Parashot 2 de marzo 2024

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Sabiduría 19, Eclesiástico 1, Apocalipsis 14-15 y Tehilim 42

Sabiduría 19

  1. Pero, sobre los impíos, descargó hasta el fin una ira sin misericordia, pues Elohim sabía de antemano lo que iban a tramar:

  2. que, luego de permitir marchar a su pueblo y apremiarle en su partida, mudando de parecer, saldrían a perseguirle.

  3. Ocupados estaban todavía en su duelo y lamentándose junto a las tumbas de sus muertos, cuando concibieron otro proyecto insensato: a los que con ruegos despacharon, dieron en perseguirlos como fugitivos.

  4. Una justa fatalidad los arrastraba a tales extremos y les borraba el recuerdo de los sucesos precedentes; así completarían con un nuevo castigo lo que a sus tormentos faltaba,

  5. así mientras tu pueblo gozaba de un viaje maravilloso, ellos encontrarían una muerte extraña.

  6. Pues para preservar a tus hijos de todo daño, la creación entera, obediente a tus órdenes, se rehízo de nuevo en su propia naturaleza.

  7. Se vio una nube proteger con su sombra el campamento, emerger del agua que la cubría una tierra enjuta, del mar Rojo un camino expedito, una verde llanura del oleaje impetuoso,

  8. por donde, formando un solo pueblo, pasaron los que tu mano protegía mientras contemplaban tan admirables prodigios.

  9. Como caballos se apacentaban, y retozaban como corderos alabándote a ti, Adon que los habías liberado.

  10. Recordaban todavía lo sucedido en su destierro, cómo, en vez de nacer los mosquitos de animales, los produjo la tierra, cómo, en vez de nacer las ranas de seres acuáticos, las vomitó el Río en abundancia.

  11. Más tarde, vieron además un modo nuevo de nacer las aves; cuando, llevados de la gula, pidieron manjares delicados,

  12. para satisfacerles, subieron codornices desde el mar.

  13. Mas sobre los pecadores cayeron los castigos, precedidos, como aviso, de la violencia de los rayos. Con toda justicia sufrían por sus propias maldades, por haber extremado su odio contra el extranjero.

  14. Otros no recibieron a unos desconocidos a su llegada. pero éstos redujeron a esclavitud a huéspedes bienhechores.

  15. Además habrá una visita para ellos porque recibieron hostilmente a los extranjeros...

  16. pero éstos, después de acoger con fiestas a los que ya participaban en los mismos derechos que ellos, los aplastaron con terribles trabajos.

  17. Por eso, también fueron éstos heridos de ceguera, como aquéllos a las puertas del justo, cuando, envueltos en inmensas tinieblas, buscaba cada uno el acceso a su puerta.

  18. Los elementos se adaptaron de una nueva manera entre sí como cambian la naturaleza del ritmo los sonidos en un salterio sin que cambie por eso su tonalidad, cosa que se puede deducir claramente examinando lo sucedido.

  19. Seres terrestres se tornaban acuáticos, y los que nadan pasaban a caminar sobre la tierra.

  20. El fuego aumentaba en el agua su fuerza natural y el agua olvidaba su poder de apagar.

  21. Por el contrario, las llamas no consumían las carnes de los endebles animales que sobre ellas caminaban, ni fundían aquel alimento divino, parecido a la escarcha, tan fácil de derretirse.

  22. En verdad, Adon, que en todo engrandeciste a tu pueblo y le glorificaste, y no te descuidaste en asistirle en todo tiempo y en todo lugar.

Eclesiástico 1

  1. Toda sabiduría viene del Señor, y con él está por siempre.

  2. La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de la eternidad, ¿quién los puede contar?

  3. La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo, ¿quién los alcanzará?

  4. Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad.

  5. La raíz de la sabiduría ¿a quién fue revelada?, sus recursos, ¿quién los conoció?

  6. Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono está sentado.

  7. El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus obras,

  8. en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a los que le aman.

  9. Gloria es y orgullo el temor del Señor, contento y corona de júbilo.

  10. El temor del Señor recrea el corazón, da contento y recocijo y largos días.

  11. Para el que teme al Señor, todo irá bien al fin, en el día de su muerte se le bendecirá.

  12. Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue creada en el seno materno juntamente con los fieles.

  13. Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con su linaje se mantendrá fielmente.

  14. Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella les embriaga de sus frutos.

  15. Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros.

  16. Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y buena salud.

  17. (El la vio y la contó), ciencia y conocimiento inteligente hizo llover, y la gloria de los que la poseen exaltó.

  18. Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus ramas, los largos días.

