El dinero vale menos cada día: se diluye, y con él su definición. El orden financiero mundial se asfixia bajo su propio peso, y cada ciclo necesita más gasolina para seguir funcionando. Los bancos centrales imprimen, los gobiernos se endeudan, y la factura se reparte silenciosamente entre todos.Hacer algo al respecto no es fácil: el sistema está amañado. Los mercados donde compensar esta erosión son sistemática y deliberadamente opacos para quienes no pertenecen al selecto club. La banca de i...