Elohim, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna.</p></li><li><p>Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Elohim, la vida eterna en Yeshúa HaMashiaj Señor nuestro.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-107" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 107</h3><ol><li><p>Dad gracias a Yahweh, porque es bueno, porque es eterno su amor.</p></li><li><p>Que lo digan los redimidos de Yahweh, los que él ha redimido del poder del adversario,</p></li><li><p>los que ha reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y mediodía.</p></li><li><p>En el desierto erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad habitada;</p></li><li><p>hambrientos, y sedientos, desfallecía en ellos su alma.</p></li><li><p>Y hacia Yahweh gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,</p></li><li><p>les condujo por camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.</p></li><li><p>¡Den gracias a Yahweh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!</p></li><li><p>Porque él sació el alma anhelante, el alma hambrienta saturó de bienes.</p></li><li><p>Habitantes de tiniebla y sombra, cautivos de la miseria y de los hierros,</p></li><li><p>por haber sido rebeldes a las órdenes de Elohim y haber despreciado el consejo del Altísimo,</p></li><li><p>él sometió su corazón a la fatiga, sucumbían, y no había quien socorriera.</p></li><li><p>Y hacia Yahweh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias,</p></li><li><p>los sacó de la tiniebla y de la sombra, y rompió sus cadenas.</p></li><li><p>¡Den gracias a Yahweh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!</p></li><li><p>Pues las puertas de bronce quebrantó, y los barrotes de hierro hizo pedazos.</p></li><li><p>Embotados de resultas de sus yerros, miserables a causa de sus culpas,</p></li><li><p>todo manjar les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.</p></li><li><p>Y hacia Yahweh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias;</p></li><li><p>su palabra envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa.</p></li><li><p>¡Den gracias a Yahweh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!</p></li><li><p>Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y sus obras pregonen con gritos de alegría.</p></li><li><p>Los que a la mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas aguas,</p></li><li><p>vieron las obras de Yahweh, sus maravillas en el piélago.</p></li><li><p>Dijo, y suscitó un viento de borrasca, que entumeció las olas;</p></li><li><p>subiendo hasta los cielos, bajando hasta el abismo, bajo el peso del mal su alma se hundía;</p></li><li><p>dando vuelcos, vacilando como un ebrio, tragada estaba toda su pericia.</p></li><li><p>Y hacia Yahweh gritaron en su apuro, y él los sacó de sus angustias;</p></li><li><p>a silencio redujo la borrasca, y las olas callaron.</p></li><li><p>Se alegraron de verlas amansarse, y él los llevó hasta el puerto deseado.</p></li><li><p>¡Den gracias a Yahweh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!</p></li><li><p>¡Ensálcenle en la asamblea del pueblo, en el concejo de los ancianos le celebren!</p></li><li><p>El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales,</p></li><li><p>la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes.</p></li><li><p>Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.</p></li><li><p>Allí asienta a los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada.</p></li><li><p>Y siembran campos, plantan viñas, que producen sus frutos de cosecha.</p></li><li><p>El los bendice y crecen mucho y no deja que mengüen sus ganados.</p></li><li><p>Menguados estaban, y abatidos por la tenaza del mal y la aflicción.</p></li><li><p>El que vierte desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.</p></li><li><p>Mas él recobra de la miseria al pobre, aumenta como un rebaño las familias;</p></li><li><p>los hombres rectos lo ven y se recrean, y toda iniquidad cierra su boca.</p></li><li><p>¿Hay algún sabio? ¡Que guarde estas cosas, y comprenda el amor de Yahweh!</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 24 de mayo 2025]]></title>
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            <pubDate>Sat, 24 May 2025 04:08:25 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 11-12, Romanos 3-4 y Tehilim 106Jeremías 11Palabra que llegó de parte de Yahweh a Jeremías:Oíd los términos de esta alianza y hablad a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén,y diles: Así dice Yahweh, el Elohim de Israel: Maldito el varón que no escuche los términos de esta alianzaque mandé a vuestros padres el día que los saqué de Egipto, del crisol de hierro, diciéndoles: «Oíd mi voz y obrad conforme a lo que os he mandado; y así seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Eloh...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-jeremias-11-12-romanos-3-4-y-tehilim-106" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 11-12, Romanos 3-4 y Tehilim 106</h2><h3 id="h-jeremias-11" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 11</h3><ol><li><p>Palabra que llegó de parte de Yahweh a Jeremías:</p></li><li><p>Oíd los términos de esta alianza y hablad a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén,</p></li><li><p>y diles: Así dice Yahweh, el Elohim de Israel: Maldito el varón que no escuche los términos de esta alianza</p></li><li><p>que mandé a vuestros padres el día que los saqué de Egipto, del crisol de hierro, diciéndoles: «Oíd mi voz y obrad conforme a lo que os he mandado; y así seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Elohim,</p></li><li><p>en orden a cumplir el juramento que hice a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miel - como se cumple hoy.» Respondí y dije: ¡Amén, Yahweh!</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: Pregona todas estas palabras por las ciudades de Judá y por las calles de Jerusalén: «Oíd los términos de esta alianza y cumplidlos:</p></li><li><p>que bien advertí a vuestros padres el día que les hice subir de Egipto, y hasta la fecha he insistido en advertírselo: ¡Oíd mi voz!</p></li><li><p>Mas no oyeron ni aplicaron el oído, sino que cada cual procedió según la terquedad de su corazón malo. Y así he aplicado contra ellos todos los términos de dicha alianza que les mandé cumplir y no lo hicieron.»</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: Se ha descubierto una conjura entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén.</p></li><li><p>Han reincidido en las culpas de sus mayores, que rehusaron escuchar mis palabras: se han ido en pos de otros dioses para servirles; han violado la casa de Israel y la casa de Judá mi alianza, que pacté con sus padres.</p></li><li><p>Por ende, así dice Yahweh: He aquí que yo les traigo una desgracia a la que no podrán hurtarse; y aunque se me quejaren, no les oiré.</p></li><li><p>¡Que vayan las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y que se quejen a los dioses a quienes inciensan!, que lo que es salvarles, no les salvarán al tiempo de su desgracia.</p></li><li><p>Pues cuantas son tus ciudades, otros tantos son tus dioses, Judá; y cuantas calles cuenta Jerusalén, otros tantos altares a la Vergüenza, otros tantos altares hay de Baal.</p></li><li><p>En cuanto a ti, no pidas por este pueblo, ni eleves por ellos plegaria ni oración, porque no he de oír cuando clamen a mí por su desgracia.</p></li><li><p>¿Qué hace mi amada en mi Casa?; su obrar ¿no es pura doblez? ¿Es que los votos y la carne consagrada harán pasar de ti tu desgracia? Entonces sí que te regocijarías.</p></li><li><p>«Olivo frondoso, lozano, de fruto hermoso» te había puesto Yahweh por nombre. Pero con gran estrépito le ha prendido fuego, y se han quemado sus guías.</p></li><li><p>Yahweh Sebaot, que te plantó, te ha sentenciado, dada la maldad que ha cometido la casa de Israel y la casa de Judá, exasperándome por incensar a Baal.</p></li><li><p>Yahweh me lo hizo saber, y me enteré de ello. Entonces me descubriste, Yahweh, sus maquinaciones.</p></li><li><p>Y yo que estaba como cordero manso llevado al matadero, sin saber que contra mí tramaban maquinaciones: «Destruyamos el árbol en su vigor; borrémoslo de la tierra de los vivos, y su nombre no vuelva a mentarse.»</p></li><li><p>¡Oh Yahweh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he manifestado mi causa.</p></li><li><p>Y en efecto, así dice Yahweh tocante a los de Anatot, que buscan mi muerte diciendo: «No profetices en nombre de Yahweh, y no morirás a nuestras manos».</p></li><li><p>Por eso así dice Yahweh Sebaot: He aquí que yo les voy a visitar. Sus mancebos morirán por la espada, sus hijos e hijas morirán de hambre,</p></li><li><p>y no quedará de ellos ni reliquia cuando yo traiga la desgracia a los de Anatot, el año en que sean visitados.</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-12" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 12</h3><ol><li><p>Tu llevas la razón, Yahweh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son felices todos los felones?</p></li><li><p>Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto. Cerca estás tú de sus bocas, pero lejos de sus riñones.</p></li><li><p>En cambio a mí ya me conoces, Yahweh; me has visto y has comprobado que mi corazón está contigo. Llévatelos como ovejas al matadero, y conságralos para el día de la matanza.</p></li><li><p>(¿Hasta cuándo estará de luto la tierra y la hierba de todo el campo estará seca? Por la maldad de los que moran en ella han desaparecido bestias y aves.) Porque han dicho: «No ve Elohim nuestros senderos.»</p></li><li><p>-Si con los de a pie corriste y te cansaron, ¿cómo competirás con los de a caballo? Y si en tierra abierta te sientes seguro. ¿qué harás entre el boscaje del Jordán?</p></li><li><p>Porque incluso tus hermanos y la casa de tu padre, ésos también te traicionarán y a tus espaldas gritarán. No te fíes de ellos cuando te digan hermosas palabras.</p></li><li><p>Dejé mi casa, abandoné mi heredad, entregué el cariño de mi alma en manos de sus enemigos.</p></li><li><p>Se ha portado conmigo mi heredad como un león en la selva: me acosaba con sus voces; por eso la aborrecí.</p></li><li><p>¿Es por ventura un pájaro pinto mi heredad? Las rapaces merodean sobre ella. ¡Andad, juntaos, fieras todas del campo: id al yantar!</p></li><li><p>Entre muchos pastores destruyeron mi viña, hollaron mi heredad, trocaron mi mejor campa en un yermo desolado.</p></li><li><p>La convirtieron en desolación lamentable, en inculta para mí. Totalmente desolado está todo el país porque no hay allí nadie que lo sienta.</p></li><li><p>Sobre todos los calveros del desierto han venido saqueadores (porque una espada tiene Yahweh devorada), de un cabo al otro de la tierra no hubo cuartel para alma viviente.</p></li><li><p>Sembraron trigo, y espinos segaron, se afanaron sin provecho. Vergüenza les dan sus cosechas, por causa de la ira ardiente de Yahweh.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: En cuanto a todos los malos vecinos que han tocado la heredad que di en precio a mi pueblo Israel, he aquí que yo los arranco de su solar. (Y a la casa de Judá voy a arrancarla de en medio de ellos.)</p></li><li><p>Pero luego de haberlos arrancado, me volveré y les tendré lástima, y les haré retornar, cada cual a su heredad y a su tierra.</p></li><li><p>Y entonces, si de veras aprendieron el camino de mi pueblo jurando en mi Nombre: «¡Por vida de Yahweh!» - lo mismo que ellos enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal - serán restablecidos a la par de mi pueblo.</p></li><li><p>Mas si no obedecen, arrancaré a aquella gente y arrancada quedará y la haré perecer - oráculo de Yahweh -.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-romanos-3" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 3</h3><ol><li><p>¿Cuál es, pues, la ventaja del judío? ¿Cuál la utilidad de la circuncisión?</p></li><li><p>Grande, de todas maneras. Ante todo, a ellos les fueron confiados los oráculos de Elohim.</p></li><li><p>Pues ¿qué? Si algunos de ellos fueron infieles ¿frustrará, por ventura, su infidelidad la fidelidad de Elohim?</p></li><li><p>¡De ningún modo! Elohim tiene que ser veraz y todo hombre mentiroso, como dice la Escritura: Para que seas justificado en tus palabras y triunfes al ser juzgado.</p></li><li><p>Pero si nuestra injusticia realza la justicia de Elohim, ¿qué diremos? ¿Será acaso injusto Elohim al descargar su cólera? (Hablo en términos humanos.)</p></li><li><p>¡De ningún modo! Si no, ¿cómo juzgará Elohim al mundo?</p></li><li><p>Pero si con mi mentira sale ganando la verdad de Elohim para gloria suya ¿por qué razón soy también yo todavía juzgado como pecador?</p></li><li><p>Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tales tienen merecida su condenación.</p></li><li><p>Entonces ¿qué? ¿Llevamos ventaja? ¡De ningún modo!</p></li><li><p>Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la Escritura: No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo.</p></li><li><p>No hay un sensato, no hay quien busque a Elohim.</p></li><li><p>Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno.</p></li><li><p>Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios;</p></li><li><p>maldición y amargura rebosa su boca.</p></li><li><p>Ligeros sus pies para derramar sangre;</p></li><li><p>ruina y miseria son sus caminos.</p></li><li><p>El camino de la paz no lo conocieron,</p></li><li><p>no hay temor de Elohim ante sus ojos.</p></li><li><p>Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley lo dice para los que están bajo la ley, para que toda boca enmudezca y el mundo entero se reconozca reo ante Elohim,</p></li><li><p>ya que nadie será justificado ante él por las obras de la ley, pues la ley no da sino el conocimiento del pecado.</p></li><li><p>Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia de Elohim se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas,</p></li><li><p>justicia de Elohim por la fe en Yeshúa HaMashiaj, para todos los que creen - pues no hay diferencia alguna;</p></li><li><p>todos pecaron y están privados de la gloria de Elohim -</p></li><li><p>y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Yeshúa HaMashiaj,</p></li><li><p>a quien exhibió Elohim como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, habiendo pasado por alto los pecados cometidos anteriormente,</p></li><li><p>en el tiempo de la paciencia de Elohim; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Yeshúa.</p></li><li><p>¿Dónde está, entonces, el derecho a gloriarse? Queda eliminado.!? Por qué ley? ¿Por la de las obras? No. Por la ley de la fe.</p></li><li><p>Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.</p></li><li><p>¿Acaso Elohim lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto!, también de los gentiles;</p></li><li><p>porque no hay más que un solo Elohim, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de la fe.</p></li><li><p>Entonces ¿por la fe privamos a la ley de su valor? ¡De ningún modo! Más bien, la consolidamos.</p></li></ol><h3 id="h-romanos-4" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 4</h3><ol><li><p>¿Qué diremos, pues, de Abraham, nuestro padre según la carne?</p></li><li><p>Si Abraham obtuvo la justicia por las obras, tiene de qué gloriarse, mas no delante de Elohim.</p></li><li><p>En efecto, ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham en Elohim y le fue reputado como justicia.</p></li><li><p>Al que trabaja no se le cuenta el salario como favor sino como deuda;</p></li><li><p>en cambio, al que, sin trabajar, cree en aquel que justifica al impío, su fe se le reputa como justicia.</p></li><li><p>Como también David proclama bienaventurado al hombre a quien Elohim imputa la justicia independientemente de las obras:</p></li><li><p>Bienaventurados aquellos cuyas maldades fueron perdonadas, y cubiertos sus pecados.</p></li><li><p>Dichoso el hombre a quien el Señor no imputa culpa alguna.</p></li><li><p>Entonces, ¿esta dicha recae sólo sobre los circuncisos o también sobre los incircuncisos? Decimos, en efecto, que la fe de Abraham le fue reputada como justicia.</p></li><li><p>Y ¿cómo le fue reputada? ¿siendo él circunciso o antes de serlo? No siendo circunciso sino antes;</p></li><li><p>y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que poseía siendo incircunciso. Así se convertía en padre de todos los creyentes incircuncisos, a fin de que la justicia les fuera igualmente imputada;</p></li><li><p>y en padre también de los circuncisos que no se contentan con la circuncisión, sino que siguen además las huellas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de la circuncisión.</p></li><li><p>En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abraham y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo.</p></li><li><p>Porque si son herederos los de la ley, la fe carece de objeto, y la promesa queda abolida;</p></li><li><p>porque la ley produce la cólera; por el contrario, donde no hay ley, no hay transgresión.</p></li><li><p>Por eso depende de la fe, para ser favor gratuito, a fin de que la Promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros,</p></li><li><p>como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro delante de Aquel a quien creyó, de Elohim que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean.</p></li><li><p>El cual, esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones según le había sido dicho: Así será tu posteridad.</p></li><li><p>No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor - tenía unos cien años - y el seno de Sara, igualmente estéril.</p></li><li><p>Por el contrario, ante la promesa divina, no cedió a la duda con incredulidad; más bien, fortalecido en su fe, dio gloria a Elohim,</p></li><li><p>con el pleno convencimiento de que poderoso es Elohim para cumplir lo prometido.</p></li><li><p>Por eso le fue reputado como justicia.</p></li><li><p>Y la Escritura no dice solamente por él que le fue reputado, sino también por nosotros,</p></li><li><p>a quienes ha de ser imputada la fe, a nosotros que creemos en Aquel que resucitó de entre los muertos a Yeshúa Señor nuestro,</p></li><li><p>quien fue entregado por nuestros pecados, y fue resucitado para nuestra justificación.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-106" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 106</h3><ol><li><p>¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahweh, porque es bueno, porque es eterno su amor!</p></li><li><p>¿Quién dirá las proezas de Yahweh, hará oír toda su alabanza?</p></li><li><p>¡Dichosos los que guardan el derecho, los que practican en todo tiempo la justicia!</p></li><li><p>¡Acuérdate de mí, Yahweh, por amor de tu pueblo; con tu salvación visítame,</p></li><li><p>que vea yo la dicha de tus elegidos, me alegre en la alegría de tu pueblo, con tu heredad me felicite!</p></li><li><p>Hemos pecado como nuestros padres, hemos faltado, nos hemos hecho impíos;</p></li><li><p>nuestros padres, en Egipto, no comprendieron tus prodigios. No se acordaron de tu inmenso amor, se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.</p></li><li><p>El los salvó por amor de su nombre, para dar a conocer su poderío.</p></li><li><p>Increpó al mar de Suf y éste se secó, los llevó por los abismos como por un desierto,</p></li><li><p>los salvó de la mano del que odiaba, de la mano del enemigo los libró.</p></li><li><p>El agua cubrió a sus adversarios, ni uno solo quedó.</p></li><li><p>Entonces ellos tuvieron fe en sus palabras y sus laudes cantaron.</p></li><li><p>Mas pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo;</p></li><li><p>en el desierto ardían de avidez, a Elohim tentaban en la estepa.</p></li><li><p>El les concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas.</p></li><li><p>Y en el campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahweh.</p></li><li><p>Se abre la tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón;</p></li><li><p>un fuego se enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos</p></li><li><p>En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido,</p></li><li><p>y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno.</p></li><li><p>Olvidaban a Elohim que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto,</p></li><li><p>de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf.</p></li><li><p>Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos.</p></li><li><p>Una tierra de delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe;</p></li><li><p>murmuraron dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahweh.</p></li><li><p>Y él, mano en alto, les juró hacerles caer en el desierto,</p></li><li><p>desperdigar su raza entre las naciones, y dispersarlos por los países.</p></li><li><p>Luego se vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos.</p></li><li><p>Así le irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos.</p></li><li><p>Entonces surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo;</p></li><li><p>esto se le contó como justicia de edad en edad, para siempre.</p></li><li><p>En las aguas de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos,</p></li><li><p>pues le amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios.</p></li><li><p>No exterminaron a los pueblos que Yahweh les había señalado,</p></li><li><p>sino que se mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas.</p></li><li><p>Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos;</p></li><li><p>sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios.</p></li><li><p>Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre.</p></li><li><p>Así se manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas.</p></li><li><p>Entonces se inflamó la cólera de Yahweh contra su pueblo, y abominó de su heredad.</p></li><li><p>Los entregó en mano de las gentes, y los dominaron los que los odiaban;</p></li><li><p>sus enemigos los tiranizaron, bajo su mano quedaron humillados.</p></li><li><p>Muchas veces los libró aunque ellos, en su propósito obstinados, se hundían en su culpa;</p></li><li><p>y los miró cuando estaban en apuros, escuchando su clamor.</p></li><li><p>Se acordó en favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso amor;</p></li><li><p>hizo que de ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían.</p></li><li><p>¡Sálvanos, Yahweh, Elohim nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar gracias a tu nombre santo, y gloriarnos en tu alabanza!</p></li><li><p>¡Bendito sea Yahweh, Elohim de Israel, por eternidad de eternidades! Y el pueblo todo diga: ¡Amén!</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 17 de mayo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-17-de-mayo-2025</link>
            <guid>kvcul6fesbKJNT7TQNXn</guid>
            <pubDate>Sat, 17 May 2025 04:05:52 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 9-10, Romanos 1-2 y Tehilim 105Jeremías 9¡Quién me diese en el desierto una posada de caminantes, para poder dejar a mi pueblo y alejarme de su compañía! Porque todos ellos son adúlteros, un hatajo de traidoresque tienden su lengua como un arco. Es la mentira, que no la verdad, lo que prevalece en esta tierra. Van de mal en peor, y a Yahweh desconocen.¡Que cada cual se guarde de su prójimo!, ¡desconfiad de cualquier hermano!, porque todo hermano pone la zancadilla, y todo prójimo pro...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-jeremias-9-10-romanos-1-2-y-tehilim-105" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 9-10, Romanos 1-2 y Tehilim 105</h2><h3 id="h-jeremias-9" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 9</h3><ol><li><p>¡Quién me diese en el desierto una posada de caminantes, para poder dejar a mi pueblo y alejarme de su compañía! Porque todos ellos son adúlteros, un hatajo de traidores</p></li><li><p>que tienden su lengua como un arco. Es la mentira, que no la verdad, lo que prevalece en esta tierra. Van de mal en peor, y a Yahweh desconocen.</p></li><li><p>¡Que cada cual se guarde de su prójimo!, ¡desconfiad de cualquier hermano!, porque todo hermano pone la zancadilla, y todo prójimo propala la calumnia.</p></li><li><p>Se engañan unos a otros, no dicen la verdad; han avezado sus lenguas a mentir, se han pervertido, incapaces</p></li><li><p>de convertirse. Fraude por fraude, engaño por engaño, se niegan a reconocer a Yahweh.</p></li><li><p>Por ende, así dice Yahweh Sebaot: He aquí que yo voy a afinarlos y probarlos; mas ¿cómo haré para tratar a la hija de mi pueblo?</p></li><li><p>Su lengua es saeta mortífera, las palabras de su boca, embusteras. Se saluda al prójimo, pero por dentro se le pone celada.</p></li><li><p>Y por estas acciones, ¿no les he de castigar? - oráculo de Yahweh -, ¿de una nación así no se vengará mi alma?</p></li><li><p>Alzo sobre los montes lloro y lamento, y una elegía por las dehesas del desierto, porque han sido incendiadas; nadie pasa por allí, y no se oyen los gritos del ganado. Desde las aves del cielo hasta las bestias, todas han huido, se han marchado.</p></li><li><p>Voy a hacer de Jerusalén un montón de piedras, guarida de chacales, y de las ciudades de Judá haré una soledad sin ningún habitante.</p></li><li><p>¿Quién es el sabio?, pues que entienda esto; a quién ha hablado la boca de Yahweh?, pues que lo diga; ¿por qué el país se ha perdido, incendiado como el desierto donde no pasa nadie?</p></li><li><p>Yahweh lo ha dicho: Es que han abandonado mi Ley que yo les propuse, y no han escuchado mi voz ni la han seguido;</p></li><li><p>sino que han ido en pos de la inclinación de sus corazones tercos, en pos de los Baales que sus padres les enseñaron.</p></li><li><p>Por eso, así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: He aquí que voy a dar de comer a este pueblo ajenjo y les voy a dar de beber agua emponzoñada.</p></li><li><p>Les voy a dispersar entre las naciones desconocidas de ellos y de sus padres, y enviaré detrás de ellos la espada hasta exterminarlos.</p></li><li><p>Así habla Yahweh Sebaot: ¡Hala! Llamad a las plañideras, que vengan: mandad por las más hábiles, que vengan.</p></li><li><p>¡Pronto! que entonen por nosotros una lamentación. Dejen caer lágrimas nuestros ojos, y nuestros párpados den curso al llanto.</p></li><li><p>Sí, una lamentación se deja oír desde Sión: «¡Ay, que somos saqueados!, ¡qué vergüenza tan grande, que se nos hace dejar nuestra tierra, han derruido nuestros hogares!»</p></li><li><p>Oíd, pues, mujeres, la palabra de Yahweh; reciba vuestro oído la palabra de su boca: Enseñad a vuestras hijas esta lamentación, y las unas a las otras esta elegía:</p></li><li><p>«La muerte ha trepado por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, barriendo de la calle al chiquillo, a los mozos de las plazas.</p></li><li><p>¡Habla! Tal es el oráculo de Yahweh: Los cadáveres humanos yacen como boñigas por el campo, como manojos detrás del segador, y no hay quien los reúna.»</p></li><li><p>Así dice Yahweh: No se alabe el sabio por su sabiduría, ni se alabe el valiente por su valentía, ni se alabe el rico por su riqueza;</p></li><li><p>mas en esto se alabe quien se alabare: en tener seso y conocerme, por que yo soy Yahweh, que hago merced, derecho y justicia sobre la tierra, porque en eso me complazco - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>He aquí que vienen días - oráculo de Yahweh - en que he de visitar a todo circuncidado que sólo lo sea en su carne:</p></li><li><p>a Egipto, Judá, Edom y a los hijos de Ammón, a Moab, y a todos los de sien rapada, los que moran en el desierto. Porque todas estas gentes lo son. Pero también los de la casa de Israel son incircuncisos de corazón.</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-10" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 10</h3><ol><li><p>Oíd la palabra que os dedica Yahweh, oh casa de Israel.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: Al proceder de los gentiles no os habituéis, ni de los signos celestes os espantéis. ¡Que se espanten de ellos los gentiles!</p></li><li><p>Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque, obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó,</p></li><li><p>con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee.</p></li><li><p>Son como espantajos de pepinar, que ni hablan. Tienen que ser transportados, porque no andan. No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal.</p></li><li><p>No hay como tú, Yahweh; grande eres tú, y grande tu Nombre en poderío.</p></li><li><p>¿Quién no te temerá, Rey de las naciones? Porque a ti se te debe eso. Porque entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos no hay nadie como tú.</p></li><li><p>Todos a la par son estúpidos y necios: lección de madera la que dan los ídolos.</p></li><li><p>Plata laminada, de Tarsis importada, y oro de Ofir; hechura de maestro y de manos de platero (de púrpura violeta y escarlata es su vestido): todos son obra de artistas.</p></li><li><p>Pero Yahweh es el Elohim verdadero; es el Elohim vivo y el Rey eterno. Cuando se irrita, tiembla la tierra, y no aguantan las naciones su indignación.</p></li><li><p>(Así les diréis: «Los dioses que no hicieron el cielo ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo del cielo.»)</p></li><li><p>El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos.</p></li><li><p>Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra. El hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.</p></li><li><p>Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas.</p></li><li><p>Vanidad son, cosa ridícula; al tiempo de su visita perecerán.</p></li><li><p>No es así la «Parte de Jacob», pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel; Yahweh Sebaot es su nombre.</p></li><li><p>Recoge del suelo tu mercancía, oh tú, que estás sitiada:</p></li><li><p>porque así dice Yahweh: He aquí que yo voy a hondear a los moradores del país - ¡esta vez va de veras! - y les apremiaré de modo que den conmigo.</p></li><li><p>- «¡Ay de mí, por mi quebranto! ¡me duele la herida! Y yo que decía: &quot;Ese es un sufrimiento, pero me lo aguantaré&quot;...</p></li><li><p>Mi tienda ha sido saqueada, y todos mis tensores arrancados. Mis hijos me han sido quitados y no existen. No hay quien despliegue ya mi tienda ni quien ice mis toldos.»</p></li><li><p>- Es que han sido torpes los pastores y no han buscado a Yahweh; así no obraron cuerdamente, y toda su grey fue dispersada.</p></li><li><p>¡Se oye un rumor! ¡ya llega!: un gran estrépito del país del norte, para trocar las ciudades de Judá en desolación, guarida de chacales.</p></li><li><p>Yo sé, Yahweh, que no depende del hombre su camino, que no es del que anda enderezar su paso.</p></li><li><p>Corrígeme, Yahweh, pero con tino, no con tu ira, no sea que me quede en poco.</p></li><li><p>Vierte tu cólera sobre las naciones que te desconocen, y sobre los linajes que no invocan tu Nombre. Porque han devorado a Jacob hasta consumirle, lo han devorado y su mansión han desolado.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-romanos-1" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 1</h3><ol><li><p>Pablo, siervo de Yeshúa HaMashiaj, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Elohim,</p></li><li><p>que había ya prometido por medio de sus profetas en las Escrituras Sagradas,</p></li><li><p>acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne,</p></li><li><p>constituido Hijo de Elohim con poder, según el Ruaj de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Yeshúa HaMashiaj Señor nuestro,</p></li><li><p>por quien recibimos la gracia y el apostolado, para predicar la obediencia de la fe a gloria de su nombre entre todos los gentiles,</p></li><li><p>entre los cuales os contáis también vosotros, llamados de Yeshúa HaMashiaj,</p></li><li><p>a todos los amados de Elohim que estáis en Roma, santos por vocación, a vosotros gracia y paz, de parte de Elohim nuestro Padre y del Señor Yeshúa HaMashiaj.</p></li><li><p>Ante todo, doy gracias a mi Elohim por medio de Yeshúa HaMashiaj, por todos vosotros, pues vuestra fe es alabada en todo el mundo.</p></li><li><p>Porque Elohim, a quien venero en mi espíritu predicando el Evangelio de su Hijo, me es testigo de cuán incesantemente me acuerdo de vosotros,</p></li><li><p>rogándole siempre en mis oraciones, si es de su voluntad, encuentre por fin algún día ocasión favorable de llegarme hasta vosotros,</p></li><li><p>pues ansío veros, a fin de comunicaros algún don espiritual que os fortalezca,</p></li><li><p>o más bien, para sentir entre vosotros el mutuo consuelo de la común fe: la vuestra y la mía.</p></li><li><p>Pues no quiero que ignoréis, hermanos, las muchas veces que me propuse ir a vosotros - pero hasta el presente me he visto impedido - con la intención de recoger también entre vosotros algún fruto, al igual que entre los demás gentiles.</p></li><li><p>Me debo a los griegos y a los bárbaros; a los sabios y a los ignorantes:</p></li><li><p>de ahí mi ansia por llevaros el Evangelio también a vosotros, habitantes de Roma.</p></li><li><p>Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Elohim para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego.</p></li><li><p>Porque en él se revela la justicia de Elohim, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.</p></li><li><p>En efecto, la cólera de Elohim se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia;</p></li><li><p>pues lo que de Elohim se puede conocer, está en ellos manifiesto: Elohim se lo manifestó.</p></li><li><p>Porque lo invisible de Elohim, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;</p></li><li><p>porque, habiendo conocido a Elohim, no le glorificaron como a Elohim ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:</p></li><li><p>jactándose de sabios se volvieron estúpidos,</p></li><li><p>y cambiaron la gloria del Elohim incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.</p></li><li><p>Por eso Elohim los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos;</p></li><li><p>a ellos que cambiaron la verdad de Elohim por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén.</p></li><li><p>Por eso los entregó Elohim a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza;</p></li><li><p>igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío.</p></li><li><p>Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Elohim, entrególos Elohim a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene:</p></li><li><p>llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos,</p></li><li><p>detractores, enemigos de Elohim, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres,</p></li><li><p>insensatos, desleales, desamorados, despiadados,</p></li><li><p>los cuales, aunque conocedores del veredicto de Elohim que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.</p></li></ol><h3 id="h-romanos-2" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Romanos 2</h3><ol><li><p>Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas,</p></li><li><p>y sabemos que el juicio de Elohim es según verdad contra los que obran semejantes cosas.</p></li><li><p>Y ¿te figuras, tú que juzgas a los que cometen tales cosas y las cometes tú mismo, que escaparás al juicio de Elohim?</p></li><li><p>O ¿desprecias, tal vez, sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad, sin reconocer que esa bondad de Elohim te impulsa a la conversión?</p></li><li><p>Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Elohim,</p></li><li><p>el cual dará a cada cual según sus obras:</p></li><li><p>a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;</p></li><li><p>mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles a la injusticia: cólera e indignación.</p></li><li><p>Tribulación y angustia sobre toda alma humana que obre el mal: del judío primeramente y también del griego;</p></li><li><p>en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien; al judío primeramente y también al griego;</p></li><li><p>que no hay acepción de personas en Elohim.</p></li><li><p>Pues cuantos sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y cuantos pecaron bajo la ley, por la ley serán juzgados;</p></li><li><p>que no son justos delante de Elohim los que oyen la ley, sino los que la cumplen: ésos serán justificados.</p></li><li><p>En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley;</p></li><li><p>como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza...</p></li><li><p>en el día en que Elohim juzgará las acciones secretas de los hombres, según mi Evangelio, por Yeshúa HaMashiaj.</p></li><li><p>Pero si tú, que te dices judío y descansas en la ley; que te glorías en Elohim;</p></li><li><p>que conoces su voluntad; que disciernes lo mejor, amaestrado por la ley,</p></li><li><p>y te jactas de ser guía de ciegos, luz de los que andan en tinieblas,</p></li><li><p>educador de ignorantes, maestro de niños, porque posees en la ley la expresión misma de la ciencia y de la verdad...</p></li><li><p>pues bien, tú que instruyes a los otros ¡a ti mismo no te instruyes! Predicas: ¡no robar!, y ¡robas!</p></li><li><p>Prohíbes el adulterio, y ¡adulteras! Aborreces los ídolos, y ¡saqueas sus templos!</p></li><li><p>Tú que te glorías en la ley, transgrediéndola deshonras a Elohim.</p></li><li><p>Porque, como dice la Escritura, el nombre de Elohim, por vuestra causa, es blasfemado entre las naciones.</p></li><li><p>Pues la circuncisión, en verdad, es útil si cumples la ley; pero si eres un transgresor de la ley, tu circuncisión se vuelve incircuncisión.</p></li><li><p>Mas si el incircunciso guarda las prescripciones de la ley ¿no se tendrá su incircuncisión como circuncisión?</p></li><li><p>Y el que, siendo físicamente incircunciso, cumple la ley, te juzgará a ti, que con la letra y la circuncisión eres transgresor de la ley.</p></li><li><p>Pues no está en el exterior el ser judío, ni es circuncisión la externa, la de la carne.</p></li><li><p>El verdadero judío lo es en el interior, y la verdadera circuncisión, la del corazón, según el espíritu y no según la letra. Ese es quien recibe de Elohim la gloria y no de los hombres.</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-105" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 105</h3><ol><li><p>¡Dad gracias a Yahweh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!</p></li><li><p>¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad;</p></li><li><p>gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahweh!</p></li><li><p>¡Buscad a Yahweh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,</p></li><li><p>recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca!</p></li><li><p>Raza de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:</p></li><li><p>él, Yahweh, es nuestro Elohim, por toda la tierra sus juicios.</p></li><li><p>El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones,</p></li><li><p>lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,</p></li><li><p>y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,</p></li><li><p>diciendo: «Yo te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia».</p></li><li><p>Aunque ellos eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí,</p></li><li><p>cuando iban de nación en nación, desde un reino a otro pueblo,</p></li><li><p>a nadie permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:</p></li><li><p>«Guardaos de tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas.»</p></li><li><p>Llamó al hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió;</p></li><li><p>delante de ellos envió a un hombre, José, vendido como esclavo.</p></li><li><p>Sus pies vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas,</p></li><li><p>hasta que se cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahweh.</p></li><li><p>El rey mandó a soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre;</p></li><li><p>le erigió señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano,</p></li><li><p>para instruir a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.</p></li><li><p>Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en el país de Cam.</p></li><li><p>El aumentó a su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus adversarios;</p></li><li><p>cambió el corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos pusieran asechanzas.</p></li><li><p>Luego envió a Moisés su servidor, y Aarón, su escogido,</p></li><li><p>que hicieron entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.</p></li><li><p>Mandó tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras.</p></li><li><p>Trocó en sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.</p></li><li><p>Pululó de ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes;</p></li><li><p>mandó él, y vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.</p></li><li><p>Les dio por lluvia el granizo, llamas de fuego en su país;</p></li><li><p>hirió sus viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.</p></li><li><p>Dio la orden, y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable;</p></li><li><p>comieron toda hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.</p></li><li><p>E hirió en su país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor;</p></li><li><p>y a ellos los sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.</p></li><li><p>Egipto se alegró de su salida, pues era presa del terror.</p></li><li><p>El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.</p></li><li><p>Pidieron, y trajo codornices, de pan de los cielos los hartó;</p></li><li><p>abrió la roca, y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.</p></li><li><p>Recordando su palabra sagrada dada a Abraham su servidor,</p></li><li><p>sacó a su pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.</p></li><li><p>Y las tierras les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron,</p></li><li><p>a fin de que guarden sus preceptos y sus leyes observen.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 10 de mayo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-10-de-mayo-2025</link>
            <guid>6ZDZ7E8NoINCKc4mMZLA</guid>
