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Desde niña, la adrenalina fue una pasión. Me regalaron una patineta una Navidad y desde entonces supe que me gustaba moverme con libertad, jugar con la velocidad, caerme y volver a intentar. Sin contar que también tuve bicicleta, patines en línea, monopatín y hasta una cuatrimoto. En esa época veía Rocket Power religiosamente. Cuando llegó el PlayStation 1, mi juego favorito fue Tony Hawk’s Pro Skater 2 —podía pasar horas patinando con los dedos. Y aunque no lo diga mucho, también intentaba bailar creyendo que era parte del crew de Step Up o Desafío Callejero.
Mucho antes de conocer qué era Web3, yo ya estaba fascinada por lo que hoy entiendo como cultura libre: expresarse con el cuerpo, crear en las calles, desafiar la norma y convertir el espacio público en lienzo, pista o escenario.
Por eso, cuando vi a los nounfrens de Dance Battles en Chile, Dance Jam en LA o Nogglesboard en Brasil, sentí algo muy cercano. Porque no son solo eventos. Son declaraciones de libertad. Son espacios donde lo Nounish se desliza, se mueve, se celebra en comunidad y se siente en cada truco, cada beat y cada vuelta.
La calle como pista, lienzo y lenguaje
Hay algo en el sonido de una tabla deslizándose sobre el concreto que enciende el corazón. Algo en un beat que golpea fuerte el suelo mientras dos cuerpos bailan en duelo creativo. Es una energía que no se puede contener, que se expande y se expresa con cada truco, con cada paso, con cada salto.
Es movimiento. Es estilo. Es identidad.
Y en el universo Nounish, también es comunidad y cultura viva.
La adrenalina no es solo velocidad o riesgo. Es también un lenguaje para quienes transforman las calles en escenario, lienzo o pista. Por eso no sorprende que los Nouns hayan encontrado en el skate, el breakdance y las danzas urbanas un espacio perfecto para florecer.
Desde Chile hasta Los Ángeles, desde una tabla con noggles hasta un jam con premios en cripto, hay una ola urbana Nounish expandiéndose.
Lo urbano y lo descentralizado no son mundos separados. Ambos nacen de la necesidad de expresarse sin limitaciones. De apropiarse del espacio. De crear desde la comunidad.
Ahí es donde el ADN Nounish se encuentra con la cultura urbana: en su rebeldía, en su diversidad, en su pasión por el juego y el hacer.
No se trata solo de apoyar eventos. Se trata de entender que el skateboarding y el breakdance, como muchas formas de arte callejero, ya eran descentralizados antes de que existieran las blockchains. Lo que hace Nouns es amplificar, apoyar, resignificar y conectar estas culturas con nuevas formas de organización, financiación y pertenencia.
Dance Battles en Chile: estilo, comunidad y beats descentralizados
"Nouns Dance Battles #2: Primavera Fest" fue mucho más que un evento. Fue una celebración vibrante de la danza urbana como herramienta de inclusión, diversidad y educación descentralizada.
Realizado en Santiago de Chile, el festival combinó batallas de baile estilo 7 to Smoke, clases maestras, shows en vivo y hasta una charla sobre tecnología y financiamiento cultural.
Lo más hermoso: el enfoque en la diversidad de estilos y cuerpos. Con categorías mixtas como Open Style, Hip Hop Freestyle y Fem Styles, el evento rompió moldes tradicionales, amplificando voces que muchas veces quedan al margen. Se entregaron kits de merch, POAPs, premios en cripto y camisetas Nounish a los asistentes.
Fue un espacio donde bailar era también aprender. Donde el sudor se mezcló con el conocimiento. Donde la estética de Nouns y PizzaDAO se convirtió en escenografía, en energía, en lenguaje compartido. Todo esto con cobertura en tiempo real, jam sessions, crews locales y una comunidad vibrando a un mismo ritmo.
Dance Jam en Los Ángeles: crear comunidad a través del movimiento
Del otro lado del continente, Dance Jam Nouns Vol.2 encendió Los Ángeles con cinco días de actividades que conectaron el baile con la Web3.
Hubo talleres de distintos estilos (hip hop, krump, house, vogueing), charlas sobre Nouns, fiestas y, por supuesto, un gran JAM final.
Más de 350 personas participaron. Los premios se entregaron en cripto, se ayudó a abrir wallets a quienes no tenían, y se creó un sistema de incentivos con tickets dorados escondidos en la merch. El evento contó con un panel internacional de jueces y artistas de toda América del Norte.
Este Jam no solo fue un éxito por la cantidad de asistentes, sino por los lazos creados. Algunos participantes se sumaron luego a Nouns Breakers (equipo que fue a las Olimpiadas de 2024), otros continuaron colaborando en performances y diseños.
El cuerpo como medio. La blockchain como herramienta. La comunidad como destino.
Nogglesboard: el skateboarding también es Nounish
Desde Brasil llega Nogglesboard, una iniciativa que pone a rodar el universo Nouns sobre tablas. Este proyecto de GnarsDAO en colaboración con NounsDAO lleva el espíritu gnarly al skate, celebrando la cultura urbana desde una óptica descentralizada y divertida.
Con diseños coloridos, videos llenos de trucos y una estética potente, Nogglesboard no es solo un producto: es una declaración. Que el skate también es arte, es comunidad, es lenguaje. Que se puede mintear un NFT de un truco en el parque y convertirlo en memoria colectiva. Que la calle también puede ser blockchain.
La patineta, como el baile, es una extensión del cuerpo. Una forma de resistencia y de juego. Un medio para habitar el espacio con estilo, con riesgo, con pasión.
Por eso, Nogglesboard no solo está creando tablas. Está escribiendo una nueva historia sobre ruedas.
Desde una batalla de freestyle hasta un ollie bien ejecutado, hay algo en el movimiento que conecta. Que une generaciones, que rompe fronteras, que enciende la calle.
Propuestas como Dance Jam, Nouns Breakers, Nogglesboard y Dance Battles demuestran que el arte urbano no es sólo espectáculo. Es también pedagogía, organización, tecnología y afecto.
En el universo Nouns, descentralizar también significa abrir espacio para nuevas formas de moverse, de expresarse, de existir.
Porque tal vez, allí donde alguien hace un truco o marca un paso, también se está construyendo comunidad.
Ahí también nace el cambio y está rodando.
Mafer Lopez