La vida te lleva a subir montañas, para las cuales no estabas preparado.
Desde la cima de algunas de ellas entendí algo esencial: no se trata de poder ni de ser fuerte. Se trata de querer lograrlo, de ser resiliente.
Quien ose a criticar mi recorrido, es porque nunca sintió el viento en las alturas, ni aprendió a respirar mientras subía las mismas montañas.