“Not available to US citizens” es ahora mismo la oración más común en las interfaces de usuarios de las aplicaciones descentralizadas (dApps), incluso de las creadas por los propios US citizens.
EEUU no sólo está impidiendo que sus ciudadanos interactúen libremente y por elección propia con tecnología crypto y redes descentralizadas, sino que está persiguiendo a sus propias empresas y emprendedores, empujándolos a dejar el país. Es un partido sin reglas, en el que paradójicamente te pueden penalizar por lo que quieran y cuando quieran. Nadie en su sano juicio quiere jugar ese partido. Todavía están a tiempo, pero el reloj corre y están perdiendo una oportunidad histórica.
Es lógico que la regulación vaya más lento que la innovación. Lo que no es lógico (o sí) es que la principal entidad regulatoria que ataca todo lo crypto, la SEC, esté liderada por un tipo con gran conocimiento en la materia como Gary Gensler, y que en lugar de crear un marco regulatorio coherente que incentive la innovación, haga exactamente lo opuesto. Gensler, cuando era profesor de MIT en el 2018, creó un curso de más de 30 horas (disponible en YouTube) que se llama Blockchain and Money, donde explica la utilidad y los beneficios de esta tecnología. Yo mismo vi las 24 lecciones del curso cuando comencé a estudiar a fondo las criptomonedas a principios de 2020. ¿Cómo es que alguien pro crypto pasa a ser anti crypto una vez que comienza a ejercer una función pública? La respuesta está relacionada con la propia naturaleza de la regulación y su sistema de incentivos.
El liberalismo deontológico refleja mi actitud hacia la regulación: Regulando me estás quitando libertad, incluyendo la de cometer mis propios errores (aquellos que sólo me perjudican a mi mismo). Mi libertad termina donde comienza la del otro, y mientras no perjudique a nadie, mis acciones no se deberían ver limitadas por burócratas sin skin in the game que escriben regulaciones para proteger sus propios intereses políticos y partidarios, casi siempre alineados con grupos de lobby y grandes corporaciones. ¿Qué incentivo tiene Gary Gensler para crear un marco regulatorio coherente mientras recibe probablemente presiones de la Reserva Federal y de la corporación bancaria? Ninguno. "La regulación nos da la ilusión de que el mundo es más seguro de lo que realmente es", dice Taleb.
Los dos mejores ejemplos del fracaso regulatorio de EEUU son FTX y Coinbase, ambos exchanges de criptomonedas. FTX nunca fue perseguido, básicamente porque Sam Bankman-Fried fue el segundo donante del partido demócrata en la campaña de Biden. Ahora mismo tiene arresto domiciliario porque estafó a todos sus clientes y porque sus padres pagaron 200 millones de dólares de fianza. Mientras tanto Coinbase, que desde su creación en 2012 ha intentando colaborar con las entidades regulatorias en todo momento y que es una compañía pública del NASDAQ, es atacada por los reguladores y se ve obligada a abrir una filial en Bermuda porque en EEUU no puede ofrecer productos derivados a sus clientes. Fracaso total.
El arbitraje regulatorio está en marcha. Otras jurisdicciones ya se pusieron manos a la obra con el fin de captar el capital financiero, talento tecnológico y tejido empresarial yankee en el sector web3. La Unión Europea aprobó hace unas semanas la Ley MiCA (Markets in Crypto Assets) situándose a la vanguardia regulatoria del sector. Hong Kong está otorgando licencias a grandes empresas crypto y ha manifestado públicamente su intención de convertirse en el Crypto Hub asiático. Países de Medio Oriente como Emiratos Árabes y Dubai han sido muy receptivos con el sector desde hace años y siguen comunicando su postura pro crypto. El mejor posicionado es Reino Unido, un centro financiero global desde hace siglos que históricamente ha explotado oportunidades regulatorias en distintos mercados financieros como el de divisas y commodities. Los british saben jugar este partido; en febrero comunicaron oficialmente su intención de ser un Crypto Hub, un mes después su ministro de finanzas ya estaba reunido con Briam Amstrong (CEO de Coinbase), y esta misma semana Coinbase abrió un International Exchange para derivados en Bermuda (Territorio Británico de Ultramar, o en otras palabras, Paraíso Fiscal Británico).
La competencia hará reaccionar a EEUU eventualmente. Se vive mejor del lado optimista de la vida.
God Bless America
Por: aadopii.eth