            <pubDate>Sat, 03 May 2025 21:53:31 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 7-8, Hechos 27-28 y Tehililim 104Jeremías 7Palabra que llegó de parte de Yahweh a Jeremías:Párate en la puerta de la Casa de Yahweh y proclamarás allí esta palabra. Dirás: Oíd la palabra de Yahweh, todo Judá, los que entráis por estas puertas a postraros ante Yahweh.Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Mejorad de conducta y de obras, y yo haré que os quedéis en este lugar.No fiéis en palabras engañosas diciendo: «¡Templo de Yahweh, Templo de Yahweh, Templo de Yahweh es éste!»...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-jeremias-7-8-hechos-27-28-y-tehililim-104" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 7-8, Hechos 27-28 y Tehililim 104</h2><h3 id="h-jeremias-7" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 7</h3><ol><li><p>Palabra que llegó de parte de Yahweh a Jeremías:</p></li><li><p>Párate en la puerta de la Casa de Yahweh y proclamarás allí esta palabra. Dirás: Oíd la palabra de Yahweh, todo Judá, los que entráis por estas puertas a postraros ante Yahweh.</p></li><li><p>Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Mejorad de conducta y de obras, y yo haré que os quedéis en este lugar.</p></li><li><p>No fiéis en palabras engañosas diciendo: «¡Templo de Yahweh, Templo de Yahweh, Templo de Yahweh es éste!»</p></li><li><p>Porque si mejoráis realmente vuestra conducta y obras, si realmente hacéis justicia mutua</p></li><li><p>y no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda (y no vertéis sangre inocente en este lugar), ni andáis en pos de otros dioses para vuestro daño,</p></li><li><p>entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde siempre hasta siempre.</p></li><li><p>Pero he aquí que vosotros fiáis en palabras engañosas que de nada sirven,</p></li><li><p>para robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal y seguir a otros dioses que no conocíais.</p></li><li><p>Luego venís y os paráis ante mí en esta Casa llamada por mi Nombre y decís: «¡Estamos seguros!», para seguir haciendo todas esas abominaciones.</p></li><li><p>¿En cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta Casa que se llama por mi Nombre? ¡Que bien visto lo tengo! - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Pues andad ahora a mi lugar de Silo, donde aposenté mi Nombre antiguamente, y ved lo que hice con él ante la maldad de mi pueblo Israel.</p></li><li><p>Y ahora, por haber hecho vosotros todo esto - oráculo de Yahweh - por más que os hablé asiduamente, aunque no me oísteis, y os llamé, mas no respondisteis,</p></li><li><p>yo haré con la Casa que se llama por mi Nombre, en la que confiáis, y con el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo,</p></li><li><p>y os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efraím.</p></li><li><p>En cuanto a ti, no pidas por este pueblo ni eleves por ellos plegaria ni oración, ni me insistas, porque no te oiré.</p></li><li><p>¿Es que no ves lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y por las calles de Jerusalén?</p></li><li><p>Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas a la Reina de los Cielos, y se liba en honor de otros dioses para exasperarme.</p></li><li><p>¿A mí me exasperan ésos? - oráculo de Yahweh -, ¿no es a sí mismos, para vergüenza de sus rostros?</p></li><li><p>Por tanto, así dice el Señor Yahweh: He aquí que mi ira y mi saña se vuelca sobre este lugar, sobre hombres y bestias bestias, sobre los árboles del campo y el fruto del suelo; arderá y no se apagará.</p></li><li><p>Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel. Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comeos la carne.</p></li><li><p>Que cuando yo saqué a vuestros padres del país de Egipto, no les hablé ni les mandé nada tocante a holocausto y sacrificio.</p></li><li><p>Lo que les mandé fue esto otro: «Escuchad mi voz y yo seré vuestro Elohim y vosotros seréis mi pueblo, y seguiréis todo camino que yo os mandare, para que os vaya bien.»</p></li><li><p>Mas ellos no escucharon ni prestaron el oído, sino que procedieron en sus consejos según la pertinacia de su mal corazón, y se pusieron de espaldas, que no de cara;</p></li><li><p>desde la fecha en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día puntualmente.</p></li><li><p>Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesando la cerviz hicieron peor que sus padres.</p></li><li><p>Les dirás, pues, todas estas palabras, mas no te escucharán. Les llamarás y no te responderán.</p></li><li><p>Entonces les dirás: Esta es la nación que no ha escuchado la voz de Yahweh su Elohim, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca.</p></li><li><p>Córtate tus guedejas y tíralas, y entona por los calveros una elegía; que Yahweh ha desechado y repudiado a la generación objeto de su cólera.</p></li><li><p>Los hijos de Judá han hecho lo que me parece malo - oráculo de Yahweh -: han puesto sus Monstruos abominables en la Casa que llaman por mi Nombre profanándola,</p></li><li><p>y han construido los altos de Tófet - que está en el valle de Ben Hinnom - para quemar a sus hijos e hijas en el fuego, cosa que nos les mandé ni me pasó por las mientes.</p></li><li><p>Por tanto, he aquí que vienen días - oráculo de Yahweh - en que no se hablará más de Tófet, ni del valle de Ben Hinnom, sino del &quot;valle de la Matanza&quot;. Se harán enterramientos en Tófet por falta de sitio,</p></li><li><p>y los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante.</p></li><li><p>Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén toda voz de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia; porque toda la tierra quedará desolada.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-8" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 8</h3><ol><li><p>En aquel tiempo - oráculo de Yahweh - sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los moradores de Jerusalén,</p></li><li><p>y los dispersarán ante el sol, la luna y todo el ejército celeste a quienes amaron y sirvieron, a quienes siguieron, consultaron y adoraron, para no ser recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol sobre la haz de la tierra.</p></li><li><p>Y será preferible la muerte a la vida para todo el resto que subsistiere de este linaje malo adondequiera que yo les relegue - oráculo de Yahweh Sebaot -.</p></li><li><p>Les dirás: Así dice Yahweh: Los que caen ¿no se levantan? y si uno se extravía ¿no cabe tornar?</p></li><li><p>Pues ¿por qué este pueblo sigue apostatando, Jerusalén con apostasía perpetua? Se aferran a la mentira, rehúsan convertirse.</p></li><li><p>He escuchado atentamente: no hablan a derechas. Nadie deplora su maldad diciendo: «¿Qué he hecho?» Todos se extravían, cada cual en su carrera, cual caballo que irrumpe en la batalla.</p></li><li><p>Hasta la cigüeña en el cielo conoce su estación, y la tórtola, la golondrina o la grulla observan la época de sus migraciones. Pero mi pueblo ignora el derecho de Yahweh.</p></li><li><p>¿Cómo decís: «Somos sabios, y poseemos la Ley de Yahweh?» Cuando es bien cierto que en mentira la ha cambiado el cálamo mentiroso de los escribas.</p></li><li><p>Los sabios pasarán vergüenza, serán abatidos y presos. He aquí que han desechado la palabra de Yahweh, y su sabiduría ¿de qué les sirve?</p></li><li><p>Así que yo daré sus mujeres a otros, sus campos a nuevos amos, porque del más chiquito al más grande todos andan buscando su provecho, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el fraude.</p></li><li><p>Han curado el quebranto de la hija de mi pueblo a la ligera, diciendo: «¡Paz, paz!», cuando no había paz.</p></li><li><p>¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron? ¡Avergonzarse, no se avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron! Por tanto caerán con los que cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahweh -.</p></li><li><p>Quisiera recoger de ellos alguna cosa - oráculo de Yahweh - pero no hay racimos en la vid ni higos en la higuera, y están mustias sus hojas. Es que yo les he dado quien les despoje.</p></li><li><p>- «¿Por qué nos quedamos tranquilos? ¡Juntaos, vamos a las plazas fuertes para enmudecer allí, pues Yahweh nuestro Elohim nos hace morir y nos propina agua envenenada, porque hemos pecado contra Yahweh!</p></li><li><p>Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se presenta el miedo.</p></li><li><p>Desde Dan se deja oír. el resuello de sus caballos. Al relincho sonoro de sus corceles tembló la tierra toda. Vendrán y comerán el país y sus bienes, la ciudad y sus habitantes.»</p></li><li><p>- Sí, he aquí que yo envío contra vosotros sierpes venenosas contra las que no existe encantamiento, y os picarán - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Sin remedio el dolor me acomete, el corazón me falla;</p></li><li><p>he aquí el grito lastimero de la hija de mi pueblo desde todos los rincones del país: «¿No está Yahweh en Sión? ¿su Rey no mora ya en ella? (¿Por qué me han irritado con sus ídolos, con esas Vanidades traídas del extranjero?)</p></li><li><p>La siega pasó, el verano acabó, mas nosotros no estamos a salvo.»</p></li><li><p>Me duele el quebranto de la hija de mi pueblo; estoy abrumado, el pánico se apodera de mí.</p></li><li><p>¿No hay sandáraca en Galaad?, ¿no quedan médicos allí? Pues ¿cómo es que no llega el remedio para la hija de mi pueblo?</p></li><li><p>¡Quién convirtiera mi cabeza en llanto, mis ojos en manantial de lágrimas para llorar día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-27" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 27</h3><ol><li><p>Cuando se decidió que nos embarcásemos rumbo a Italia, fueron confiados Pablo y algunos otros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado Julio.</p></li><li><p>Subimos a una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. Estaba con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.</p></li><li><p>Al otro día arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos.</p></li><li><p>Partimos de allí y navegamos al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios.</p></li><li><p>Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y llegamos al cabo de quince días a Mira de Licia.</p></li><li><p>Allí encontró el centurión una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos hizo subir a bordo.</p></li><li><p>Durante muchos días la navegación fue lenta y a duras penas llegamos a la altura de Gnido. Como el viento no nos dejaba entrar en puerto, navegamos al abrigo de Creta por la parte de Salmone;</p></li><li><p>y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Puertos Buenos, cerca del cual se encuentra la ciudad de Lasea.</p></li><li><p>Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era peligrosa, pues incluso había ya pasado el Ayuno. Pablo les advertía:</p></li><li><p>«Amigos, veo que la navegación va a traer gran peligro y grave daño no sólo para el cargamento y la nave, sino también para nuestras propias personas.»</p></li><li><p>Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que no a las palabras de Pablo.</p></li><li><p>Como el puerto no era a propósito para invernar, la mayoría decidió hacerse a la mar desde allí, por si era posible llegar a Fénica, un puerto de Creta que mira al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.</p></li><li><p>Soplaba ligeramente entonces el viento del sur y creyeron que podían poner en práctica su propósito; levaron anclas y fueron costeando Creta de cerca.</p></li><li><p>Pero no mucho después se desencadenó un viento huracanado procedente de la isla, llamado Euroaquilón.</p></li><li><p>La nave fue arrastrada y, no pudiendo hacer frente al viento, nos abandonamos a la deriva.</p></li><li><p>Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos con el bote.</p></li><li><p>Una vez izado el bote se emplearon los cables de refuerzo, ciñendo el casco por debajo; y por miedo a chocar contra la Sirte, se echó el ancla flotante. Así se iba a la deriva.</p></li><li><p>Y como el temporal seguía sacudiéndonos furiosamente, al día siguiente aligeraron la nave.</p></li><li><p>Y al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar el aparejo de la nave.</p></li><li><p>Durante muchos días no apareció el sol ni las estrellas; teníamos sobre nosotros una tempestad no pequeña; toda esperanza de salvarnos iba desapareciendo.</p></li><li><p>Hacía ya días que no habíamos comido; entonces Pablo se puso en medio de ellos y les dijo: «Amigos, más hubiera valido que me hubierais escuchado y no haberos hecho a la mar desde Creta; os hubierais ahorrado este peligro y esta pérdida.</p></li><li><p>Pero ahora os recomiendo que tengáis buen ánimo; ninguna de vuestras vidas se perderá; solamente la nave.</p></li><li><p>Pues esta noche se me ha presentado un ángel del Elohim a quien pertenezco y a quien doy culto,</p></li><li><p>y me ha dicho: &quot;No temas, Pablo; tienes que comparecer ante el César; y mira, Elohim te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.&quot;</p></li><li><p>Por tanto, amigos, ¡ánimo! Yo tengo fe en Elohim de que sucederá tal como se me ha dicho.</p></li><li><p>Iremos a dar en alguna isla.»</p></li><li><p>Era ya la décima cuarta noche que íbamos a la deriva por el Adriático, cuando hacia la media noche presintieron los marineros la proximidad de tierra.</p></li><li><p>Sondearon y hallaron veinte brazas; un poco más lejos sondearon de nuevo y hallaron quince brazas.</p></li><li><p>Temerosos de que fuésemos a chocar contra algunos escollos, echaron cuatro anclas desde la popa y esperaban ansiosamente que se hiciese de día.</p></li><li><p>Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto de echar los cables de las anclas de proa.</p></li><li><p>Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, vosotros no os podréis salvar.»</p></li><li><p>Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer.</p></li><li><p>Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.</p></li><li><p>Por eso os aconsejo que toméis alimento, pues os conviene para vuestra propia salvación; que ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»</p></li><li><p>Diciendo esto, tomó pan, dio gracias a Elohim en presencia de todos, lo partió y se puso a comer.</p></li><li><p>Entonces todos los demás se animaron y tomaron también alimento.</p></li><li><p>Estábamos en total en la nave 276 personas.</p></li><li><p>Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.</p></li><li><p>Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible.</p></li><li><p>Soltaron las anclas que dejaron caer al mar; aflojaron al mismo tiempo las ataduras de los timones; después izaron al viento la vela artimón y pusieron rumbo a la playa.</p></li><li><p>Pero tropezaron contra un lugar con mar por ambos lados, y encallaron allí la nave; la proa clavada, quedó inmóvil; en cambio la popa, sacudida violentamente, se iba deshaciendo.</p></li><li><p>Los soldados entonces resolvieron matar a los presos, no fuera que alguno se escapase a nado;</p></li><li><p>pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla;</p></li><li><p>y los demás saliesen unos sobre tablones, otros sobre los despojos de la nave. De esta forma todos llegamos a tierra sanos y salvos.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-28" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 28</h3><ol><li><p>Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.</p></li><li><p>Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.</p></li><li><p>Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano.</p></li><li><p>Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, pero la justicia divina no le deja vivir.»</p></li><li><p>Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno.</p></li><li><p>Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.</p></li><li><p>En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días.</p></li><li><p>Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.</p></li><li><p>Después de este suceso los otros enfermos de la isla acudieron y fueron curados.</p></li><li><p>Tuvieron para con nosotros toda suerte de consideraciones y a nuestra partida nos proveyeron de lo necesario.</p></li><li><p>Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla y llevaba por enseña los Dióscuros.</p></li><li><p>Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.</p></li><li><p>Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.</p></li><li><p>Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. Y así llegamos a Roma.</p></li><li><p>Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Elohim y cobró ánimos.</p></li><li><p>Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.</p></li><li><p>Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,</p></li><li><p>que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún motivo de muerte.</p></li><li><p>Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los de mi nación.</p></li><li><p>Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel llevo yo estas cadenas.»</p></li><li><p>Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.</p></li><li><p>Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas partes se la contradice.»</p></li><li><p>Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Elohim, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Yeshúa, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.</p></li><li><p>Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.</p></li><li><p>Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: «Con razón habló el Ruaj HaKodesh a vuestros padres por medio del profeta Isaías:</p></li><li><p>Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, pero no veréis.</p></li><li><p>Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los cure.</p></li><li><p>«Sabed, pues, que esta salvación de Elohim ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»</p></li><li><p>Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;</p></li><li><p>predicaba el Reino de Elohim y enseñaba lo referente al Señor Yeshúa HaMashiaj con toda valentía, sin estorbo alguno.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-28" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 28</h3><ol><li><p>Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.</p></li><li><p>Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.</p></li><li><p>Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano.</p></li><li><p>Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, pero la justicia divina no le deja vivir.»</p></li><li><p>Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno.</p></li><li><p>Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.</p></li><li><p>En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días.</p></li><li><p>Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.</p></li><li><p>Después de este suceso los otros enfermos de la isla acudieron y fueron curados.</p></li><li><p>Tuvieron para con nosotros toda suerte de consideraciones y a nuestra partida nos proveyeron de lo necesario.</p></li><li><p>Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla y llevaba por enseña los Dióscuros.</p></li><li><p>Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.</p></li><li><p>Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.</p></li><li><p>Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. Y así llegamos a Roma.</p></li><li><p>Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Elohim y cobró ánimos.</p></li><li><p>Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.</p></li><li><p>Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,</p></li><li><p>que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún motivo de muerte.</p></li><li><p>Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los de mi nación.</p></li><li><p>Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel llevo yo estas cadenas.»</p></li><li><p>Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.</p></li><li><p>Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas partes se la contradice.»</p></li><li><p>Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Elohim, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Yeshúa, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.</p></li><li><p>Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.</p></li><li><p>Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: «Con razón habló el Ruaj HaKodesh a vuestros padres por medio del profeta Isaías:</p></li><li><p>Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, pero no veréis.</p></li><li><p>Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los cure.</p></li><li><p>«Sabed, pues, que esta salvación de Elohim ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»</p></li><li><p>Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;</p></li><li><p>predicaba el Reino de Elohim y enseñaba lo referente al Señor Yeshúa HaMashiaj con toda valentía, sin estorbo alguno.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-104" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 104</h3><ol><li><p>¡Alma mía, bendice a Yahweh! ¡Yahweh, Elohim mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,</p></li><li><p>arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,</p></li><li><p>levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;</p></li><li><p>tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.</p></li><li><p>Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.</p></li><li><p>Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;</p></li><li><p>al increparlas tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,</p></li><li><p>y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;</p></li><li><p>un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.</p></li><li><p>Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;</p></li><li><p>a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros;</p></li><li><p>sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.</p></li><li><p>De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;</p></li><li><p>la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,</p></li><li><p>y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre.</p></li><li><p>Se empapan bien los árboles de Yahweh, los cedros del Líbano que él plantó;</p></li><li><p>allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;</p></li><li><p>los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.</p></li><li><p>Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;</p></li><li><p>mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva,</p></li><li><p>los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Elohim reclaman.</p></li><li><p>Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;</p></li><li><p>el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.</p></li><li><p>¡Cuán numerosas tus obras, Yahweh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.</p></li><li><p>Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños;</p></li><li><p>por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.</p></li><li><p>Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;</p></li><li><p>tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.</p></li><li><p>Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.</p></li><li><p>Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.</p></li><li><p>¡Sea por siempre la gloria de Yahweh, en sus obras Yahweh se regocije!</p></li><li><p>El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.</p></li><li><p>A Yahweh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Elohim.</p></li><li><p>¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahweh tengo mi gozo.</p></li><li><p>¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahweh, alma mía!</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Parashot 3 de mayo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-3-de-mayo-2025</link>
            <guid>WKrJmhUuXqS4PXhebx9n</guid>
            <pubDate>Sat, 03 May 2025 03:35:23 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremias 5-6, Hechos 25-26 y Tehilim 103Jeremias 5Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos; buscad por sus plazas, a ver si topáis con alguno que practique la justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaría.Pues, si bien dicen: «¡Por vida de Yahweh!», también juran en falso.- ¡Oh Yahweh! tus ojos, ¿no son para la verdad? Les heriste, mas no acusaron el golpe; acabaste con ellos, pero no quisieron aprender. Endurecieron sus caras más que peñascos, rehusaron convertirse.Yo dec...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-jeremias-5-6-hechos-25-26-y-tehilim-103" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremias 5-6, Hechos 25-26 y Tehilim 103</h2><h3 id="h-jeremias-5" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremias 5</h3><ol><li><p>Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos; buscad por sus plazas, a ver si topáis con alguno que practique la justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaría.</p></li><li><p>Pues, si bien dicen: «¡Por vida de Yahweh!», también juran en falso.</p></li><li><p>- ¡Oh Yahweh! tus ojos, ¿no son para la verdad? Les heriste, mas no acusaron el golpe; acabaste con ellos, pero no quisieron aprender. Endurecieron sus caras más que peñascos, rehusaron convertirse.</p></li><li><p>Yo decía: «Naturalmente, el vulgo es necio, pues ignora el camino de Yahweh, el derecho de su Elohim.</p></li><li><p>Voy a acudir a los grandes y a hablar con ellos, porque ésos conocen el camino de Yahweh, el derecho de su Elohim.» Pues bien, todos a una habían quebrado el yugo y arrancado las coyundas.</p></li><li><p>Por eso los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los destrozará, el leopardo acechará sus ciudades: todo el que saliere de ellas será despedazado. - Porque son muchas sus rebeldías, y sus apostasías son grandes.</p></li><li><p>¿Cómo te voy a perdonar por ello? Tus hijos me dejaron y juraron por el no - dios. Yo los harté, y ellos se hicieron adúlteros, y el lupanar frecuentaron.</p></li><li><p>Son caballos lustrosos y vagabundos: cada cual relincha por la mujer de su prójimo.</p></li><li><p>¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahweh -, ¿de una nación así no se vengará mi alma?</p></li><li><p>Escalad sus murallas, destruid, mas no acabéis con ella. Quitad sus sarmientos porque no son de Yahweh.</p></li><li><p>Porque bien me engañaron, la casa de Judá y la casa de Israel - oráculo de Yahweh.</p></li><li><p>Renegaron de Yahweh diciendo: «¡El no cuenta!, ¡no nos sobrevendrá daño alguno, ni espada ni hambre veremos!</p></li><li><p>Cuanto a los profetas, el viento se los lleve, pues carecen de Palabra.» - Así les será hecho.</p></li><li><p>Por tanto, así dice Yahweh, el Elohim Sebaot: Por haber hablado ellos tal palabra, he aquí que yo pongo las mías en tu boca como fuego, y a este pueblo como leños, y los consumirá.</p></li><li><p>He aquí que yo traigo sobre vosotros, una nación de muy lejos, ¡oh casa de Israel! - oráculo de Yahweh -; una nación que no mengua, nación antiquísima aquélla, nación cuya lengua ignoras y no entiendes los que habla;</p></li><li><p>cuyo carcaj es como tumba abierta: todos son valientes.</p></li><li><p>Comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos e hijas, comerá tus ovejas y vacas, comerá tus viñas e higueras; con la espada destruirá tus plazas fuertes en que confías.</p></li><li><p>Por lo demás, en los días aquellos - oráculo de Yahweh - todavía no acabaré con vosotros.</p></li><li><p>- Y cuando dijereis: «¿Por qué nos hace Yahweh nuestro Elohim todo esto?», les dirás: «Lo mismo que me dejasteis a mí y servisteis a dioses extraños en vuestra tierra, así serviréis a extraños en una tierra no vuestra.»</p></li><li><p>Anunciad esto a la casa de Jacob y hacedlo oír en Judá:</p></li><li><p>- Ea, oíd esto, pueblo necio y sin seso - tienen ojos y no ven, orejas y no oyen -:</p></li><li><p>¿A mí no me temeréis? - oráculo de Yahweh -, ¿delante de mí no temblaréis, que puse la arena por término al mar, límite eterno, que no traspasará? Se agitará, mas no lo logrará; mugirán sus olas, pero no pasarán.</p></li><li><p>Pero este pueblo tiene un corazón traidor y rebelde: traicionaron llegando hasta el fin.</p></li><li><p>Y no se les ocurrió decir: «Ea, temamos a Yahweh nuestro Elohim, que da la lluvia tempranera y la tardía a su tiempo; que nos garantiza las semanas que regulan la siega.»</p></li><li><p>Todo esto lo trastornaron vuestras culpas y vuestros pecados os privaron del bien.</p></li><li><p>Porque se encuentran en mi pueblo malhechores: preparan la red, cual paranceros montan celada: ¡hombres son atrapados!</p></li><li><p>Como jaula llena de aves, así están sus casas llenas de fraudes. Así se engrandecieron y se enriquecieron,</p></li><li><p>engordaron, se alustraron. Ejecutaban malas acciones. La causa del huérfano no juzgaban y el derecho de los pobres no sentenciaban.</p></li><li><p>¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahweh -, ¿de una nación así no se vengará mi alma?</p></li><li><p>Algo pasmoso y horrendo se ha dado en la tierra:</p></li><li><p>los profetas profetizaron con mentira, y los sacerdotes dispusieron a su guisa. Pero mi pueblo lo prefiere así. ¿A dónde vais a parar?&quot;</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-6" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremias 6</h3><ol><li><p>Escapad, hijos de Benjamín, de dentro de Jerusalén, en Técoa tañed el cuerno, y sobre Bet Hakkérem izad bandera, porque una desgracia amenaza del norte y un quebranto grande.</p></li><li><p>¿Acaso a una deliciosa pradera te comparas, hija de Sión?</p></li><li><p>A ella vienen pastores con sus rebaños, han montado las tiendas, junto a ella en derredor, y apacientan cada cual su manada.</p></li><li><p>- «¡Declaradle la guerra santa! ¡En pie y subamos contra ella a mediodía!... ¡Ay de nosotros, que el día va cayendo, y se alargan las sombras de la tarde!...</p></li><li><p>¡Pues arriba y subamos de noche y destruiremos sus alcázares!»</p></li><li><p>Porque así dice Yahweh Sebaot: «Talad sus árboles y alzad contra Jerusalén un terraplén.» Es la ciudad de visita. Todo el mundo se atropella en su interior.</p></li><li><p>Cual mana un pozo sus aguas, tal mana ella su malicia. «¡Atropello!», «¡despojo!» - se oye decir en ella; ante mí de continuo heridas y golpes.</p></li><li><p>Aprende, Jerusalén, no sea que se despegue mi alma de ti, no sea que te convierta en desolación, en tierra despoblada.</p></li><li><p>Así dice Yahweh Sebaot: Busca, rebusca como en una cepa en el resto de Israel; vuelve a pasar tu mano como el vendimiador por los pámpanos.</p></li><li><p>-¿A quiénes que me oigan voy a hablar y avisar? He aquí que su oído es incircunciso y no pueden entender. He aquí que la palabra de Yahweh se les ha vuelto oprobio: no les agrada.</p></li><li><p>También yo estoy lleno de la saña de Yahweh y cansado de retenerla. La verteré sobre el niño de la calle y sobre el grupo de mancebos juntos. También el hombre y la mujer serán apresados, el viejo con la anciana.</p></li><li><p>Pasarán sus casas a otros, campos y mujeres a la vez, cuando extienda yo mi mano sobre los habitantes de esta tierra - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Porque desde el más chiquito de ellos hasta el más grande, todos andan buscando su provecho, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el fraude.</p></li><li><p>Han curado el quebranto de mi pueblo a la ligera, diciendo: «¡Paz, paz!», cuando no había paz.</p></li><li><p>¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron? Avergonzarse, no se avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron; por tanto caerán con los que cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahweh.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos, cuál es el camino bueno, y andad por él, y encontraréis sosiego para vuestras almas. Pero dijeron: «No vamos.»</p></li><li><p>Entonces les puse centinelas: «¡Atención al toque de cuerno!» Pero dijeron: «No atendemos.»</p></li><li><p>Por tanto, oíd, naciones, y conoce, asamblea, lo que vendrá sobre ellos;</p></li><li><p>oye, tierra: He aquí que traigo desgracia a este pueblo, como fruto de sus pensamientos, porque a mis razones no atendieron, y por lo que respecta a mi Ley, la desecharon.</p></li><li><p>-¿A qué traerme incienso de Seba y canela fina de país remoto? Ni vuestros holocaustos me son gratos, ni vuestros sacrificios me complacen.</p></li><li><p>Por tanto, así dice Yahweh: Mirad que pongo a este pueblo tropiezos y tropezarán en ellos padres e hijos a una, el vecino y su prójimo perecerán.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: Mirad que un pueblo viene de tierras del norte y una gran nación se despierta de los confines de la tierra.</p></li><li><p>Arco y lanza blanden, crueles son y sin entrañas. Su voz como la mar muge, y a caballo van montados, ordenados como un solo hombre para la guerra contra ti, hija de Sión.</p></li><li><p>-Oímos su fama, flaquean nuestras manos, angustia nos asalta, dolor como de parturienta.</p></li><li><p>No salgáis al campo, no andéis por el camino, que el enemigo lleva espada: terror por doquier.</p></li><li><p>-Hija de mi pueblo, cíñete de sayal y revuélcate en ceniza, haz por ti misma un duelo de hijo único, una endecha amarguísima, porque en seguida viene el saqueador sobre nosotros.</p></li><li><p>-A ti te puse en mi pueblo por inquisidor sagaz para que examinaras y probaras su conducta.</p></li><li><p>- Todos ellos son rebeldes que andan difamando; bronce y hierro; todos son degenerados.</p></li><li><p>Jadeó el fuelle, el plomo se consumió por el fuego. En vano afinó el afinador, porque la ganga no se desprendió.</p></li><li><p>Serán llamados «plata de desecho», porque Yahweh los desechó.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-25" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 25</h3><ol><li><p>Tres días después de haber llegado a la provincia, subió Festo de Cesarea a Jerusalén.</p></li><li><p>Los sumos sacerdotes y los principales de los judíos le presentaron acusación contra Pablo e insistentemente</p></li><li><p>le pedían una gracia contra él, que le hiciera trasladar a Jerusalén, mientras preparaban una celada para matarle en el camino.</p></li><li><p>Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba para marchar allá inmediatamente.</p></li><li><p>«Que bajen conmigo, les dijo, los que entre vosotros tienen autoridad y si este hombre es culpable en algo, formulen acusación contra él.»</p></li><li><p>Después de pasar entre ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente se sentó en el tribunal y mandó traer a Pablo.</p></li><li><p>Así que éste se presentó le rodearon los judíos que habían bajado de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, que no podían probar.</p></li><li><p>Pablo se defendía diciendo: «Yo no he cometido falta alguna ni contra la Ley de los judíos ni contra el Templo ni contra el César.»</p></li><li><p>Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: «¿Quieres subir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas en mi presencia?»</p></li><li><p>Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César, que es donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún mal, como tú muy bien sabes.</p></li><li><p>Si, pues, soy reo de algún delito o he cometido algún crimen que merezca la muerte, no rehúso morir; pero si en eso de que éstos me acusan no hay ningún fundamento, nadie puede entregarme a ellos; apelo al César.»</p></li><li><p>Entonces Festo deliberó con el Consejo y respondió: «Has apelado al César, al César irás.»</p></li><li><p>Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.</p></li><li><p>Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, le dijo, que Félix dejó prisionero.</p></li><li><p>Estando yo en Jerusalén presentaron contra él acusación los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo contra él sentencia condenatoria.</p></li><li><p>Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.</p></li><li><p>Ellos vinieron aquí juntamente conmigo, y sin dilación me senté al día siguiente en el tribunal y mandé traer al hombre.</p></li><li><p>Los acusadores comparecieron ante él, pero no presentaron ninguna acusación de los crímenes que yo sospechaba;</p></li><li><p>solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Yeshúa, ya muerto, de quien Pablo afirma que vive.</p></li><li><p>Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas.</p></li><li><p>Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»</p></li><li><p>Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.»</p></li><li><p>Al día siguiente vinieron Agripa y Berenice con gran ostentación y entraron en la sala de audiencia, junto con los tribunos y los personajes de más categoría de la ciudad. A una orden de Festo, trajeron a Pablo.</p></li><li><p>Festo dijo: «Rey Agripa y todos los aquí presentes; aquí veis a este hombre, contra quien toda la multitud de los judíos vinieron donde mí tanto en Jerusalén como aquí, gritando que no debía vivir ya más.</p></li><li><p>Yo comprendí que no había hecho nada digno de muerte; pero como él ha apelado al Augusto, he decidido enviarle.</p></li><li><p>No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.</p></li><li><p>Pues me parece absurdo enviar un preso sin indicar las acusaciones formuladas contra él.»</p></li></ol><h3 id="h-hechos-26" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 26</h3><ol><li><p>Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:</p></li><li><p>«Me considero feliz, rey Agripa, al tener que defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me acusan los judíos,</p></li><li><p>principalmente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones de los judíos. Por eso te pido que me escuches pacientemente.</p></li><li><p>«Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde cuando estuve en el seno de mi nación, en Jerusalén.</p></li><li><p>Ellos me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.</p></li><li><p>Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Elohim a nuestros padres,</p></li><li><p>cuyo cumplimiento están esperando nuestras doce tribus en el culto que asiduamente, noche y día, rinden a Elohim. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.</p></li><li><p>¿Por qué tenéis vosotros por increíble que Elohim resucite a los muertos?</p></li><li><p>«Yo, pues, me había creído obligado a combatir con todos los medios el nombre de Yeshúa, el Nazoreo.</p></li><li><p>Así lo hice en Jerusalén y, con poderes recibidos de los sumos sacerdotes, yo mismo encerré a muchos santos en las cárceles; y cuando se les condenaba a muerte, yo contribuía con mi voto.</p></li><li><p>Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.</p></li><li><p>«En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes;</p></li><li><p>y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.</p></li><li><p>Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: &quot;Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón.&quot;</p></li><li><p>Yo respondí: &quot;¿Quién eres, Señor?&quot; Y me dijo el Señor: &quot;Yo soy Yeshúa a quien tú persigues.</p></li><li><p>Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.</p></li><li><p>Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío,</p></li><li><p>para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Elohim; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.&quot;</p></li><li><p>«Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,</p></li><li><p>sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran y que se volvieran a Elohim haciendo obras dignas de conversión.</p></li><li><p>Por esto los judíos, habiéndome prendido en el Templo, intentaban darme muerte.</p></li><li><p>Con el auxilio de Elohim hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron que había de suceder:</p></li><li><p>que el Mashiaj había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»</p></li><li><p>Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, Festo le interrumpió gritándole: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te hacen perder la cabeza.»</p></li><li><p>Pablo contestó: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo cosas verdaderas y sensatas.</p></li><li><p>Bien enterado está de estas cosas el rey, ante quien hablo con confianza; no creo que se le oculte nada, pues no han pasado en un rincón.</p></li><li><p>¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.»</p></li><li><p>Agripa contestó a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano.»</p></li><li><p>Y Pablo replicó: «Quiera Elohim que por poco o por mucho, no solamente tú, sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas.»</p></li><li><p>El rey, el procurador, Berenice y los que con ellos estaban sentados se levantaron,</p></li><li><p>y mientras se retiraban iban diciéndose unos a otros: «Este hombre no ha hecho nada digno de muerte o de prisión.»</p></li><li><p>Agripa dijo a Festo: «Podía ser puesto en libertad este hombre si no hubiera apelado al César.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-103" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 103</h3><ol><li><p>Bendice a Yahweh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,</p></li><li><p>bendice a Yahweh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.</p></li><li><p>El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,</p></li><li><p>rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,</p></li><li><p>satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.</p></li><li><p>Yahweh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,</p></li><li><p>manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.</p></li><li><p>Clemente y compasivo es Yahweh, tardo a la cólera y lleno de amor;</p></li><li><p>no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;</p></li><li><p>no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.</p></li><li><p>Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;</p></li><li><p>tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.</p></li><li><p>Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahweh para quienes le temen;</p></li><li><p>que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.</p></li><li><p>¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;</p></li><li><p>pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.</p></li><li><p>Mas el amor de Yahweh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,</p></li><li><p>para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.</p></li><li><p>Yahweh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.</p></li><li><p>Bendecid a Yahweh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.</p></li><li><p>Bendecid a Yahweh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.</p></li><li><p>Bendecid a Yahweh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahweh, alma mía!</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 26 de abril 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-26-de-abril-2025</link>
