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Parashot 27 de abril 2024

Eclesiástico 16-17, Mateo 8-9 y Tehilim 50

Eclesiástico 16

  1. No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos.

  2. Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor del Adon.

  3. No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.

  4. Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley quedará despoblada.

  5. Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos.

  6. En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se inflama la Cólera.

  7. No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza.

  8. No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo.

  9. No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus pecados.

  10. Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza de su corazón.

  11. Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara impune. Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como pródigo en ira.

  12. Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al hombre.

  13. No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del piadoso.

  14. Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras.

  15. No digas: «Del Adon me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí? Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?»

  16. Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita.

  17. A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto.

  18. Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién repara?

  19. Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en secreto.

  20. «Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está lejos!»

  21. Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa necedades.

  22. Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras.

  23. Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber.

  24. Cuando creó el Adon sus obras desde el principio, desde que las hizo les asignó su puesto.

  25. Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus edades. Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea.

  26. Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.

  27. Después de esto el Adon miró a la tierra, y de sus bienes la colmó.

  28. De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.

Eclesiástico 17

  1. De la tierra creó el Adon al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.

  2. Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra.

  3. De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.

  4. Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.

  5. Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.

  6. De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.

  7. Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras.

  8. Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.

  9. Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.

  10. Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.

  11. Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos.

  12. Y les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo.

  13. Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.

  14. A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Adon es Israel.

  15. Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre sus caminos.

  16. No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Adon.

  17. La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.

  18. Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.

  19. Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza.

  20. Conviértete al Adon y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.

  21. Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación.

  22. ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?

  23. No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Adon

  24. ¡Qué grande es la misericordia del Adon, y su perdón para los que a él se convierten!

  25. Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo de hombre.

  26. ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece. Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben.

  27. Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son los hombres.

Mateo 8

  1. Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre.

  2. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Adon, si quieres puedes limpiarme.»

  3. El extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra.

  4. Y Yeshúa le dice: «Mira, no se los digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.

  5. Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó

  6. diciendo: «Adon, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.»

  7. Dícele Yeshúa: «Yo iré a curarle.»

  8. Replicó el centurión: «Adon, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.

  9. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.»

  10. Al oír esto Yeshúa quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.

  11. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos,

  12. mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

  13. Y dijo Yeshúa al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.» Y en aquella hora sanó el criado.

  14. Al llegar Yeshúa a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre.

  15. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.

  16. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos,

  17. para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.

  18. Viéndose Yeshúa rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla.

  19. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.»

  20. Dícele Yeshúa: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

  21. Otro de los discípulos le dijo: «Adon, déjame ir primero a enterrar a mi padre.»

  22. Dícele Yeshúa: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

  23. Subió a la barca y sus discípulos le siguieron.

  24. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido.

  25. Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Adon, sálvanos, que perecemos!»

  26. Díceles: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza.

  27. Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

  28. Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino.

  29. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Elohim? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

  30. Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo.

  31. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos.»

  32. El les dijo: «Id.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas.

  33. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados.

  34. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Yeshúa y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

Mateo 9

  1. Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad.

  2. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Yeshúa la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»

  3. Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.»

  4. Yeshúa, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir:

  5. "Levántate y anda"?

  6. Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".»

  7. El se levantó y se fue a su casa.

  8. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Elohim, que había dado tal poder a los hombres.

  9. Cuando se iba de allí, al pasar vio Yeshúa a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» El se levantó y le siguió.

  10. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Yeshúa y sus discípulos.

  11. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?»

  12. Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal.

  13. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

  14. Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?»

  15. Yeshúa les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.

  16. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor.

  17. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan.»

  18. Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.»

  19. Yeshúa se levantó y le siguió junto con sus discípulos.

  20. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto.

  21. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.»

  22. Yeshúa se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento.

  23. Al llegar Yeshúa a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando,

  24. decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Y se burlaban de él.

  25. Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó.

  26. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.

  27. Cuando Yeshúa se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!»

  28. Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Yeshúa les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Adon.»

  29. Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.»

  30. Y se abrieron sus ojos. Yeshúa les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!»

  31. Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

  32. Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado.

  33. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel.»

  34. Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.»

  35. Yeshúa recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia.

  36. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.

  37. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos.

  38. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»

Tehilim 50

  1. Salmo. De Asaf. El Elohim de los dioses, Yahweh, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente.

  2. Desde Sión, la Hermosa sin par, Elohim resplandece,

  3. viene nuestro Elohim y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad;

  4. convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo.

  5. «¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio concertaron!»

  6. Anuncian los cielos su justicia, porque es Elohim mismo el juez.

  7. «Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Elohim, tu Elohim.

  8. «No es por tus sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus holocaustos!

  9. No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.

  10. «Pues mías son todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a millares;

  11. conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.

  12. «Si hambre tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto encierra.

  13. ¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?

  14. «Sacrificio ofrece a Elohim de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo;

  15. e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.»

  16. Pero al impío Elohim le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y tomar en tu boca mi alianza,

  17. tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?

  18. «Si a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;

  19. sueltas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño.

  20. «Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.

  21. Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos.

  22. «¡Entended esto bien los que olvidáis a Elohim,. no sea que yo arrebate y no haya quien libre!

  23. El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto le mostraré la salvación de Elohim.»