Parashot 18 de junio 2022

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Tobias 12–13, Juan 6–7 y Tehilim 103

Tobías 12

  1. Acabados los días de la boda, llamó Tobit a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo, ya es tiempo de pagar el salario al hombre que te acompañó. Y le añadirás un sobresueldo.»

  2. Respondió Tobías: «Padre, ¿qué salario puedo darle? Aun entregándole la mitad de la hacienda que traje conmigo, no salgo perdiendo.

  3. Me ha guiado incólume, ha cuidado de mi mujer, me ha traído el dinero y te ha curado a ti. ¿Qué salario voy a darle?»

  4. Díjole Tobit: «Hijo, bien merece que tome la mitad de cuanto trajo.»

  5. Le llamó, pues, Tobías y le dijo: «Toma como salario la mitad de todo cuanto trajiste y vete en paz.»

  6. Entonces Rafael llevó aparte a los dos y les dijo: «Bendecid a Elohim y proclamad ante todos los vivientes los bienes que os ha concedido, para bendecir y cantar su Nombre. Manifestad a todos los hombres las acciones de Elohim, dignas de honra, y no seáis remisos en confesarle.

  7. Bueno es mantener oculto el secreto del rey y también es bueno proclamar y publicar las obras gloriosas de Elohim. Practicad el bien y no tropezaréis con el mal.

  8. «Buena es la oración con ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer limosna que atesorar oro.

  9. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida.

  10. Los pecadores e inicuos son enemigos de su propia vida.

  11. «Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Ya os he manifestado que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Elohim.

  12. Cuando tú y Sarra hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos.

  13. Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba.

  14. También ahora me ha enviado Elohim para curarte a ti y a tú nuera Sarra.

  15. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor».

  16. Se turbaron ambos y cayeron sobre sus rostros, llenos de terror.

  17. El les dijo: «No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Elohim por siempre.

  18. Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Elohim. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar.

  19. Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia.

  20. Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Elohim. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido.» Y se elevó.

  21. Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Elohim y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Elohim.

Tobías 13

  1. Y dijo: ¡Bendito sea Elohim, que vive eternamente, y bendito sea su reinado!

  2. Porque él es quien castiga y tiene compasión; el que hace descender hasta el más profundo Hades de la tierra y el que hace subir de la gran Perdición, sin que haya nada que escape de su mano.

  3. Confesadle, hijos de Israel, ante todas las gentes, porque él os dispersó entre ellas

  4. y aquí os ha mostrado su grandeza. Exaltadle ante todos los vivientes, porque él es nuestro Elohim y Señor, nuestro Padre por todos los siglos.

  5. Os ha castigado por vuestras injusticias, mas tiene compasión de todos vosotros y os juntará de nuevo de entre todas las gentes en que os ha dispersado.

  6. Si os volvéis a él de todo corazón y con toda el alma, para obrar en verdad en su presencia, se volverá a vosotros sin esconder su faz. Mirad lo que ha hecho con vosotros y confesadle en alta voz. Bendecid al Señor de justicia y exaltad al Rey de los siglos. Yo le confieso en el país del destiero, y publico su fuerza y su grandeza a gentes pecadoras. ¡Volved, pecadores! Practicad la justica en su presencia. ¡Quién sabe si os amará y os tendrá misericordia!

  7. Yo exalto a mi Elohim y mi alma se alegra en el Rey del Cielo. Su grandeza

  8. sea de todos celebrada y confiésenle todos en Jerusalén.

  9. ¡Jerusalén, ciudad santa! Elohim te castigó por las obras de tus hijos, mas tendrá otra vez piedad de los hijos de los justos.

  10. Confiesa al Señor cumplidamente y alaba al Rey de los siglos para que de nuevo levante en ti, con regocijo, su Tienda, y llene en ti de gozo a todos los cautivos y muestre en ti su amor a todo miserable por todos los siglos de los siglos.

  11. Brillará luz de lámparas por todos los confines de la tierra. Vendrán a ti de lejos pueblos numerosos, y los habitantes del confín del mundo, al Nombre del Señor, tu Elohim, llevando en sus manos los obsequios para el Rey del Cielo. Todas las generaciones darán en ti señales de alegría, y el Nombre del Elegido durará por siempre.

  12. ¡Malditos cuantos digan palabras crueles! ¡Malditos sean cuantos te destruyan! ¡Cuantos derriben tus muros echen tus torres por tierra y pasen a fuego tus moradas! ¡Mas sean benditos por siempre los que te construyan!

  13. Entonces exultarás, te alegrarás por los hijos de los justos, pues serán reunidos todos y bendecirán al Señor de los siglos.

  14. ¡Dichosos los que te amen! ¡Dichosos los que se alegren en tu paz! ¡Dichosos cuantos hombres tuvieron tristeza en todos tus castigos, pues se alegrarán en ti y verán por siempre toda tu alegría!

  15. Bendice, alma mía, al Señor y gran Rey,

  16. que Jerusalén va a ser reconstruida y en la ciudad su Casa para siempre. Seré feliz si alguno quedare de mi raza para ver tu Gloria y confesar al Rey del Cielo. Las puertas de Jerusalén serán rehechas con zafiros y esmeraldas, y de piedras preciosas sus murallas. Las torres de Jerusalén serán alzadas con oro, y con oro puro sus defensas.

  17. Las plazas de Jerusalén serán soladas con rubí y piedra de Ofir; las puertas de Jerusalén entonarán cantos de alegría y todas sus casas cantarán: ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Elohim de Israel! Y los benditos bendecirán el Santo Nombre por todos los siglos de los siglos.

Juan 6

  1. Después de esto, se fue Yeshúa a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades,

  2. y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos.

  3. Subió Yeshúa al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos.

  4. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.