            <guid>IdeZg61soamlQ7S1gBTU</guid>
            <pubDate>Fri, 25 Apr 2025 05:38:53 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 3-4, Hechos 23-24 yTehilim 102Jeremías 3«Supongamos que despide un marido a su mujer; ella se va de su lado y es de otro hombre: ¿podrá volver a él? ¿no sería como una tierra manchada?» Pues bien, tú has fornicado con muchos compañeros, ¡y vas a volver a mí! - oráculo de Yahweh -.Alza los ojos a los calveros y mira: ¿en dónde no fuiste gozada? A la vera de los caminos te sentabas para ellos, como el árabe en el desierto, y manchaste la tierra con tus fornicaciones y malicia.Se suspen...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-jeremias-3-4-hechos-23-24-ytehilim-102" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 3-4, Hechos 23-24 yTehilim 102</h2><h3 id="h-jeremias-3" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 3</h3><ol><li><p>«Supongamos que despide un marido a su mujer; ella se va de su lado y es de otro hombre: ¿podrá volver a él? ¿no sería como una tierra manchada?» Pues bien, tú has fornicado con muchos compañeros, ¡y vas a volver a mí! - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Alza los ojos a los calveros y mira: ¿en dónde no fuiste gozada? A la vera de los caminos te sentabas para ellos, como el árabe en el desierto, y manchaste la tierra con tus fornicaciones y malicia.</p></li><li><p>Se suspendieron las lloviznas de otoño, y faltó lluvia tardía; pero tú tenías rostro de mujer descarada, rehusaste avergonzarte.</p></li><li><p>¿Es que entonces mismo no me llamabas: «Padre mío; el amigo de mi juventud eres tú?;</p></li><li><p>¿tendrá rencor para siempre?, ¿lo guardará hasta el fin?» Ahí tienes cómo has hablado; las maldades que hiciste las has colmado.</p></li><li><p>Yahweh me dijo en tiempos del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo Israel, la apóstata? Andaba ella sobre cualquier monte elevado y bajo cualquier árbol frondoso, fornicando allí.</p></li><li><p>En vista de lo que había hecho, dije: «No vuelvas a mí.» Y no volvió. Vio esto su hermana Judá, la pérfida;</p></li><li><p>vio que a causa de todas las fornicaciones de Israel, la apóstata, yo la había despedido dándole su carta de divorcio; pero no hizo caso su hermana Judá, la pérfida, sino que fue y fornicó también ella,</p></li><li><p>tanto que por su liviandad en fornicar manchó la tierra, y fornicó con la piedra y con el leño.</p></li><li><p>A pesar de todo, su hermana Judá, la pérfida, no se volvió a mí de todo corazón, sino engañosamente - oráculo de Yahweh.</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: Más justa se ha manifestado Israel, la apóstata, que Judá, la pérfida.</p></li><li><p>Anda y pregona estas palabras al Norte y di: Vuelve, Israel apóstata, - oráculo de Yahweh -; no estará airado mi semblante contra vosotros, porque piadoso soy - oráculo de Yahweh - no guardo rencor para siempre.</p></li><li><p>Tan sólo reconoce tu culpa, pues contra Yahweh tu Elohim te rebelaste, frecuentaste a extranjeros bajo todo árbol frondoso, y mi voz no oísteis - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Volved, hijos apóstatas - oráculo de Yahweh - porque yo soy vuestro Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión.</p></li><li><p>Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia.</p></li><li><p>Y luego, cuando seáis muchos y fructifiquéis en la tierra, en aquellos días - oráculo de Yahweh - no se hablará más del arca de la alianza de Yahweh, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni será reconstruida jamás.</p></li><li><p>En aquel tiempo llamarán a Jerusalén «Trono de Yahweh» y se incorporarán a ella todas las naciones en el nombre de Yahweh, en Jerusalén, sin seguir más la dureza de sus perversos corazones.</p></li><li><p>En aquellos días, andará la casa de Judá al par de Israel, y vendrán juntos desde tierras del norte a la tierra que di en herencia a vuestros padres.</p></li><li><p>Yo había dicho: «Sí, te tendré como a un hijo y te daré una tierra espléndida, flor de las heredades de las naciones.» Y añadí: «Padre me llamaréis y de mi seguimiento no os volveréis.»</p></li><li><p>Pues bien, como engaña una mujer a su compañero, así me ha engañado la casa de Israel, oráculo de Yahweh.</p></li><li><p>Voces sobre los calveros se oían: rogativas llorosas de los hijos de Israel, porque torcieron su camino, olvidaron a su Elohim Yahweh.</p></li><li><p>- Volved, hijos apóstatas; yo remediaré vuestras apostasías. - Aquí nos tienes de vuelta a ti, porque tú, Yahweh, eres nuestro Elohim.</p></li><li><p>¡Luego eran mentira los altos, la barahúnda de los montes! ¡Luego por Yahweh, nuestro Elohim, se salva Israel!</p></li><li><p>La Vergüenza se comió la laceria de nuestros padres desde nuestra mocedad: sus ovejas y vacas, sus hijos e hijas.</p></li><li><p>Acostémonos en nuestra vergüenza, y que nos cubra nuestra propia confusión, ya que contra Yahweh nuestro Elohim hemos pecado nosotros como nuestros padres desde nuestra mocedad hasta hoy, y no escuchamos la voz de Yahweh nuestro Elohim.</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-4" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 4</h3><ol><li><p>¡Si volvieras, Israel!, oráculo de Yahweh, ¡si a mí volvieras!, si quitaras tus Monstruos abominables, y de mí no huyeras!</p></li><li><p>Jurarías: «¡Por vida de Yahweh!» con verdad, con derecho y con justicia, y se bendecirían por él las naciones, y por él se alabarían.</p></li><li><p>Porque así dice Yahweh al hombre de Judá y a Jerusalén: - Cultivad el barbecho y no sembréis sobre cardos.</p></li><li><p>Circuncidaos para Yahweh y extirpad los prepucios de vuestros corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén; no sea que brote como fuego mi saña, y arda y no haya quien la apague, en vista de vuestras perversas acciones.</p></li><li><p>Avisad en Judá y que se oiga en Jerusalén. Tañed el cuerno por el país, pregonad a voz en grito: ¡Juntaos, vamos a las plazas fuertes!</p></li><li><p>¡Izad bandera hacia Sión! ¡Escapad, no os paréis! Porque yo traigo una calamidad del norte y un quebranto grande.</p></li><li><p>Se ha levantado el león de su cubil, y el devorador de naciones se ha puesto en marcha: salió de su lugar para dejar la tierra desolada. Tus ciudades quedarán arrasadas, sin habitantes.</p></li><li><p>Por ende, ceñíos de sayal, endechad y plañid: - «¡No; no se va de nosotros la ardiente ira de Yahweh!»</p></li><li><p>Sucederá aquel día - oráculo de Yahweh - que se perderá el ánimo del rey y el de los príncipes, se pasmarán los sacerdotes, y los profetas se espantarán.</p></li><li><p>Y yo digo: «¡Ay, Señor Yahweh! ¡Cómo embaucaste a este pueblo y a Jerusalén diciendo: &quot;Paz tendréis&quot;, y ha penetrado la espada hasta el alma!»</p></li><li><p>En aquella sazón se dirá a este pueblo y a Jerusalén: - Un viento ardiente viene por el desierto, camino de la hija de mi pueblo, no para beldar, ni para limpiar.</p></li><li><p>Un viento lleno de amenazas viene de mi parte. Ahora me toca a mí alegar mis razones respecto a ellos.</p></li><li><p>Ved cómo se levanta cual las nubes, como un huracán sus carros, y ligeros más que águilas sus corceles. - ¡Ay de nosotros, estamos perdidos!</p></li><li><p>-Limpia de malicia tu corazón, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo durarán en ti tus pensamientos torcidos?</p></li><li><p>Una voz avisa desde Dan y da la mala nueva desde la sierra de Efraím.</p></li><li><p>Pregonad: «¡Los gentiles! ¡Ya están aquí!»; hacedlo oír en Jerusalén. Los enemigos vienen de tierra lejana y dan voces contra las ciudades de Judá.</p></li><li><p>Como guardas de campo se han puesto frente a ella en torno, porque contra mí se rebelaron - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Tu proceder y fechorías te acarrearon esto; esto tu desgracia te ha penetrado hasta el corazón porque te rebelaste contra mí.</p></li><li><p>- ¡Mis entrañas, mis entrañas!, ¡me duelen las telas del corazón, se me salta el corazón del pecho! No callaré, porque mi alma ha oído sones de cuerno, el clamoreo del combate.</p></li><li><p>Se anuncia quebranto sobre quebranto, porque es saqueada toda la tierra. En un punto son saqueadas mis tiendas, y en un cerrar de ojos mis toldos.</p></li><li><p>¿Hasta cuándo veré enseñas, y oiré sones de cuerno?</p></li><li><p>-Es porque mi pueblo es necio: A mí no me conocen. Criaturas necias son, carecen de talento. Sabios son para lo malo, ignorantes para el bien.</p></li><li><p>Miré a la tierra, y he aquí que era un caos; a los cielos, y faltaba su luz.</p></li><li><p>Miré a los montes, y estaban temblando, y todos los cerros trepidaban.</p></li><li><p>Miré, y he aquí que no había un alma, y todas las aves del cielo se habían volado.</p></li><li><p>Miré, y he aquí que el vergel era yermo, y todas las ciudades estaban arrasadas delante de Yahweh y del ardor de su ira.</p></li><li><p>Porque así dice Yahweh: Desolación se volverá toda la tierra, aunque no acabaré con ella.</p></li><li><p>Por eso ha de enlutarse la tierra, y se oscurecerán los cielos arriba; pues tengo resuelta mi decisión y no me pesará ni me volveré atrás de ella.</p></li><li><p>Al ruido de jinetes y flecheros huía toda la ciudad. Se metían por los bosques y trepaban por las peñas. Toda ciudad quedó abandonada, sin quedar en ellas habitantes.</p></li><li><p>Y tú, asolada, ¿qué vas a hacer? Aunque te vistas de grana, aunque te enjoyes con joyel de oro, aunque te pintes con polvos los ojos, en vano te hermoseas: te han rechazado tus amantes: ¡tu muerte es lo que buscan!</p></li><li><p>Y entonces oí una voz como de parturienta, gritos como de primeriza: era la voz de la hija de Sión, que gimiendo extendía sus palmas: «¡Ay, pobre de mí, que mi alma desfallece a manos de asesinos!»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-23" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 23</h3><ol><li><p>Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia ante Elohim, hasta este día.»</p></li><li><p>Pero el Sumo Sacerdote Ananías mandó a los que le asistían que le golpeasen en la boca.</p></li><li><p>Entonces Pablo le dijo: «¡Elohim te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Tú te sientas para juzgarme conforme la Ley y mandas, violando la Ley, que me golpeen?»</p></li><li><p>Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Elohim?»</p></li><li><p>Pablo contestó: «No sabía, hermanos, que fuera el Sumo Sacerdote; pues está escrito: No injuriarás al jefe de tu pueblo.»</p></li><li><p>Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrección de los muertos se me juzga.»</p></li><li><p>Al decir él esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos y la asamblea se dividió.</p></li><li><p>Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; mientras que los fariseos profesan todo eso.</p></li><li><p>Se levantó, pues, un gran griterío. Se pusieron en pie algunos escribas del partido de los fariseos y se oponían diciendo: «Nosotros no hallamos nada malo en este hombre. ¿Y si acaso le habló algún espíritu o un ángel?»</p></li><li><p>Como el altercado iba creciendo, temió el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos y mandó a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.</p></li><li><p>A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: «¡Animo!, pues como has dado testimonio de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma.»</p></li><li><p>Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber hasta que hubieran matado a Pablo.</p></li><li><p>Eran más de cuarenta los comprometidos en esta conjuración.</p></li><li><p>Estos, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y le dijeron: «Bajo anatema nos hemos comprometido a no probar cosa alguna hasta que no hayamos dado muerte a Pablo.</p></li><li><p>Vosotros por vuestra parte, de acuerdo con el Sanedrín, indicad al tribuno que os lo baje donde vosotros, como si quisierais examinar más a fondo su caso; nosotros estamos dispuestos a matarle antes de que llegue.»</p></li><li><p>El hijo de la hermana de Pablo se enteró de la celada. Se presentó en el cuartel, entró y se lo contó a Pablo.</p></li><li><p>Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: «Lleva a este joven donde el tribuno, pues tiene algo que contarle.»</p></li><li><p>El tomó y le presentó al tribuno diciéndole: «Pablo, el preso, me llamó y me rogó que te trajese este joven que tiene algo que decirte.»</p></li><li><p>El tribuno le tomó de la mano, le llevó aparte y le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que contarme?»</p></li><li><p>- «Los judíos, contestó, se han concertado para pedirte que mañana bajes a Pablo al Sanedrín con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él.</p></li><li><p>Pero tú no les hagas caso, pues le preparan una celada más de cuarenta hombres de entre ellos, que se han comprometido bajo anatema a no comer ni beber hasta haberle dado muerte; y ahora están preparados, esperando tu asentimiento.»</p></li><li><p>El tribuno despidió al muchacho dándole esta recomendación: «No digas a nadie que me has denunciado estas cosas.»</p></li><li><p>Después llamó a dos centuriones y les dijo: «Tened preparados para la tercera hora de la noche doscientos soldados, para ir a Cesarea, setenta de caballería y doscientos lanceros.</p></li><li><p>Preparad también cabalgaduras para que monte Pablo; y llevadlo a salvo al procurador Félix.»</p></li><li><p>Y escribió una carta en estos términos:</p></li><li><p>«Claudio Lisias saluda al excelentísimo procurador Félix.»</p></li><li><p>Este hombre había sido apresado por los judíos y estaban a punto de matarlo cuando, al saber que era romano, acudí yo con la tropa y le libré de sus manos.</p></li><li><p>Queriendo averiguar el crimen de que le acusaban, le bajé a su Sanedrín.</p></li><li><p>Y hallé que le acusaban sobre cuestiones de su Ley, pero que no tenía ningún cargo digno de muerte o de prisión.</p></li><li><p>Pero habiéndome llegado el aviso de que se preparaba una celada contra este hombre, al punto te lo he mandado y he informado además a sus acusadores que formulen sus quejas contra él ante ti.»</p></li><li><p>Los soldados, conforme a lo que se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo condujeron de noche a Antipátrida;</p></li><li><p>a la mañana siguiente dejaron que los de caballería se fueran con él y ellos se volvieron al cuartel.</p></li><li><p>Al llegar aquéllos a Cesarea, entregaron la carta al procurador y le presentaron también a Pablo.</p></li><li><p>Habiéndola leído, preguntó de qué provincia era y, al saber que era de Cilicia, le dijo:</p></li><li><p>«Te oiré cuando estén también presentes tus acusadores.» Y mandó custodiarle en el pretorio de Herodes.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-24" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 24</h3><ol><li><p>Cinco días después bajó el Sumo Sacerdote Ananías con algunos ancianos y un tal Tértulo, abogado, y presentaron ante el procurador acusación contra Pablo.</p></li><li><p>Citado Pablo, Tértulo dio principio a la acusación diciendo: «Gracias a ti gozamos de mucha paz y las mejoras realizadas por tu providencia en beneficio de esta nación,</p></li><li><p>en todo y siempre las reconocemos, excelentísimo Félix, con todo agradecimiento.</p></li><li><p>Pero para no molestarte más, te ruego que nos escuches un momento con tu característica clemencia.</p></li><li><p>Hemos encontrado esta peste de hombre que provoca altercados entre los judíos de toda la tierra y que es el jefe principal de la secta de los nazoreos.</p></li><li><p>Ha intentado además profanar el Templo, pero nosotros le apresamos.</p></li><li><p>Interrogándole, podrás tú llegar a conocer a fondo todas estas cosas de que le acusamos.»</p></li><li><p>Los judíos le apoyaron, afirmando que las cosas eran así.</p></li><li><p>Entonces el procurador concedió la palabra a Pablo y éste respondió: «Yo sé que desde hace muchos años vienes juzgando a esta nación; por eso con toda confianza voy a exponer mi defensa.</p></li><li><p>Tú mismo lo puedes comprobar: No hace más de doce días que yo subí a Jerusalén en peregrinación.</p></li><li><p>Y ni en el Templo, ni en las sinagogas ni por la ciudad me han encontrado discutiendo con nadie ni alborotando a la gente.</p></li><li><p>Ni pueden tampoco probarte las cosas de que ahora me acusan.</p></li><li><p>«En cambio te confieso que según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Elohim de mis padres, creo en todo lo que se encuentra en la Ley y está escrito en los Profetas</p></li><li><p>y tengo en Elohim la misma esperanza que éstos tienen, de que habrá una resurrección, tanto de los justos como de los pecadores.</p></li><li><p>Por eso yo también me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Elohim y ante los hombres.</p></li><li><p>«Al cabo de muchos años he venido a traer limosnas a los de mi nación y a presentar ofrendas.</p></li><li><p>Y me encontraron realizando estas ofrendas en el Templo después de haberme purificado, y no entre tumulto de gente.</p></li><li><p>Y fueron algunos judíos de Asia... - que son los que debieran presentarse ante ti y acusarme si es que tienen algo contra mí;</p></li><li><p>o si no, que digan estos mismos qué crimen hallaron en mí cuando comparecí ante el Sanedrín,</p></li><li><p>a no ser este solo grito que yo lancé estando en medio de ellos: &quot;Yo soy juzgado hoy por vosotros a causa de la resurrección de los muertos.»</p></li><li><p>Félix, que estaba bien informado en lo referente al Camino, les dio largas diciendo: «Cuando baje el tribuno Lisias decidiré vuestro asunto.»</p></li><li><p>Y ordenó al centurión que custodiase a Pablo, que le dejase tener alguna libertad y que no impidiese a ninguno de los suyos el asistirle.</p></li><li><p>Después de unos días vino Félix con su esposa Drusila, que era judía; mandó traer a Pablo y le estuvo escuchando acerca de la fe en Mashiaj Yeshúa.</p></li><li><p>Y al hablarle Pablo de la justicia, del dominio propio y del juicio futuro, Félix, aterrorizado, le interrumpió: «Por ahora puedes marcharte; cuando encuentre oportunidad te haré llamar.»</p></li><li><p>Esperaba al mismo tiempo Félix que Pablo le diese dinero; por eso frecuentemente le mandaba a buscar y conversaba con él.</p></li><li><p>Pasados dos años Félix recibió como sucesor a Porcio Festo; y queriendo congraciarse con los judíos, dejó a Pablo prisionero.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-102" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 102</h3><ol><li><p>Yahweh, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito;</p></li><li><p>no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme!</p></li><li><p>Pues mis días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un brasero;</p></li><li><p>trillado como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan;</p></li><li><p>ante la voz de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado.</p></li><li><p>Me parezco al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas;</p></li><li><p>insomne estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado;</p></li><li><p>me insultan todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi nombre.</p></li><li><p>El pan que como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas,</p></li><li><p>ante tu cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado:</p></li><li><p>mis días son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno.</p></li><li><p>Mas tú, Yahweh, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad.</p></li><li><p>Tú te alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de ella, ha llegado la hora;</p></li><li><p>que están tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus ruinas.</p></li><li><p>Y temerán las naciones el nombre de Yahweh, y todos los reyes de la tierra tu gloria;</p></li><li><p>cuando Yahweh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,</p></li><li><p>volverá su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará.</p></li><li><p>Se escribirá esto para la edad futura, y en pueblo renovado alabará a Yahweh:</p></li><li><p>que se ha inclinado Yahweh desde su altura santa, desde los cielos ha mirado a la tierra,</p></li><li><p>para oír el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte.</p></li><li><p>Para pregonar en Sión el nombre de Yahweh, y su alabanza en Jerusalén,</p></li><li><p>cuando a una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a Yahweh.</p></li><li><p>El ha enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días.</p></li><li><p>Digo: ¡Elohim mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad duran tus años!</p></li><li><p>Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;</p></li><li><p>ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan.</p></li><li><p>Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años.</p></li><li><p>Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti subsistirá.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 19 de abril 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-19-de-abril-2025</link>
            <guid>JHpc1HkraJzLGrolscO1</guid>
            <pubDate>Sat, 19 Apr 2025 02:34:56 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Jeremías 1-2, Hechos 21-22 y Tehilim 101Jeremías 1Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, de los sacerdotes de Anatot, en la tierra de Benjamín,a quien fue dirigida la palabra de Yahweh en tiempo de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado,y después en tiempo de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta cumplirse el año undécimo de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, o sea, hasta la deportación de Jerusalén en el mes quinto.Entonces me fue dirigida la palabra de ...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Jeremías 1-2, Hechos 21-22 y Tehilim 101</p><h3 id="h-jeremias-1" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 1</h3><ol><li><p>Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, de los sacerdotes de Anatot, en la tierra de Benjamín,</p></li><li><p>a quien fue dirigida la palabra de Yahweh en tiempo de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado,</p></li><li><p>y después en tiempo de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta cumplirse el año undécimo de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, o sea, hasta la deportación de Jerusalén en el mes quinto.</p></li><li><p>Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos:</p></li><li><p>Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.</p></li><li><p>Yo dije: «¡Ah, Señor Yahweh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho.»</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.</p></li><li><p>No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Entonces alargó Yahweh su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahweh: Mira que he puesto mis palabras en tu boca.</p></li><li><p>Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar.</p></li><li><p>Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos: «¿Qué estás viendo, Jeremías?» «Una rama de almendro estoy viendo.»</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: «Bien has visto. Pues así soy yo, velador de mi palabra para cumplirla.»</p></li><li><p>Nuevamente me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos: «¿Qué estás viendo?» «Un puchero hirviendo estoy viendo, que se vuelca de norte a sur.»</p></li><li><p>Y me dijo Yahweh: «Es que desde el norte se iniciará el desastre sobre todos los moradores de esta tierra.</p></li><li><p>Porque en seguida llamo yo a todas las familias reinos del norte - oráculo de Yahweh - y vendrán a instalarse a las mismas puertas de Jerusalén, y frente a todas sus murallas en torno, y contra todas las ciudades de Judá,</p></li><li><p>a las que yo sentenciaré por toda su malicia: por haberme dejado a mí para ofrecer incienso a otros dioses, y adorar la obra de sus propias manos.</p></li><li><p>Por tu parte, te apretarás la cintura, te alzarás y les dirás todo lo que yo te mande. No desmayes ante ellos, y no te haré yo desmayar delante de ellos;</p></li><li><p>pues, por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra.</p></li><li><p>Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo - oráculo de Yahweh - para salvarte.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-jeremias-2" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Jeremías 2</h3><ol><li><p>Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos:</p></li><li><p>Ve y grita a los oídos de Jerusalén: Así dice Yahweh: De ti recuerdo tu cariño juvenil, el amor de tu noviazgo; aquel seguirme tú por el desierto, por la tierra no sembrada.</p></li><li><p>Consagrado a Yahweh estaba Israel, primicias de su cosecha. «Quienquiera que lo coma, será reo; mal le sucederá» - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Oíd la palabra de Yahweh, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: ¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido, que se alejaron de mi vera, y yendo en pos de la Vanidad se hicieron vanos?</p></li><li><p>En cambio no dijeron: «¿Dónde está Yahweh, que nos subió de la tierra de Egipto, que nos llevó por el desierto, por la estepa y la paramera, por tierra seca y sombría, tierra por donde nadie pasa y en donde nadie se asienta?»</p></li><li><p>Luego os traje a la tierra del vergel, para comer su fruto y su bien. Llegasteis y ensuciasteis mi tierra, y pusisteis mi heredad asquerosa.</p></li><li><p>Los sacerdotes no decían: «¿Dónde está Yahweh?»; ni los peritos de la Ley me conocían; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaban por Baal, y en pos de los Inútiles andaban.</p></li><li><p>Por eso, continuaré litigando con vosotros - oráculo de Yahweh - y hasta con los hijos de vuestros hijos litigaré.</p></li><li><p>Porque, en efecto, pasad a las islas de los Kittim y ved, enviad a Quedar quien investigue a fondo, pensadlo bien y ved si aconteció cosa tal:</p></li><li><p>si las gentes cambiaron de dioses - ¡aunque aquéllos no son dioses! -. Pues mi pueblo ha trocado su Gloria por el Inútil.</p></li><li><p>Pasmaos, cielos, de ello, erizaos y cobrad gran espanto - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen.</p></li><li><p>¿Es un esclavo Israel, o nació siervo? Pues ¿cómo es que ha servido de botín?</p></li><li><p>Contra él rugieron leoncillos, dieron voces y dejaron su país hecho una desolación, sus ciudades incendiadas, sin habitantes.</p></li><li><p>Hasta los hijos de Nof y de Tafnis te han rapado el cráneo.</p></li><li><p>¿No te ha sucedido esto por haber dejado a Yahweh tu Elohim cuando te guiaba en tu camino?</p></li><li><p>Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto para beber las aguas del Nilo?, o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asur para beber las aguas del Río?</p></li><li><p>Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten; reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahweh tu Elohim y no temblar ante mí - oráculo del Señor Yahweh Sebaot -.</p></li><li><p>Oh tú, que rompiste desde siempre el yugo y, sacudiendo las coyundas, decías: «¡No serviré!», tú, que sobre todo otero prominente y bajo todo árbol frondoso estabas yaciendo, prostituta.</p></li><li><p>Yo te había plantado de la cepa selecta, toda entera de simiente legítima. Pues ¿cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda?</p></li><li><p>Porque, así te blanquees con salitre y te des cantidad de lejía, se te nota la culpa en mi presencia - oráculo del Señor Yahweh -.</p></li><li><p>Cómo dices: «No estoy manchada; en pos de los Baales no anduve?» ¡Mira tu rastro en el Valle! Reconoce lo que has hecho, camellita liviana que trenza sus derroteros,</p></li><li><p>irrumpe en el desierto y en puro celo se bebe los vientos: su estro, ¿quién lo calmará? Cualquiera que la busca la topa, ¡bien acompañada la encuentra!</p></li><li><p>Guarda tu pie de la descalcez y tu garganta de la sed. Pero tú dices: «No hay remedio: a mí me gustan los extranjeros, y tras ellos he de ir.»</p></li><li><p>Cual se avergüenza el ladrón cuando es sorprendido, así se ha avergonzado la casa de Israel: ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y sus profetas,</p></li><li><p>los que dicen al madero: «Mi padre eres tú», y a la piedra: «Tú me diste a luz.» Tras de volverme la espalda, que no la cara, al tiempo de su mal dice: «¡Levántate y sálvanos!»</p></li><li><p>Pues ¿dónde están tus dioses, los que tú mismo te hiciste? ¡Que se levanten ellos, a ver si te salvan en tiempo de desgracia! Pues cuantas son tus ciudades, otros tantos son tus dioses, Judá; (y cuantas calles cuenta Jerusalén, otros tantos altares hay de Baal).</p></li><li><p>¿Por qué os querelláis conmigo, si todos vosotros os habéis rebelado contra mí? - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>En vano golpeé a vuestros hijos, pues no aprendieron. Ha devorado vuestra espada a vuestos profetas, como el león cuando estraga.</p></li><li><p>¡Vaya generación la vuestra!; atended a la palabra de Yahweh: ¿Fui yo un desierto para Israel o una tierra malhadada? ¿Por qué, entonces, dice mi pueblo: «¡Bajemos! No vendremos más a ti.»?</p></li><li><p>¿Se olvida la doncella de su aderezo, la novia de su cinta? Pues mi pueblo sí que me ha olvidado días sin número.</p></li><li><p>¡Qué hermoso te parece tu camino en busca del amor! A la verdad, hasta con maldades aprendiste tus caminos.</p></li><li><p>En tus mismas haldas se encontraban manchas de sangre de las almas de pobres inocentes: no los sorprendiste en escalo. Y con todo eso,</p></li><li><p>dices: «Soy inocente; basta ya de ira contra mí.» Pues bien, aquí me tienes para discutir contigo eso que has dicho: «No he pecado.»</p></li><li><p>¡Cuánta ligereza la tuya para cambiar de dirección! También de Egipto te avergonzarás como te avergonzaste de Asur.</p></li><li><p>También de ésta saldrás con las manos en la cabeza. Porque Yahweh ha rechazado aquello en que confías, y no saldrás bien de ello.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-21" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 21</h3><ol><li><p>Despidiéndonos de ellos nos hicimos a la mar y navegamos derechamente hasta llegar a Cos; al día siguiente, hasta Rodas, y de allí hasta Pátara.</p></li><li><p>Encontramos una nave que partía para Fenicia; nos embarcamos y partimos.</p></li><li><p>Avistamos Chipre y, dejándola a la izquierda, íbamos navegando rumbo a Siria; arribamos a Tiro, pues allí la nave debía dejar su cargamento.</p></li><li><p>Habiendo encontrado a los discípulos nos quedamos allí siete días. Ellos, iluminados por el Ruaj, decían a Pablo que no subiese a Jerusalén.</p></li><li><p>Cuando se nos pasaron aquellos días, salimos y nos pusimos en camino. Todos nos acompañaron con sus mujeres e hijos, hasta las afueras de la ciudad. En la playa nos pusimos de rodillas y oramos;</p></li><li><p>nos despedimos unos de otros y subimos a la nave; ellos se volvieron a sus casas.</p></li><li><p>Nosotros, terminando la travesía, fuimos de Tiro a Tolemaida; saludamos a los hermanos y nos quedamos un día con ellos.</p></li><li><p>Al siguiente partimos y llegamos a Cesarea; entramos en casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los Siete, y nos hospedamos en su casa.</p></li><li><p>Tenía éste cuatro hijas vírgenes que profetizaban.</p></li><li><p>Nos detuvimos allí bastantes días; bajó entre tanto de Judea un profeta llamado Ágabo;</p></li><li><p>se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató sus pies y sus manos y dijo: «Esto dice el Ruaj HaKodesh: Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinturón. Y le entregarán en manos de los gentiles.»</p></li><li><p>Al oír esto nosotros y los de aquel lugar le rogamos que no subiera a Jerusalén.</p></li><li><p>Entonces Pablo contestó: «¿Por qué habéis de llorar y destrozarme el corazón? Pues yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, sino a morir también en Jerusalén por el nombre del Señor Yeshúa.»</p></li><li><p>Como no se dejaba convencer, dejamos de insistir y dijimos: «Hágase la voluntad del Señor.»</p></li><li><p>Transcurridos estos días y hechos los preparativos de viaje, subimos a Jerusalén.</p></li><li><p>Venían con nosotros algunos discípulos de Cesarea, que nos llevaron a casa de cierto Mnasón, de Chipre, antiguo discípulo, donde nos habíamos de hospedar.</p></li><li><p>Llegados a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con alegría.</p></li><li><p>Al día siguiente Pablo, con todos nosotros, fue a casa de Santiago; se reunieron también todos los presbíteros.</p></li><li><p>Les saludó y les fue exponiendo una a una todas las cosas que Elohim había obrado entre los gentiles por su ministerio.</p></li><li><p>Ellos, al oírle, glorificaban a Elohim. Entonces le dijeron: «Ya ves, hermano, cuántos miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son celosos partidarios de la Ley.</p></li><li><p>Y han oído decir de ti que enseñas a todos los judíos que viven entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las tradiciones.</p></li><li><p>¿Qué hacer, pues? Porque va a reunirse la muchedumbre al enterarse de tu venida.</p></li><li><p>Haz, pues, lo que te vamos a decir: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen un voto que cumplir.</p></li><li><p>Tómalos y purifícate con ellos; y paga tú por ellos, para que se rapen la cabeza; así todos entenderán que no hay nada de lo que ellos han oído decir de ti; sino que tú también te portas como un cumplidor de la Ley.</p></li><li><p>En cuanto a los gentiles que han abrazado la fe, ya les escribimos nosotros nuestra decisión: Abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de animal estrangulado y de la impureza.»</p></li><li><p>Entonces Pablo tomó al día siguiente a los hombres, y habiéndose purificado con ellos, entró en el Templo para declarar el cumplimiento del plazo de los días de la purificación cuando se había de presentar la ofrenda por cada uno de ellos.</p></li><li><p>Cuando estaban ya para cumplirse los siete días, los judíos venidos de Asia le vieron en el Templo, revolvieron a todo el pueblo, le echaron mano</p></li><li><p>y se pusieron a gritar: «¡Auxilio, hombres de Israel! Este es el hombre que va enseñando a todos por todas partes contra el pueblo, contra la Ley y contra este Lugar; y hasta ha llegado a introducir a unos griegos en el Templo, profanando este Lugar Santo.»</p></li><li><p>Pues habían visto anteriormente con él en la ciudad a Trofimo, de Éfeso, a quien creían que Pablo había introducido en el Templo.</p></li><li><p>Toda la ciudad se alborotó y la gente concurrió de todas partes. Se apoderaron de Pablo y lo arrastraron fuera del Templo; inmediatamente cerraron las puertas.</p></li><li><p>Intentaban darle muerte, cuando subieron a decir al tribuno de la cohorte: «Toda Jerusalén está revuelta.»</p></li><li><p>Inmediatamente tomó consigo soldados y centuriones y bajó corriendo hacia ellos; y ellos al ver al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.</p></li><li><p>Entonces el tribuno se acercó, le prendió y mandó que le atasen con dos cadenas; y empezó a preguntar quién era y qué había hecho.</p></li><li><p>Pero entre la gente unos gritaban una cosa y otros otra. Como no pudiese sacar nada en claro a causa del alboroto, mandó que le llevasen al cuartel.</p></li><li><p>Cuando llegó a las escaleras, tuvo que ser llevado a hombros por los soldados a causa de la violencia de la gente;</p></li><li><p>pues toda la multitud le iba siguiendo y gritando: «¡Mátale!»</p></li><li><p>Cuando iban ya a meterle en el cuartel, Pablo dijo al tribuno: «¿Me permites decirte una palabra?» El le contestó: «Pero, ¿sabes griego?</p></li><li><p>¿No eres tú entonces el egipcio que estos últimos días ha amotinado y llevado al desierto a los 4.000 terroristas?»</p></li><li><p>Pablo dijo: «Yo soy un judío, de Tarso, ciudadano de una ciudad no oscura de Cilicia. Te ruego que me permitas hablar al pueblo.»</p></li><li><p>Se lo permitió. Pablo, de pie sobre las escaleras, pidió con la mano silencio al pueblo. Y haciéndose un gran silencio, les dirigió la palabra en lengua hebrea.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-22" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 22</h3><ol><li><p>«Hermanos y padres, escuchad la defensa que ahora hago ante vosotros.»</p></li><li><p>Al oír que les hablaba en lengua hebrea guardaron más profundo silencio. Y dijo:</p></li><li><p>«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Elohim, como lo estáis todos vosotros el día de hoy.</p></li><li><p>Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la cárcel a hombres y mujeres,</p></li><li><p>como puede atestiguármelo el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados.</p></li><li><p>«Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo;</p></li><li><p>caí al suelo y oí una voz que me decía: &quot;Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?&quot;</p></li><li><p>Yo respondí: &quot;¿Quién eres, Señor?&quot; Y él a mí: &quot;Yo soy Yeshúa Nazoreo, a quien tú persigues.&quot;</p></li><li><p>Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.</p></li><li><p>Yo dije: &quot;¿Qué he de hacer, Señor?&quot; Y el Señor me respondió: &quot;Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas.&quot;</p></li><li><p>Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco.</p></li><li><p>«Un tal Ananías, hombre piadoso según la Ley, bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí,</p></li><li><p>vino a verme, y presentándose ante mí me dijo: &quot;Saúl, hermano, recobra la vista.&quot; Y en aquel momento le pude ver.</p></li><li><p>El me dijo: &quot;El Elohim de nuestros padres te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios,</p></li><li><p>pues le has de ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído.</p></li><li><p>Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre.&quot;</p></li><li><p>«Habiendo vuelto a Jerusalén y estando en oración en el Templo, caí en éxtasis;</p></li><li><p>y le vi a él que me decía: &quot;Date prisa y marcha inmediatamente de Jerusalén, pues no recibirán tu testimonio acerca de mí.&quot;</p></li><li><p>Yo respondí: &quot;Señor, ellos saben que yo andaba por las sinagogas encarcelando y azotando a los que creían en ti;</p></li><li><p>y cuando se derramó la sangre de tu testigo Esteban, yo también me hallaba presente, y estaba de acuerdo con los que le mataban y guardaba sus vestidos.&quot;</p></li><li><p>Y me dijo: &quot;Marcha, porque yo te enviaré lejos, a los gentiles&quot;.»</p></li><li><p>Le estuvieron escuchando hasta estas palabras y entonces alzaron sus voces diciendo: «¡Quita a ése de la tierra!; ¡no es justo que viva!»</p></li><li><p>Vociferaban, agitaban sus vestidos y arrojaban polvo al aire.</p></li><li><p>El tribuno mandó llevarlo dentro del cuartel y dijo que lo sometieran a los azotes para averiguar por qué motivo gritaban así contra él.</p></li><li><p>Cuando le tenían estirado con las correas, dijo Pablo al centurión que estaba allí: «¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado?»</p></li><li><p>Al oír esto el centurión fue donde el tribuno y le dijo: «¿Qué vas a hacer? Este hombre es ciudadano romano.»</p></li><li><p>Acudió el tribuno y le preguntó: «Dime, ¿eres ciudadano romano?» - «Sí», respondió.</p></li><li><p>«Yo, dijo el tribuno, conseguí esta ciudadanía por una fuerte suma.» - «Pues yo, contestó Pablo, la tengo por nacimiento.»</p></li><li><p>Al momento se retiraron los que iban a darle tormento. El tribuno temió al darse cuenta que le había encadenado siendo ciudadano romano.</p></li><li><p>Al día siguiente, queriendo averiguar con certeza de qué le acusaban los judíos, le sacó de la cárcel y mandó que se reunieran los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín; hizo bajar a Pablo y le puso ante ellos.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-101" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 101</h3><ol><li><p>Quiero cantar el amor y la justicia, para ti, Yahweh, salmodiaré;</p></li><li><p>cursaré el camino de la perfección: ¿cuándo vendrás a mí? Procederé con corazón perfecto, dentro de mi casa;</p></li><li><p>no pondré delante de mis ojos cosa villana. Detesto la conducta de los extraviados, no se me pegará;</p></li><li><p>el corazón perverso está lejos de mí, no conozco al malvado.</p></li><li><p>Al que infama a su prójimo en secreto, a ése le aniquilo; ojo altanero y corazón hinchado no los soporto.</p></li><li><p>Mis ojos, en los fieles de la tierra, por que vivan conmigo; el que anda por el camino de la perfección será mi servidor.</p></li><li><p>No mora dentro de mi casa el agente de engaño; el que dice mentiras no persiste delante de mis ojos.</p></li><li><p>Cada mañana he de aniquilar a todos los impíos del país, para extirpar de la ciudad de Yahweh a todos los agentes de mal.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 12 de abril 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-12-de-abril-2025</link>
            <guid>MqoGs0KM6hS2rsgjKGcu</guid>
