En junio de 2024, René le comentó a Mafer que estaba preparando una actividad de escritura con NacionBlackFlag y luego ella me lo dijo a mi. El detalle está en que ese comentario se fue con el viento. Poco después haciendo scroll en el feed de X (antes Twitter), me crucé con una publicación que hablaba de una cohorte de escritores.
Al principio no recordaba aquello que me dijo Mafer, sin embargo la inquietud ya estaba sembrada en mi. Uno de los mensajes del hilo promocional captó por completo mi atención “✍Crea consistencia, gana conocimientos, seguridad, encuentra tu audiencia 🦋Esparce tus ideas, comparte tus conocimientos, historias y perspectivas 🤸♀️Únete a una comunidad de creadores y agentes de cambio”. La curiosidad hizo el resto: investigué un poco más y terminé llenando el formulario para participar.
La decisión de apuntarme fue mitad impulso, mitad intuición. Sentí que podía ser una experiencia nutritiva, un espacio que lo más probable me iba a llevar de vuelta a ese hábito de escribir que dejé olvidado por años y el cual me gustaba mucho. Ese impulso de traducir pensamientos en palabras, de construir con el lenguaje, de jugar con las formas lo aprendí de una profesora de castellano y literatura del bachillerato. Pero como suele pasar, entre rutinas y dudas, esa pasión a veces queda rezagada. Esta cohorte era una excusa perfecta para volver.
Como un flashback, aquel comentario de Mafe sobre la actividad de escritores hizo match con el post de NacionBlackFlag y ahora todo tenía más sentido. Mis expectativas eran conservadoras, por describirlas de alguna manera, esperaba quizás un taller tradicional, con lecturas compartidas y correcciones de ortografía y gramática. Lo que encontré fue mucho más estimulante, una comunidad diversa, horizontal y profundamente Nounish (sí, nounish, que para ese momento desconocía su significado).
Llegó el inicio del cohorte y tuvimos la primera llamada en Zoom, donde Ananphant se encargó de dar una amigable y cálida bienvenida para conocernos, aclarar toda la temática, desarrollo y metodología de las actividades. La idea era simple y sencilla: escribir y publicar un artículo semanal de al menos 1000 palabras durante 3 semanas.
A pesar de las diferencias horarias y estilos, se formó un espacio interesante y lleno de buena vibra, no olvidaré ese primer manos a la obra cuando Ana nos invitó a pensar y crear una charla TED con cualquier tema que te sintieras cómodo para hablar durante 5 minutos 🤯 Debo admitir un par de cosas: en primer lugar me quedé en blanco, pensé en todo, en mucho y en nada, sinceramente no hice el ejercicio en ese momento. Y en segundo lugar, pero no menos importante, fue el momento que cambió mi perspectiva del cohorte, —ok, esto va a ser desafiante e interesante.
Aprendimos sobre el método Taptive (información en inglés), una técnica basada en borradores, los cuales ayudan a desarrollar un escrito paso a paso, permite desbloquear ideas, emociones o recuerdos que estaban ahí, esperando salir. Era como abrir una puerta literaria interna y dejar fluir.
Las siguientes llamadas grupales se convirtieron en un rincón creativo, pasábamos a los breakout rooms, pequeños grupos donde compartíamos lo que habíamos escrito. No había presión ni juicio, solo escucha atenta y respeto profundo. Esa dinámica fue clave: me hizo sentir que mis palabras tenían eco, que lo que salía de mí podía resonar en otros.
El formato de feedback se convirtió en esa herramienta que no se quedó solo para mis escritos, sino que lo extrapole al ámbito profesional y personal. Lejos del típico “te corrijo esto o aquello”, se trabajaba desde la empatía, señalando lo que emocionaba, lo que dejaba pensando, lo que tenía potencial. Esa forma de leer, asimilar y aplicar las mejoras fue transformadora.
Durante las semanas de cohorte, el proceso creativo se volvió un reto, cada sesión me empujaba a seguir escribiendo, a desarrollar ideas que había postergado, a tomarme en serio el acto de sentarme frente a la pantalla de la laptop en blanco. Y no solo escribir por escribir, sino también compartirlo en t2 (una plataforma que permite la creación de comunidades de escritura basadas en diversos temas). En este punto, seré muy honesta y es importante que sepan que de los 3 artículos estimados a publicar durante el cohorte, solo hice 2.
Publicar mis escritos en t2 fue otro gran descubrimiento. La plataforma tiene una interfaz minimalista que provoca e invita a pasar el tiempo ahí. Pero lo más importante: se siente como un lugar seguro para experimentar, para equivocarse, para crecer. Me encantó del ambiente que se genera ahí, del respeto entre autores, de la forma que implica escribir en ese contexto. Nuestro lugar para publicar es el territorio t/amigos, “Este es nuestro espacio para compartir ideas, inspirarnos mutuamente y mostrar al mundo”. Es el primer territorio creado para la comunidad de escritores en español.
Algo valioso que me llevé del primer cohorte fue que le dije adiós al miedo a publicar. Aprendí a compartir, y a confiar en que el texto también se completa en la lectura del otro.
En enero de este 2025, regresó la Cohorte de Escritores muy Nounish en su 2da edición 🤩 ya aquí no había dudas ni incertidumbre, eso fue una acción en automático, leer el post en X seguido de completar el formulario de registro al instante. Ya sabía lo que se avecinaba teóricamente hablando, sin embargo, la experiencia práctica sería diferente. Spoiler: No me equivoque. Al igual que en la primera edición, el objetivo era claro, escribir y publicar un artículo semanal de al menos 1000 palabras, el tema: Libre.
Durante este cohorte reforce y refresque los conocimientos aprendidos, ya no me quedé en blanco en el momento de pensar en crear una charla TED de 5 min, en las llamadas semanales deje la pena a un lado y en los breakout rooms abrí el mic para hablar con mis compañeros, también me atreví a hablar en la sesión abierta de feedback y más importante, logre mantener la constancia de publicar los 3 artículos. En esta ocasión, surgieron temas muy diversos e interesantes: desde la historia de la visita a una tienda de antigüedades del pueblo, pasando por un análisis sobre la privacidad digital, hasta llegar a desmenuzar el libro Los peligros del totalitarismo. Fue un viaje colectivo donde cada voz traía algo único. Y en ese cruce, nos inspiramos mutuamente.
Al mirar hacia atrás, noto con claridad mi evolución como escritora. No solo en lo técnico, sino en lo emocional. Ahora escribo con más confianza, con más disfrute, con menos perfeccionismo. La mentalidad y estilo cuadrado de escritura (técnico-formal) que quedó en mí a raíz de mi carrera profesional ha tenido un giro de 180°, conservo el interés por lo técnico, sin embargo me gusta traducirlo a lenguaje sencillo, a fin de minimizar la fricción de las demás personas que entran en este ecosistema web3, que al principio se torna muy abrumador.
Todo eso se lo debo enormemente a estas 2 cohortes (2/2), en especial a Anaphant, gracias por llevar la batuta en esta increíble iniciativa de NacionBlackFlag X Nous Amigos DAO, por cada llamada, email con información valiosa, por cada feedback, para mi ha sido fundamental en este proceso. En estos momentos tengo la habilidad de escribir y publicar sin que me tiemble el pulso, realmente el método taptive se ha vuelto mi mejor herramienta, la cual combinada con las ganas, el entusiasmo y la constancia me hacen una escritora muy nounish.
Y si no lo sabes o no te lo han dicho, mi amiga Anaphant tiene esta frase que me encanta y me inspira: “Todos tenemos algo que escribir”.
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