Nunca me había puesto a pensar que todas las “primeras veces” en nuestras vidas son al mismo tiempo las últimas veces. Hoy por primera vez estoy escribiendo en este blog lo que me viene a la mente, y al mismo tiempo es la última vez que escribo aquí por primera vez. La siguiente ocasión que me disponga a escribir otra entrada sentada frente a mi computadora, con mi cafecito listo, o un tecito dependiendo de mi estado, y entre aquí a acomodar en letras mis pensamientos, probablemente ya venga con una idea más en forma, tal vez me tarde menos en redactarla… o más por mi exigencia de perfección. No lo sé. Y ese misterio me entusiasma. Hacer esto por primera vez tiene un sabor inocente, despreocupado y suelto que ojalá mantenga en cada entrada que haga de este CriptoBlog. A decir verdad, la primera vez también tiene el tinte de nerviosismo necesario para continuar, el nerviosismo de pensar que un día habré escrito tanto que mi yo del futuro sentirá nostalgia de leerse, nerviosismo de pensar si alguien lo leerá alguna vez pues técnicamente está hecho para eso, para compartirse, pero eso me da un poco de terror pues aquí hay una ‘primera vez’ más: NUNCA HE COMPARTIDO NINGUNO DE MIS TEXTOS. Así que se suma a mi lista de nervios descubrir si esto se convertirá en una compilación de textos de mi vida cotidiana por varios meses, años o más adelante me dedique a publicar otro tipo de cosas, o nunca más vuelva a este sitio y ésta sí se convierta en mi primera y última vez. Y ya para cerrar, hablando de las ‘últimas veces’ esas pueden doler un poco más, ni siquiera me había puesto a pensar en cuántas últimas veces he vivido sin saber que eso serían, de haber sabido me despedía de mi padre hace casi 15 años y le preguntaba un par de cosas más, o disfrutaba más el último ‘no te enojes’ con K y J, le daba muchos besos y te amo’s a Claudito antes de su partida, o pedía doble rebanada de ese pastel que nunca más volví a probar. Tantas cosas que haríamos diferentes si tan sólo tuviéramos la plena consciencia de que es la última vez que lo haremos. La vida está hecha de últimas veces porque nunca volvemos a ser los mismos, pasan cosas, nos movemos, nuestros pensamientos se modifican, los estímulos y las experiencias nos atraviesan y se suman a nuestra constitución, la realidad es que todo el tiempo estamos viviendo un último momento, luego les platico cómo vivo esto en las sesiones con mis pacientes porque cada sesión es también una primer y última sesión si estoy atenta. Pero bueno, aquí dejamos la hoja por hoy, si quedó muy romántico éste texto, no me juzguen, es mi primera vez. ;)