  19. No puede justificarse la pasión del injusto, que el impulso de su pasión le hace caer.

  20. Hasta su hora aguanta el que es paciente, mas después se le brinda contento. Hasta su hora oculta sus palabras, y entonces muchos labios prolamarán su inteligencia.

  21. En los tesoros de la sabiduría están las máximas de la ciencia, mas abominación para el pecador es la piedad para con Elohim.

  22. Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la dispensará.

  23. Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la fidelidad y mansedumbre.

  24. No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a él con corazón partido.

  25. No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios.

  26. No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el Señor revelaría tus secretos y en medio de la asamblea te echaría por tierra, por no haberte llegado al temor del Señor, porque tu corazón está lleno de fraude.

Apocalipsis 14

  1. Seguí mirando, y había un Cordero, que estaba en pie sobre el monte Sión, y con él 144.000, que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

  2. Y oí un ruido que venía del cielo, como el ruido de grandes aguas o el fragor de un gran trueno; y el ruido que oía era como de citaristas que tocaran sus cítaras.

  3. Cantan un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, fuera de los 144.000 rescatados de la tierra.

  4. Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos siguen al Cordero a dondequiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Elohim y para el Cordero,

  5. y en su boca no se encontró mentira: no tienen tacha.

  6. Luego vi a otro Ángel que volaba por lo alto del cielo y tenía una buena nueva eterna que anunciar a los que están en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.

  7. Decía con fuerte voz: «Temed a Elohim y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su Juicio; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de agua.»

  8. Y un segundo Ángel le siguió diciendo: «Cayó, cayó la Gran Babilonia, la que dio a beber a todas las naciones el vino del furor.»

  9. Un tercer Ángel les siguió, diciendo con fuerte voz: «Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano,

  10. tendrá que beber también del vino del furor de Elohim, que está preparado, puro, en la copa de su cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los santos Ángeles y delante del Cordero.

  11. Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos; no hay reposo, ni de día ni de noche, para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.»

  12. Aquí se requiere la paciencia de los santos, de los que guardan los mandamientos de Elohim y la fe de Yeshúa.

  13. Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»

  14. Y seguí viendo. Había una nube blanca, y sobre la nube sentado uno como Hijo de hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada.

  15. Luego salió del Santuario otro Ángel gritando con fuerte voz al que estaba sentado en la nube: «Mete tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar; la mies de la tierra está madura.»

  16. Y el que estaba sentado en la nube metió su hoz en la tierra y se quedó segada la tierra.

  17. Otro Ángel salió entonces del Santuario que hay en el cielo; tenía también una hoz afilada.

  18. Y salió del altar otro Ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con fuerte voz al que tenía la hoz afilada: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque están en sazón sus uvas.»

  19. El Ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y lo echó todo en el gran lagar del furor de Elohim.

  20. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad y brotó sangre del lagar hasta la altura de los frenos de los caballos en una extensión de 1.600 estadios.

Apocalipsis 15

  1. Luego vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete Ángeles, que llevaban siete plagas, las últimas, porque con ellas se consuma el furor de Elohim.

  2. Y vi también como un mar de cristal mezclado de fuego, y a los que habían triunfado de la Bestia y de su imagen y de la cifra de su nombre, de pie junto al mar de cristal, llevando las cítaras de Elohim.

  3. Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Elohim, y el cántico del Cordero, diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Elohim Todopoderoso; justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de las naciones!

  4. ¿Quién no temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque han quedado de manifiesto tus justos designios».

  5. Después de esto vi que se abría en el cielo el Santuario de la Tienda del Testimonio,

  6. y salieron del Santuario los siete Ángeles que llevaban las siete plagas, vestidos de lino puro, resplandeciente, ceñido el talle con cinturones de oro.

  7. Luego, uno de los cuatro Vivientes entregó a los siete Ángeles siete copas de oro llenas del furor de Elohim, que vive por los siglos de los siglos.

  8. Y el Santuario se llenó del humo de la gloria de Elohim y de su poder, y nadie podía entrar en el Santuario hasta que se consumaran las siete plagas de los siete Ángeles.

Tehilim 42

  1. Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi Elohim.

  2. Tiene mi alma sed de Elohim, del Elohim vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Elohim?

  3. ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Poderoso?

  4. Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda admirable, a la Casa de Elohim, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío festivo.

  5. ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Elyon: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Poderoso!

  6. En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.

  7. Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.

  8. De día mandará Yahweh su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una oración al Elohim de mi vida.

  9. Diré a Elohim mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?

  10. Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Poderoso?

  11. ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Yahweh: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Poderoso!