            <pubDate>Sat, 05 Apr 2025 14:06:37 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 65-66, Hechos 19-20 y Tehilim 100Isaías 65Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije: «Aquí estoy, aquí estoy» a gente que no invocaba mi nombre.Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado en pos de sus pensamientos;pueblo que me irrita en mi propia cara de continuo, que sacrifican en los jardines y queman incienso sobre ladrillos;que habitan en tumbas y en antros hacen noche; q...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-65-66-hechos-19-20-y-tehilim-100" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 65-66, Hechos 19-20 y Tehilim 100</h2><h3 id="h-isaias-65" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 65</h3><ol><li><p>Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije: «Aquí estoy, aquí estoy» a gente que no invocaba mi nombre.</p></li><li><p>Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado en pos de sus pensamientos;</p></li><li><p>pueblo que me irrita en mi propia cara de continuo, que sacrifican en los jardines y queman incienso sobre ladrillos;</p></li><li><p>que habitan en tumbas y en antros hacen noche; que comen carne de cerdo y bazofia descompuesta en sus cacharros;</p></li><li><p>los que dicen: «Quédate ahí, no te llegues a mí, que te santificaría.» Estos son humo en mi nariz, fuego que abrasa siempre.</p></li><li><p>Mirad que está escrito delante de mí: no callaré hasta no haber puesto su paga en su seno,</p></li><li><p>la de vuestras culpas y las de vuestros padres juntamente - dice Yahweh - que quemaron incienso en los montes y en las colinas me afrentaron; pero yo voy a medirles la paga de su obra y se la pondré en su seno.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: Como cuando se encuentra mosto en el racimo y se dice: «No lo eches a perder, porque es una bendición», así haré yo por amor de mis siervos, evitando destruirlos a todos.</p></li><li><p>Sacaré de Jacob simiente y de Judá heredero de mis montes; los heredarán mis elegidos y mis siervos morarán allí.</p></li><li><p>Sarón será majada de ovejas y el valle de Akor corral de vacas para mi pueblo, los que me buscaron.</p></li><li><p>Mas vosotros, los que abandonáis a Yahweh, los que olvidáis mi monte santo, los que ponéis una mesa a Gad y llenáis una copa a Mení,</p></li><li><p>Yo os destino a la espada y todos vosotros caeréis degollados, porque os llamé y no respondisteis, hablé y no oísteis, sino que hicisteis lo que me desagrada, y lo que no me gusta elegisteis.</p></li><li><p>Por tanto, así dice el Señor Yahweh: Mirad que mis siervos comerán, mas vosotros tendréis hambre; mirad que mis siervos beberán, mas vosotros tendréis sed; mirad que mis siervos se alegrarán, mas vosotros padeceréis vergüenza;</p></li><li><p>mirad que mis siervos cantarán con corazón dichoso, mas vosotros gritaréis con corazón triste, y con espíritu quebrantado gemiréis.</p></li><li><p>Dejaréis vuestro nombre a mis elegidos para que sirva de imprecación: «¡Así te haga morir el Señor Yahweh...!», pero a sus siervos les dará un nombre nuevo</p></li><li><p>tal que, quien desee ser bendecido en la tierra, deseará serlo en el Elohim del Amén, y quien jurare en la tierra, jurará en el Elohim del Amén; cuando se hayan olvidado las angustias primeras, y cuando estén ocultas a mis ojos.</p></li><li><p>Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria;</p></li><li><p>antes habrá gozo y regocijo por siempre jamás por lo que voy a crear. Pues he aquí que yo voy a crear a Jerusalén «Regocijo», y a su pueblo «Alegría»;</p></li><li><p>me regocijaré por Jerusalén y me alegraré por mi pueblo, sin que se oiga allí jamás lloro ni quejido.</p></li><li><p>No habrá allí jamás niño que viva pocos días, o viejo que no llene sus días, pues morir joven será morir a los cien años, y el que no alcance los cien años será porque está maldito.</p></li><li><p>Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán su fruto.</p></li><li><p>No edificarán para que otro habite, no plantarán para que otro coma, pues cuanto vive un árbol vivirá mi pueblo, y mis elegidos disfrutarán del trabajo de sus manos.</p></li><li><p>No se fatigarán en vano ni tendrán hijos para sobresalto, pues serán raza bendita de Yahweh ellos y sus retoños con ellos.</p></li><li><p>Antes que me llamen, yo responderé; aún estarán hablando, y yo les escucharé.</p></li><li><p>Lobo y cordero pacerán a una, el león comerá paja como el buey, y la serpiente se alimentará de polvo, no harán más daño ni perjuicio en todo mi santo monte - dice Yahweh.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-66" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 66</h3><ol><li><p>Así dice Yahweh: Los cielos son mi trono y la tierra el estrado de mis pies, Pues ¿qué casa vais a edificarme, o qué lugar para mi reposo,</p></li><li><p>si todo lo hizo mi mano, y es mío todo ello? - Oráculo de Yahweh -. Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra.</p></li><li><p>Se inmola un buey, se abate un hombre, se sacrifica una oveja, se desnuca un perro, se ofrece en oblación sangre de cerdo, se hace un memorial de incienso, se bendice a los ídolos. Ellos mismos eligieron sus propios caminos y en sus monstruos abominables halló su alma complacencia.</p></li><li><p>También yo elegiré el vejarlos y sus temores traeré sobre ellos, por cuanto que llamé y nadie respondió, hablé y no escucharon, sino que hicieron lo que me parece mal y lo que no me gusta eligieron.</p></li><li><p>Escuchad la palabra de Yahweh, los que tembláis a su palabra. Dijeron vuestros hermanos que os aborrecen, que os rechazan por causa de mi nombre: «Que Yahweh muestre su gloria y veamos vuestra alegría.» Pero ellos quedarán avergonzados.</p></li><li><p>Voz estruendosa viene de la ciudad, voz del Templo: la voz de Yahweh que paga el merecido a sus enemigos.</p></li><li><p>Antes de tener dolores dio a luz, antes de llegarle el parto dio a luz varón.</p></li><li><p>¿Quién oyó tal? ¿Quién vio cosa semejante? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿O nace un pueblo todo de una vez? Pues bien: Tuvo dolores y dio a luz Sión a sus hijos.</p></li><li><p>¿Abriré yo el seno sin hacer dar a luz - dice Yahweh - o lo cerraré yo, que hago dar a luz? - Dice tu Elohim.</p></li><li><p>Alegraos, Jerusalén, y regocijaos por ella todos los que la amáis, llenaos de alegría por ella todos los que por ella hacíais duelo;</p></li><li><p>de modo que maméis y os hartéis del seno de sus consuelos, de modo que chupéis y os deleitéis de los pechos de su gloria.</p></li><li><p>Porque así dice Yahweh: Mirad que yo tiendo hacia ella, como río la paz, y como raudal desbordante la gloria de las naciones, seréis alimentados, en brazos seréis llevados y sobre las rodillas seréis acariciados.</p></li><li><p>Como uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré (y por Jerusalén seréis consolados).</p></li><li><p>Al verlo se os regocijará el corazón, vuestros huesos como el césped florecerán, la mano de Yahweh se dará a conocer a sus siervos, y su enojo a sus enemigos.</p></li><li><p>Pues he aquí que Yahweh en fuego viene y como torbellino son sus carros, para desfogar su cólera con ira y su amenaza con llamas de fuego.</p></li><li><p>Porque con fuego Yahweh va a juzgar y con su espada a toda carne, y serán muchas las víctimas de Yahweh.</p></li><li><p>Los que se consagran y los que se purifican en los jardines, detrás de uno que está en medio, que comen carne de cerdo, cosas inmundas y de rata, a una serán eliminados con sus acciones y sus pensamientos, - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria.</p></li><li><p>Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mések, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.</p></li><li><p>Y traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones como oblación a Yahweh - en caballos, carros, literas, mulos y dromedarios - a mi monte santo de Jerusalén - dice Yahweh - como traen los hijos de Israel la oblación en recipiente limpio a la Casa de Yahweh.</p></li><li><p>Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas - dice Yahweh.</p></li><li><p>Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mi presencia - oráculo de Yahweh - así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre.</p></li><li><p>Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí - dice Yahweh.</p></li><li><p>Y en saliendo, verán los cadáveres de aquellos que se rebelaron contra mí; su gusano no morirá su fuego no se apagará, y serán el asco de todo el mundo.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-19" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 19</h3><ol><li><p>Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso donde encontró algunos discípulos;</p></li><li><p>les preguntó: «¿Recibisteis el Ruaj HaKodesh cuando abrazasteis la fe?» Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Ruaj HaKodesh.»</p></li><li><p>Él replicó: «¿Pues qué bautismo habéis recibido?» - «El bautismo de Juan», respondieron.</p></li><li><p>Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Yeshúa.»</p></li><li><p>Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Yeshúa.</p></li><li><p>Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Ruaj HaKodesh y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.</p></li><li><p>Eran en total unos doce hombres.</p></li><li><p>Entró en la sinagoga y durante tres meses hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Elohim e intentando convencerles.</p></li><li><p>Pero como algunos, obstinados e incrédulos, hablaban mal del Camino ante la gente, rompió con ellos y formó grupo aparte con los discípulos; y diariamente les hablaba en la escuela de Tirano.</p></li><li><p>Esto duró dos años, de forma que pudieron oír la Palabra del Señor todos los habitantes de Asia, tanto judíos como griegos.</p></li><li><p>Elohim obraba por medio de Pablo milagros no comunes,</p></li><li><p>de forma que bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos.</p></li><li><p>Algunos exorcistas judíos ambulantes intentaron también invocar el nombre del Señor Yeshúa sobre los que tenían espíritus malos, y decían: «Os conjuro por Yeshúa a quien predica Pablo.»</p></li><li><p>Eran siete hijos de un tal Esceva, sumo sacerdote judío, los que hacían esto.</p></li><li><p>Pero el espíritu malo les respondió: «A Yeshúa le conozco y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?»</p></li><li><p>Y arrojándose sobre ellos el hombre poseído del mal espíritu, dominó a unos y otros y pudo con ellos de forma que tuvieron que huir de aquella casa desnudos y cubiertos de heridas.</p></li><li><p>Llegaron a enterarse de esto todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos. El temor se apoderó de todos ellos y fue glorificado el nombre del Señor Yeshúa.</p></li><li><p>Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar sus prácticas.</p></li><li><p>Bastantes de los que habían practicado la magia reunieron los libros y los quemaron delante de todos. Calcularon el precio de los libros y hallaron que subía a 50.000 monedas de plata.</p></li><li><p>De esta forma la Palabra del Señor crecía y se robustecía poderosamente.</p></li><li><p>Después de estos sucesos, Pablo tomó la decisión de ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya. Y decía: «Después de estar allí he de visitar también Roma.»</p></li><li><p>Envió a Macedonia a dos de sus auxiliares, Timoteo y Erasto, mientras él se quedaba algún tiempo en Asia.</p></li><li><p>Por entonces se produjo un tumulto no pequeño con motivo del Camino.</p></li><li><p>Cierto platero, llamado Demetrio, que labraba en plata templetes de Artemisa y proporcionaba no pocas ganancias a los artífices,</p></li><li><p>reunió a éstos y también a los obreros de este ramo y les dijo: «Compañeros, vosotros sabéis que a esta industria debemos el bienestar;</p></li><li><p>pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.</p></li><li><p>Y esto no solamente trae el peligro de que nuestra profesión caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Artemisa sea tenido en nada y venga a ser despojada de su grandeza aquella a quien adora toda el Asia y toda la tierra.»</p></li><li><p>Al oír esto, llenos de furor se pusieron a gritar: «¡Grande es la Artemisa de los efesios!»</p></li><li><p>La ciudad se llenó de confusión. Todos a una se precipitaron en el teatro arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de viaje de Pablo.</p></li><li><p>Pablo quiso entrar y presentarse al pueblo, pero se lo impidieron los discípulos.</p></li><li><p>Incluso algunos asiarcas, que eran amigos suyos, le enviaron a rogar que no se arriesgase a ir al teatro.</p></li><li><p>Unos gritaban una cosa y otros otra. Había gran confusión en la asamblea y la mayoría no sabía por qué se habían reunido.</p></li><li><p>Algunos de entre la gente aleccionaron a Alejandro a quien los judíos habían empujado hacia delante. Alejandro pidió silencio con la mano y quería dar explicaciones al pueblo.</p></li><li><p>Pero al conocer que era judío, todos a una voz se pusieron a gritar durante casi dos horas: «¡Grande es la Artemisa de los efesios!»</p></li><li><p>Cuando el magistrado logró calmar a la gente, dijo: «Efesios, ¿quién hay que no sepa que la ciudad de los efesios es la guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua caída del cielo?</p></li><li><p>Siendo, pues, esto indiscutible, conviene que os calméis y no hagáis nada inconsideradamente.</p></li><li><p>Habéis traído acá a estos hombres que no son sacrílegos ni blasfeman contra nuestra diosa.</p></li><li><p>Si Demetrio y los artífices que le acompañan tienen quejas contra alguno, audiencias y procónsules hay; que presenten sus reclamaciones.</p></li><li><p>Y si tenéis algún otro asunto, se resolverá en la asamblea legal.</p></li><li><p>Porque, además, corremos peligro de ser acusados de sedición por lo de hoy, no existiendo motivo alguno que nos permita justificar este tumulto.» Dicho esto disolvió la asamblea.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-20" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 20</h3><ol><li><p>Cuando hubo cesado el tumulto, Pablo mandó llamar a los discípulos, los animó, se despidió de ellos y salió camino de Macedonia.</p></li><li><p>Recorrió aquellas regiones y exhortó a los fieles con largos discursos; después marchó a Grecia.</p></li><li><p>Pasó allí tres meses. Los judíos tramaron una conjuración contra él cuando estaba a punto de embarcarse para Siria; entonces él tomó la determinación de volver por Macedonia.</p></li><li><p>Le acompañaban Sópatros, hijo de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalónica; Gayo, de Doberes, y Timoteo; Tíquico y Trófimo, de Asia.</p></li><li><p>Estos se adelantaron y nos esperaron en Tróada.</p></li><li><p>Nosotros, después de los días de los Azimos, nos embarcamos en Filipos y al cabo de cinco días nos unimos a ellos en Tróada donde pasamos siete días.</p></li><li><p>El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche.</p></li><li><p>Había abundantes lámparas en la estancia superior donde estábamos reunidos.</p></li><li><p>Un joven, llamado Eutico, estaba sentado en el borde de la ventana; un profundo sueño le iba dominando a medida que Pablo alargaba su discurso. Vencido por el sueño se cayó del piso tercero abajo. Lo levantaron ya cadáver.</p></li><li><p>Bajó Pablo, se echó sobre él y tomándole en sus brazos dijo: «No os inquietéis, pues su alma está en él.»</p></li><li><p>Subió luego; partió el pan y comió; después platicó largo tiempo, hasta el amanecer. Entonces se marchó.</p></li><li><p>Trajeron al muchacho vivo y se consolaron no poco.</p></li><li><p>Nosotros nos adelantamos a tomar la nave y partimos hacia Asso, donde habíamos de recoger a Pablo; así lo había él determinado; él iría por tierra.</p></li><li><p>Cuando nos alcanzó en Asso, le tomamos a bordo y llegamos a Mitilene.</p></li><li><p>Al día siguiente nos hicimos a la mar y llegamos a la altura de Quíos; al otro día atracamos en Samos y, después de hacer escala en Trogilión, llegamos al día siguiente a Mileto.</p></li><li><p>Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.</p></li><li><p>Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.</p></li><li><p>Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia,</p></li><li><p>sirviendo al Señor con toda humildad y lágrimas y con las pruebas que me vinieron por las asechanzas de los judíos;</p></li><li><p>cómo no me acobardé cuando en algo podía seros útil; os predicaba y enseñaba en público y por las casas,</p></li><li><p>dando testimonio tanto a judíos como a griegos para que se convirtieran a Elohim y creyeran en nuestro Señor Yeshúa.</p></li><li><p>«Mirad que ahora yo, encadenado en el espíritu, me dirijo a Jerusalén, sin saber lo que allí me sucederá;</p></li><li><p>solamente sé que en cada ciudad el Ruaj HaKodesh me testifica que me aguardan prisiones y tribulaciones.</p></li><li><p>Pero yo no considero mi vida digna de estima, con tal que termine mi carrera y cumpla el ministerio que he recibido del Señor Yeshúa, de dar testimonio del Evangelio de la gracia de Elohim.</p></li><li><p>«Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros, entre quienes pasé predicando el Reino.</p></li><li><p>Por esto os testifico en el día de hoy que yo estoy limpio de la sangre de todos,</p></li><li><p>pues no me acobardé de anunciaros todo el designio de Elohim.</p></li><li><p>«Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Ruaj HaKodesh como vigilantes para pastorear la Iglesia de Elohim, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo.</p></li><li><p>«Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño;</p></li><li><p>y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí.</p></li><li><p>Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros.</p></li><li><p>«Ahora os encomiendo a Elohim y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.</p></li><li><p>«Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos.</p></li><li><p>Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros.</p></li><li><p>En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Yeshúa, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir.»</p></li><li><p>Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos.</p></li><li><p>Rompieron entonces todos a llorar y arrojándose al cuello de Pablo, le besaban,</p></li><li><p>afligidos sobre todo por lo que había dicho: que ya no volverían a ver su rostro. Y fueron acompañándole hasta la nave.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-100" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 100</h3><ol><li><p>¡Aclamad a Yahweh, toda la tierra,</p></li><li><p>servid a Yahweh con alegría, llegaos ante él entre gritos de júbilo!</p></li><li><p>Sabed que Yahweh es Elohim, él nos ha hecho y suyos somos, su pueblo y el rebaño de su pasto.</p></li><li><p>¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios, dadle gracias, bendecid su nombre!</p></li><li><p>Porque es bueno Yahweh, para siempre su amor, por todas las edades su lealtad.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 5 de abril 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-5-de-abril-2025</link>
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            <pubDate>Sat, 05 Apr 2025 04:32:35 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 63-64, Hechos 17-18 y Tehilim 99Isaías 63-¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo? ¿Ese del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado? - Soy yo que hablo con justicia, un gran libertador.Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero?El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado.¡Era el día de la venganza q...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-63-64-hechos-17-18-y-tehilim-99" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 63-64, Hechos 17-18 y Tehilim 99</h2><h3 id="h-isaias-63" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 63</h3><ol><li><p>-¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo? ¿Ese del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado? - Soy yo que hablo con justicia, un gran libertador.</p></li><li><p>Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero?</p></li><li><p>El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado.</p></li><li><p>¡Era el día de la venganza que tenía pensada, el año de mi desquite era llegado!</p></li><li><p>Miré bien y no había auxiliador; me asombré de que no hubiera quien apoyase. Así que me salvó mi propio brazo, y fue mi furia la que me sostuvo.</p></li><li><p>Pisoteé a pueblos en mi ira, los pise con furia e hice correr por tierra su sangre.</p></li><li><p>Las misericordias de Yahweh quiero recordar, las alabanzas de Yahweh, por todo lo que nos ha premiado Yahweh, por la gran bondad para la casa de Israel, que tuvo con nosotros en su misericordia, y por la abundancia de sus bondades.</p></li><li><p>Dijo él: «De cierto que ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán.» Y fue él su Salvador</p></li><li><p>en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel: él mismo en persona los liberó. Por su amor y su compasión él los rescató: los levantó y los llevó todos los días desde siempre.</p></li><li><p>Mas ellos se rebelaron y contristaron a su Ruaj HaKodesh, y él se convirtió en su enemigo, guerreó contra ellos.</p></li><li><p>Entonces se acordó de los días antiguos, de Moisés su siervo. ¿Dónde está el que los sacó de la mar, el pastor de su rebaño? ¿Dónde el que puso en él su Ruaj HaKodesh,</p></li><li><p>el que hizo que su brazo fuerte marchase al lado de Moisés, el que hendió las aguas ante ellos para hacerse un nombre eterno,</p></li><li><p>el que les hizo andar por los abismos como un caballo por el desierto, sin que tropezaran,</p></li><li><p>cual ganado que desciende al valle? El Ruaj de Yahweh los llevó a descansar. Así guiaste a tu pueblo, para hacerte un nombre glorioso.</p></li><li><p>observa desde los cielos y ve desde tu aposento santo y glorioso. ¿Dónde está tu celo y tu fuerza, la conmoción de tus entrañas? ¿Es que tus entrañas se han cerrado para mí?</p></li><li><p>Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú, Yahweh, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre.</p></li><li><p>¿Por qué nos dejaste errar, Yahweh, fuera de tus caminos, endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor? Vuélvete, por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.</p></li><li><p>¿Por qué el enemigo ha invalido tu santuario, tu santuario han pisoteado nuestros opresores?</p></li><li><p>Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían,&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-64" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 64</h3><ol><li><p>como prende el fuego en la hojarasca, como el fuego hace hervir al agua - para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, y hacer temblar a las naciones ante ti,</p></li><li><p>haciendo tú cosas terribles, inesperadas. (Tú descendiste: ante tu faz, los montes se derretirán.)</p></li><li><p>Nunca se oyó. No se oyó decir, ni se escuchó, ni ojo vio a un Elohim, sino a ti, que tal hiciese para el que espera en él.</p></li><li><p>Te haces encontradizo de quienes se alegran y practican justicia y recuerdan tus caminos. He aquí que estuviste enojado, pero es que fuimos pecadores; estamos para siempre en tu camino y nos salvaremos.</p></li><li><p>Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas. Caímos como la hoja todos nosotros, y nuestras culpas como el viento nos llevaron.</p></li><li><p>No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas.</p></li><li><p>Pues bien, Yahweh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.</p></li><li><p>No te irrites, Yahweh, demasiado, ni para siempre recuerdes la culpa. Ea, mira, todos nosotros somos tu pueblo.</p></li><li><p>Tus ciudades santas han quedado desiertas, Sión desierta ha quedado, Jerusalén desolada.</p></li><li><p>Nuestra Casa santa y gloriosa, en donde te alabaron nuestros padres, ha parado en hoguera de fuego, y todas nuestras cosas más queridas han parado en ruinas.</p></li><li><p>¿Es que ante esto te endurecerás, Yahweh, callarás y nos humillarás sin medida?&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-17" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 17</h3><ol><li><p>Atravesando Anfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica, donde los judíos tenían una sinagoga.</p></li><li><p>Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados discutió con ellos basándose en las Escrituras,</p></li><li><p>explicándolas y probando que Mashiaj tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que «este Mashiaj es Yeshúa, a quien yo os anuncio».</p></li><li><p>Algunos de ellos se convencieron y se unieron a Pablo y Silas así como una gran multitud de los que adoraban a Elohim y de griegos y no pocas de las mujeres principales.</p></li><li><p>Pero los judíos, llenos de envidia, reunieron a gente maleante de la calle, armaron tumultos y alborotaron la ciudad. Se presentaron en casa de Jasón buscándolos para llevarlos ante el pueblo.</p></li><li><p>Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante los magistrados de la ciudad gritando: «Esos que han revolucionado todo el mundo se han presentado también aquí,</p></li><li><p>y Jasón les ha hospedado. Además todos ellos van contra los decretos del César y afirman que hay otro rey, Yeshúa.»</p></li><li><p>Al oír esto, el pueblo y los magistrados de la ciudad se alborotaron.</p></li><li><p>Pero después de recibir una fianza de Jasón y de los demás, les dejaron ir.</p></li><li><p>Inmediatamente, por la noche, los hermanos enviaron hacia Berea a Pablo y Silas. Ellos, al llegar allí, se fueron a la sinagoga de los judíos.</p></li><li><p>Estos eran de un natural mejor que los de Tesalónica, y aceptaron la palabra de todo corazón. Diariamente examinaban las Escrituras para ver si las cosas eran así.</p></li><li><p>Creyeron, pues, muchos de ellos y, entre los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres.</p></li><li><p>Pero cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea había predicado Pablo la Palabra de Elohim, fueron también allá, y agitaron y alborotaron a la gente.</p></li><li><p>Los hermanos entonces hicieron marchar a toda prisa a Pablo hasta el mar; Silas y Timoteo se quedaron allí.</p></li><li><p>Los que conducían a Pablo le llevaron hasta Atenas y se volvieron con una orden para Timoteo y Silas de que fueran donde él lo antes posible.</p></li><li><p>Mientras Pablo les esperaba en Atenas, estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de ídolos.</p></li><li><p>Discutía en la sinagoga con los judíos y con los que adoraban a Elohim; y diariamente en el ágora con los que por allí se encontraban.</p></li><li><p>Trababan también conversación con él algunos filósofos epicúreos y estoicos. Unos decían: «¿Qué querrá decir este charlatán?» Y otros: «Parece ser un predicador de divinidades extranjeras.» Porque anunciaba a Yeshúa y la resurrección.</p></li><li><p>Le tomaron y le llevaron al Areópago; y le dijeron: «¿Podemos saber cuál es esa nueva doctrina que tú expones?</p></li><li><p>Pues te oímos decir cosas extrañas y querríamos saber qué es lo que significan.»</p></li><li><p>Todos los atenienses y los forasteros que allí residían en ninguna otra cosa pasaban el tiempo sino en decir u oír la última novedad.</p></li><li><p>Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad.</p></li><li><p>Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: «Al Elohim desconocido.» Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar.</p></li><li><p>«El Elohim que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas,</p></li><li><p>ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas.</p></li><li><p>El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar,</p></li><li><p>con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros;</p></li><li><p>pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: &quot;Porque somos también de su linaje.&quot;</p></li><li><p>«Si somos, pues, del linaje de Elohim, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano.</p></li><li><p>«Elohim, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse,</p></li><li><p>porque ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos.»</p></li><li><p>Al oír la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: «Sobre esto ya te oiremos otra vez.»</p></li><li><p>Así salió Pablo de en medio de ellos.</p></li><li><p>Pero algunos hombres se adhirieron a él y creyeron, entre ellos Dionisio Areopagita, una mujer llamada Damaris y algunos otros con ellos.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-18" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 18</h3><ol><li><p>Después de esto marchó de Atenas y llegó a Corinto.</p></li><li><p>Se encontró con un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia, y con su mujer Priscila, por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma; se llegó a ellos</p></li><li><p>y como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas.</p></li><li><p>Cada sábado en la sinagoga discutía, y se esforzaba por convencer a judíos y griegos.</p></li><li><p>Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la Palabra, dando testimonio ante los judíos de que el Mashiaj era Yeshúa.</p></li><li><p>Como ellos se opusiesen y profiriesen blasfemias, sacudió sus vestidos y les dijo: «Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza; yo soy inocente y desde ahora me dirigiré a los gentiles.»</p></li><li><p>Entonces se retiró de allí y entró en casa de un tal Justo, que adoraba a Elohim, cuya casa estaba contigua a la sinagoga.</p></li><li><p>Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron el bautismo.</p></li><li><p>El Señor dijo a Pablo durante la noche en una visión: «No tengas miedo, sigue hablando y no calles;</p></li><li><p>porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues tengo yo un pueblo numeroso en esta ciudad.»</p></li><li><p>Y permaneció allí un año y seis meses, enseñando entre ellos la Palabra de Elohim.</p></li><li><p>Siendo Galión procónsul de Acaya se echaron los judíos de común acuerdo sobre Pablo y le condujeron ante el tribunal</p></li><li><p>diciendo: «Este persuade a la gente para que adore a Elohim de una manera contraria a la Ley.»</p></li><li><p>Iba Pablo a abrir la boca cuando Galión dijo a los judíos: «Si se tratara de algún crimen o mala acción, yo os escucharía, judíos, con calma, como es razón.</p></li><li><p>Pero como se trata de discusiones sobre palabras y nombres y cosas de vuestra Ley, allá vosotros. Yo no quiero ser juez en estos asuntos.»</p></li><li><p>Y los echó del tribunal.</p></li><li><p>Entonces todos ellos agarraron a Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y se pusieron a golpearlo ante el tribunal sin que a Galión le diera esto ningún cuidado.</p></li><li><p>Pablo se quedó allí todavía bastantes días; después se despidió de los hermanos y se embarcó rumbo a Siria; con él iban Priscila y Aquila. En Cencreas se había cortado el pelo porque tenía hecho un voto.</p></li><li><p>Arribaron a Éfeso y allí se separó de ellos. Entró en la sinagoga y se puso a discutir con los judíos.</p></li><li><p>Le rogaron que se quedase allí más tiempo, pero no accedió,</p></li><li><p>sino que se despidió diciéndoles: «Volveré a vosotros otra vez, si Elohim quiere.» Y embarcándose marchó de Éfeso.</p></li><li><p>Desembarcó en Cesarea, subió a saludar a la Iglesia y después bajó a Antioquía.</p></li><li><p>Después de pasar allí algún tiempo marchó a recorrer una tras otra las regiones de Galacia y Frigia para fortalecer a todos los discípulos.</p></li><li><p>Un judío, llamado Apolo, originario de Alejandría, hombre elocuente, que dominaba las Escrituras, llegó a Éfeso.</p></li><li><p>Había sido instruido en el Camino del Señor y con fervor de espíritu hablaba y enseñaba con todo esmero lo referente a Yeshúa, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.</p></li><li><p>Este, pues, comenzó a hablar con valentía en la sinagoga. Al oírle Aquila y Priscila, le tomaron consigo y le expusieron más exactamente el Camino.</p></li><li><p>Queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron a ello y escribieron a los discípulos para que le recibieran. Una vez allí fue de gran provecho, con el auxilio de la gracia, a los que habían creído;</p></li><li><p>pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que el Mashiaj era Yeshúa.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-99" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 99</h3><ol><li><p>Reina Yahweh, los pueblos tiemblan; se sienta en querubines, la tierra se estremece;</p></li><li><p>grande es Yahweh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos;</p></li><li><p>loen tu nombre grande y venerable: santo es él.</p></li><li><p>Poderoso rey que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia tú ejerces en Jacob.</p></li><li><p>Exaltad a Yahweh nuestro Elohim, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él.</p></li><li><p>Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Samuel entre aquellos que su nombre invocaban, invocaban a Yahweh y él les respondía.</p></li><li><p>En la columna de nube les hablaba, ellos guardaban sus dictámenes, la ley que él les dio.</p></li><li><p>Yahweh, Elohim nuestro, tú les respondías, Elohim paciente eras para ellos, aunque vengabas sus delitos.</p></li><li><p>Exaltad a Yahweh nuestro Elohim, postraos ante su monte santo: santo es Yahweh, nuestro Elohim.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 29 de marzo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-29-de-marzo-2025</link>
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            <pubDate>Sat, 22 Mar 2025 06:57:54 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 61-62, Hechos 15-16 y Tehilim 98Isaías 61El espíritu del Señor Yahweh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahweh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;a pregonar año de gracia de Yahweh, día de venganza de nuestro Elohim; para consolar a todos los que lloran,para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Isaías 61-62, Hechos 15-16 y Tehilim 98</p><h3 id="h-isaias-61" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 61</h3><ol><li><p>El espíritu del Señor Yahweh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahweh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;</p></li><li><p>a pregonar año de gracia de Yahweh, día de venganza de nuestro Elohim; para consolar a todos los que lloran,</p></li><li><p>para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido. Se les llamará robles de justicia, plantación de Yahweh para manifestar su gloria.</p></li><li><p>Edificarán las ruinas seculares, los lugares de antiguo desolados levantarán, y restaurarán las ciudades en ruinas, los lugares por siempre desolados.</p></li><li><p>Vendrán extranjeros y apacentarán vuestros rebaños, e hijos de extraños serán vuestros labradores y viñadores.</p></li><li><p>Y vosotros seréis llamados «sacerdotes de Yahweh», «ministros de nuestro Elohim» se os llamará. La riqueza de las naciones comeréis y en su gloria les sucederéis.</p></li><li><p>Por cuanto su vergüenza había sido doble, y en lugar de afrenta, gritos de regocijo fueron su herencia, por eso en su propia tierra heredarán el doble, y tendrán ellos alegría eterna.</p></li><li><p>Pues yo, Yahweh, amo el derecho y aborrezco la rapiña y el crimen. Les daré el salario de su trabajo lealmente, y alianza eterna pactaré con ellos.</p></li><li><p>Será conocida en las naciones su raza y sus vástagos entre los pueblos; todos los que los vean reconocerán que son raza bendita de Yahweh.</p></li><li><p>«Con gozo me gozaré en Yahweh, exulta mi alma en mi Elohim, porque me ha revestido de ropas de salvación, en manto de justicia me ha envuelto como el esposo se pone una diadema, como la novia se adorna con aderezos.</p></li><li><p>Porque, como una tierra hace germinar plantas y como un huerto produce su simiente, así el Señor Yahweh hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-62" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 62</h3><ol><li><p>Por amor de Sión no he de callar, por amor de Jerusalén no he de estar quedo, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación brille como antorcha.</p></li><li><p>Verán las naciones tu justicia, todos los reyes tu gloria, y te llamarán con un nombre nuevo que la boca de Yahweh declarará.</p></li><li><p>Serás corona de adorno en la mano de Yahweh, y tiara real en la palma de tu Elohim.</p></li><li><p>No se dirá de ti jamás «Abandonada», ni de tu tierra se dirá jamás «Desolada», sino que a ti se te llamará «Mi Complacencia», y a tu tierra, «Desposada». Porque Yahweh se complacerá en ti, y tu tierra será desposada.</p></li><li><p>Porque como se casa joven con doncella, se casará contigo tu edificador, y con gozo de esposo por su novia se gozará por ti tu Elohim.</p></li><li><p>Sobre los muros de Jerusalén he apostado guardianes; ni en todo el día ni en toda la noche estarán callados. Los que hacéis que Yahweh recuerde, no guardéis silencio.</p></li><li><p>No le dejéis descansar, hasta que restablezca, hasta que trueque a Jerusalén en alabanza en la tierra.</p></li><li><p>Ha jurado Yahweh por su diestra y por su fuerte brazo: «No daré tu grano jamás por manjar a tus enemigos. No beberán hijos de extraños tu mosto por el que te fatigaste,</p></li><li><p>sino que los que lo cosechen lo comerán y alabarán a Yahweh, y los que los recolecten lo beberán en mis atrios sagrados.»</p></li><li><p>¡Pasad, pasad por las puertas! ¡Abrid camino al pueblo! ¡Reparad, reparad el camino, y limpiadlo de piedras! ¡Izad pendón hacia los pueblos!</p></li><li><p>Mirad que Yahweh hace oír hasta los confines de la tierra: «Decid a la hija de Sión: Mira que viene tu salvación; mira, su salario le acompaña, y su paga le precede.</p></li><li><p>Se les llamará &quot;Pueblo Santo&quot;, &quot;Rescatados de Yahweh&quot;; y a ti se te llamará &quot;Buscada&quot;, &quot;Ciudad no Abandonada&quot;.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-15" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 15</h3><ol><li><p>Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros.»</p></li><li><p>Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos; y decidieron que Pablo y Bernabé y algunos de ellos subieran a Jerusalén, donde los apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión.</p></li><li><p>Ellos, pues, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles y produciendo gran alegría en todos los hermanos.</p></li><li><p>Llegados a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia y por los apóstoles y presbíteros, y contaron cuanto Elohim había hecho juntamente con ellos.</p></li><li><p>Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron para decir que era necesario circuncidar a los gentiles y mandarles guardar la Ley de Moisés.</p></li><li><p>Se reunieron entonces los apóstoles y presbíteros para tratar este asunto.</p></li><li><p>Después de una larga discusión, Pedro se levantó y les dijo: «Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Elohim entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y creyeran.</p></li><li><p>Y Elohim, conocedor de los corazones, dio testimonio en su favor comunicándoles el Ruaj HaKodesh como a nosotros;</p></li><li><p>y no hizo distinción alguna entre ellos y nosotros, pues purificó sus corazones con la fe.</p></li><li><p>¿Por qué, pues, ahora tentáis a Elohim queriendo poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos sobrellevar?</p></li><li><p>Nosotros creemos más bien que nos salvamos por la gracia del Señor Yeshúa, del mismo modo que ellos.»</p></li><li><p>Toda la asamblea calló y escucharon a Bernabé y a Pablo contar todas las señales y prodigios que Elohim había realizado por medio de ellos entre los gentiles.</p></li><li><p>Cuando terminaron de hablar, tomó Santiago la palabra y dijo: «Hermanos, escuchadme.</p></li><li><p>Simeón ha referido cómo Elohim ya al principio intervino para procurarse entre los gentiles un pueblo para su Nombre.</p></li><li><p>Con esto concuerdan los oráculos de los Profetas, según está escrito:</p></li><li><p>«Después de esto volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída; reconstruiré sus ruinas, y la volveré a levantar.</p></li><li><p>Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre, dice el Señor que hace</p></li><li><p>que estas cosas sean conocidas desde la eternidad.</p></li><li><p>«Por esto opino yo que no se debe molestar a los gentiles que se conviertan a Elohim,</p></li><li><p>sino escribirles que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre.</p></li><li><p>Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores y es leído cada sábado en las sinagogas.»</p></li><li><p>Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquía con Pablo y Bernabé; y estos fueron Judas, llamado Barsabás, y Silas, que eran dirigentes entre los hermanos.</p></li><li><p>Por su medio les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.</p></li><li><p>Habiendo sabido que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, os han perturbado con sus palabras, trastornando vuestros ánimos,</p></li><li><p>hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviarlos donde vosotros, juntamente con nuestros queridos Bernabé y Pablo,</p></li><li><p>que son hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj.</p></li><li><p>Enviamos, pues, a Judas y Silas, quienes os expondrán esto mismo de viva voz:</p></li><li><p>Que hemos decidido el Ruaj HaKodesh y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables:</p></li><li><p>abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Haréis bien en guardaros de estas cosas. Adiós.»</p></li><li><p>Ellos, después de despedirse, bajaron a Antioquía, reunieron la asamblea y entregaron la carta.</p></li><li><p>La leyeron y se gozaron al recibir aquel aliento.