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Parashot 13 de abril 2024

Eclesiástico 12-13, Mateo 4-5 y Tehilim 48

Eclesiástico 12

  1. Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor.

  2. Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo.

  3. No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la limosna.

  4. Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.

  5. Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte. Pues un mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres hecho.

  6. Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará venganza.

  7. Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides.

  8. No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad el enemigo.

  9. Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad, hasta el amigo se aleja.

  10. No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad.

  11. Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña.

  12. No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos.

  13. ¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras?

  14. Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados.

  15. Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará.

  16. En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a la fosa. En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto de tu sangre.

  17. Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón.

  18. Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara.

Eclesiástico 13

  1. El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como él.

  2. No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas. ¿Por qué juntar cántaro con caldero? Este le chocará y aquél se romperá.

  3. El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse.

  4. Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará.

  5. Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él.

  6. ¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; buenas palabras te dará y dirá: «¿Qué te hace falta?»

  7. Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para terminar se burlará de ti. Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza ante ti.

  8. Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido.

  9. Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará.

  10. No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, para no pasar inadvertido.

  11. No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas palabras. Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato, te examinará.

  12. Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni cadenas.

  13. Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina.

  14. Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo.

  15. Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre.

  16. ¿Cómo podrá convivir lobo con cordero? Así el pecador con el piadoso.

  17. ¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el indigente?

  18. Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de los ricos.

  19. Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así para el rico es abominación el pobre.

  20. El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos le rechazan.

  21. Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y no se le hace caso.

  22. Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes. Habla el pobre y dicen: «¿Quién es éste?» y si se equivoca, se le echa por tierra.

  23. Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al decir del impío.

  24. El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien como hacia el mal.

  25. Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención de proverbios es penoso ejercicio.

Mateo 4

  1. El Espíritu condujo a Yeshúa al desierto para que fuera tentado por el diablo,

  2. y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.

  3. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: 'Si eres Hijo de Elohim, ordena que estas piedras se conviertan en pan.

  4. Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Elohim.»

  5. Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo,

  6. y le dice: «Si eres Hijo de Elohim, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»

  7. Yeshúa le dijo: «También está escrito: No tentarás al Adon tu Elohim.»

  8. Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria,

  9. y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.»

  10. Dícele entonces Yeshúa: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Adon tu Elohim adorarás, y sólo a él darás culto.»

  11. Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.

  12. Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea.

  13. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí;

  14. para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:

  15. ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!

  16. El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.

  17. Desde entonces comenzó Yeshúa a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.»

  18. Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,

  19. y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.»

  20. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.

  21. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.

  22. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

  23. Recorría Yeshúa toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

  24. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó.

  25. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.

Mateo 5

  1. Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.

  2. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

  3. «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

  4. Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra.

  5. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

  6. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.

  7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

  8. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Elohim.

  9. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Elohim.

  10. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

  11. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

  12. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

  13. «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

  14. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.

  15. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.

  16. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

  17. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

  18. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.

  19. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

  20. «Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

  21. «Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.

  22. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

  23. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

  24. deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

  25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.

  26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

  27. «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.

  28. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

  29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

  30. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

  31. «También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio.

  32. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.

  33. «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Adon tus juramentos.

  34. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo , porque es el trono de Elohim,

  35. ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén , porque es la ciudad del gran rey.

  36. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro.

  37. Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.

  38. «Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.

  39. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra:

  40. al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;

  41. y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.

  42. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

  43. «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.

  44. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,

  45. para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

  46. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?

  47. Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?

  48. Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

Tehilim 48

  1. Cántico. Salmo. De los hijos de Coré.

  2. Grande es Yahweh, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Elohim; su monte santo,

  3. de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte, la ciudad del gran Rey:

  4. Elohim, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.

  5. He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;

  6. apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.

  7. Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,

  8. tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.

  9. Como habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahweh Sebaot, en la ciudad de nuestro Elohim, que Elohim afirmó para siempre.

  10. Tu amor, oh Elohim , evocamos en medio de tu Templo;

  11. ¡como tu nombre, oh Elohim, tu alabanza hasta los confines de la tierra! De justicia está llena tu diestra,

  12. el monte Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios.

  13. Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;

  14. grabad en vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para contar a la edad venidera

  15. que así es Elohim, nuestro Elohim por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce.