Siempre me interesó ver cómo las conductas sociales se pueden reflejar no solo a través de la economía real (Economía Comportamental) sino en funcionamiento del propio sistema económico en sí mismo. He llegado al punto me es inevitable no relacionar situaciones del día a día con el funcionamiento del sistema económico. El estudio de la adicción, no fue la excepción.
Una adicción es una condición de extrema complejidad. Las personas con adicciones son capaces de dejarlo todo. Su salud, belleza, relaciones, riqueza e incluso sus vidas. Pero, qué es lo que genera que las adicciones sean tan poderosas?
Como dijo el psiquiatra R. D. Laing: “hay tres cosas a las que el ser humano le teme: a la muerte, a los demás y a su propia mente”. Y de esta forma es que vivimos en la búsqueda de olvido, paz, control o calma aunque sea por unos minutos.
Y así es como muchas veces las personas toman decisiones a su propio detrimento solo para un alivio de muy corta duración. Y es verdad que cuando pensamos en adicciones inicialmente pensamos en drogas, pero bien podría ser con comida, Internet, pornografía, compras, televisión, música, fiestas y, por supuesto, nuestros celulares.
“Es un mundo duro y, a veces, necesitas algo para dejarlo en blanco. Y probablemente no valga la pena el viaje (…) es una forma de huir”. Así ve Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones, su pasada y superada adicción a la heroína. Entonces:
¿Por qué hay muchas personas que prueban drogas o se involucran en conductas potencialmente adictivas pero no se vuelven adictas, mientras que otras personas sí? En otras palabras, ¿por qué algunas personas son más vulnerables que otras a la adicción?
El Dr. Gabor Maté afirma que esto tiene que ver con circuitos neurológicos que no se desarrollan de manera saludable durante un determinado episodio de la vida de alguien, causándole un trauma. Él sostiene que cada persona tiene una forma única de sobrellevar o llenar el vacío que le causó el trauma pero siempre se remonta a lo que no recibimos cuando éramos muy pequeños, con un gran énfasis en etapas iniciales de nuestras vida.
A menudo juzgamos, cuestionamos o criticamos a los adictos por sus comportamientos sin empatizar y preguntarnos qué los llevó a estar en esa posición. Similar al experimento del Parque de Ratas de los años 70, ahora entendemos que el problema no es el comportamiento perjudicial que necesita ser abocado, sino que es la causa de ese comportamiento y la interpretación que le damos a la misma, lo que realmente necesitamos entender.
Si todavía no estás muy convencido del punto que quiero hacer, mira lo que le estamos haciendo a nuestro único hogar, el planeta Tierra, a sus bosques, océanos y atmósfera. En mayor o menor medida todos estamos de acuerdo en que debemos cuidar nuestro planeta… (Cierto?). Y aunque hay una narrativa de los gobiernos y las grandes corporaciones para fomentar "energías verdes" y ser respetuosos con el medio ambiente con sus vistosas etiquetas ESG, la verdadera razón por la que lo hacen es para obtener más y más beneficios económicos, incluso si no es realmente beneficioso para el planeta y promueven una interpretación engañosa. Ahora bien:
¿Cuál es la real adicción que está causando acciones tan destructivas? ¿Cuáles son los incentivos que causaron tal adicción en primer lugar?
Los budistas describen a los fantasmas hambrientos como criaturas con grandes estómagos vacíos e insaciables. Nunca tienen suficiente para llenar el vacío interior. Así como también No-Face de Spirited Away, que está expuesto a pensamientos corruptos, codicia y los rasgos negativos de aquellos a los que se ha tragado, podemos ver que estos fantasmas también existen en nuestra cultura y sociedad.

Los fantasmas hambrientos de nuestra sociedad se benefician del sistema actual y de su funcionamiento. Y cuanto más crecen, más poder quieren obtener.
¿Cómo terminamos acá? ¿Qué se rompió en el sistema que vivimos, el mismo que alguna vez supo servirnos pero que hoy parece agobiarnos cada vez más?
Muchos diríamos casi que instintivamente (entre los que me incluyo) que la causa del problema es el dinero, y que el problema es el dinero. Deteniéndome por un segundo, creo que esto no es del todo cierto.
Tal como argumenta Gabor Maté, es probable que una persona diga instintivamente que el problema es la droga el adicto consume, y muchas veces juzgará a los adictos por consumir drogas. Al mismo tiempo, esa misma persona está comprando la última prenda de moda para sentir la aprobación de sus amigos, incluso sabiendo pero sin siquiera preocuparse que esa prenda fue hecha por niños explotados en el Medio Oriente.
Esto fue por dar un simple ejemplo, pero se puede extrapolar a miles de casos diferentes. No es culparnos a nosotros mismos, sino entender la hipocresía del sistema del que somos parte. Un sistema donde las apariencias, el estatus y el poder son sistemas de creencias introducidos como virus en nuestras mentes, bajo el cual tomamos decisiones a diario sin saber que son creencias totalmente fabricadas, subjetivas e intangibles.
Como dijo Farrah Gray: "El dinero no cambia quién sos; magnifica quién realmente realmente sos".
Así que el dinero no es el verdadero problema, el es solo una herramienta. El problema es que el está bajo el juego de estatus y poder, en una economía que ya no es capitalismo, sino más bien una deformación de los mercados hacia monopolios, oligopolios, oligarquías y plutocracias de unas pocas corporaciones y fondos de inversión que juegan en un modelo de tipo "ganador se lleva todo". Si estas dinámicas persisten, tienden a hacerse más y agravarse con el tiempo, siendo perjudicial en todos los aspectos que se nos puedan ocurran.
Tiendo a estar de acuerdo con la opinión de Jason Lowery cuando habla del problema de las jerarquías de poder abstracto. Las posiciones de poder e influencia que alguna vez sirvieron para la estabilidad y el crecimiento de un sistema, ahora son amenazas para los derechos humanos y los principios de libertad de todos nosotros. Con esto dicho, el panorama pinta bastante oscuro para los años que tenemos por delante.
Entonces... ¿estamos condenados a una hiperinflación de jerarquías de poder abstracto a cuestas de nuestras libertades?
Creo que estamos ante un punto de inflexión en la historia humana. Así como señala Ray Dalio en su libro "Dealing With the Changing World Order", cada gran ciclo en la historia humana pasa por cierto sucesos. Como muestra la imagen, estamos muy cerca del final del ciclo actual.

Muchas costumbres, ideologías y sistemas de creencias obsoletos se están desmoronando, y este es el momento de levantarse y volver a construir.
Tenemos dos opciones: o bien nos sometemos a la adicción al poder de los líderes del sistema actual (y tal vez los líderes del próximo ciclo), o nos nos hacemos escuhar por un nuevo ciclo con los valores, las ideas y el mundo que todos queremos.
Entonces la pregunta que me gustaría hacerte es:
¿Te vas a quedar sentad@ cómodamente viendo cómo te marcan las nuevas reglas del juego, o te vas a levantar a construir el mundo que queremos para todos?
Gracias por haber llegado hasta acá. Escribo para poder conectar conceptos atemporales e ideas que desafíen el status quo y nos unan.
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Salud!! Te veo en la próxima. ✌🏻