</p></li><li><p>Judas y Silas, que eran también profetas, exhortaron con un largo discurso a los hermanos y les confortaron.</p></li><li><p>Pasado algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a los que los habían enviado.</p></li><li><p>Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía enseñando y anunciando, en compañía de otros muchos, la Buena Nueva, la palabra del Señor.</p></li><li><p>Al cabo de algunos días dijo Pablo a Bernabé: «Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor.»</p></li><li><p>Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos.</p></li><li><p>Pablo, en cambio, pensaba que no debían llevar consigo al que se había separado de ellos en Panfilia y no les había acompañado en la obra.</p></li><li><p>Se produjo entonces una tirantez tal que acabaron por separarse el uno del otro: Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre;</p></li><li><p>por su parte Pablo eligió por compañero a Silas y partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Elohim.</p></li><li><p>Recorrió Siria y Cilicia consolidando las Iglesias.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-16" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 16</h3><ol><li><p>Llegó también a Derbe y Listra. Había allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre griego.</p></li><li><p>Los hermanos de Listra e Iconio daban de él un buen testimonio.</p></li><li><p>Pablo quiso que se viniera con él. Le tomó y le circuncidó a causa de los judíos que había por aquellos lugares, pues todos sabían que su padre era griego.</p></li><li><p>Conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando, para que las observasen, las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén.</p></li><li><p>Las Iglesias, pues, se afianzaban en la fe y crecían en número de día en día.</p></li><li><p>Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pues el Ruaj HaKodesh les había impedido predicar la Palabra en Asia.</p></li><li><p>Estando ya cerca de Misia, intentaron dirigirse a Bitinia, pero no se lo consintió el Ruaj de Yeshúa.</p></li><li><p>Atravesaron, pues, Misia y bajaron a Tróada.</p></li><li><p>Por la noche Pablo tuvo una visión: Un macedonio estaba de pie suplicándole: «Pasa a Macedonia y ayúdanos.»</p></li><li><p>En cuanto tuvo la visión, inmediatamente intentamos pasar a Macedonia, persuadidos de que Elohim nos había llamado para evangelizarles.</p></li><li><p>Nos embarcamos en Tróada y fuimos derechos a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis;</p></li><li><p>de allí pasamos a Filipos, que es una de las principales ciudades de la demarcación de Macedonia, y colonia. En esta ciudad nos detuvimos algunos días.</p></li><li><p>El sábado salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un sitio para orar. Nos sentamos y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido.</p></li><li><p>Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Elohim, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo.</p></li><li><p>Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.</p></li><li><p>Sucedió que al ir nosotros al lugar de oración, nos vino al encuentro una muchacha esclava poseída de un espíritu adivino, que pronunciando oráculos producía mucho dinero a sus amos.</p></li><li><p>Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Elohim Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.»</p></li><li><p>Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Yeshúa HaMashiaj te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió.</p></li><li><p>Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados;</p></li><li><p>los presentaron a los pretores y dijeron: «Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos</p></li><li><p>y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.»</p></li><li><p>La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarles con varas.</p></li><li><p>Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado.</p></li><li><p>Este, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo.</p></li><li><p>Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Elohim; los presos les escuchaban.</p></li><li><p>De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos.</p></li><li><p>Despertó el carcelero y al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido.</p></li><li><p>Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.»</p></li><li><p>El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas,</p></li><li><p>los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»</p></li><li><p>Le respondieron: «Ten fe en el Señor Yeshúa y te salvarás tú y tu casa.»</p></li><li><p>Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa.</p></li><li><p>En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos.</p></li><li><p>Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Elohim.</p></li><li><p>Llegado el día, los pretores enviaron a los lictores a decir al carcelero: «Pon en libertad a esos hombres.»</p></li><li><p>El carcelero transmitió estas palabras a Pablo: «Los pretores han enviado a decir que os suelte. Ahora, pues, salid y marchad.»</p></li><li><p>Pero Pablo les contestó: «Después de habernos azotado públicamente sin habernos juzgado, a pesar de ser nosotros ciudadanos romanos, nos echaron a la cárcel; ¿y ahora quieren mandarnos de aquí a escondidas? Eso no; que vengan ellos a sacarnos.»</p></li><li><p>Los lictores transmitieron estas palabras a los pretores. Les entró miedo al oír que eran romanos.</p></li><li><p>Vinieron y les rogaron que saliesen de la ciudad.</p></li><li><p>Al salir de la cárcel se fueron a casa de Lidia, volvieron a ver a los hermanos, los animaron y se marcharon.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-98" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 98</h3><ol><li><p>Salmo. Cantad a Yahweh un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; victoria le ha dado su diestra y su brazo santo.</p></li><li><p>Yahweh ha dado a conocer su salvación, a los ojos de las naciones ha revelado su justicia;</p></li><li><p>se ha acordado de su amor y su lealtad para con la casa de Israel. Todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Elohim.</p></li><li><p>¡Aclamad a Yahweh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!</p></li><li><p>Salmodiad para Yahweh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;</p></li><li><p>con las trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahweh.</p></li><li><p>Brama el mar y cuanto encierra, el orbe y los que le habitan;</p></li><li><p>los ríos baten palmas, a una los montes gritan de alegría,</p></li><li><p>ante el rostro de Yahweh, pues viene a juzgar a la tierra; él juzgará al orbe con justicia, y a los pueblos con equidad.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 22 de marzo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-22-de-marzo-2025</link>
            <guid>XlpyLtHVfdYvCpSBrvHK</guid>
            <pubDate>Sat, 22 Mar 2025 04:49:48 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 59-60,Isaías 59Mirad, no es demasiado corta la mano de Yahweh para salvar, ni es duro su oído para oír,sino que vuestras faltas os separaron a vosotros de vuestro Elohim, y vuestros pecados le hicieron esconder su rostro de vosotros para no oír.Porque vuestras manos están manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa, vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia.No hay quien clame con justicia ni quien juzgue con lealtad. Se confían en la nada y hablan falsedad, conc...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h3 id="h-isaias-59-60" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 59-60,</h3><h3 id="h-isaias-59" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 59</h3><ol><li><p>Mirad, no es demasiado corta la mano de Yahweh para salvar, ni es duro su oído para oír,</p></li><li><p>sino que vuestras faltas os separaron a vosotros de vuestro Elohim, y vuestros pecados le hicieron esconder su rostro de vosotros para no oír.</p></li><li><p>Porque vuestras manos están manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa, vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia.</p></li><li><p>No hay quien clame con justicia ni quien juzgue con lealtad. Se confían en la nada y hablan falsedad, conciben malicia y dan a luz iniquidad.</p></li><li><p>Hacen que rompan su cascarón las víboras y tejen telas de araña; el que come de sus huevos muere, y si son aplastados sale una víbora.</p></li><li><p>Sus hilos no sirven para vestido ni con sus tejidos se pueden cubrir. Sus obras son obras inicuas y acciones violentas hay en sus manos.</p></li><li><p>Sus pies corren al mal y se apresuran a verter sangre inocente. Sus proyectos son proyectos inicuos, destrucción y quebranto en sus caminos.</p></li><li><p>Camino de paz no conocen, y derecho no hay en sus pasos. Tuercen sus caminos para provecho propio, ninguno de los que por ellos pasan conoce la paz.</p></li><li><p>Por eso se alejó de nosotros el derecho y no nos alcanzó la justicia. Esperábamos la luz, y hubo tinieblas, la claridad, y anduvimos en oscuridad.</p></li><li><p>Palpamos la pared como los ciegos y como los que no tienen ojos vacilamos. Tropezamos al mediodía como si fuera al anochecer, y habitamos entre los sanos como los muertos.</p></li><li><p>Todos nosotros gruñimos como osos y zureamos sin cesar como palomas. Esperamos el derecho y no hubo, la salvación, y se alejó de nosotros.</p></li><li><p>Porque fueron muchas nuestras rebeldías delante de ti, y nuestros pecados testifican contra nosotros, pues nuestras rebeldías nos acompañan y conocemos nuestras culpas:</p></li><li><p>rebelarse y renegar de Yahweh, apartarse de seguir a nuestro Elohim, hablar de opresión y revueltas, concebir y musitar en el corazón palabras engañosas.</p></li><li><p>Porque ha sido rechazado el juicio y la justicia queda lejos. Porque la verdad en la plaza ha tropezado y la rectitud no puede entrar.</p></li><li><p>La verdad se echa en falta y el que se aparta del mal es despojado. Lo vio Yahweh y pareció mal a sus ojos que no hubiera derecho.</p></li><li><p>Vio que no había nadie y se maravilló de que no hubiera intercesor. Entonces le salvó su brazo y su justicia le sostuvo.</p></li><li><p>Se puso la justicia como coraza y el casco de salvación en su cabeza. Se puso como túnica vestidos de venganza y se vistió el celo como un manto.</p></li><li><p>Según los merecimientos así pagará: ira para sus opresores y represalia para sus enemigos. Dará a las islas su merecido.</p></li><li><p>Temerán desde Occidente el nombre de Yahweh y desde el Oriente verán su gloria, pues vendrá como un torrente encajonado contra el que irrumpe con fuerza el soplo de Yahweh.</p></li><li><p>Vendrá a Sión para rescatar, a aquellos de Jacob que se conviertan de su rebeldía. - Oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Cuanto a mí, esta es la alianza con ellos, dice Yahweh. Mi espíritu que ha venido sobre ti y mis palabras que he puesto en tus labios no caerán de tu boca ni de la boca de tu descendencia ni de la boca de la descendencia de tu descendencia, dice Yahweh, desde ahora y para siempre.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-60" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 60</h3><ol><li><p>¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahweh sobre ti ha amanecido!</p></li><li><p>Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahweh y su gloria sobre ti aparece.</p></li><li><p>Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.</p></li><li><p>Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos.</p></li><li><p>Tú entonces al verlo te pondrás radiante, se estremecerá y se ensanchará tu corazón, porque vendrán a ti los tesoros del mar, las riquezas de las naciones vendrán a ti.</p></li><li><p>Un sin fin de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos de Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahweh.</p></li><li><p>Todas las ovejas de Quedar se apiñarán junto a ti, los machos cabríos de Nebayot estarán a tu servicio. Subirán en holocausto agradable a mi altar, y mi hermosa Casa hermosearé aún más.</p></li><li><p>¿Quiénes son éstos que como nube vuelan, como palomas a sus palomares?</p></li><li><p>Los barcos se juntan para mí, los navíos de Tarsis en cabeza, para traer a tus hijos de lejos, junto con su plata y su oro, por el nombre de Yahweh tu Elohim y por el Santo de Israel, que te hermosea.</p></li><li><p>Hijos de extranjeros construirán tus muros, y sus reyes se pondrán a tu servicio, porque en mi cólera te herí, pero en mi benevolencia he tenido compasión de ti.</p></li><li><p>Abiertas estarán tus puertas de continuo; ni de día ni de noche se cerrarán, para dejar entrar a ti las riquezas de las naciones, traídas por sus reyes.</p></li><li><p>Pues la nación y el reino que no se sometan a ti perecerán, esas naciones serán arruinadas por completo.</p></li><li><p>La gloria del Líbano vendrá a ti, el ciprés, el olmo y el boj a una, a embellecer mi Lugar Santo y honrar el lugar donde mis pies reposan.</p></li><li><p>Acudirán a ti encorvados los hijos de los que te humillaban, se postrarán a tus pies todos los que te menospreciaban, y te llamarán la Ciudad de Yahweh, la Sión del Santo de Israel.</p></li><li><p>En vez de estar tú abandonada, aborrecida y sin viandantes, yo te convertiré en lozanía eterna, gozo de siglos y siglos.</p></li><li><p>Te nutrirás con la leche de las naciones, con las riquezas de los reyes serás amamantada, y sabrás que yo soy Yahweh tu Salvador, y el que rescata, el Fuerte de Jacob.</p></li><li><p>En vez de bronce traeré oro, en vez de hierro traeré plata, en vez de madera, bronce, y en vez de piedras, hierro. Te pondré como gobernantes la Paz, y por gobierno la Justicia.</p></li><li><p>No se oirá más hablar de violencia en tu tierra, ni de despojo o quebranto en tus fronteras, antes llamarás a tus murallas «Salvación» y a tus puertas «Alabanza».</p></li><li><p>No será para ti ya nunca más el sol luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará de noche, sino que tendrás a Yahweh por luz eterna, y a tu Elohim por tu hermosura.</p></li><li><p>No se pondrá jamás tu sol, ni tu luna menguará, pues Yahweh será para ti luz eterna, y se habrán acabado los días de tu luto.</p></li><li><p>Todos los de tu pueblo serán justos, para siempre heredarán la tierra; retoño de mis plantaciones, obra de mis manos para manifestar mi gloria.</p></li><li><p>El más pequeño vendrá a ser un millar, el más chiquito, una nación poderosa. Yo, Yahweh, a su tiempo me apresuraré a cumplirlo.</p></li></ol><h3 id="h-hechos-13" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 13</h3><ol><li><p>Había en la Iglesia fundada en Antioquía profetas y maestros: Bernabé, Simeón llamado Níger, Lucio el cirenense, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.</p></li><li><p>Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Ruaj HaKodesh: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.»</p></li><li><p>Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron.</p></li><li><p>Ellos, pues, enviados por el Ruaj HaKodesh, bajaron a Seleucia y de allí navegaron hasta Chipre.</p></li><li><p>Llegados a Salamina anunciaban la Palabra de Elohim en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan que les ayudaba.</p></li><li><p>Habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, encontraron a un mago, un falso profeta judío, llamado Bar Yeshúa,</p></li><li><p>que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente. Este hizo llamar a Bernabé y Saulo, deseoso de escuchar la Palabra de Elohim.</p></li><li><p>Pero se les oponía el mago Elimas - pues eso quiere decir su nombre - intentando apartar al procónsul de la fe.</p></li><li><p>Entonces Saulo, también llamado Pablo, lleno de Ruaj HaKodesh, mirándole fijamente,</p></li><li><p>le dijo: «Tú, repleto de todo engaño y de toda maldad, hijo del Diablo, enemigo de toda justicia, ¿no acabarás ya de torcer los rectos caminos del Señor?</p></li><li><p>Pues ahora, mira la mano del Señor sobre ti. Te quedarás ciego y no verás el sol hasta un tiempo determinado.» Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas y daba vueltas buscando quien le llevase de la mano.</p></li><li><p>Entonces, viendo lo ocurrido, el procónsul creyó, impresionado por la doctrina del Señor.</p></li><li><p>Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Pero Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén,</p></li><li><p>mientras que ellos, partiendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.</p></li><li><p>Después de la lectura de la Ley y los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.»</p></li><li><p>Pablo se levantó, hizo señal con la mano y dijo: «Israelitas y cuantos teméis a Elohim, escuchad:</p></li><li><p>El Elohim de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo durante su destierro en la tierra de Egipto y los sacó con su brazo extendido.</p></li><li><p>Y durante unos cuarenta años los rodeó de cuidados en el desierto;</p></li><li><p>después, habiendo exterminado siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su tierra,</p></li><li><p>por unos 450 años. Después de esto les dio jueces hasta el profeta Samuel.</p></li><li><p>Luego pidieron un rey, y Elohim les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.</p></li><li><p>Depuso a éste y les suscitó por rey a David, de quien precisamente dio este testimonio: He encontrado a David, el hijo de Jesé, un hombre según mi corazón, que realizará todo lo que yo quiera.</p></li><li><p>De la descendencia de éste, Elohim, según la Promesa, ha suscitado para Israel un Salvador, Yeshúa.</p></li><li><p>Juan predicó como precursor, ante su venida, un bautismo de conversión a todo el pueblo de Israel.</p></li><li><p>Al final de su carrera, Juan decía: &quot;Yo no soy el que vosotros os pensáis, sino mirad que viene detrás de mí aquel a quien no soy digno de desatar las sandalias de los pies.&quot;</p></li><li><p>«Hermanos, hijos de la raza de Abraham, y cuantos entre vosotros temen a Elohim: a vosotros ha sido enviada esta Palabra de salvación.</p></li><li><p>Los habitantes de Jerusalén y sus jefes cumplieron, sin saberlo, las Escrituras de los profetas que se leen cada sábado;</p></li><li><p>y sin hallar en él ningún motivo de muerte pidieron a Pilato que le hiciera morir.</p></li><li><p>Y cuando hubieron cumplido todo lo que referente a él estaba escrito, le bajaron del madero, y le pusieron en el sepulcro.</p></li><li><p>Pero Elohim le resucitó de entre los muertos.</p></li><li><p>El se apareció durante muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo.</p></li><li><p>«También nosotros os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres</p></li><li><p>Elohim la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Yeshúa, como está escrito en los salmos: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.</p></li><li><p>Y que le resucitó de entre los muertos para nunca más volver a la corrupción, lo tiene declarado: Os daré las cosas santas de David, las verdaderas.</p></li><li><p>Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu santo experimente la corrupción.</p></li><li><p>Ahora bien, David, después de haber servido en sus días a los designios de Elohim, murió, se reunió con sus padres y experimentó la corrupción.</p></li><li><p>En cambio aquel a quien Elohim resucitó, no experimentó la corrupción.</p></li><li><p>«Tened, pues, entendido, hermanos, que por medio de éste os es anunciado el perdón de los pecados; y la total justificación que no pudisteis obtener por la Ley de Moisés</p></li><li><p>la obtiene por él todo el que cree.</p></li><li><p>Cuidad, pues, de que no sobrevenga lo que dijeron los Profetas:</p></li><li><p>Mirad, los que despreciáis, asombraos y desapareced, porque en vuestros días yo voy a realizar una obra, que no creeréis aunque os la cuenten.»</p></li><li><p>Al salir les rogaban que les hablasen sobre estas cosas el siguiente sábado.</p></li><li><p>Disuelta la reunión, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Elohim siguieron a Pablo y a Bernabé; éstos conversaban con ellos y les persuadían a perseverar fieles a la gracia de Elohim.</p></li><li><p>El sábado siguiente se congregó casi toda la ciudad para escuchar la Palabra de Elohim.</p></li><li><p>Los judíos, al ver a la multitud, se llenaron de envidia y contradecían con blasfemias cuanto Pablo decía.</p></li><li><p>Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: «Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Elohim; pero ya que la rechazáis y vosotros mismos no os juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos volvemos a los gentiles.</p></li><li><p>Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra.»</p></li><li><p>Al oír esto los gentiles se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor; y creyeron cuantos estaban destinados a una vida eterna.</p></li><li><p>Y la Palabra del Señor se difundía por toda la región.</p></li><li><p>Pero los judíos incitaron a mujeres distinguidas que adoraban a Elohim, y a los principales de la ciudad; promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé y les echaron de su territorio.</p></li></ol><p><strong>51</strong> Estos sacudieron contra ellos el polvo de sus pies y se fueron a Iconio.</p><p><strong>52</strong> Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Ruaj HaKodesh.&quot;</p><h3 id="h-hechos-14" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 14</h3><ol><li><p>En Iconio, entraron del mismo modo en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que gran multitud de judíos y griegos abrazaron la fe.</p></li><li><p>Pero los judíos que no habían creído excitaron y envenenaron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.</p></li><li><p>Con todo se detuvieron allí bastante tiempo, hablando con valentía del Señor que les concedía obrar por sus manos señales y prodigios, dando así testimonio de la predicación de su gracia.</p></li><li><p>La gente de la ciudad se dividió: unos a favor de los judíos y otros a favor de los apóstoles.</p></li><li><p>Como se alzasen judíos y gentiles con sus jefes para ultrajarles y apedrearles,</p></li><li><p>al saberlo, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y sus alrededores.</p></li><li><p>Y allí se pusieron a anunciar la Buena Nueva.</p></li><li><p>Había allí, sentado, un hombre tullido de pies, cojo de nacimiento y que nunca había andado.</p></li><li><p>Este escuchaba a Pablo que hablaba. Pablo fijó en él su mirada y viendo que tenía fe para ser curado,</p></li><li><p>le dijo con fuerte voz: «Ponte derecho sobre tus pies.» Y él dio un salto y se puso a caminar.</p></li><li><p>La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.»</p></li><li><p>A Bernabé le llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra.</p></li><li><p>El sacerdote del templo de Zeus que hay a la entrada de la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas y a una con la gente se disponía a sacrificar.</p></li><li><p>Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron en medio de la gente gritando:</p></li><li><p>«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Elohim vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay,</p></li><li><p>y que en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos;</p></li><li><p>si bien no dejó de dar testimonio de sí mismo, derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y alegría...»</p></li><li><p>Con estas palabras pudieron impedir a duras penas que la gente les ofreciera un sacrificio.</p></li><li><p>Vinieron entonces de Antioquía e Iconio algunos judíos y, habiendo persuadido a la gente, lapidaron a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad, dándole por muerto.</p></li><li><p>Pero él se levantó y, rodeado de los discípulos, entró en la ciudad. Al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe.</p></li><li><p>Habiendo evangelizado aquella ciudad y conseguido bastantes discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,</p></li><li><p>confortando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a perseverar en la fe y diciéndoles: «Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Elohim.»</p></li><li><p>Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.</p></li><li><p>Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia;</p></li><li><p>predicaron en Perge la Palabra y bajaron a Atalía.</p></li><li><p>Allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían partido encomendados a la gracia de Elohim para la obra que habían realizado.</p></li><li><p>A su llegada reunieron a la Iglesia y se pusieron a contar todo cuanto Elohim había hecho juntamente con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.</p></li><li><p>Y permanecieron no poco tiempo con los discípulos.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-97" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 97</h3><ol><li><p>¡Reina Yahweh! ¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas!</p></li><li><p>Nube y Bruma densa en torno a él, Justicia y Derecho, la base de su trono.</p></li><li><p>Delante de él avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa;</p></li><li><p>iluminan el orbe sus relámpagos, lo ve la tierra y se estremece.</p></li><li><p>Los montes como cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda;</p></li><li><p>los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.</p></li><li><p>¡Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían de vanidades; se postran ante él todos los dioses!</p></li><li><p>Sión lo oye y se alboroza, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios, Yahweh.</p></li><li><p>Porque tú eres Yahweh, el Altísimo sobre toda la tierra, muy por encima de los dioses todos.</p></li><li><p>Yahweh ama a los que el mal detestan, él guarda las almas de sus fieles y de la mano de los impíos los libra.</p></li><li><p>La luz se alza para el justo, y para los de recto corazón la alegría.</p></li><li><p>Justos, alegraos en Yahweh, celebrad su memoria sagrada.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 15 de marzo 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-15-de-marzo-2025</link>
            <guid>scUT6sEJoFnb7hWgrB34</guid>
            <pubDate>Sat, 15 Mar 2025 16:38:02 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 57-58, Hechos 11-12 y Tehilim 96Isaías 57El justo perece, y no hay quien haga caso; los hombres buenos son arrebatados, y no hay quien lo considere. Cuando ante la desgracia es arrebatado el justo,se va en paz. ¡Descansen en sus lechos todos los que anduvieron en camino recto!Pero vosotros venid acá, hijos de hechicera, raza adúltera que te prostituyes:¿De quién os mofáis? ¿Contra quién abrís la boca y sacáis la lengua? ¿No sois vosotros engendros de pecado, prole bastarda?Los que entr...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-57-58-hechos-11-12-y-tehilim-96" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 57-58, Hechos 11-12 y Tehilim 96</h2><h3 id="h-isaias-57" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 57</h3><ol><li><p>El justo perece, y no hay quien haga caso; los hombres buenos son arrebatados, y no hay quien lo considere. Cuando ante la desgracia es arrebatado el justo,</p></li><li><p>se va en paz. ¡Descansen en sus lechos todos los que anduvieron en camino recto!</p></li><li><p>Pero vosotros venid acá, hijos de hechicera, raza adúltera que te prostituyes:</p></li><li><p>¿De quién os mofáis? ¿Contra quién abrís la boca y sacáis la lengua? ¿No sois vosotros engendros de pecado, prole bastarda?</p></li><li><p>Los que entráis en calor entre terebintos, bajo cualquier árbol frondoso, degolladores de niños en las torrenteras, debajo de los resquicios de las peñas.</p></li><li><p>En las piedras lisas del torrente tengas tu parte: ¡ellas, ellas te toquen en suerte! Que también sobre ellas vertiste libaciones, hiciste oblación. ¿Acaso con estas cosas me voy a aplacar?</p></li><li><p>Sobre montaña alta y empinada pusiste tu lecho. Hasta allí subiste a hacer el sacrificio.</p></li><li><p>Detrás de la puerta y de la jamba pusiste tu memorial. Sí, te desnudaste, subiste, y no conmigo, a tu lecho, y lo extendiste. Llegaste a un acuerdo con aquellos con quienes te plugo acostarte, mirando el monumento.</p></li><li><p>Te has acercado con aceite para Mélek, multiplicaste tus aromas. Enviaste a tus emisarios muy lejos, y los hiciste bajar hasta el seol.</p></li><li><p>De tanto caminar te cansaste, pero sin decir: «Me rindo.» Hallaste el vigor de tu mano, y así no quedaste debilitada.</p></li><li><p>Pues bien, ¿de quién te asustaste y tuviste miedo, que fuiste embustera, y de mí no te acordaste, no hiciste caso de ello? ¿No es que porque me callé desde siempre, a mí no me temiste?</p></li><li><p>Yo voy a denunciar tu virtud y tus hechos, y no te aprovecharán.</p></li><li><p>Cuando grites, que te salven los reunidos en torno a ti, que a todos ellos los llevará el viento, los arrebatará el aire. Pero aquel que se ampare en mí poseerá la tierra y heredará mi monte santo.</p></li><li><p>Entonces se dirá: Reparad, reparad, abrid camino, quitad los obstáculos del camino de mi pueblo.</p></li><li><p>Que así dice el Excelso y Sublime, el que mora por siempre y cuyo nombre es Santo. «En lo excelso y sagrado yo moro, y estoy también con el humillado y abatido de espíritu, para avivar el espíritu de los abatidos, para avivar el ánimo de los humillados.</p></li><li><p>Pues no disputaré por siempre ni estaré eternamente enojado, pues entonces el espíritu ante mí desmayaría y las almas que yo he creado.</p></li><li><p>Por culpa de su codicia me enojé y le herí, ocultándome en mi enojo. Pero el rebelde seguía su capricho.</p></li><li><p>Sus caminos vi. Yo le curaré y le guiaré, y le daré ánimos a él y a los que con él lloraban,</p></li><li><p>poniendo alabanza en los labios: ¡Paz, paz al de lejos y al de cerca! - dice Yahweh -. Yo le curaré.»</p></li><li><p>Los malos son como mar agitada cuando no puede calmarse, cuyas aguas lanzan cieno y lodo.</p></li><li><p>«No hay paz para los malvados» - dice mi Elohim&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-58" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 58</h3><ol><li><p>Clama a voz en grito, no te moderes; levanta tu voz como cuerno y denuncia a mi pueblo su rebeldía y a la casa de Jacob sus pecados.</p></li><li><p>A mí me buscan día a día y les agrada conocer mis caminos, como si fueran gente que la virtud practica y el rito de su Elohim no hubiesen abandonado. Me preguntan por las leyes justas, la vecindad de su Elohim les agrada.</p></li><li><p>-¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Para qué nos humillamos, si tú no lo sabes? - Es que el día en que ayunabais, buscabais vuestro negocio y explotabais a todos vuestros trabajadores.</p></li><li><p>Es que ayunáis para litigio y pleito y para dar de puñetazos a malvados. No ayunéis como hoy, para hacer oír en las alturas vuestra voz.</p></li><li><p>¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre? ¿Había que doblegar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estarse echado? ¿A eso llamáis ayuno y día grato a Yahweh?</p></li><li><p>¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?</p></li><li><p>¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?</p></li><li><p>Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahweh te seguirá.</p></li><li><p>Entonces clamarás, y Yahweh te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad,</p></li><li><p>repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía.</p></li><li><p>Te guiará Yahweh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan.</p></li><li><p>Reedificarán, de ti, tus ruinas antiguas, levantarás los cimientos de pasadas generaciones, se te llamará Reparador de brechas, y Restaurador de senderos frecuentados.</p></li><li><p>Si apartas del sábado tu pie, de hacer tu negocio en el día santo, y llamas al sábado «Delicia», al día santo de Yahweh «Honorable», y lo honras evitando tus viajes, no buscando tu interés ni tratando asuntos,</p></li><li><p>entonces te deleitarás en Yahweh, y yo te haré cabalgar sobre los altozanos de la tierra. Te alimentaré con la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Yahweh ha hablado.</p></li></ol><h3 id="h-hechos-11" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 11</h3><ol><li><p>Los apóstoles y los hermanos que había por Judea oyeron que también los gentiles habían aceptado la Palabra de Elohim;</p></li><li><p>así que cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión se lo reprochaban,</p></li><li><p>diciéndole: «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos.»</p></li><li><p>Pedro entonces se puso a explicarles punto por punto diciendo:</p></li><li><p>«Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí.</p></li><li><p>Lo miré atentamente y vi en él los cuadrúpedos de la tierra, las bestias, los reptiles, y las aves del cielo.</p></li><li><p>Oí también una voz que me decía: &quot;Pedro, levántate, sacrifica y come.&quot;</p></li><li><p>Y respondí: &quot;De ninguna manera, Señor; pues jamás entró en mi boca nada profano ni impuro.&quot;</p></li><li><p>Me dijo por segunda vez la voz venida del cielo: &quot;Lo que Elohim ha purificado no lo llames tú profano.&quot;</p></li><li><p>Esto se repitió hasta tres veces; y al fin fue retirado todo de nuevo al cielo.</p></li><li><p>«En aquel momento se presentaron tres hombres en la casa donde nosotros estábamos, enviados a mí desde Cesarea.</p></li><li><p>El Ruaj me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en la casa de aquel hombre.</p></li><li><p>El nos contó cómo había visto un ángel que se presentó en su casa y le dijo: &quot;Manda a buscar en Joppe a Simón, llamado Pedro,</p></li><li><p>quien te dirá palabras que traerán la salvación para ti y para toda tu casa.&quot;</p></li><li><p>«Había empezado yo a hablar cuando cayó sobre ellos el Ruaj HaKodesh, como al principio había caído sobre nosotros.</p></li><li><p>Me acordé entonces de aquellas palabras que dijo el Señor: Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Ruaj HaKodesh.</p></li><li><p>Por tanto, si Elohim les ha concedido el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Yeshúa HaMashiaj, ¿quién era yo para poner obstáculos a Elohim?»</p></li><li><p>Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Elohim diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha dado Elohim la conversión que lleva a la vida.»</p></li><li><p>Los que se habían dispersado cuando la tribulación originada a la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la Palabra a nadie más que a los judíos.</p></li><li><p>Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses que, venidos a Antioquía, hablaban también a los griegos y les anunciaban la Buena Nueva del Señor Yeshúa.</p></li><li><p>La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor.</p></li><li><p>La noticia de esto llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía.</p></li><li><p>Cuando llegó y vio la gracia de Elohim se alegró y exhortaba a todos a permanecer, con corazón firme, unidos al Señor,</p></li><li><p>porque era un hombre bueno, lleno de Ruaj HaKodesh y de fe. Y una considerable multitud se agregó al Señor.</p></li><li><p>Partió para Tarso en busca de Saulo,</p></li><li><p>y en cuanto le encontró, le llevó a Antioquía. Estuvieron juntos durante un año entero en la Iglesia y adoctrinaron a una gran muchedumbre. En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de «cristianos».</p></li><li><p>Por aquellos días bajaron unos profetas de Jerusalén a Antioquía.</p></li><li><p>Uno de ellos, llamado Ágabo, movido por el Ruaj, se levantó y profetizó que vendría una gran hambre sobre toda la tierra, la que hubo en tiempo de Claudio.</p></li><li><p>Los discípulos determinaron enviar algunos recursos, según las posibilidades de cada uno, para los hermanos que vivían en Judea.</p></li><li><p>Así lo hicieron y se los enviaron a los presbíteros por medio de Bernabé y de Saulo.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-12" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 12</h3><ol><li><p>Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos.</p></li><li><p>Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.</p></li><li><p>Al ver que esto les gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro. Eran los días de los Azimos.</p></li><li><p>Le apresó, pues, le encarceló y le confió a cuatro escuadras de cuatro soldados para que le custodiasen, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la Pascua.</p></li><li><p>Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Elohim.</p></li><li><p>Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel.</p></li><li><p>De pronto se presentó el Ángel del Señor y la celda se llenó de luz. Le dio el ángel a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa.» Y cayeron las cadenas de sus manos.</p></li><li><p>Le dijo el ángel: «Cíñete y cálzate las sandalias.» Así lo hizo. Añadió: «Ponte el manto y sígueme.»</p></li><li><p>Y salió siguiéndole. No acababa de darse cuenta de que era verdad cuanto hacía el ángel, sino que se figuraba ver una visión.</p></li><li><p>Pasaron la primera y segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel le dejó.</p></li><li><p>Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.»</p></li><li><p>Consciente de su situación, marchó a casa de María, madre de Juan, por sobrenombre Marcos, donde se hallaban muchos reunidos en oración.</p></li><li><p>Llamó él a la puerta y salió a abrirle una sirvienta llamada Rode;</p></li><li><p>quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.</p></li><li><p>Ellos le dijeron: «Estás loca.» Pero ella continuaba afirmando que era verdad. Entonces ellos dijeron: «Será su ángel.»</p></li><li><p>Pedro entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y quedaron atónitos.</p></li><li><p>El les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió: «Comunicad esto a Santiago y a los hermanos.» Salió y marchó a otro lugar.</p></li><li><p>Cuando vino el día hubo un alboroto no pequeño entre los soldados, sobre qué habría sido de Pedro.</p></li><li><p>Herodes le hizo buscar y al no encontrarle, procesó a los guardias y mandó ejecutarlos. Después bajó de Judea a Cesarea y se quedó allí.</p></li><li><p>Estaba Herodes fuertemente irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose ganado a Blasto, camarlengo del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se abastecía del país del rey.</p></li><li><p>El día señalado, Herodes, regiamente vestido y sentado en la tribuna, les arengaba.</p></li><li><p>Entonces el pueblo se puso a aclamarle: «¡Es un dios el que habla, no un hombre!»</p></li><li><p>Pero inmediatamente le hirió el Ángel del Señor porque no había dado la gloria a Elohim; y convertido en pasto de gusanos, expiró.</p></li><li><p>Entretanto la Palabra de Elohim crecía y se multiplicaba.</p></li><li><p>Bernabé y Saulo volvieron, una vez cumplido su ministerio en Jerusalén, trayéndose consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-96" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 96</h3><ol><li><p>¡Cantad a Yahweh un canto nuevo, cantad a Yahweh, toda la tierra,</p></li><li><p>cantad a Yahweh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,</p></li><li><p>contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.</p></li><li><p>Que grande es Yahweh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.</p></li><li><p>Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahweh los cielos hizo;</p></li><li><p>gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.</p></li><li><p>Rendid a Yahweh, familias de los pueblos, rendid a Yahweh gloria y poder,</p></li><li><p>rendid a Yahweh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,</p></li><li><p>postraos ante Yahweh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!</p></li><li><p>Decid entre las gentes: «¡Yahweh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.</p></li><li><p>¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;</p></li><li><p>exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,</p></li><li><p>ante la faz de Yahweh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 8 de marzo de 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-8-de-marzo-de-2025</link>
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            <pubDate>Sat, 08 Mar 2025 15:52:52 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 55¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche!¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso.Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David.Mira que por testigo de las naciones le he puesto, caudil...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h3 id="h-isaias-55" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 55</h3><ol><li><p>¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche!</p></li><li><p>¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso.</p></li><li><p>Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David.</p></li><li><p>Mira que por testigo de las naciones le he puesto, caudillo y legislador de las naciones.</p></li><li><p>Mira que a un pueblo que no conocías has de convocar, y un pueblo que no te conocía, a ti correrá por amor de Yahweh tu Elohim y por el Santo de Israel, porque te ha honrado.</p></li><li><p>Buscad a Yahweh mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cercano.</p></li><li><p>Deje el malo su camino, el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahweh, que tendrá compasión de él, a nuestro Elohim, que será grande en perdonar.</p></li><li><p>Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yahweh -.</p></li><li><p>Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros.</p></li><li><p>Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer,</p></li><li><p>así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié.</p></li><li><p>Sí, con alegría saldréis, y en paz seréis traídos. Los montes y las colinas romperán ante vosotros en gritos de júbilo, y todos los árboles del campo batirán palmas.</p></li><li><p>En lugar del espino crecerá el ciprés, en lugar de la ortiga crecerá el mirto. Será para renombre de Yahweh, para señal eterna que no será borrada.&quot;</p></li></ol><p>Isaías 56</p><ol><li><p>Así dice Yahweh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse.</p></li><li><p>Dichoso el mortal que tal haga, el hombre que persevere en ello, guardándose de profanar el sábado, guardando su mano de hacer nada malo.</p></li><li><p>Que el extranjero que se adhiera a Yahweh, no diga: «¡De cierto que Yahweh me separará de su pueblo!» No diga el eunuco: «Soy un árbol seco.»</p></li><li><p>Pues así dice Yahweh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza,</p></li><li><p>yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado.</p></li><li><p>En cuanto a los extranjeros adheridos a Yahweh para su ministerio, para amar el nombre de Yahweh, y para ser sus siervos, a todo aquel que guarda el sábado sin profanarle y a los que se mantienen firmes en mi alianza,</p></li><li><p>yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.</p></li><li><p>Oráculo del Señor Yahweh que reúne a los dispersos de Israel. A los ya reunidos todavía añadiré otros.</p></li><li><p>Bestias todas del campo, venid a comer, bestias todas del bosque.</p></li><li><p>Sus vigías son ciegos, ninguno sabe nada; todos son perros mudos, no pueden ladrar; ven visiones, se acuestan, amigos de dormir.</p></li><li><p>Son perros voraces, no conocen hartura, y ni los pastores saben entender. Cada uno sigue su propio camino cada cual, hasta el último, busca su provecho</p></li><li><p>«Venid, voy a sacar vino y nos emborracharemos de licor, que el día de mañana será como el de hoy, o muchísimo mejor.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-9" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 9</h3><ol><li><p>Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote,</p></li><li><p>y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.</p></li><li><p>Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,</p></li><li><p>cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»</p></li><li><p>El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Yeshúa, a quien tú persigues.</p></li><li><p>Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.»</p></li><li><p>Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie.</p></li><li><p>Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.</p></li><li><p>Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.</p></li><li><p>Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.»</p></li><li><p>Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración</p></li><li><p>y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»</p></li><li><p>Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén</p></li><li><p>y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.»</p></li><li><p>El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.</p></li><li><p>Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»</p></li><li><p>Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Yeshúa, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Ruaj HaKodesh.»</p></li><li><p>Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.</p></li><li><p>Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco,</p></li><li><p>y en seguida se puso a predicar a Yeshúa en las sinagogas: que él era el Hijo de Elohim.</p></li><li><p>Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?»</p></li><li><p>Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.</p></li><li><p>Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle.</p></li><li><p>Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.</p></li><li><p>Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta.</p></li><li><p>Llegó a Jerusalén e intentaba juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.</p></li><li><p>Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Yeshúa.</p></li><li><p>Andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor.</p></li><li><p>Hablaba también y discutía con los helenistas; pero éstos intentaban matarle.</p></li><li><p>Los hermanos, al saberlo, le llevaron a Cesarea y le hicieron marchar a Tarso.</p></li><li><p>Las Iglesias por entonces gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se edificaban y progresaban en el temor del Señor y estaban llenas de la consolación del Ruaj HaKodesh.</p></li><li><p>Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos que habitaban en Lida.</p></li><li><p>Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico.</p></li><li><p>Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te cura; levántate y arregla tu lecho.» Y al instante se levantó.</p></li><li><p>Todos los habitantes de Lida y Sarón le vieron, y se convirtieron al Señor.</p></li><li><p>Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía.</p></li><li><p>Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior.</p></li><li><p>Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros.»</p></li><li><p>Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas.</p></li><li><p>Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate.» Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó.</p></li><li><p>Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.</p></li><li><p>Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor.</p></li><li><p>Pedro permaneció en Joppe bastante tiempo en casa de un tal Simón, curtidor.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-10" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 10</h3><ol><li><p>Había en Cesarea un hombre, llamado Cornelio, centurión de la cohorte Itálica,</p></li><li><p>piadoso y temeroso de Elohim, como toda su familia, daba muchas limosnas al pueblo y continuamente oraba a Elohim.</p></li><li><p>Vio claramente en visión, hacia la hora nona del día, que el Ángel de Elohim entraba en su casa y le decía: «Cornelio.»</p></li><li><p>El le miró fijamente y lleno de espanto dijo: «¿Qué pasa, señor?» Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Elohim.</p></li><li><p>Ahora envía hombres a Joppe y haz venir a un tal Simón, a quien llaman Pedro.</p></li><li><p>Este se hospeda en casa de un tal Simón, curtidor, que tiene la casa junto al mar.»</p></li><li><p>Apenas se fue el ángel que le hablaba, llamó a dos criados y a un soldado piadoso, de entre sus asistentes,</p></li><li><p>les contó todo y los envió a Joppe.</p></li><li><p>Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, subió Pedro al terrado, sobre la hora sexta, para hacer oración.</p></li><li><p>Sintió hambre y quiso comer. Mientras se lo preparaban le sobrevino un éxtasis,</p></li><li><p>y vio los cielos abiertos y que bajaba hacia la tierra una cosa así como un gran lienzo, atado por las cuatro puntas.</p></li><li><p>Dentro de él había toda suerte de cuadrúpedos, reptiles de la tierra y aves del cielo.</p></li><li><p>Y una voz le dijo: «Levántate, Pedro, sacrifica y come.»</p></li><li><p>Pedro contestó: «De ninguna manera, Señor; jamás he comido nada profano e impuro.»</p></li><li><p>La voz le dijo por segunda vez: «Lo que Elohim ha purificado no lo llames tú profano.»</p></li><li><p>Esto se repitió tres veces, e inmediatamente la cosa aquella fue elevada hacia el cielo.</p></li><li><p>Estaba Pedro perplejo pensando qué podría significar la visión que había visto, cuando los hombres enviados por Cornelio, después de preguntar por la casa de Simón, se presentaron en la puerta;</p></li><li><p>llamaron y preguntaron si se hospedaba allí Simón, llamado Pedro.</p></li><li><p>Estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Ruaj: «Ahí tienes unos hombres que te buscan.</p></li><li><p>Baja, pues, al momento y vete con ellos sin vacilar, pues yo los he enviado.»</p></li><li><p>Pedro bajó donde ellos y les dijo: «Yo soy el que buscáis; ¿por qué motivo habéis venido?»</p></li><li><p>Ellos respondieron: «El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Elohim, reconocido como tal por el testimonio de toda la nación judía, ha recibido de un ángel santo el aviso de hacerte venir a su casa y de escuchar lo que tú digas.»</p></li><li><p>Entonces les invitó a entrar y les dio hospedaje. Al día siguiente se levantó y se fue con ellos; le acompañaron algunos hermanos de Joppe.</p></li><li><p>Al siguiente día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando. Había reunido a sus parientes y a los amigos íntimos.</p></li><li><p>Cuando Pedro entraba salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies.</p></li><li><p>Pedro le levantó diciéndole: «Levántate, que también yo soy un hombre.»</p></li><li><p>Y conversando con él entró y encontró a muchos reunidos.</p></li><li><p>Y les dijo: «Vosotros sabéis que no le está permitido a un judío juntarse con un extranjero ni entrar en su casa; pero a mí me ha mostrado Elohim que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre.</p></li><li><p>Por eso al ser llamado he venido sin dudar. Os pregunto, pues, por qué motivo me habéis enviado a llamar.»</p></li><li><p>Cornelio contestó: «Hace cuatro días, a esta misma hora, estaba yo haciendo la oración de nona en mi casa, y de pronto se presentó delante de mí un varón con vestidos resplandecientes,</p></li><li><p>y me dijo: &quot;Cornelio, tu oración ha sido oída y se han recordado tus limosnas ante Elohim;</p></li><li><p>envía, pues, a Joppe y haz llamar a Simón, llamado Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar.&quot;</p></li><li><p>Al instante mandé enviados donde ti, y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros, en la presencia de Elohim, estamos dispuestos para escuchar todo lo que te ha sido ordenado por el Señor.»</p></li><li><p>Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Elohim no hace acepción de personas,</p></li><li><p>sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.</p></li><li><p>«El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos.</p></li><li><p>Vosotros sabéis lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo;</p></li><li><p>cómo Elohim a Yeshúa de Nazaret le ungió con el Ruaj HaKodesh y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Elohim estaba con él;</p></li><li><p>y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero;</p></li><li><p>a éste, Elohim le resucitó al tercer día y le concedió la gracia de aparecerse,</p></li><li><p>no a todo el pueblo, sino a los testigos que Elohim había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.</p></li><li><p>Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Elohim juez de vivos y muertos.</p></li><li><p>De éste todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados.»</p></li><li><p>Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Ruaj HaKodesh cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra.</p></li><li><p>Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Ruaj HaKodesh había sido derramado también sobre los gentiles,</p></li><li><p>pues les oían hablar en lenguas y glorificar a Elohim. Entonces Pedro dijo:</p></li><li><p>«¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Ruaj HaKodesh como nosotros?»</p></li><li><p>Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Yeshúa HaMashiaj. Entonces le pidieron que se quedase algunos días.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-95" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 95</h3><ol><li><p>Venid, cantemos gozosos a Yahweh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;</p></li><li><p>con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.</p></li><li><p>Porque es Yahweh un Elohim grande, Rey grande sobre todos los dioses;</p></li><li><p>en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;</p></li><li><p>suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.</p></li><li><p>Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahweh que nos ha hecho!</p></li><li><p>Porque él es nuestro Elohim, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!:</p></li><li><p>«No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto,</p></li><li><p>donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra.</p></li><li><p>«Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis caminos no conocen.</p></li><li><p>Y por eso en mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!»&quot;</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 1 de marzo de 2025 ]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-1-de-marzo-de-2025</link>
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            <pubDate>Thu, 27 Feb 2025 16:03:12 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 53-54, Hechos 7-8 y Tehilim 94Isaías 53¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahweh ¿a quién se le reveló?Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuest...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-53-54-hechos-7-8-y-tehilim-94" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 53-54, Hechos 7-8 y Tehilim 94</h2><h3 id="h-isaias-53" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 53</h3><ol><li><p>¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahweh ¿a quién se le reveló?</p></li><li><p>Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.</p></li><li><p>Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.</p></li><li><p>¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Elohim y humillado.</p></li><li><p>El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.</p></li><li><p>Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahweh descargó sobre él la culpa de todos nosotros.</p></li><li><p>Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca.</p></li><li><p>Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido;</p></li><li><p>y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca.</p></li><li><p>Mas plugo a Yahweh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahweh se cumplirá por su mano.</p></li><li><p>Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.</p></li><li><p>Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-54" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 54</h3><ol><li><p>Grita de júbilo, estéril que no das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría, la que no ha tenido los dolores; que más son los hijos de la abandonada, que los hijos de la casada, dice Yahweh.</p></li><li><p>Ensancha el espacio de tu tienda las cortinas extiende, no te detengas; alarga tus sogas, tus clavijas asegura;</p></li><li><p>porque a derecha e izquierda te expandirás, tu prole heredará naciones y ciudades desoladas poblarán.</p></li><li><p>No temas, que no te avergonzarás, ni te sonrojes, que no quedarás confundida, pues la vergüenza de tu mocedad olvidarás, y la afrenta de tu viudez no recordarás jamás.</p></li><li><p>Porque tu esposo es tu Hacedor, Yahweh Sebaot es su nombre; y el que te rescata, el Santo de Israel, Elohim de toda la tierra se llama.</p></li><li><p>Porque como a mujer abandonada y de contristado espíritu, te llamó Yahweh; y la mujer de la juventud ¿es repudiada? - dice tu Elohim.</p></li><li><p>Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré.</p></li><li><p>En un arranque de furor te oculté mi rostro por un instante, pero con amor eterno te he compadecido - dice Yahweh tu Redentor.</p></li><li><p>Será para mí como en tiempos de Noé: como juré que no pasarían las aguas de Noé más sobre la tierra, así he jurado que no me irritaré mas contra ti ni te amenazaré.</p></li><li><p>Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá - dice Yahweh, que tiene compasión de ti.</p></li><li><p>Pobrecilla, azotada por los vientos, no consolada, mira que yo asiento en carbunclos tus piedras y voy a cimentarte con zafiros.</p></li><li><p>Haré de rubí tus baluartes, tus puertas de piedras de cuarzo y todo tu término de piedras preciosas.</p></li><li><p>Todos tus hijos serán discípulos de Yahweh, y será grande la dicha de tus hijos.</p></li><li><p>En justicia serás consolidada. Manténte lejos de la opresión, pues ya no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.</p></li><li><p>Si alguien te ataca, no será de parte mía; quienquiera que te ataque, contra ti se estrellará.</p></li><li><p>He aquí que yo he creado al herrero, que sopla en el fuego las brasas y saca los instrumentos para su trabajo.</p></li><li><p>Yo he creado al destructor para aniquilar. Ningún arma forjada contra ti tendrá éxito, e impugnarás a toda lengua que se levante a juicio contigo. Tal será la heredad de los siervos de Yahweh y las victorias que alcanzarán por mí - oráculo de Yahweh</p></li></ol><h3 id="h-hechos-7" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 7</h3><ol><li><p>El Sumo Sacerdote preguntó: «¿Es así?»</p></li><li><p>El respondió: «Hermanos y padres, escuchad. El Elohim de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes de que se estableciese en Jarán</p></li><li><p>y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que yo te muestre.</p></li><li><p>Entonces salió de la tierra de los caldeos y se estableció en Jarán. Y después de morir su padre, Elohim le hizo emigrar de allí a esta tierra que vosotros habitáis ahora.</p></li><li><p>Y no le dio en ella en heredad ni la medida de la planta del pie; sino que prometió dársela en posesión a él y a su descendencia después de él, aunque no tenía ningún hijo.</p></li><li><p>Elohim habló así: Tus descendientes residirán como forasteros en tierra extraña y les esclavizarán y les maltratarán durante cuatrocientos años.</p></li><li><p>Pero yo juzgaré - dijo Elohim - a la nación a la que sirvan como esclavos, y después saldrán y me darán culto en este mismo lugar.</p></li><li><p>Le dio, además, la alianza de la circuncisión; y así, al engendrar a Isaac, Abraham le circuncidó el octavo día, y lo mismo Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.</p></li><li><p>«Los patriarcas, envidiosos de José, le vendieron con destino a Egipto. Pero Elohim estaba con él</p></li><li><p>y le libró de todas sus tribulaciones y le dio gracia y sabiduría ante Faraón, rey de Egipto, quien le nombró gobernador de Egipto y de toda su casa.</p></li><li><p>Sobrevino entonces en todo Egipto y Canaán hambre y gran tribulación; nuestros padres no encontraban víveres.</p></li><li><p>Pero al oír Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres una primera vez;</p></li><li><p>la segunda vez José se dio a conocer a sus hermanos y conoció Faraón el linaje de José.</p></li><li><p>José envió a buscar a su padre Jacob y a toda su parentela que se componía de 75 personas.</p></li><li><p>Jacob bajó a Egipto donde murió él y también nuestros padres;</p></li><li><p>y fueron trasladados a Siquem y depositados en el sepulcro que había comprado Abraham a precio de plata a los hijos de Jamor, padre de Siquem.</p></li><li><p>«Conforme se iba acercando el tiempo de la promesa que Elohim había hecho a Abraham, creció el pueblo y se multiplicó en Egipto,</p></li><li><p>hasta que se alzó un nuevo rey en Egipto que no se acordó de José.</p></li><li><p>Obrando astutamente contra nuestro linaje, este rey maltrató a nuestros padres hasta obligarles a exponer sus niños, para que no vivieran.</p></li><li><p>En esta coyuntura nació Moisés, que era hermoso a los ojos de Elohim. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre;</p></li><li><p>después fue expuesto y le recogió la hija de Faraón, quien le crió como hijo suyo.</p></li><li><p>Moisés fue educado en toda la sabiduría de los egipcios y fue poderoso en sus palabras y en sus obras.</p></li><li><p>«Cuando cumplió la edad de cuarenta años, se le ocurrió la idea de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.</p></li><li><p>Y al ver que uno de ellos era maltratado, tomó su defensa y vengó al oprimido matando al egipcio.</p></li><li><p>Pensaba él que sus hermanos comprenderían que Elohim les daría la salvación por su mano; pero ellos no lo comprendieron.</p></li><li><p>Al día siguiente se les presentó mientras estaban peleándose y trataba de ponerles en paz diciendo: &quot;Amigos, que sois hermanos, ¿por qué os maltratáis uno a otro?&quot;</p></li><li><p>Pero el que maltrataba a su compañero le rechazó diciendo: &quot;¿Quién te ha nombrado jefe y juez sobre nosotros?</p></li><li><p>¿Es que quieres matarme a mí como mataste ayer al egipcio?&quot;</p></li><li><p>Al oír esto Moisés huyó y vivió como forastero en la tierra de Madián, donde tuvo dos hijos.</p></li><li><p>«Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, sobre la llama de una zarza ardiendo.</p></li><li><p>Moisés se maravilló al ver la visión, y al acercarse a mirarla, se dejó oír la voz del Señor:</p></li><li><p>&quot;Yo soy el Elohim de tus padres, el Elohim de Abraham, de Isaac y de Jacob.&quot; Moisés temblaba y no se atrevía a mirar.</p></li><li><p>El Señor le dijo: &quot;Quítate las sandalias de los pies, pues el lugar donde estás es tierra santa.</p></li><li><p>Bien vista tengo la opresión de mi pueblo que está en Egipto y he oído sus gemidos y he bajado a librarles. Y ahora ven, que te enviaré a Egipto.&quot;</p></li><li><p>«A este Moisés, de quien renegaron diciéndole: ¿quién te ha nombrado jefe y juez?, a éste envió Elohim como jefe y redentor por mano del ángel que se le apareció en la zarza.</p></li><li><p>Este les sacó, realizando prodigios y señales en la tierra de Egipto, en el mar Rojo y en el desierto durante cuarenta años.</p></li><li><p>Este es el Moisés que dijo a los israelitas: Elohim os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos.</p></li><li><p>Este es el que, en la asamblea del desierto, estuvo con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres; el que recibió palabras de vida para comunicárnoslas;</p></li><li><p>este es aquel a quien no quisieron obedecer nuestros padres, sino que le rechazaron para volver su corazón hacia Egipto,</p></li><li><p>y dijeron a Aarón: &quot;Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque este Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos qué ha sido de él.&quot;</p></li><li><p>E hicieron aquellos días un becerro y ofrecieron un sacrificio al ídolo e hicieron una fiesta a las obras de sus manos.</p></li><li><p>Entonces Elohim se apartó de ellos y los entregó al culto del ejército del cielo, como está escrito en el libro de los Profetas: ¿Es que me ofrecisteis víctimas y sacrificios durante cuarenta años en el desierto, casa de Israel?</p></li><li><p>Os llevasteis la tienda de Moloc y la estrella del dios Refán, las imágenes que hicisteis para adorarlas; pues yo os llevaré más allá de Babilonia.</p></li><li><p>«Nuestros padres tenían en el desierto la Tienda del Testimonio, como mandó el que dijo a Moisés que la hiciera según el modelo que había visto.</p></li><li><p>Nuestros padres que les sucedieron la recibieron y la introdujeron bajo el mando de Josué en el país ocupado por los gentiles, a los que Elohim expulsó delante de nuestros padres, hasta los días de David,</p></li><li><p>que halló gracia ante Elohim y pidió encontrar una Morada para la casa de Jacob.</p></li><li><p>Pero fue Salomón el que le edificó Casa,</p></li><li><p>aunque el Altísimo no habita en casas hechas por mano de hombre como dice el profeta:</p></li><li><p>El cielo es mi trono y la tierra el escabel de mis pies. Dice el Señor: ¿Qué Casa me edificaréis? O ¿cuál será el lugar de mi descanso?</p></li><li><p>¿Es que no ha hecho mi mano todas estas cosas?</p></li></ol><p><strong>51</strong> «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Ruaj HaKodesh! ¡Como vuestros padres, así vosotros!</p><p><strong>52</strong> ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado;</p><p><strong>53</strong> vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.»</p><p><strong>54</strong> Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él.</p><p><strong>55</strong> Pero él, lleno del Ruaj HaKodesh, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Elohim y a Yeshúa que estaba en pie a la diestra de Elohim;</p><p><strong>56</strong> y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Elohim.»</p><p><strong>57</strong> Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él;</p><p><strong>58</strong> le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo.</p><p><strong>59</strong> Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Yeshúa, recibe mi espíritu.»</p><p><strong>60</strong> Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.&quot;</p><h3 id="h-hechos-8" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 8</h3><ol><li><p>Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.</p></li><li><p>Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.</p></li><li><p>Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.</p></li><li><p>Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra.</p></li><li><p>Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo.</p></li><li><p>La gente escuchaba con atención y con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales que realizaba;</p></li><li><p>pues de muchos posesos salían los espíritus inmundos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaron curados.</p></li><li><p>Y hubo una gran alegría en aquella ciudad.</p></li><li><p>En la ciudad había ya de tiempo atrás un hombre llamado Simón que practicaba la magia y tenía atónito al pueblo de Samaria y decía que él era algo grande.</p></li><li><p>Y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: «Este es la Potencia de Elohim llamada la Grande.»</p></li><li><p>Le prestaban atención porque les había tenido atónitos por mucho tiempo con sus artes mágicas.</p></li><li><p>Pero cuando creyeron a Felipe que anunciaba la Buena Nueva del Reino de Elohim y el nombre de Jesucristo, empezaron a bautizarse hombres y mujeres.</p></li><li><p>Hasta el mismo Simón creyó y, una vez bautizado, no se apartaba de Felipe; y estaba atónito al ver las señales y grandes milagros que se realizaban.</p></li><li><p>Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Elohim, les enviaron a Pedro y a Juan.</p></li><li><p>Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Ruaj HaKodesh;</p></li><li><p>pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Yeshúa.</p></li><li><p>Entonces les imponían las manos y recibían el Ruaj HaKodesh.</p></li><li><p>Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo:</p></li><li><p>«Dadme a mí también este poder para que reciba el Ruaj HaKodesh aquel a quien yo imponga las manos.»</p></li><li><p>Pedro le contestó: «Vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Elohim se compra con dinero.</p></li><li><p>En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón no es recto delante de Elohim.</p></li><li><p>Arrepiéntete, pues, de esa tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona ese pensamiento de tu corazón;</p></li><li><p>porque veo que tú estás en hiel de amargura y en ataduras de iniquidad.»</p></li><li><p>Simón respondió: «Rogad vosotros al Señor por mí, para que no venga sobre mí ninguna de esas cosas que habéis dicho.»</p></li><li><p>Ellos, después de haber dado testimonio y haber predicado la Palabra del Señor, se volvieron a Jerusalén evangelizando muchos pueblos samaritanos.</p></li><li><p>El Ángel del Señor habló a Felipe diciendo: «Levántate y marcha hacia el mediodía por el camino que baja de Jerusalén a Gaza. Es desierto.»</p></li><li><p>Se levantó y partió. Y he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de Candace, reina de los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar en Jerusalén,</p></li><li><p>regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.</p></li><li><p>El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y ponte junto a ese carro.»</p></li><li><p>Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le dijo: «¿Entiendes lo que vas leyendo?»</p></li><li><p>El contestó: «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.</p></li><li><p>El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste: «Fue llevado como una oveja al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, así él no abre la boca.</p></li><li><p>En su humillación le fue negada la justicia; ¿quién podrá contar su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra.»</p></li><li><p>El eunuco preguntó a Felipe: «Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de otro?»</p></li><li><p>Felipe entonces, partiendo de este texto de la Escritura, se puso a anunciarle la Buena Nueva de Yeshúa.</p></li><li><p>Siguiendo el camino llegaron a un sitio donde había agua. El eunuco dijo: «Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?»</p></li><li><p>Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó,</p></li><li><p>y en saliendo del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino.</p></li><li><p>Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-94" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 94</h3><ol><li><p>¡Elohim de las venganzas, Yahweh, Elohim de las venganzas, aparece!</p></li><li><p>¡Levántate, juez de la tierra, da su merecido a los soberbios!</p></li><li><p>¿Hasta cuándo los impíos, Yahweh, hasta cuándo triunfarán los impíos?</p></li><li><p>Cacarean, dicen insolencias, se pavonean todos los agentes de mal.</p></li><li><p>A tu pueblo, Yahweh, aplastan, a tu heredad humillan.</p></li><li><p>Matan al forastero y a la viuda, asesinan al huérfano.</p></li><li><p>Y dicen: «No lo ve Yahweh, el Elohim de Jacob no se da cuenta.»</p></li><li><p>¡Comprended, estúpidos del pueblo!, insensatos, ¿cuándo vais a ser cuerdos?</p></li><li><p>El que plantó la oreja, ¿no va a oír? El que formó los ojos, ¿no ha de ver?</p></li><li><p>El que corrige a las naciones, ¿no ha de castigar? El que el saber al hombre enseña,</p></li><li><p>Yahweh, conoce los pensamientos del hombre, que no son más que un soplo.</p></li><li><p>Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahweh, a quien instruyes por tu ley,</p></li><li><p>para darle descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío la fosa.</p></li><li><p>Pues Yahweh no dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad;</p></li><li><p>sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto corazón.</p></li><li><p>¿Quién se alzará por mí contra los malvados? ¿quién estará por mí contra los agentes de mal?</p></li><li><p>Si Yahweh no viniese en mi ayuda, bien presto mi alma moraría en el silencio.</p></li><li><p>Cuando digo: «Vacila mi pie», tu amor, Yahweh, me sostiene;</p></li><li><p>en el colmo de mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.</p></li><li><p>¿Eres aliado tú de un tribunal de perdición, que erige en ley la tiranía?</p></li><li><p>Se atropella la vida del justo, la sangre inocente se condena.</p></li><li><p>Mas Yahweh es para mí una ciudadela, mi Elohim la roca de mi amparo;</p></li><li><p>él hará recaer sobre ellos su maldad, los aniquilará por su malicia, Yahweh, nuestro Elohim, los aniquilará.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 22 de febrero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-22-de-febrero-2025</link>
            <guid>P71VPLPOudKN5DXuVquQ</guid>
            <pubDate>Sat, 22 Feb 2025 00:17:46 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 51-52, Hechos 5-6 y Tehilim 93Isaías 51Prestadme oído, seguidores de lo justo, los que buscáis a Yahweh. Reparad en la peña de donde fuisteis tallados, y en la cavidad de pozo de donde fuisteis excavados.Reparad en Abraham vuestro padre, y en Sara, que os dio a luz; pues uno solo era cuando le llamé, pero le bendije y le multipliqué.Cuando haya consolado Yahweh a Sión, haya consolado todas sus ruinas y haya trocado el desierto en Edén y la estepa en Paraíso de Yahweh, regocijo y alegrí...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-51-52-hechos-5-6-y-tehilim-93" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 51-52, Hechos 5-6 y Tehilim 93</h2><h3 id="h-isaias-51" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 51</h3><ol><li><p>Prestadme oído, seguidores de lo justo, los que buscáis a Yahweh. Reparad en la peña de donde fuisteis tallados, y en la cavidad de pozo de donde fuisteis excavados.</p></li><li><p>Reparad en Abraham vuestro padre, y en Sara, que os dio a luz; pues uno solo era cuando le llamé, pero le bendije y le multipliqué.</p></li><li><p>Cuando haya consolado Yahweh a Sión, haya consolado todas sus ruinas y haya trocado el desierto en Edén y la estepa en Paraíso de Yahweh, regocijo y alegría se encontrarán en ella, alabanza y son de canciones.</p></li><li><p>Préstame atención, pueblo mío, mi nación, escúchame; que una instrucción saldrá de mí, y juicio mío para luz de las naciones. Inminente,</p></li><li><p>cercana está mi justicia, saldrá mi liberación, y mis brazos juzgarán a los pueblos. Las islas esperan en mí y cuentan con mi brazo.</p></li><li><p>Alzad a los cielos vuestros ojos y contemplad la tierra abajo, pues los cielos como humareda se disiparán, la tierra como un vestido se gastará y sus moradores como el mosquito morirán. Pero mi salvación por siempre será, y mi justicia se mantendrá intacta.</p></li><li><p>Prestadme oído, sabedores de lo justo, pueblo consciente de mi ley. No temáis las injurias de los hombres, y de sus ultrajes no os asustéis;</p></li><li><p>pues como un vestido se los comerá la polilla, y como lana los comerá la tiña. Pero mi justicia por siempre será, y mi salvación por generaciones de generaciones.</p></li><li><p>¡Despierta, despierta, revístete de poderío, oh brazo de Yahweh! ¡Despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas! ¿No eres tú el que partió a Ráhab, el que atravesó al Dragón?</p></li><li><p>¿No eres tú el que secó la Mar, las aguas del gran Océano, el que trocó las honduras del mar en camino para que pasasen los rescatados?</p></li><li><p>Los redimidos de Yahweh volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones, y habrá alegría eterna sobre sus cabezas. ¡Regocijo y alegría les acompañarán! ¡Adiós, el penar y suspiros!</p></li><li><p>Yo, yo soy tu consolador. ¿Quién eres tú, que tienes miedo del mortal y del hijo del hombre, al heno equiparado?</p></li><li><p>Olvidas a Yahweh, tu hacedor, el que extendió los cielos y cimentó la tierra; y te estás despavorido todo a lo largo del día ante la furia del opresor, en cuanto se aplica a destruir. Pues ¿dónde está esa furia del opresor?</p></li><li><p>Pronto saldrá libre el que está en la cárcel, no morirá en la hoya, no le faltará el pan.</p></li><li><p>Yo soy Yahweh tu Elohim, que agito el mar y hago bramar sus olas; Yahweh Sebaot es mi nombre.</p></li><li><p>Yo he puesto mis palabras en tu boca y te he escondido a la sombra de mi mano, cuando extendía los cielos y cimentaba la tierra, diciendo a Sión: «Mi pueblo eres tú.»</p></li><li><p>¡Despierta, despierta! ¡Levántate, Jerusalén! Tú, que has bebido de mano de Yahweh la copa de su ira. El cáliz del vértigo has bebido hasta vaciarlo.</p></li><li><p>No hay quien la guíe de entre todos los hijos que ha dado a luz, no hay quien la tome de la mano de entre todos los hijos que ha criado.</p></li><li><p>Estas dos cosas te han acaecido - ¿quién te conduele? - saqueo y quebranto, hambre y espada - ¿quién te consuela? -</p></li><li><p>Tus hijos desfallecen, yacen, en la esquina de todas las calles como antílope en la red, llenos de la ira de Yahweh, de la amenaza de tu Elohim.</p></li><li><p>Por eso, escucha esto, pobrecilla, ebria, pero no de vino.</p></li><li><p>Así dice tu Señor Yahweh, tu Elohim, defensor de tu pueblo. Mira que yo te quito de la mano la copa del vértigo, el cáliz de mi ira; ya no tendrás que seguir bebiéndolo.</p></li><li><p>Yo lo pondré en la mano de los que te afligían, de los que a ti misma te decían: «Póstrate para que pasemos», y tú pusiste tu espalda como suelo y como calle de los que pasaban.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-52" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 52</h3><ol><li><p>¡Despierta, despierta! ¡Revístete de tu fortaleza, Sión! ¡Vístete tus ropas de gala, Jerusalén, Ciudad Santa! Porque no volverán a entrar en ti incircuncisos ni impuros.</p></li><li><p>Sacúdete el polvo, levántate, cautiva Jerusalén, Líbrate de las ligaduras de tu cerviz, cautiva hija de Sión.</p></li><li><p>Porque así dice Yahweh: De balde fuisteis vendidos, y sin plata seréis rescatados.</p></li><li><p>Sí, así dice el Señor Yahweh: A Egipto bajó mi pueblo en un principio, a ser forastero allí, y luego Asiria le oprimió sin motivo.</p></li><li><p>Y ahora, ¿qué voy a hacer aquí - oráculo de Yahweh - pues mi pueblo ha sido arrebatado sin motivo? Sus dominadores profieren gritos - oráculo de Yahweh - y todo a lo largo del día mi nombre es blasfemado.</p></li><li><p>Por eso mi pueblo conocerá mi nombre en aquel día y comprenderá que yo soy el que decía: «Aquí estoy.»</p></li><li><p>¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Elohim!»</p></li><li><p>¡Una voz! Tus vigías alzan la voz, a una dan gritos de júbilo, porque con sus propios ojos ven el retorno de Yahweh a Sión.</p></li><li><p>Prorrumpid a una en gritos de júbilo, soledades de Jerusalén, porque ha consolado Yahweh a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén.</p></li><li><p>Ha desnudado Yahweh su santo brazo a los ojos de todas las naciones, y han visto todos los cabos de la tierra la salvación de nuestro Elohim.</p></li><li><p>¡Apartaos, apartaos, salid de allí! ¡Cosa impura no toquéis! ¡Salid de en medio de ella, manteneos limpios, portadores del ajuar de Yahweh!</p></li><li><p>Pues sin prisa habréis de salir, no iréis a la desbandada, que va al frente de vosotros Yahweh, y os cierra la retaguardia el Elohim de Israel.</p></li><li><p>He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera.</p></li><li><p>Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana -</p></li><li><p>otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-5" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 5</h3><ol><li><p>Un hombre llamado Ananías, de acuerdo con su mujer Safira, vendió una propiedad,</p></li><li><p>y se quedó con una parte del precio, sabiéndolo también su mujer; la otra parte la trajo y la puso a los pies de los apóstoles.</p></li><li><p>Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu corazón para mentir al Ruaj HaKodesh, y quedarte con parte del precio del campo?</p></li><li><p>¿Es que mientras lo tenías no era tuyo, y una vez vendido no podías disponer del precio? ¿Por qué determinaste en tu corazón hacer esto? Nos has mentido a los hombres, sino a Elohim.»</p></li><li><p>Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y un gran temor se apoderó de cuantos lo oyeron.</p></li><li><p>Se levantaron los jóvenes, le amortajaron y le llevaron a enterrar.</p></li><li><p>Unas tres horas más tarde entró su mujer que ignoraba lo que había pasado.</p></li><li><p>Pedro le preguntó: «Dime, ¿habéis vendido en tanto el campo?» Ella respondió: «Sí, en eso.»</p></li><li><p>Y Pedro le replicó: «¿Cómo os habéis puesto de acuerdo para poner a prueba al Ruaj del Señor? Mira, aquí a la puerta están los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevarán a ti.»</p></li><li><p>Al instante ella cayó a sus pies y expiró. Entrando los jóvenes, la hallaron muerta, y la llevaron a enterrar junto a su marido.</p></li><li><p>Un gran temor se apoderó de toda la Iglesia y de todos cuantos oyeron esto.</p></li><li><p>Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en el pueblo... Y solían estar todos con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón,</p></li><li><p>pero nadie de los otros se atrevía a juntarse a ellos, aunque el pueblo hablaba de ellos con elogio.</p></li><li><p>Los creyentes cada vez en mayor número se adherían al Señor, una multitud de hombres y mujeres.</p></li><li><p>hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos.</p></li><li><p>También acudía la multitud de las ciudades vecinas a Jerusalén trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos; y todos eran curados.</p></li><li><p>Entonces se levantó el Sumo Sacerdote, y todos los suyos, los de la secta de los saduceos, y llenos de envidia,</p></li><li><p>echaron mano a los apóstoles y les metieron en la cárcel pública.</p></li><li><p>Pero el Ángel del Señor, por la noche, abrió las puertas de la prisión, les sacó y les dijo:</p></li><li><p>«Id, presentaos en el Templo y decid al pueblo todo lo referente a esta Vida.»</p></li><li><p>Obedecieron, y al amanecer entraron en el Templo y se pusieron a enseñar. Llegó el Sumo Sacerdote con los suyos, convocaron el Sanedrín y todo el Senado de los hijos de Israel, y enviaron a buscarlos a la cárcel.</p></li><li><p>Cuando llegaron allí los alguaciles, no los encontraron en la prisión; y volvieron a darles cuenta</p></li><li><p>y les dijeron: «Hemos hallado la cárcel cuidadosamente cerrada y los guardias firmes ante las puertas; pero cuando abrimos, no encontramos a nadie dentro.»</p></li><li><p>Cuando oyeron esto, tanto el jefe de la guardia del Templo como los sumos sacerdotes se preguntaban perplejos qué podía significar aquello.</p></li><li><p>Se presentó entonces uno que les dijo: «Mirad, los hombres que pusisteis en prisión están en el Templo y enseñan al pueblo.»</p></li><li><p>Entonces el jefe de la guardia marchó con los alguaciles y les trajo, pero sin violencia, porque tenían miedo de que el pueblo les apedrease.</p></li><li><p>Les trajeron, pues, y les presentaron en el Sanedrín. El Sumo Sacerdote les interrogó</p></li><li><p>y les dijo: «Os prohibimos severamente enseñar en ese nombre, y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre.»</p></li><li><p>Pedro y los apóstoles contestaron: «Hay que obedecer a Elohim antes que a los hombres.</p></li><li><p>El Elohim de nuestros padres resucitó a Yeshúa a quien vosotros disteis muerte colgándole de un madero.</p></li><li><p>A éste le ha exaltado Elohim con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.</p></li><li><p>Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Ruaj HaKodesh que ha dado Elohim a los que le obedecen.»</p></li><li><p>Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.</p></li><li><p>Entonces un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, con prestigio ante todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín. Mandó que se hiciera salir un momento a aquellos hombres,</p></li><li><p>y les dijo: «Israelitas, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres.</p></li><li><p>Porque hace algún tiempo se levantó Teudas, que pretendía ser alguien y que reunió a su alrededor unos cuatrocientos hombres; fue muerto y todos los que le seguían se disgregaron y quedaron en nada.</p></li><li><p>Después de éste, en los días del empadronamiento, se levantó Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los que le habían seguido se dispersaron.</p></li><li><p>Os digo, pues, ahora: desentendeos de estos hombres y dejadlos. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá;</p></li><li><p>pero si es de Elohim, no conseguiréis destruirles. No sea que os encontréis luchando contra Elohim.» Y aceptaron su parecer.</p></li><li><p>Entonces llamaron a los apóstoles; y, después de haberles azotado, les intimaron que no hablasen en nombre de Yeshúa. Y les dejaron libres.</p></li><li><p>Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre.</p></li><li><p>Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Yeshúa cada día en el Templo y por las casas.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-6" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 6</h3><ol><li><p>Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana.</p></li><li><p>Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: «No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Elohim por servir a las mesas.</p></li><li><p>Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Ruaj y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo;</p></li><li><p>mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra.»</p></li><li><p>Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Ruaj HaKodesh, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía;</p></li><li><p>los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.</p></li><li><p>La Palabra de Elohim iba creciendo; en Jerusalén se multiplicó considerablemente el número de los discípulos, y multitud de sacerdotes iban aceptando la fe.</p></li><li><p>Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales.</p></li><li><p>Se levantaron unos de la sinagoga llamada de los Libertos, cirenenses y alejandrinos, y otros de Cilicia y Asia, y se pusieron a disputar con Esteban;</p></li><li><p>pero no podían resistir a la sabiduría y al Ruaj con que hablaba.</p></li><li><p>Entonces sobornaron a unos hombres para que dijeran: «Nosotros hemos oído a éste pronunciar palabras blasfemas contra Moisés y contra Elohim.»</p></li><li><p>De esta forma amotinaron al pueblo, a los ancianos y escribas; vinieron de improviso, le prendieron y le condujeron al Sanedrín.</p></li><li><p>Presentaron entonces testigos falsos que declararon: «Este hombre no para de hablar en contra del Lugar Santo y de la Ley;</p></li><li><p>pues le hemos oído decir que Yeshúa, ese Nazoreo, destruiría este Lugar y cambiaría las costumbres que Moisés nos ha transmitido.»</p></li><li><p>Fijando en él la mirada todos los que estaban sentados en el Sanedrín, vieron su rostro como el rostro de un ángel.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-93" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 93</h3><ol><li><p>Reina Yahweh, de majestad vestido, Yahweh vestido, ceñido de poder, y el orbe está seguro, no vacila.</p></li><li><p>Desde el principio tu trono esta fijado, desde siempre existes tú.</p></li><li><p>Levantan los ríos, Yahweh, levantan los ríos su voz, los ríos levantan su bramido;</p></li><li><p>más que la voz de muchas aguas más imponente que las ondas del mar, es imponente Yahweh en las alturas.</p></li><li><p>Son veraces del todo tus dictámenes; la santidad es el ornato de tu Casa, oh Yahweh, por el curso de los días.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 15 de febrero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-15-de-febrero-2025</link>
