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Parashot 13 de julio 202

Eclesiástico 38-39, Marcos 2-3 y Tehilim 61

Eclesiástico 38

  1. Da al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Adon.

  2. Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.

  3. La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.

  4. El Adon puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña.

  5. ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud?

  6. El mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas.

  7. Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace mixturas.

  8. Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la tierra.

  9. Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Adon, que él te curará.

  10. Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.

  11. Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios.

  12. Recurre luego al médico, pues el Adon le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester.

  13. Hay momentos en que en su mano está la solución,

  14. pues ellos también al Adon suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.

  15. El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!

  16. Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre cruelmente, entona la lamentación; según el ceremonial entierra su cadáver y no seas negligente con su sepultura.

  17. Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según su dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después, consuélate de la tristeza.

  18. Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón enerva las fuerzas.

  19. En la adversidad permanece también la tristeza, una vida de miseria va contra el corazón.

  20. No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin.

  21. No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a ti mismo.

  22. «Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: a mí ayer, a ti te toca hoy.»

  23. Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate de él, porque su espíritu ha partido.

  24. La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se libera de negocios se hará sabio.

  25. ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe hablar más que de novillos?

  26. Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras.

  27. De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que graban las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles; ponen todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra.

  28. También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle.

  29. De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número;

  30. con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.

  31. Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su tarea.

  32. Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella.

  33. Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la asamblea. No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio.

  34. No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Eclesiástico 39

  1. No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo. La sabiduría de todos los antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios,

  2. conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas penetra,

  3. busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas insiste.

  4. En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece; viaja por tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y lo malo entre los hombres.

  5. Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Adon su Hacedor; suplica ante el Altísimo, abre su boca en oración y por sus pecados suplica.

  6. Si el gran Adon lo quiere, del espíritu de inteligencia será lleno. El mismo derramará como lluvia las palabras de su sabiduría, y en la oración dará gracias al Adon.

  7. Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos hará meditación.

  8. Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de la alianza del Adon se gloriará.

  9. Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será olvidada. No desaparecerá su recuerdo, su nombre vivirá de generación en generación.

  10. Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio, lo publicará la asamblea.

  11. Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando descanse, él le bastará.

  12. Aún voy a hablar después de meditar, que estoy colmado como la luna llena.

  13. Escuchadme, hijos piadosos, y creced como rosa que brota junto a corrientes de agua.

  14. Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el lirio, exhalad perfume, cantad un cantar, bendecid al Adon por todas sus obras.

  15. Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares de vuestros labios y con cítaras, decid así en acción de gracias:

  16. ¡Qué hermosas son todas las obras del Adon! todas sus órdenes se ejecutan a su hora. No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, que todo se ha de buscar a su tiempo.

  17. A su orden el agua se detiene en una masa, a la palabra de su boca se forman los depósitos de las aguas.

  18. A una orden suya se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda estorbar su salvación.

  19. Las obras de toda carne están delante de él, y nada puede ocultarse a sus ojos.

  20. Su mirada abarca de eternidad a eternidad, y nada hay admirable para él.

  21. No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, pues todo ha sido creado con un fin.

  22. Su bendición se ha desbordado como un río, como un diluvio ha inundado la tierra.

  23. De igual modo las naciones recibirán en herencia su ira, como cuando él cambió las aguas en salinas.

  24. Sus caminos rectos son para los santos, así como para los sin ley son piedras de tropiezo.

  25. Los bienes están desde el principio creados para los buenos, así como los males para los pecadores.

  26. De primera necesidad para la vida del hombre es el agua, el fuego, el hierro y la sal, la flor de harina de trigo, la leche y la miel, el jugo de uva, el aceite y el vestido.

  27. Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en males.

  28. Hay vientos creados para el castigo, en su furor ha endurecido él sus látigos; al tiempo de la consumación su fuerza expanden, y desahogan el furor del que los hizo.

  29. Fuego y granizo, hambre y muerte, para el castigo ha sido creado todo esto.

  30. Y dientes de fieras, escorpiones, víboras y espada vengadora para la perdición del impío.

  31. Todos hallan contento en hacer su mandato, en la tierra están prontos para su menester, y llegada la ocasión no traspasarán su orden.

  32. Por eso desde el principio me reafirmé, medité y he puesto por escrito:

  33. «Las obras del Adon son todas buenas, a su tiempo provee él a toda necesidad.

  34. No hay por qué decir: Esto es peor que aquello, porque todo a su tiempo es aprobado.

  35. Y ahora con todo el corazón y la boca cantad himnos y bendecid el nombre del Adon.»

Marcos 2

  1. Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa.

  2. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra.

  3. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro.

  4. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

  5. Viendo Yeshúa la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»

  6. Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:

  7. «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Elohim sólo?»

  8. Pero, al instante, conociendo Yeshúa en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?

  9. ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?"

  10. Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:

  11. "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»

  12. Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Elohim, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.»

  13. Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba.

  14. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» El se levantó y le siguió.

  15. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Yeshúa y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían.

  16. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?»

  17. Al oír esto Yeshúa, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

  18. Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?»

  19. Yeshúa les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar.

  20. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día.

  21. Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor.

  22. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.

  23. Y sucedió que un sábado, cruzaba Yeshúa por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas.

  24. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?»

  25. El les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre,

  26. cómo entró en la Casa de Elohim, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?»

  27. Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado.

  28. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.»

Marcos 3

  1. Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada.

  2. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle.

  3. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio.»

  4. Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban.

  5. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» El la extendió y quedó restablecida su mano.

  6. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.

  7. Yeshúa se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea,

  8. de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él.

  9. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran.

  10. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle.

  11. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Elohim.»

  12. Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

  13. Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él.

  14. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar

  15. con poder de expulsar los demonios.

  16. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro;

  17. a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno;

  18. a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo

  19. y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.

  20. Vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer.

  21. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: «Está fuera de sí.»

  22. Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios.»

  23. El, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?

  24. Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir.

  25. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir.

  26. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin.

  27. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa.

  28. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean.

  29. Pero el que blasfeme contra el Espiritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno.»

  30. Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo.»

  31. Llegan su madre y sus hermanos, y quedándose fuera, le envían a llamar.

  32. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.»

  33. El les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?»

  34. Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos.

  35. Quien cumpla la voluntad de Elohim, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Tehilim 61

  1. Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David.

  2. ¡Escucha, oh Elohim, mi clamor, atiende a mi plegaria!

  3. Desde el extremo de la tierra hacia ti grito, en el desmayo de mi corazón. A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;

  4. pues tú eres mi refugio, torre fuerte frente al enemigo.

  5. ¡Que sea yo siempre huésped de tu tienda, y me acoja al amparo de tus alas!

  6. Porque tú, oh Elohim, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de los que temen tu nombre.

  7. A los días del rey añade días, sus años, generación tras generación.

  8. ¡Reine por siempre ante la faz de Elohim! ¡El Amor y la Verdad le guarden!

  9. Entonces salmodiaré a tu nombre para siempre, día tras día cumpliré mis votos.