  5. Al levantar Yeshúa los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?»

  6. Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer.

  7. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.»

  8. Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro:

  9. «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?»

  10. Dijo Yeshúa: «Haced que se recueste la gente.» Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5.000.

  11. Tomó entonces Yeshúa los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.

  12. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.»

  13. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

  14. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.»

  15. Dándose cuenta Yeshúa de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

  16. Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar,

  17. y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Yeshúa todavía no había venido donde ellos;

  18. soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse.

  19. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Yeshúa que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.

  20. Pero él les dijo: «Soy yo. No temáis.»

  21. Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

  22. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Yeshúa no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos.

  23. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan.

  24. Cuando la gente vio que Yeshúa no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Yeshúa.

  25. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?»

  26. Yeshúa les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.

  27. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Elohim, ha marcado con su sello.»

  28. Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Elohim?»

  29. Yeshúa les respondió: «La obra de Elohim es que creáis en quien él ha enviado.»

  30. Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas?

  31. Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.»

  32. Yeshúa les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo;

  33. porque el pan de Elohim es el que baja del cielo y da la vida al mundo.»

  34. Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

  35. Les dijo Yeshúa: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

  36. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis.

  37. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera;

  38. porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

  39. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día.

  40. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

  41. Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.»

  42. Y decían: «¿No es éste Yeshúa, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?»

  43. Yeshúa les respondió: «No murmuréis entre vosotros.

  44. «Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día.

  45. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Elohim. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

  46. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Elohim, ése ha visto al Padre.

  47. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.

  48. Yo soy el pan de la vida.

  49. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;

  50. este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.

51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»

52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

53 Yeshúa les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?»

61 Pero sabiendo Yeshúa en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza?

62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?…

63 «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.

64 «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Yeshúa sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.

65 Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.»

66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él.

67 Yeshúa dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»

68 Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna,

69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Elohim.»

70 Yeshúa les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.»

71 Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce.

Juan 7

  1. Después de esto, Yeshúa andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle.

  2. Pero se acercaba la fiesta judía de las tiendas.

  3. Y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces,

  4. pues nadie actúa en secreto cuando quiere ser conocido. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo.»

  5. Es que ni siquiera sus hermanos creían en él.

  6. Entonces les dice Yeshúa: «Todavía no ha llegado mi tiempo, en cambio vuestro tiempo siempre está a mano.

  7. El mundo no puede odiaros; a mí sí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas.

  8. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún no se ha cumplido mi tiempo.»

  9. Dicho esto, se quedó en Galilea.

  10. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

  11. Los judíos, durante la fiesta, andaban buscándole y decían: «¿Dónde está ése?»

  12. Entre la gente había muchos comentarios acerca de él. Unos decían: «Es bueno.» Otros decían: «No, sino que engaña al pueblo.»

  13. Pero nadie hablaba de él abiertamente por miedo a los judíos.

  14. Mediada ya la fiesta, subió Yeshúa al Templo y se puso a enseñar.

  15. Los judíos, asombrados, decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?»

  16. Yeshúa les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.

  17. Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Elohim o hablo yo por mi cuenta.

  18. El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él.

  19. ¿No es Moisés el que os dio la Ley? Y ninguno de vosotros cumple la Ley. ¿Por qué queréis matarme?»

  20. Respondió la gente: «Tienes un demonio. ¿Quién quiere matarte?»

  21. Yeshúa les respondió: «Una sola obra he hecho y todos os maravillas.

  22. Moisés os dio la circuncisión (no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas) y vosotros circuncidáis a uno en sábado.

  23. Si se circuncida a un hombre en sábado, para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os irritáis contra mí porque he curado a un hombre entero en sábado?

  24. No juzguéis según la apariencia. Juzgad con juicio justo.»

  25. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar?

  26. Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Mesías?

  27. Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es.»

  28. Gritó, pues, Yeshúa, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis.

  29. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.»

  30. Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

  31. Y muchos entre la gente creyeron en él y decían: «Cuando venga el Mesías, ¿hará más señales que las que ha hecho éste?»

  32. Se enteraron los fariseos que la gente hacía estos comentarios acerca de él y enviaron guardias para detenerle.

  33. Entonces él dijo: «Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado.

  34. Me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir.»

  35. Se decían entre sí los judíos: «¿A dónde se irá éste que nosotros no le podamos encontrar? ¿Se irá a los que viven dispersos entre los griegos para enseñar a los griegos?

  36. ¿Qué es eso que ha dicho: “Me buscaréis y no me encontraréis”, y “adonde yo esté, vosotros no podéis venir”?»

  37. El último día de la fiesta, el más solemne, Yeshúa puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba

  38. el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva.

  39. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Yeshúa no había sido glorificado.

  40. Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.»

  41. Otros decían: «Este es el Mesías.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Mesías?

  42. ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?»

  43. Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él.

  44. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano.

  45. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?»

  46. Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.»

  47. Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar?

  48. ¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo?

  49. Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.»

  50. Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Yeshúa:

51 «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?»

52 Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.»

53 Y se volvieron cada uno a su casa.

Tehilim 103

  1. De David. Bendice a Yahweh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,

  2. bendice a Yahweh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.

  3. El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,

  4. rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,

  5. satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.

  6. Yahweh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,

  7. manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.

  8. Clemente y compasivo es Yahweh, tardo a la cólera y lleno de amor;

  9. no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;

  10. no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

  11. Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;

  12. tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.

  13. Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahweh para quienes le temen;

  14. que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

  15. ¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;

  16. pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

  17. Mas el amor de Yahweh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,

  18. para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

  19. Yahweh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.

  20. Bendecid a Yahweh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.

  21. Bendecid a Yahweh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

  22. Bendecid a Yahweh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahweh, alma mía!