            <guid>OGWJKlKmjuexRegAN2ic</guid>
            <pubDate>Sat, 15 Feb 2025 00:06:32 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 49-50, Hechos 3-4 y Tehilim 92Isaías 49¡Oídme, islas, atended, pueblos lejanos! Yahweh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre.Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; hízome como saeta aguda, en su carcaj me guardó.Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.»Pues yo decía: «Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que Yahweh se ocupa de mi causa, y mi Elohim de m...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-49-50-hechos-3-4-y-tehilim-92" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 49-50, Hechos 3-4 y Tehilim 92</h2><h3 id="h-isaias-49" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 49</h3><ol><li><p>¡Oídme, islas, atended, pueblos lejanos! Yahweh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre.</p></li><li><p>Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; hízome como saeta aguda, en su carcaj me guardó.</p></li><li><p>Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.»</p></li><li><p>Pues yo decía: «Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que Yahweh se ocupa de mi causa, y mi Elohim de mi trabajo?»</p></li><li><p>Ahora, pues, dice Yahweh, el que me plasmó desde el seno materno para siervo suyo, para hacer que Jacob vuelva a él, y que Israel se le una. Mas yo era glorificado a los ojos de Yahweh, mi Elohim era mi fuerza.</p></li><li><p>«Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.»</p></li><li><p>Así dice Yahweh, el que rescata a Israel, el Santo suyo, a aquel cuya vida es despreciada, y es abominado de las gentes, al esclavo de los dominadores: Veránlo reyes y se pondrán en pie, príncipes y se postrarán por respeto a Yahweh, que es leal, al Santo de Israel, que te ha elegido.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré. Yo te formé y te he destinado a ser alianza del pueblo, para levantar la tierra, para repartir las heredades desoladas,</p></li><li><p>para decir a los presos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Mostraos». Por los caminos pacerán y en todos los calveros tendrán pasto.</p></li><li><p>No tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiará.</p></li><li><p>Convertiré todos mis montes en caminos, y mis calzadas serán levantadas.</p></li><li><p>Mira: Estos vienen de lejos, esos otros del norte y del oeste, y aquéllos de la tierra de Sinim.</p></li><li><p>¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahweh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.</p></li><li><p>Pero dice Sión: «Yahweh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.»</p></li><li><p>-¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.</p></li><li><p>Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuada, tus muros están ante mí perpetuamente.</p></li><li><p>Apresúrense los que te reedifican, y salgan de ti los que te arruinaron y demolieron.</p></li><li><p>Alza en torno los ojos y mira: todos ellos se han reunido y han venido a ti. ¡Por mi vida! - oráculo de Yahweh - que con todos ellos como con velo nupcial te vestirás, y te ceñirás con ellos como una novia.</p></li><li><p>Porque tus ruinas y desolaciones y tu tierra arrasada van a ser ahora demasiado estrechas para tanto morador, y se habrán alejado tus devoradores.</p></li><li><p>Todavía te dirán al oído los hijos de que fuiste privada: «El lugar es estrecho para mí, Cédeme sitio para alojarme.»</p></li><li><p>Y dirás para ti misma: «¿Quién me ha dado a luz éstos? Pues yo había quedado sin hijos y estéril, desterrada y aparte, y a éstos ¿quién los crió? He aquí que yo había quedado sola, pues éstos ¿dónde estaban?»</p></li><li><p>Así dice el Señor Yahweh: He aquí que yo voy a alzar hacia las gentes de mi mano, y hacia los pueblos voy a levantar mi bandera; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas serán llevadas a hombros.</p></li><li><p>Reyes serán tus tutores, y sus princesas, nodrizas tuyas. Rostro en tierra se postrarán ante ti, y el polvo de tus pies lamerán. Y sabrás que yo soy Yahweh; no se avergonzarán los que en mí esperan.</p></li><li><p>¿Se arrebata al valiente la presa, o se escapa el prisionero del guerrero?</p></li><li><p>Pues así dice Yahweh: Sí, al valiente se le quitará el prisionero, y la presa del guerrero se le escapará; con tus litigantes yo litigaré, y a tus hijos yo salvaré.</p></li><li><p>Haré comer a tus opresores su propia carne, como con vino nuevo, con su sangre se embriagarán. Y sabrá todo el mundo que yo, Yahweh, soy el que te salva, y el que te rescata, el Fuerte de Jacob.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-50" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 50</h3><ol><li><p>Así dice Yahweh: ¿Dónde está esa carta de divorcio de vuestra madre a quien repudié? o ¿a cuál de mis acreedores os vendí? Mirad que por vuestras culpas fuisteis vendidos, y por vuestras rebeldías fue repudiada vuestra madre.</p></li><li><p>¿Por qué cuando he venido no había nadie, cuando he llamado no hubo quien respondiera? ¿Acaso se ha vuelto mi mano demasiado corta para rescatar o quizá no habrá en mí vigor para salvar? He aquí que con un gesto seco el mar, convierto los ríos en desierto; quedan en seco sus peces por falta de agua y mueren de sed.</p></li><li><p>Yo visto los cielos de crespón y los cubro de sayal.</p></li><li><p>El Señor Yahweh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber al cansado una palabra alentadora. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos;</p></li><li><p>el Señor Yahweh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás.</p></li><li><p>Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos.</p></li><li><p>Pues que Yahweh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado.</p></li><li><p>Cerca está el que me justifica: ¿quién disputará conmigo? Presentémonos juntos: ¿quién es mi demandante? ¡que se llegue a mí!</p></li><li><p>He aquí que el Señor Yahweh me ayuda: ¿quién me condenará? Pues todos ellos como un vestido se gastarán, la polilla se los comerá.</p></li><li><p>El que de entre vosotros tema a Yahweh oiga la voz de su Siervo. El que anda a oscuras y carece de claridad confíe en el nombre de Yahweh y apóyese en su Elohim.</p></li><li><p>¡Oh vosotros, todos los que encendéis fuego, los que sopláis las brasas! Id a la lumbre de vuestro propio fuego y a las brasas que habéis encendido. Esto os vendrá de mi mano: en tormento yaceréis.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-3" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 3</h3><ol><li><p>Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.</p></li><li><p>Había un hombre, tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo.</p></li><li><p>Este, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna.</p></li><li><p>Pedro fijó en él la mirada juntamente con Juan, y le dijo: «Míranos.»</p></li><li><p>El les miraba con fijeza esperando recibir algo de ellos.</p></li><li><p>Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Yeshúa, el Nazoreo, ponte a andar.»</p></li><li><p>Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,</p></li><li><p>y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Elohim.</p></li><li><p>Todo el pueblo le vio cómo andaba y alababa a Elohim;</p></li><li><p>le reconocían, pues él era el que pedía limosna sentado junto a la puerta Hermosa del Templo. Y se quedaron llenos de estupor y asombro por lo que había sucedido.</p></li><li><p>Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, presa de estupor, corrió donde ellos al pórtico llamado de Salomón.</p></li><li><p>Pedro, al ver esto, se dirigió al pueblo: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis fijamente, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho caminar a éste?</p></li><li><p>El Elohim de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Elohim de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Yeshúa, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste estaba resuelto a ponerle en libertad.</p></li><li><p>Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino,</p></li><li><p>y matasteis al Jefe que lleva a la Vida. Pero Elohim le resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.</p></li><li><p>Y por la fe en su nombre, este mismo nombre ha restablecido a éste que vosotros veis y conocéis; es, pues, la fe dada por su medio la que le ha restablecido totalmente ante todos vosotros.</p></li><li><p>«Ya sé yo, hermanos, que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.</p></li><li><p>Pero Elohim dio cumplimiento de este modo a lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo padecería.</p></li><li><p>Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados,</p></li><li><p>a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Yeshúa,</p></li><li><p>a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Elohim habló por boca de sus santos profetas.</p></li><li><p>Moisés efectivamente dijo: El Señor Elohim os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga.</p></li><li><p>Todo el que no escuche a ese profeta, sea exterminado del pueblo.</p></li><li><p>Y todos los profetas que desde Samuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días.</p></li><li><p>«Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Elohim estableció con vuestros padres al decir a Abraham: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.</p></li><li><p>Para vosotros en primer lugar ha resucitado Elohim a su Siervo y le ha enviado para bendeciros, apartándoos a cada uno de vuestras iniquidades.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-4" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 4</h3><ol><li><p>Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,</p></li><li><p>molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en la persona de Yeshúa la resurrección de los muertos.</p></li><li><p>Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.</p></li><li><p>Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos 5.000.</p></li><li><p>Al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus jefes, ancianos y escribas,</p></li><li><p>el Sumo Sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y cuantos eran de la estirpe de sumos sacerdotes.</p></li><li><p>Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros eso?»</p></li><li><p>Entonces Pedro, lleno del Ruaj HaKodesh, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos,</p></li><li><p>puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado,</p></li><li><p>sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Yeshúa, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Elohim resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros.</p></li><li><p>El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular.</p></li><li><p>Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.»</p></li><li><p>Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte, que habían estado con Yeshúa;</p></li><li><p>y al mismo tiempo veían de pie, junto a ellos, al hombre que había sido curado; de modo que no podían replicar.</p></li><li><p>Les mandaron salir fuera del Sanedrín y deliberaban entre ellos.</p></li><li><p>Decían: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente para todos los habitantes de Jerusalén, que ellos han realizado una señal manifiesta, y no podemos negarlo.</p></li><li><p>Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre.»</p></li><li><p>Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o enseñasen en el nombre de Yeshúa.</p></li><li><p>Mas Pedro y Juan les contestaron: «Juzgad si es justo delante de Elohim obedeceros a vosotros más que a Elohim.</p></li><li><p>No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.»</p></li><li><p>Ellos, después de haberles amenazado de nuevo, les soltaron, no hallando manera de castigarles, a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Elohim por lo que había occurrido,</p></li><li><p>pues el hombre en quien se había realizado esta señal de curación tenía más de cuarenta años.</p></li><li><p>Una vez libres, vinieron a los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y ancianos.</p></li><li><p>Al oírlo, todos a una elevaron su voz a Elohim y dijeron: «Señor, tú que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,</p></li><li><p>tú que has dicho por el Ruaj HaKodesh, por boca de nuestro padre David, tu siervo: ¿A qué esta agitación de las naciones, estos vanos proyectos de los pueblos?</p></li><li><p>Se han presentado los reyes de la tierra y los magistrados se han aliado contra el Señor y contra su Ungido.</p></li><li><p>«Porque verdaderamente en esta ciudad se han aliado Herodes y Poncio Pilato con las naciones y los pueblos de Israel contra tu santo siervo Yeshúa, a quien has ungido,</p></li><li><p>para realizar lo que en tu poder y en tu sabiduría habías predeterminado que sucediera.</p></li><li><p>Y ahora, Señor, ten en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos que puedan predicar tu Palabra con toda valentía,</p></li><li><p>extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Yeshúa.»</p></li><li><p>Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Ruaj HaKodesh y predicaban la Palabra de Elohim con valentía.</p></li><li><p>La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos.</p></li><li><p>Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Yeshúa. Y gozaban todos de gran simpatía.</p></li><li><p>No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta,</p></li><li><p>y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad.</p></li><li><p>José, llamado por los apóstoles Bernabé (que significa: «hijo de la exhortación»), levita y originario de Chipre,</p></li><li><p>tenía un campo; lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-92" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 92</h3><ol><li><p>Bueno es dar gracias a Yahweh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,</p></li><li><p>publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,</p></li><li><p>al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.</p></li><li><p>Pues con tus hechos, Yahweh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:</p></li><li><p>«¡Qué grandes son tus obras, Yahweh, qué hondos tus pensamientos!»</p></li><li><p>El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.</p></li><li><p>Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;</p></li><li><p>mas tú, Yahweh, eres excelso por los siglos.</p></li><li><p>Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.</p></li><li><p>Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;</p></li><li><p>mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.</p></li><li><p>Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.</p></li><li><p>Plantados en la Casa de Yahweh, dan flores en los atrios del Elohim nuestro.</p></li><li><p>Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,</p></li><li><p>para anunciar lo recto que es Yahweh: mi Roca, no hay falsedad en él.&quot;</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 8 de febrero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-8-de-febrero-2025</link>
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            <pubDate>Thu, 06 Feb 2025 01:11:27 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 47-48, Hechos 1-2 y Tehilim 91Isaías 47Baja, siéntate en el polvo, virgen, hija de Babel! ¡Siéntate en tierra, destronada, hija de los caldeos! Ya no se te volverá a llamar la dulce, la exquisita.Toma el molino y muele la harina. Despójate de tu velo, descubre la cola de tu vestido, desnuda tus piernas y vadea los ríos.Descubre tu desnudez y se vean tus vergüenzas. Voy a vengarme y nadie intervendrá.Nuestro redentor, cuyo nombre es Yahweh Sebaot, el Santo de Israel, dice:Siéntate en si...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-47-48-hechos-1-2-y-tehilim-91" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 47-48, Hechos 1-2 y Tehilim 91</h2><h3 id="h-isaias-47" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 47</h3><ol><li><p>Baja, siéntate en el polvo, virgen, hija de Babel! ¡Siéntate en tierra, destronada, hija de los caldeos! Ya no se te volverá a llamar la dulce, la exquisita.</p></li><li><p>Toma el molino y muele la harina. Despójate de tu velo, descubre la cola de tu vestido, desnuda tus piernas y vadea los ríos.</p></li><li><p>Descubre tu desnudez y se vean tus vergüenzas. Voy a vengarme y nadie intervendrá.</p></li><li><p>Nuestro redentor, cuyo nombre es Yahweh Sebaot, el Santo de Israel, dice:</p></li><li><p>Siéntate en silencio y entra en la tiniebla, hija de los caldeos, que ya no se te volverá a llamar señora de reinos.</p></li><li><p>Irritado estaba yo contra mi pueblo, había profanado mi heredad y en tus manos los había entregado; pero tú no tuviste piedad de ellos; hiciste caer pesadamente tu yugo sobre el anciano.</p></li><li><p>Tú decías: «Seré por siempre la señora eterna.» No has meditado esto en tu corazón no te has acordado de su fin.</p></li><li><p>Pero ahora, voluptuosa, escucha esto, tú que te sientas en seguro y te dices en tu corazón: «¡Yo, y nadie más! No seré viuda, ni sabré lo que es carecer de hijos.»</p></li><li><p>Estas dos desgracias vendrán sobre ti en un instante, en el mismo día. Carencia de hijos y viudez caerán súbitamente sobre ti, a pesar de tus numerosas hechicerías y del poder de tus muchos sortilegios.</p></li><li><p>Te sentías segura en tu maldad, te decías: «Nadie me ve.» Tu sabiduría y tu misma ciencia te han desviado. Dijiste en tu corazón: «¡Yo, y nadie más!»</p></li><li><p>Vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar; caerá sobre ti un desastre que no podrás evitar. Vendrá sobre ti súbitamente una devastación que no sospechas.</p></li><li><p>¡Quédate, pues, con tus sortilegios y tus muchas hechicerías con que te fatigas desde tu juventud! ¿Te podrán servir de algo? ¿Acaso harás temblar?</p></li><li><p>Te has cansado de tus planes. Que se presenten, pues, y que te salven los que describen los cielos, los que observan las estrellas y hacen saber, en cada mes, lo que te sucederá.</p></li><li><p>Mira, ellos serán como tamo que el fuego quemará. No librarán sus vidas del poder de las llamas. No serán brasas para el pan ni llama ante la cual sentarse.</p></li><li><p>Eso serán para ti tus hechiceros por los que te has fatigado desde tu juventud. Cada uno errará por su camino, y no habrá quien te salve.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-48" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 48</h3><ol><li><p>Escucha esto, casa de Jacob, los que lleváis el nombre de Israel, los que habéis salido de las aguas de Judá. Los que juráis por el nombre de Yahweh, los que invocáis al Elohim de Israel, mas no según verdad y justicia.</p></li><li><p>Porque lleváis el nombre de la ciudad santa y os apoyáis en el Elohim de Israel, cuyo nombre es Yahweh Sebaot.</p></li><li><p>Yo anuncié desde hace tiempo las cosas pasadas, salieron de mi boca y las di a conocer; de pronto, las hice y se cumplieron.</p></li><li><p>Yo sabía que tú eres obstinado, que es tu cerviz una barra de hierro y tu frente de bronce.</p></li><li><p>Por eso te anuncié las cosas hace tiempo y antes que ocurrieran te las di a conocer, no sea que dijeras: «Las hizo mi ídolo, mi estatua, mi imagen fundida lo ordenó.»</p></li><li><p>Tú has oído todo esto, ¿no vas a admitirlo? Ahora te hago saber cosas nuevas, secretas, no sabidas,</p></li><li><p>que han sido creadas ahora, no hace tiempo, de las que hasta ahora nada oíste, para que no puedas decir: «Ya lo sabía.»</p></li><li><p>Ni las oíste ni las hiciste ni de antemano te fue abierto el oído, pues sé muy bien que tú eres pérfido y se te llama rebelde desde el seno materno.</p></li><li><p>Por amor de mi nombre retardé mi cólera, a causa de mi alabanza me contuve para no arrancarte.</p></li><li><p>Mira que te he apurado, y no había en ti plata, te he probado en el crisol de la desgracia.</p></li><li><p>Por mí, por mí, lo hago, pues ¿cómo mi nombre sería profanado? No cederé a otro mi gloria.</p></li><li><p>Escúchame, Jacob, Israel, a quien llamé: Yo soy, yo soy el primero y también soy el último.</p></li><li><p>Sí, es mi mano la que fundamentó la tierra y mi diestra la que extendió los cielos. Yo los llamo y todos se presentan.</p></li><li><p>Reuníos todos y escuchad: ¿Quién de entre ellos anunció estas cosas? «Mi amigo cumplirá mi deseo contra Babilonia y la raza de los caldeos.»</p></li><li><p>Yo mismo le he hablado, le he llamado, le he hecho que venga y triunfe en sus empresas.</p></li><li><p>Acercaos a mí y escuchad esto: Desde el principio no he hablado en oculto, desde que sucedió estoy yo allí. Y ahora el Señor Yahweh me envía con su Ruaj.</p></li><li><p>Así dice Yahweh, tu redentor, el Santo de Israel. Yo, Yahweh, tu Elohim, te instruyo en lo que es provechoso y te marco el camino por donde debes ir.</p></li><li><p>¡Si hubieras atendido a mis mandatos, tu dicha habría sido como un río y tu victoria como las olas del mar!</p></li><li><p>¡Tu raza sería como la arena los salidos de ti como sus granos! ¡Nunca habría sido arrancado ni borrado de mi presencia su nombre!</p></li><li><p>¡Salid de Babilonia! ¡Huid de los caldeos! ¡Anunciad con voz de júbilo, hacedlo saber, proclamad hasta el extremo de la tierra, decid: Yahweh ha rescatado a su siervo Jacob!</p></li><li><p>No padecieron sed en los sequedales a donde los llevó; hizo brotar para ellos agua de la roca. Rompió la roca y corrieron las aguas.</p></li><li><p>No hay paz para los malvados, dice Yahweh.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-1" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 1</h3><ol><li><p>El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Yeshúa hizo y enseñó desde un principio</p></li><li><p>hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Ruaj HaKodesh Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo.</p></li><li><p>A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Elohim.</p></li><li><p>Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:</p></li><li><p>Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Ruaj HaKodesh Santo dentro de pocos días».</p></li><li><p>Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?»</p></li><li><p>El les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad,</p></li><li><p>sino que recibiréis la fuerza del Ruaj HaKodesh Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»</p></li><li><p>Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.</p></li><li><p>Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco</p></li><li><p>que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Yeshúa, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»</p></li><li><p>Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático.</p></li><li><p>Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago.</p></li><li><p>Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo Ruaj en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Yeshúa, y de sus hermanos.</p></li><li><p>Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos - el número de los reunidos era de unos ciento veinte - y les dijo:</p></li><li><p>«Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Ruaj HaKodesh Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Yeshúa.</p></li><li><p>Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio.</p></li><li><p>Este, pues, compró un campo con el precio de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas. -</p></li><li><p>Y esto fue conocido por todos los habitantes de Jerusalén de forma que el campo se llamó en su lengua Haqueldamá, es decir: &quot;Campo de Sangre&quot; -</p></li><li><p>Pues en el libro de los Salmos está escrito: Quede su majada desierta, y no haya quien habite en ella. Y también: Que otro reciba su cargo.</p></li><li><p>«Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Yeshúa convivió con nosotros,</p></li><li><p>a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.»</p></li><li><p>Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías.</p></li><li><p>Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido,</p></li><li><p>para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse adonde le correspondía.»</p></li><li><p>Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-hechos-2" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Hechos 2</h3><ol><li><p>Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.</p></li><li><p>De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.</p></li><li><p>Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos;</p></li><li><p>quedaron todos llenos del Ruaj HaKodesh Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Ruaj les concedía expresarse.</p></li><li><p>Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.</p></li><li><p>Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua.</p></li><li><p>Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?</p></li><li><p>Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?</p></li><li><p>Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,</p></li><li><p>Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,</p></li><li><p>judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Elohim.»</p></li><li><p>Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?»</p></li><li><p>Otros en cambio decían riéndose: «¡Están llenos de mosto!»</p></li><li><p>Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras:</p></li><li><p>No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día,</p></li><li><p>sino que es lo que dijo el profeta:</p></li><li><p>Sucederá en los últimos días, dice Elohim: Derramaré mi Ruaj sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños.</p></li><li><p>Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Ruaj .</p></li><li><p>Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra.</p></li><li><p>El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor.</p></li><li><p>Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.</p></li><li><p>«Israelitas, escuchad estas palabras: A Yeshúa, el Nazoreo, hombre acreditado por Elohim entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Elohim hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis,</p></li><li><p>a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Elohim, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos;</p></li><li><p>a éste, pues, Elohim le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio;</p></li><li><p>porque dice de él David: Veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha, para que no vacile.</p></li><li><p>Por eso se ha alegrado mi corazón y se ha alborozado mi lengua, y hasta mi carne reposará en la esperanza</p></li><li><p>de que no abandonarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción.</p></li><li><p>Me has hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu rostro.</p></li><li><p>«Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente.</p></li><li><p>Pero como él era profeta y sabía que Elohim le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre,</p></li><li><p>vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción.</p></li><li><p>A este Yeshúa Elohim le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos.</p></li><li><p>Y exaltado por la diestra de Elohim, ha recibido del Padre el Ruaj HaKodesh Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.</p></li><li><p>Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra</p></li><li><p>hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.</p></li><li><p>«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Elohim ha constituido Señor y Mesías a este Yeshúa a quien vosotros habéis crucificado.»</p></li><li><p>Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»</p></li><li><p>Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Ruaj HaKodesh Santo;</p></li><li><p>pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Elohim nuestro.»</p></li><li><p>Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: «Salvaos de esta generación perversa.»</p></li><li><p>Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas.</p></li><li><p>Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones.</p></li><li><p>El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales.</p></li><li><p>Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común;</p></li><li><p>vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno.</p></li><li><p>Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo Ruaj , partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón.</p></li><li><p>Alababan a Elohim y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-91" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 91</h3><ol><li><p>El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,</p></li><li><p>diciendo a Yahweh: «¡Mi refugio y fortaleza, mi Elohim, en quien confío!»</p></li><li><p>Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta;</p></li><li><p>con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad.</p></li><li><p>No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela,</p></li><li><p>ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.</p></li><li><p>Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.</p></li><li><p>Basta con que mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,</p></li><li><p>tú que dices: «¡Mi refugio es Yahweh!», y tomas a Elyón por defensa.</p></li><li><p>No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;</p></li><li><p>que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.</p></li><li><p>Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;</p></li><li><p>pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.</p></li><li><p>Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.</p></li><li><p>Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré.</p></li><li><p>Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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        </item>
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            <title><![CDATA[Parashot 1 de febrero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-1-de-febrero-2025</link>
            <guid>Pl6Nb744kJk5sQRa8fm7</guid>
            <pubDate>Tue, 28 Jan 2025 22:15:26 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 45-46, Juan 20-21 y Tehilim 90Isaías 45Así dice Yahweh a su Ungido Ciro, a quien he tomado de la diestra para someter ante él a las naciones y desceñir las cinturas de los reyes, para abrir ante él los batientes de modo que no queden cerradas las puertas.Yo marcharé delante de ti y allanaré las pendientes. Quebraré los batientes de bronce y romperé los cerrojos de hierro.Te daré los tesoros ocultos y las riquezas escondidas, para que sepas que yo soy Yahweh, el Elohim de Israel, que te...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-45-46-juan-20-21-y-tehilim-90" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 45-46, Juan 20-21 y Tehilim 90</h2><h3 id="h-isaias-45" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 45</h3><ol><li><p>Así dice Yahweh a su Ungido Ciro, a quien he tomado de la diestra para someter ante él a las naciones y desceñir las cinturas de los reyes, para abrir ante él los batientes de modo que no queden cerradas las puertas.</p></li><li><p>Yo marcharé delante de ti y allanaré las pendientes. Quebraré los batientes de bronce y romperé los cerrojos de hierro.</p></li><li><p>Te daré los tesoros ocultos y las riquezas escondidas, para que sepas que yo soy Yahweh, el Elohim de Israel, que te llamo por tu nombre.</p></li><li><p>A causa de mi siervo Jacob y de Israel, mi elegido, te he llamado por tu nombre y te he ennoblecido, sin que tú me conozcas.</p></li><li><p>Yo soy Yahweh, no hay ningún otro; fuera de mí ningún Elohim existe. Yo te he ceñido, sin que tú me conozcas,</p></li><li><p>para que se sepa desde el sol levante hasta el poniente, que todo es nada fuera de mí. Yo soy Yahweh, no ningún otro;</p></li><li><p>yo modelo la luz y creo la tiniebla, yo hago la dicha y creo la desgracia, yo soy Yahweh, el que hago todo esto.</p></li><li><p>Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia. Yo, Yahweh, lo he creado.</p></li><li><p>¡Ay de quien litiga con el que la ha modelado, la vasija entre las vasijas de barro! ¿Dice la arcilla al que la modela: «¿Qué haces tú?», y «¿Tu obra no está hecha con destreza?»</p></li><li><p>¡Ay del que dice a su padre!: «¿Qué has engendrado?» y a su madre: «¿Qué has dado a luz?»</p></li><li><p>Así dice Yahweh, el Santo de Israel y su modelador: «¿Vais a pedirme señales acerca de mis hijos y a darme órdenes acerca de la obra de mis manos?</p></li><li><p>Yo hice la tierra y creé al hombre en ella. Yo extendí los cielos con mis manos y doy órdenes a todo su ejército.</p></li><li><p>Yo le he suscitado para la victoria y he allanado todos sus caminos. El reconstruirá mi ciudad y enviará a mis deportados sin rescate y sin recompensa», dice Yahweh Sebaot.</p></li><li><p>Así dice Yahweh: Los productos de Egipto, el comercio de Kus y los sebaítas, de elevada estatura, vendrán a ti y tuyos serán. Irán detrás de ti, encadenados, ante ti se postrarán, y te suplicarán: «Sólo en ti hay Elohim, no hay ningún otro, no hay más dioses.»</p></li><li><p>De cierto que tú eres un Elohim oculto, el Elohim de Israel, salvador.</p></li><li><p>Quedarán abochornados, afrentados, marcharán con ignominia los fabricadores de ídolos.</p></li><li><p>Israel será salvado por Yahweh, con salvación perpetua. No quedaréis abochornados ni afrentados nunca jamás.</p></li><li><p>Pues así dice Yahweh, creador de los cielos, él, que es Elohim, plasmador de la tierra y su hacedor, él, que la ha fundamentado, y no la creó caótica, sino que para ser habitada la plasmó: «Yo soy Yahweh, no existe ningún otro.</p></li><li><p>No he hablado en oculto ni en lugar tenebroso. No he dicho al linaje de Jacob: Buscadme en el caos. Yo soy Yahweh, que digo lo que es justo y anuncio lo que es recto.»</p></li><li><p>Reuníos y venid, acercaos todos, supervivientes de las naciones. No saben nada los que llevan sus ídolos de madera, los que suplican a un Elohim que no puede salvar.</p></li><li><p>Exponed, aducid vuestras pruebas, deliberad todos juntos: «¿Quién hizo oír esto desde antiguo y lo anunció hace tiempo? ¿No he sido yo Yahweh? No hay otro Elohim, fuera de mí. Elohim justo y salvador, no hay otro fuera de mí.</p></li><li><p>Volveos a mí y seréis salvados confines todos de la tierra, porque yo soy Elohim, no existe ningún otro.</p></li><li><p>Yo juro por mi nombre; de mi boca sale palabra verdadera y no será vana: Que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará</p></li><li><p>diciendo: ¡Sólo en Yahweh hay victoria y fuerza! A él se volverán abochornados todos los que se inflamaban contra él.</p></li><li><p>Por Yahweh triunfará y será gloriosa toda la raza de Israel.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-46" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 46</h3><ol><li><p>Bel se desploma, Nebó se derrumba, sus ídolos van sobre animales y bestias de carga; llevados como fardos sobre un animal desfallecido.</p></li><li><p>Se derrumbaron, se desplomaron todos, no pudieron salvar la carga; ellos mismos van cautivos.</p></li><li><p>Escuchadme, casa de Jacob, y todos los supervivientes de la casa de Israel, los que habéis sido transportados desde el seno, llevados desde el vientre materno.</p></li><li><p>Hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, hasta que se os vuelva el pelo blanco, yo os llevaré. Ya lo tengo hecho, yo me encargaré, yo me encargo de ello, yo os salvaré.</p></li><li><p>¿A quién me podréis asemejar o comparar? ¿A quién me asemejaréis para que seamos parecidos?</p></li><li><p>Sacan el oro de sus bolsas, pesan la plata en la balanza, y pagan a un orfebre para que les haga un Elohim, al que adoran y ante el cual se postran.</p></li><li><p>Se lo cargan al hombro y lo transportan, lo colocan en su sitio y allí se queda. No se mueve de su lugar. Hasta llegan a invocarle, mas no responde, no salva de la angustia.</p></li><li><p>Recordad esto y sed hombres, tened seso, rebeldes,</p></li><li><p>recordad lo pasado desde antiguo, pues yo soy Elohim y no hay ningún otro, yo soy Elohim, no hay otro como yo.</p></li><li><p>Yo anuncio desde el principio lo que viene después y desde el comienzo lo que aún no ha sucedido. Yo digo: Mis planes se realizarán y todos mis deseos llevaré a cabo.</p></li><li><p>Yo llamo del Oriente un ave rapaz de un país lejano al hombre en quien pensé. Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como lo he planeado, así lo haré.</p></li><li><p>Escuchadme vosotros, los que habéis perdido el corazón, los que estáis alejados de lo justo.</p></li><li><p>Yo hago acercarse mi victoria, no está lejos, mi salvación no tardará. Pondré salvación en Sión, mi prez será para Israel.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-juan-20" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 20</h3><ol><li><p>El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.</p></li><li><p>Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Yeshúa quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»</p></li><li><p>Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.</p></li><li><p>Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.</p></li><li><p>Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.</p></li><li><p>Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo,</p></li><li><p>y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.</p></li><li><p>Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó,</p></li><li><p>pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Yeshúa debía resucitar de entre los muertos.</p></li><li><p>Los discípulos, entonces, volvieron a casa.</p></li><li><p>Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro,</p></li><li><p>y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Yeshúa, uno a la cabecera y otro a los pies.</p></li><li><p>Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.»</p></li><li><p>Dicho esto, se volvió y vio a Yeshúa, de pie, pero no sabía que era Yeshúa.</p></li><li><p>Le dice Yeshúa: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.»</p></li><li><p>Yeshúa le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -.</p></li><li><p>Dícele Yeshúa: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Elohim y vuestro Elohim.»</p></li><li><p>Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.</p></li><li><p>Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Yeshúa en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»</p></li><li><p>Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.</p></li><li><p>Yeshúa les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»</p></li><li><p>Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Ruaj HaKodesh.</p></li><li><p>A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»</p></li><li><p>Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Yeshúa. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»</p></li><li><p>Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.»</p></li><li><p>Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Yeshúa en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.»</p></li><li><p>Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»</p></li><li><p>Tomás le contestó: «Señor mío y Elohim mío.»</p></li><li><p>Dícele Yeshúa: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»</p></li><li><p>Yeshúa realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro.</p></li><li><p>Estas han sido escritas para que creáis que Yeshúa es el Cristo, el Hijo de Elohim, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-juan-21" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 21</h3><ol><li><p>Después de esto, se manifestó Yeshúa otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera.</p></li><li><p>Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.</p></li><li><p>Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo.» Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.</p></li><li><p>Cuando ya amaneció, estaba Yeshúa en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Yeshúa.</p></li><li><p>Díceles Yeshúa: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No.»</p></li><li><p>El les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces.</p></li><li><p>El discípulo a quien Yeshúa amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar.</p></li><li><p>Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.</p></li><li><p>Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan.</p></li><li><p>Díceles Yeshúa: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.»</p></li><li><p>Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red.</p></li><li><p>Yeshúa les dice: «Venid y comed.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor.</p></li><li><p>Viene entonces Yeshúa, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez.</p></li><li><p>Esta fue ya la tercera vez que Yeshúa se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.</p></li><li><p>Después de haber comido, dice Yeshúa a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Yeshúa: «Apacienta mis corderos.»</p></li><li><p>Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Yeshúa: «Apacienta mis ovejas.»</p></li><li><p>Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Yeshúa: «Apacienta mis ovejas.</p></li><li><p>«En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.»</p></li><li><p>Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Elohim. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»</p></li><li><p>Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Yeshúa amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»</p></li><li><p>Viéndole Pedro, dice a Yeshúa: «Señor, y éste, ¿qué?»</p></li><li><p>Yeshúa le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»</p></li><li><p>Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Yeshúa no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.»</p></li><li><p>Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.</p></li><li><p>Hay además otras muchas cosas que hizo Yeshúa. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-90" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 90</h3><ol><li><p>Señor, tú has sido para nosotros un refugio de edad en edad.</p></li><li><p>Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre hasta siempre tú eres Elohim.</p></li><li><p>Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: «¡Tornad, hijos de Adán!»</p></li><li><p>Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.</p></li><li><p>Tú los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;</p></li><li><p>por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.</p></li><li><p>Pues por tu cólera somos consumidos, por tu furor anonadados.</p></li><li><p>Has puesto nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas secretas.</p></li><li><p>Bajo tu enojo declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos nuestros años.</p></li><li><p>Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.</p></li><li><p>¿Quién conoce la fuerza de tu cólera, y, temiéndote, tu indignación?</p></li><li><p>¡Enséñanos a contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro corazón!</p></li><li><p>¡Vuelve, Yahweh! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.</p></li><li><p>Sácianos de tu amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.</p></li><li><p>Devuélvenos en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha conocimos.</p></li><li><p>¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!</p></li><li><p>¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!&quot;</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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        </item>
