Cripto en 2022: ¿regreso a 2018?

El 11 de mayo de 2020 sucedió algo importante en el protocolo de Bitcoin. De manera automática se redujo a la mitad la recompensa por cada bloque generado en su Blockchain, pasando de 12,5 a 6,25 bitcoins.

Como quizás ya sepas, a cambio de mantener a la red funcionando los miles de mineros de Bitcoin que hay repartidos por todo el planeta reciben una recompensa en bitcoins. Por protocolo, esta recompensa se divide a la mitad cada 210.000 bloques minados, algo que se produce cada 4 años aproximadamente.

Gracias a este protocolo de minado la emisión de bitcoins se reduce paulatinamente hasta que en el año 2140 se minará el bitcoin número 21 millones. Será entonces cuando la emisión de nuevos bitcoins se detendrá para siempre.

Al proceso de reducción a la mitad de nuevos bitcoins se denomina halving (dividir por la mitad en castellano), y es importante porque al reducirse drásticamente la cantidad de nuevos bitcoins que entran en el mercado se produce una escasez que, según el modelo stock-to-flow, dispara el precio del Bitcoin.

Así, este modelo predice que el precio del Bitcoin se mueve en ciclos de 4 años, siendo el piso un año y medio antes de cada halving y alcanzándose su máximo un año y medio después aproximadamente.

Aunque para el ciclo actual se esperaba un máximo más alto, hasta los 100.000 dólares por Bitcoin, este modelo funcionó hasta ahora. Así, Bitcoin marcó máximos cada 4 años -2013, 2017, 2021- y marcó mínimos en 2015 y 2019, siendo 2014 y 2018 los años malditos para la criptomoneda.

¿Será 2022 un nuevo año maldito para Bitcoin igual que lo fue 2018?

El modelo stock-to-flow por sí mismo no es suficiente para afirmar esto. En los ciclos de las criptomonedas influyen otras variables.

2018 fue un año que estuvo marcado por las subidas en las tasas de interés en Estados Unidos, que pasaron del 1,5% a comienzos de año hasta el 2,5% en diciembre de 2018, su mayor nivel desde principios de 2008.

Las bolsas no digirieron bien esto, y es que unas mayores tasas de interés frenan el consumo y la inversión al encarecerse la financiación. Así, el Nasdaq 100 cerró el año perdiendo el 17% de su valor desde máximos.

¿Cómo le fue a Bitcoin? 2018 fue su año nefasto, con una caída del 70% en lo que se denominó el “criptoinvierno”.

¿Podría ser 2022 un nuevo annus horribilis para Bitcoin como predice el modelo stock-to-flow?

Antes de lanzarte a vender tus tenencias de Bitcoin es importante analizar con la cabeza fría las circunstancias actuales del mercado.

En primer lugar, el modelo stock-to-flow no es infalible. Este modelo falló al predecir el máximo de Bitcoin para la fase alcista del ciclo. Sus partidarios pronosticaron un precio del Bitcoin por encima de los 100.000 dólares, cuando el máximo apenas alcanzó los 69.000 dólares en noviembre.

Aunque en el pasado el modelo stock-to-flow sirvió para explicar los ciclos de auge y caída del Bitcoin, eso no quiere decir que vaya a funcionar para siempre y es que la importancia del Bitcoin dentro del panorama general de los criptoactivos cada vez será más relativa.

Respecto a la subida de tasas de interés, es algo seguro que en mayor o menor medida los intereses subirán en las principales economías del planeta. Es algo que el mercado de bonos ya está incorporando en sus valoraciones, y es que los bancos centrales se están viendo obligados a actuar ante el fuerte incremento de la inflación en la economía global.

Aunque la subida de tasas no aliviará los problemas de suministro a nivel mundial, agravados por la invasión rusa de Ucrania, sí servirá para moderar la demanda al encarecer la financiación tanto de consumidores como de empresas.

Estas subidas de tasas, que el mercado ya descontó, golpearon a las bolsas, principalmente a las acciones tecnológicas, más dependientes de esta financiación barata. Así, el Nasdaq 100, principal índice tecnológico de la bolsa estadounidense, perdió más del 20% de su valor desde los máximos registrados a finales del año pasado.

Esto preocupa a los inversores en criptomonedas, y es que en los últimos meses Bitcoin y el resto de grandes criptomonedas registraron una correlación muy significativa, con las bolsas, principalmente con los valores tecnológicos.

Así, las acciones tecnológicas y Bitcoin se movieron con cierta sincronía, con movimientos más bruscos para esta última debido al carácter más volátil de las criptomonedas.

¿Continuará esta correlación en los próximos meses?

Esta es la gran pregunta que se están formulando los operadores del mercado.

Si la correlación continúa y la Reserva Federal sube las tasas de interés demasiado rápido, podríamos ver caídas tanto en las bolsas como en el mercado de las criptomonedas.

Sin embargo, si como ha sido lo habitual en los últimos años esta correlación es menos evidente Bitcoin podría ser un activo refugio y recuperar su estatus de “oro digital”.

Saldremos de dudas a lo largo de este año que promete emociones fuertes.