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            <title><![CDATA[Parashot 25 de enero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-25-de-enero-2025</link>
            <guid>qKS5tPuQoGr3lgBrvitT</guid>
            <pubDate>Fri, 24 Jan 2025 23:19:26 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 43-44, Juan 18-19 y Tehilim 89Isaías 43Ahora, así dice Yahweh tu creador, Jacob, tu plasmador, Israel. «No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío.Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti.Porque yo soy Yahweh tu Elohim, el Santo de Israel, tu salvador. He puesto por expiación tuya a Egipto, a Kus y Seba en tu lugardado que eres precioso a mis ojos, eres es...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-43-44-juan-18-19-y-tehilim-89" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 43-44, Juan 18-19 y Tehilim 89</h2><h3 id="h-isaias-43" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 43</h3><ol><li><p>Ahora, así dice Yahweh tu creador, Jacob, tu plasmador, Israel. «No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío.</p></li><li><p>Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti.</p></li><li><p>Porque yo soy Yahweh tu Elohim, el Santo de Israel, tu salvador. He puesto por expiación tuya a Egipto, a Kus y Seba en tu lugar</p></li><li><p>dado que eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo. Pondré la humanidad en tu lugar, y los pueblos en pago de tu vida.</p></li><li><p>No temas, que yo estoy contigo; desde Oriente haré volver tu raza, y desde Poniente te reuniré.</p></li><li><p>Diré al Norte: &quot;Dámelos&quot;; y al Sur: &quot;No los retengas&quot;, Traeré a mis hijos de lejos, y a mis hijas de los confines de la tierra;</p></li><li><p>a todos los que se llamen por mi nombre, a los que para mi gloria creé, plasmé e hice.»</p></li><li><p>Haced salir al pueblo ciego, aunque tiene ojos, y sordo, aunque tiene orejas.</p></li><li><p>Congréguense todas las gentes y reúnanse los pueblos. ¿Quién de entre ellos anuncia eso, y desde antiguo nos lo hace oír? Aduzcan sus testigos, y que se justifiquen; que se oiga para que se pueda decir: «Es verdad.»</p></li><li><p>Vosotros sois mis testigos - oráculo de Yahweh - y mi siervo a quien elegí, para que me conozcáis y me creáis a mí mismo, y entendáis que yo soy: Antes de mí no fue formado otro Elohim, ni después de mí lo habrá.</p></li><li><p>Yo, yo soy Yahweh, y fuera de mí no hay salvador.</p></li><li><p>Yo lo he anunciado, he salvado y lo he hecho saber, y no hay entre vosotros ningún extraño. Vosotros sois mis testigos - oráculo de Yahweh - y yo soy Elohim;</p></li><li><p>yo lo soy desde siempre, y no hay quien libre de mi mano. Yo lo tracé, y ¿quién lo revocará?</p></li><li><p>Así dice Yahweh que os ha rescatado, el Santo de Israel. Por vuestra causa he enviado a hacer caer todos sus cerrojos de las prisiones de Babilonia, y se volverán en ayes los hurras de los caldeos</p></li><li><p>Yo, Yahweh vuestro Santo, el creador de Israel, vuestro Rey.</p></li><li><p>Así dice Yahweh, que trazó camino en el mar, y vereda en aguas impetuosas.</p></li><li><p>El que hizo salir carros y caballos a una con poderoso ejército; a una se echaron para no levantarse, se apagaron, como mecha se extinguieron.</p></li><li><p>¿No os acordáis de lo pasado, ni caéis en la cuenta de lo antiguo?</p></li><li><p>Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? Sí, pongo en el desierto un camino, ríos en el páramo.</p></li><li><p>Las bestias del campo me darán gloria, los chacales y las avestruces, pues pondré agua en el desierto (y ríos en la soledad) para dar de beber a mi pueblo elegido.</p></li><li><p>El pueblo que yo me he formado contará mis alabanzas.</p></li><li><p>Tú no me has invocado, Jacob, porque te has fatigado de mí, Israel.</p></li><li><p>No me has traído tus ovejas en holocausto ni me has honrado con tus sacrificios. No te obligué yo a servirme con oblación ni te he fatigado a causa del incienso.</p></li><li><p>No me has comprado cañas con dinero ni con la grasa de tus sacrificios me has saciado; hasta me has convertido en siervo con tus pecados, y me has cansado con tus iniquidades.</p></li><li><p>Era yo, yo mismo el que tenía que limpiar tus rebeldías por amor de mí y no recordar tus pecados.</p></li><li><p>Házmelo recordar y vayamos a juicio juntos, haz tú mismo el recuento para justificarte.</p></li><li><p>Pecó tu primer padre y tus intérpretes se rebelaron contra mí.</p></li><li><p>Destituía los príncipes de mi santuario; por eso entregué a Jacob al anatema y a Israel a los ultrajes.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-44" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 44</h3><ol><li><p>Ahora, pues, escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo elegí.</p></li><li><p>Así dice Yahweh que te creó, te plasmó ya en el seno y te da ayuda: «No temas, siervo mío, Jacob, Yesurún a quien yo elegí.</p></li><li><p>Derramaré agua sobre el sediento suelo, raudales sobre la tierra seca. Derramaré mi Ruaj sobre tu linaje, mi bendición sobre cuanto de ti nazca.</p></li><li><p>Crecerán como en medio de hierbas, como álamos junto a corrientes de aguas.</p></li><li><p>El uno dirá: &quot;Yo soy de Yahweh&quot;, el otro llevará el nombre de Jacob. Un tercero escribirá en su mano: &quot;De Yahweh&quot; y se le llamará Israel.»</p></li><li><p>Así dice Yahweh el rey de Israel, y su redentor, Yahweh Sebaot: «Yo soy el primero y el último, fuera de mí, no hay ningún Elohim.</p></li><li><p>¿Quién como yo? Que se levante y hable. Que lo anuncie y argumente contra mí; desde que fundé un pueblo eterno, cuanto sucede, que lo diga, y las cosas del futuro, que las revele.</p></li><li><p>No tembléis ni temáis; ¿no lo he dicho y anunciado desde hace tiempo? Vosotros sois testigos; ¿hay otro Elohim fuera de mí? ¡No hay otra Roca, yo no la conozco!»</p></li><li><p>¡Escultores de ídolos! Todos ellos son vacuidad; de nada sirven sus obras más estimadas; sus testigos nada ven y nada saben, y por eso quedarán abochornados.</p></li><li><p>¿Quién modela un Elohim o funde un ídolo, sin esperar una ganancia?</p></li><li><p>Mas ved que todos sus devotos quedarán abochornados y sus artífices, que no son más que hombres; se reunirán todos y comparecerán; y todos temblarán avergonzados.</p></li><li><p>El forjador trabaja con los brazos, configura a golpe de martillo, ejecuta su obra a fuerza de brazo; pasa hambre y se extenúa; no bebe agua y queda agotado.</p></li><li><p>El escultor tallista toma la medida, hace un diseño con el lápiz, trabaja con la gubia, diseña a compás de puntos y le da figura varonil y belleza humana, para que habite en un templo.</p></li><li><p>Taló un cedro para sí, o tomó un roble, o una encima y los dejó hacerse grandes entre los árboles del bosque; o plantó un cedro que la lluvia hizo crecer.</p></li><li><p>Sirven ellos para que la gente haga fuego. Echan mano de ellos para calentarse. O encienden lumbre para cocer pan. O hacen un Elohim, al que se adora, un ídolo para inclinarse ante él.</p></li><li><p>Quema uno la mitad y sobre las brasas asa carne y come el asado hasta hartarse. También se calienta y dice: «¡ Ah! ¡me caliento mientras contemplo el resplandor!»</p></li><li><p>Y con el resto hace un Elohim, su ídolo, ante el que se inclina, le adora y le suplica, diciendo: «¡Sálvame, pues tú eres mi Elohim!»</p></li><li><p>No saben ni entienden, sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende.</p></li><li><p>No reflexionan, no tienen ciencia ni entendimiento para decirse: «He quemado una mitad, he cocido pan sobre las brasas; he asado carne y la he comido; y ¡voy a hacer con lo restante algo abominable! ¡voy a inclinarme ante un trozo de madera!</p></li><li><p>A quien se apega a la ceniza, su corazón engañado le extravía. No salvará su vida. Nunca dirá: «¿Acaso lo que tengo en la mano es engañoso?»</p></li><li><p>Recuerda esto, Jacob, y que eres mi siervo, Israel. ¡Yo te he formado, tú eres mi siervo, Israel, yo no te olvido!</p></li><li><p>He disipado como una nube tus rebeldías, como un nublado tus pecados. ¡Vuélvete a mí, pues te he rescatado!</p></li><li><p>¡Gritad, cielos, de júbilo, porque Yahweh lo ha hecho! ¡Clamad, profundidades de la tierra! ¡Lanzad gritos de júbilo, montañas, y bosque con todo su arbolado, pues Yahweh ha rescatado a Jacob y manifiesta su gloria en Israel!</p></li><li><p>Así dice Yahweh, tu redentor, el que te formó desde el seno. Yo, Yahweh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna.</p></li><li><p>Yo hago que fallen las señales de los magos y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad.</p></li><li><p>Yo confirmo la palabra de mi siervo y hago que triunfe el proyecto de mis mensajeros. Yo digo a Jerusalén: «Serás habitada», y a las ciudades de Judá: «Seréis reconstruidas.» ¡Yo levantaré sus ruinas!</p></li><li><p>Yo digo al abismo: «¡Sécate! Yo desecaré tus ríos.»</p></li><li><p>Yo soy el que dice a Ciro: «Tú eres mi pastor y darás cumplimiento a todos mis deseos, cuando digas de Jerusalén: &quot;Que sea reconstruida&quot; y del santuario: &quot;¡Echa los cimientos!</p></li></ol><h3 id="h-juan-18" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 18</h3><ol><li><p>Dicho esto, pasó Yeshúa con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos.</p></li><li><p>Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Yeshúa se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.</p></li><li><p>Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas.</p></li><li><p>Yeshúa, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?»</p></li><li><p>Le contestaron: «A Yeshúa el Nazareno.» Díceles: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos.</p></li><li><p>Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra.</p></li><li><p>Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Yeshúa el Nazareno».</p></li><li><p>Respondió Yeshúa: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.»</p></li><li><p>Así se cumpliría lo que había dicho: «De los que me has dado, no he perdido a ninguno.»</p></li><li><p>Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco.</p></li><li><p>Yeshúa dijo a Pedro: «Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?»</p></li><li><p>Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Yeshúa, le ataron</p></li><li><p>y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año.</p></li><li><p>Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo.</p></li><li><p>Seguían a Yeshúa Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Yeshúa en el atrio del Sumo Sacerdote,</p></li><li><p>mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro.</p></li><li><p>La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.»</p></li><li><p>Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose.</p></li><li><p>El Sumo Sacerdote interrogó a Yeshúa sobre sus discípulos y su doctrina.</p></li><li><p>Yeshúa le respondió: «He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas.</p></li><li><p>¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que he dicho.»</p></li><li><p>Apenas dijo esto, uno de los guardias que allí estaba, dio una bofetada a Yeshúa, diciendo: «¿Así contestas al Sumo Sacerdote?»</p></li><li><p>Yeshúa le respondió: «Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?»</p></li><li><p>Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás.</p></li><li><p>Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» El lo negó diciendo: «No lo soy.»</p></li><li><p>Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?»</p></li><li><p>Pedro volvió a negar, y al instante cantó un gallo.</p></li><li><p>De la casa de Caifás llevan a Yeshúa al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua.</p></li><li><p>Salió entonces Pilato fuera donde ellos y dijo: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?»</p></li><li><p>Ellos le respondieron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado.»</p></li><li><p>Pilato replicó: «Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley.» Los judíos replicaron: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.»</p></li><li><p>Así se cumpliría lo que había dicho Yeshúa cuando indicó de qué muerte iba a morir.</p></li><li><p>Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Yeshúa y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?»</p></li><li><p>Respondió Yeshúa: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?»</p></li><li><p>Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?»</p></li><li><p>Respondió Yeshúa: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.»</p></li><li><p>Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Yeshúa: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para est he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»</p></li><li><p>Le dice Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él.</p></li><li><p>Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?»</p></li><li><p>Ellos volvieron a gritar diciendo: «¡A ése, no; a Barrabás!» Barrabás era un salteador.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-juan-19" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 19</h3><ol><li><p>Pilato entonces tomó a Yeshúa y mandó azotarle.</p></li><li><p>Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura;</p></li><li><p>y, acercándose a él, le decían: «Salve, Rey de los judíos.» Y le daban bofetadas.</p></li><li><p>Volvió a salir Pilato y les dijo: «Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.»</p></li><li><p>Salió entonces Yeshúa fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: «Aquí tenéis al hombre.»</p></li><li><p>Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Les dice Pilato: «Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él.»</p></li><li><p>Los judíos le replicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Elohim.»</p></li><li><p>Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más.</p></li><li><p>Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Yeshúa: «¿De dónde eres tú?» Pero Yeshúa no le dio respuesta.</p></li><li><p>Dícele Pilato: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?»</p></li><li><p>Respondió Yeshúa: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.»</p></li><li><p>Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.»</p></li><li><p>Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Yeshúa y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá.</p></li><li><p>Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro Rey.»</p></li><li><p>Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro Rey voy a crucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el César.»</p></li><li><p>Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Yeshúa,</p></li><li><p>y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota,</p></li><li><p>y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Yeshúa en medio.</p></li><li><p>Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Yeshúa el Nazareno, el Rey de los judíos.»</p></li><li><p>Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Yeshúa estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego.</p></li><li><p>Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: &quot;El Rey de los judíos&quot;, sino: &quot;Este ha dicho: Yo soy Rey de los judíos&quot;.»</p></li><li><p>Pilato respondió: «Lo que he escrito, lo he escrito.»</p></li><li><p>Los soldados, después que crucificaron a Yeshúa, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo.</p></li><li><p>Por eso se dijeron: «No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca.» Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados.</p></li><li><p>Junto a la cruz de Yeshúa estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.</p></li><li><p>Yeshúa, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»</p></li><li><p>Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.</p></li><li><p>Después de esto, sabiendo Yeshúa que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.»</p></li><li><p>Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.</p></li><li><p>Cuando tomó Yeshúa el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el Ruaj.</p></li><li><p>Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.</p></li><li><p>Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.</p></li><li><p>Pero al llegar a Yeshúa, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,</p></li><li><p>sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.</p></li><li><p>El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.</p></li><li><p>Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno.</p></li><li><p>Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.</p></li><li><p>Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Yeshúa, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Yeshúa. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo.</p></li><li><p>Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras.</p></li><li><p>Tomaron el cuerpo de Yeshúa y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar.</p></li><li><p>En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado.</p></li><li><p>Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Yeshúa.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-89" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 89</h3><ol><li><p>El amor de Yahweh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.</p></li><li><p>Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.</p></li><li><p>«Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:</p></li><li><p>Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad en edad he erigido tu trono.» Pausa.</p></li><li><p>Los cielos celebran, Yahweh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.</p></li><li><p>Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahweh, quién a Yahweh se iguala entre los hijos de los dioses?</p></li><li><p>Elohim temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.</p></li><li><p>Yahweh, Elohim Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahweh, tu lealtad te circunda.</p></li><li><p>Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;</p></li><li><p>tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.</p></li><li><p>Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;</p></li><li><p>tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.</p></li><li><p>Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;</p></li><li><p>Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.</p></li><li><p>Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahweh;</p></li><li><p>en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.</p></li><li><p>Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;</p></li><li><p>sí, de Yahweh nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.</p></li><li><p>Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.</p></li><li><p>«He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;</p></li><li><p>mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.</p></li><li><p>«No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;</p></li><li><p>yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.</p></li><li><p>«Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;</p></li><li><p>pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.</p></li><li><p>«El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Elohim y roca de mi salvación!</p></li><li><p>Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.</p></li><li><p>«Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;</p></li><li><p>estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.</p></li><li><p>«Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,</p></li><li><p>si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,</p></li><li><p>«castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,</p></li><li><p>mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.</p></li><li><p>«No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;</p></li><li><p>una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!</p></li><li><p>«Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,</p></li><li><p>por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo.» Pausa.</p></li><li><p>Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;</p></li><li><p>has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.</p></li><li><p>Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;</p></li><li><p>le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.</p></li><li><p>A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;</p></li><li><p>has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.</p></li><li><p>Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;</p></li><li><p>has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.</p></li><li><p>¿Hasta cuándo te esconderás, Yahweh? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?</p></li><li><p>Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.</p></li><li><p>¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.</p></li><li><p>¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?</p></li><li><p>Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;</p></li></ol><p><strong>51</strong> así ultrajan tus enemigos, Yahweh, así ultrajan las huellas de tu ungido.</p><p><strong>52</strong> ¡Bendito sea Yahweh por siempre! ¡Amén! ¡Amén!</p>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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            <title><![CDATA[Parashot 18 de enero 2025]]></title>
            <link>https://paragraph.com/@haderajim/parashot-18-de-enero-2025</link>
            <guid>lc6LdNSwswDtNVWrY84W</guid>
            <pubDate>Thu, 16 Jan 2025 15:06:28 GMT</pubDate>
            <description><![CDATA[Isaías 41-42, Juan 16-17 y Tehilim 88Isaías 41Hacedme silencio, islas, y renueven su fuerza las naciones. Alléguense y entonces hablarán, reunámonos todos a juicio.¿Quién ha suscitado de Oriente a aquel a quien la justicia sale al paso? ¿Quién le entrega las naciones, y a los reyes abaja? Conviértelos en polvo su espada, en paja dispersa su arco;les persigue, pasa incólume, el sendero con sus pies no toca.¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama a las generaciones desde el principio: yo, Yah...]]></description>
            <content:encoded><![CDATA[<h2 id="h-isaias-41-42-juan-16-17-y-tehilim-88" class="text-3xl font-header !mt-8 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 41-42, Juan 16-17 y Tehilim 88</h2><h3 id="h-isaias-41" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 41</h3><ol><li><p>Hacedme silencio, islas, y renueven su fuerza las naciones. Alléguense y entonces hablarán, reunámonos todos a juicio.</p></li><li><p>¿Quién ha suscitado de Oriente a aquel a quien la justicia sale al paso? ¿Quién le entrega las naciones, y a los reyes abaja? Conviértelos en polvo su espada, en paja dispersa su arco;</p></li><li><p>les persigue, pasa incólume, el sendero con sus pies no toca.</p></li><li><p>¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama a las generaciones desde el principio: yo, Yahweh, el primero, y con los últimos yo mismo.</p></li><li><p>Ved, islas, y temed; confines de la tierra, y temblad. Acercaos y venid.</p></li><li><p>El uno ayuda al otro y dice a su colega: «¡Animo!»</p></li><li><p>Anima el fundidor al orfebre, el que pule a martillo al que bate en el yunque, diciendo de la soldadura: «Está bien.» Y fija el ídolo con clavos para que no se mueva.</p></li><li><p>Y tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien elegí, simiente de mi amigo Abraham;</p></li><li><p>que te así desde los cabos de la tierra, y desde lo más remoto te llamé y te dije: «Siervo mío eres tú, te he escogido y no te he rechazado»:</p></li><li><p>No temas, que contigo estoy yo; no receles, que yo soy tu Elohim. Yo te he robustecido y te he ayudado, y te tengo asido con mi diestra justiciera.</p></li><li><p>¡Oh! Se avergonzarán y confundirán todos los abrasados en ira contra ti. Serán como nada y perecerán los que buscan querella.</p></li><li><p>Los buscarás y no los hallarás a los que disputaban contigo. Serán como nada y nulidad los que te hacen la guerra.</p></li><li><p>Porque yo, Yahweh tu Elohim, te tengo asido por la diestra. Soy yo quien te digo: «No temas, yo te ayudo.»</p></li><li><p>No temas, gusano de Jacob, gente de Israel: yo te ayudo - oráculo de Yahweh - y tu redentor es el Santo de Israel.</p></li><li><p>He aquí que te he convertido en trillo nuevo, de dientes dobles. Triturarás los montes y los desmenuzarás, y los cerros convertirás en tamo.</p></li><li><p>Los beldarás, y el viento se los llevará, y una ráfaga los dispersará. Y tú te regocijarás en Yahweh, en el Santo de Israel te gloriarás.</p></li><li><p>Los humildes y los pobres buscan agua, pero no hay nada. La lengua se les secó de sed. Yo, Yahweh, les responderé, Yo, Elohim de Israel, no los desampararé.</p></li><li><p>Abriré sobre los calveros arroyos y en medio de las barrancas manantiales. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra árida en hontanar de aguas.</p></li><li><p>Pondré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivares. Pondré en la estepa el enebro, el olmo y el ciprés a una,</p></li><li><p>de modo que todos vean y sepan, adviertan y consideren que la mano de Yahweh ha hecho eso, el Santo de Israel lo ha creado.</p></li><li><p>«Aducid vuestra defensa - dice Yahweh - allegad vuestras pruebas - dice el rey de Jacob.</p></li><li><p>Alléguense e indíquennos lo que va a suceder. Indicadnos cómo fue lo pasado, y reflexionaremos; o bien hacednos oír lo venidero para que lo conozcamos.</p></li><li><p>Indicadnos las señales del porvenir, y sabremos que sois dioses. En suma, haced algún bien o algún mal, para que nos pongamos en guardia y os temamos.</p></li><li><p>¡Oh! Vosotros sois nada, y vuestros hechos, nulidad, lo mejor de vosotros, abominación.»</p></li><li><p>Le he suscitado del norte, y viene, del sol naciente le he llamado por su nombre. Ha hollado a los sátrapas como lodo, como el alfarero patea el barro.</p></li><li><p>¿Quién lo indicó desde el principio, para que se supiese, o desde antiguo, para que se dijese: «Es justo»? Ni hubo quien lo indicase, ni hubo quien lo hiciese oír, ni hubo quien oyese vuestras palabras.</p></li><li><p>Primicias de Sión: «¡Aquí están, aquí están!» envío a Jerusalén la buena nueva.</p></li><li><p>Miré, y no había nadie; entre éstos no había consejeros a quienes yo preguntara y ellos respondieran.</p></li><li><p>¡Oh! Todos ellos son nada; nulidad sus obras, viento y vacuidad sus estatuas.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-isaias-42" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Isaías 42</h3><ol><li><p>He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi Ruaj sobre él: dictará ley a las naciones.</p></li><li><p>No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz.</p></li><li><p>Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará. Lealmente hará justicia;</p></li><li><p>no desmayará ni se quebrará hasta implantar en la tierra el derecho, y su instrucción atenderán las islas.</p></li><li><p>Así dice el Elohim Yahweh, el que crea los cielos y los extiende, el que hace firme la tierra y lo que en ella brota, el que da aliento al pueblo que hay en ella, y Ruaj a los que por ella andan.</p></li><li><p>Yo, Yahweh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,</p></li><li><p>para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.</p></li><li><p>Yo, Yahweh, ese es mi nombre, mi gloria a otro no cedo, ni mi prez a los ídolos.</p></li><li><p>Lo de antes ya ha llegado, y anuncio cosas nuevas; antes que se produzcan os las hago saber.</p></li><li><p>Cantad a Yahweh un cántico nuevo, su loor desde los confines de la tierra. Que le cante el mar y cuanto contiene, las islas y sus habitantes.</p></li><li><p>Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las explanadas en que habita Quedar. Aclamen los habitantes de Petra, desde la cima de los montes vociferen.</p></li><li><p>Den gloria a Yahweh, su loor en las islas publiquen.</p></li><li><p>Yahweh como un bravo sale, su furor despierta como el de un guerrero; grita y vocifera, contra sus enemigos se muestra valeroso.</p></li><li><p>«Estaba mudo desde mucho ha, había ensordecido, me había reprimido. Como parturienta grito, resoplo y jadeo entrecortadamente.</p></li><li><p>Derribaré montes y cedros, y todo su césped secaré; convertiré los ríos en tierra firme y las lagunas secaré.</p></li><li><p>Haré andar a los ciegos por un camino que no conocían, por senderos que no conocían les encaminaré. Trocaré delante de ellos la tiniebla en luz, y lo tortuoso en llano. Estas cosas haré, y no las omitiré.»</p></li><li><p>Haceos atrás, confusos de vergüenza, los que confiáis en ídolos, los que decís a la estatua fundida: «Vosotros sois nuestros dioses.»</p></li><li><p>¡Sordos, oíd! ¡Ciegos, mirad y ved!</p></li><li><p>¿Quién está ciego, sino mi siervo? ¿y quién tan sordo como el mensajero a quien envío? (¿Quién es tan ciego como el enviado y tan sordo como el siervo de Yahweh?)</p></li><li><p>Por más que has visto, no has hecho caso; mucho abrir las orejas, pero no has oído.</p></li><li><p>Yahweh se interesa, por causa de su justicia, en engrandecer y dar lustre a la Ley.</p></li><li><p>Pero es un pueblo saqueado y despojado, han sido atrapados en agujeros todos ellos, y en cárceles han sido encerrados. Se les despojaba y no había quien salvase; se les depredaba y nadie decía: «¡Devuelve!»</p></li><li><p>¿Quién de vosotros escuchará esto, atenderá y hará caso para el futuro?</p></li><li><p>¿Quién entregó al pillaje a Jacob, y a Israel a los saqueadores? ¿No ha sido Yahweh, contra quien pecamos, rehusamos andar por sus caminos, y no escuchamos sus instrucciones?</p></li><li><p>Vertió sobre él el ardor de su ira, y la violencia de la guerra le abrasó, por todos lados sin que se apercibiese, le consumió, sin que él reflexionase.&quot;</p></li></ol><h3 id="h-juan-16" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 16</h3><ol><li><p>Os he dicho esto para que no os escandalicéis.</p></li><li><p>Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Elohim.</p></li><li><p>Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.</p></li><li><p>Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.</p></li><li><p>Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: &quot;¿Dónde vas?&quot;</p></li><li><p>Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza.</p></li><li><p>Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:</p></li><li><p>y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;</p></li><li><p>en lo referente al pecado, porque no creen en mí;</p></li><li><p>en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;</p></li><li><p>en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.</p></li><li><p>Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.</p></li><li><p>Cuando venga él, el Ruaj de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.</p></li><li><p>El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.</p></li><li><p>Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.</p></li><li><p>«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.»</p></li><li><p>Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: &quot;Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver&quot; y &quot;Me voy al Padre&quot;?»</p></li><li><p>Y decían: «¿Qué es ese &quot;poco&quot;? No sabemos lo que quiere decir.»</p></li><li><p>Se dio cuenta Yeshúa de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: &quot;Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?&quot;</p></li><li><p>«En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.</p></li><li><p>La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.</p></li><li><p>También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.</p></li><li><p>Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.</p></li><li><p>Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.</p></li><li><p>Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre.</p></li><li><p>Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,</p></li><li><p>pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Elohim.</p></li><li><p>Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.»</p></li><li><p>Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola.</p></li><li><p>Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Elohim.»</p></li><li><p>Yeshúa les respondió: «¿Ahora creéis?</p></li><li><p>Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.</p></li><li><p>Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-juan-17" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Juan 17</h3><ol><li><p>Así habló Yeshúa, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.</p></li><li><p>Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.</p></li><li><p>Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y al que tú has enviado, Yeshúa.</p></li><li><p>Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.</p></li><li><p>Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese.</p></li><li><p>He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra.</p></li><li><p>Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti;</p></li><li><p>porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.</p></li><li><p>Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos;</p></li><li><p>y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos.</p></li><li><p>Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.</p></li><li><p>Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.</p></li><li><p>Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.</p></li><li><p>Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo.</p></li><li><p>No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno.</p></li><li><p>Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.</p></li><li><p>Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad.</p></li><li><p>Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.</p></li><li><p>Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.</p></li><li><p>No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí,</p></li><li><p>para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.</p></li><li><p>Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:</p></li><li><p>yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.</p></li><li><p>Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.</p></li><li><p>Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.</p></li><li><p>Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»&quot;</p></li></ol><h3 id="h-tehilim-88" class="text-2xl font-header !mt-6 !mb-4 first:!mt-0 first:!mb-0">Tehilim 88</h3><ol><li><p>Yahweh, Elohim de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;</p></li><li><p>llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.</p></li><li><p>Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol;</p></li><li><p>contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:</p></li><li><p>relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.</p></li><li><p>Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;</p></li><li><p>sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes. Pausa.</p></li><li><p>Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, cerrado estoy y sin salida,</p></li><li><p>mi ojo se consume por la pena. Yo te llamo, Yahweh, todo el día, tiendo mis manos hacia ti. Pausa.</p></li><li><p>¿Acaso para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a alabarte?</p></li><li><p>¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?</p></li><li><p>¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido?»</p></li><li><p>Mas yo grito hacia ti, Yahweh, de madrugada va a tu encuentro mi oración;</p></li><li><p>¿por qué, Yahweh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?</p></li><li><p>Desdichado y agónico estoy desde mi infancia, he soportado tus terrores, y ya no puedo más;</p></li><li><p>han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.</p></li><li><p>Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.</p></li><li><p>Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.&quot;</p></li></ol>]]></content:encoded>
            <author>haderajim@newsletter.paragraph.com (HaDerajim)</author>
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