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¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después te sientas.
Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona.
Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la música.
Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo.
Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un banquete.
Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso.
Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.
Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.
Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas el remolón.
Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras insolentes.
Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
El que teme al Adon acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su favor.
El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
Los que temen al Adon son justificados, hacen brillar sus buenas acciones como luz.
El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se encogen de miedo.
Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
No te confies en camino inexplorado,
y de tus hijos guárdate.
En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los mandamientos.
El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su confianza en el Adon no sufre daño.
Al que teme al Adon ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado.
El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca.
El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de fe como un oráculo.
Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su razonamiento.
Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene del sol?
En la mente del Adon fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y fiestas.
A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
Con su gran sabiduría los diferenció el Adon, e hizo distintos sus caminos.
A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su juicio.
Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida. Así frente al piadoso, el pecador.
Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra.
También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los viñadores.
Por la bendición del Adon me he adelantado, y como viñador he llenado el lagar.
Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la instrucción.
Salió Yeshúa del Templo y, cuando se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo.
Pero él les respondió: «¿Veis todo esto? Yo os aseguro no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida.»
Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo.»
Yeshúa les respondió: «Mirad que no os engañe nadie.
Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Yeshúa", y engañarán a muchos.
Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos.
Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.
«Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.
Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.
Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.
Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
«Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.
«Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),
entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes;
el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa;
y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto.
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio.
Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.
Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;
las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas.
Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.
Mas a media noche se oyó un grito: "¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"
Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan."
Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis."
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"
Pero él respondió: "En verdad os digo que no os conozco."
Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:
a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.
Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.
Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.
En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.
Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz.
¿De veras, dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos de Adán?
No. que de corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.
Torcidos están desde el seno los impíos, extraviados desde el vientre los que dicen mentira;
tienen veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se tapa el oído,
que no oye la voz de los encantadores, del mago experto en el encanto.
¡Oh Elohim, rompe sus dientes en su boca, quiebra, Yahweh, las muelas de los leoncillos.
¡Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa.
como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol!
¡Antes que espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!
Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del impío;
y se dirá: «Sí, hay un fruto para el justo; sí, hay un Elohim que juzga en la tierra.
¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después te sientas.
Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona.
Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la música.
Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo.
Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un banquete.
Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso.
Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.
Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.
Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas el remolón.
Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras insolentes.
Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
El que teme al Adon acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su favor.
El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
Los que temen al Adon son justificados, hacen brillar sus buenas acciones como luz.
El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se encogen de miedo.
Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
No te confies en camino inexplorado,
y de tus hijos guárdate.
En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los mandamientos.
El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su confianza en el Adon no sufre daño.
Al que teme al Adon ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado.
El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca.
El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de fe como un oráculo.
Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su razonamiento.
Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene del sol?
En la mente del Adon fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y fiestas.
A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
Con su gran sabiduría los diferenció el Adon, e hizo distintos sus caminos.
A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su juicio.
Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida. Así frente al piadoso, el pecador.
Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra.
También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los viñadores.
Por la bendición del Adon me he adelantado, y como viñador he llenado el lagar.
Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la instrucción.
Salió Yeshúa del Templo y, cuando se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo.
Pero él les respondió: «¿Veis todo esto? Yo os aseguro no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida.»
Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo.»
Yeshúa les respondió: «Mirad que no os engañe nadie.
Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Yeshúa", y engañarán a muchos.
Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos.
Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.
«Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.
Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.
Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.
Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
«Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.
«Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),
entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes;
el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa;
y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto.
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio.
Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.
Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;
las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas.
Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.
Mas a media noche se oyó un grito: "¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"
Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan."
Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis."
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"
Pero él respondió: "En verdad os digo que no os conozco."
Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:
a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.
Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.
Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.
En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.
Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz.
¿De veras, dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos de Adán?
No. que de corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.
Torcidos están desde el seno los impíos, extraviados desde el vientre los que dicen mentira;
tienen veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se tapa el oído,
que no oye la voz de los encantadores, del mago experto en el encanto.
¡Oh Elohim, rompe sus dientes en su boca, quiebra, Yahweh, las muelas de los leoncillos.
¡Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa.
como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol!
¡Antes que espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!
Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del impío;
y se dirá: «Sí, hay un fruto para el justo; sí, hay un Elohim que juzga en la tierra.
A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya. No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.
Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos de tus hijos.
En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.
Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad.
Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad.
Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de ti mismo.
Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?
¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!
Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado.
Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.
Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.
«Entonces, si alguno os dice: "Mirad, el Yeshúa está aquí o allí , no lo creáis.
Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
¡Mirad que os lo he predicho!
«Así que si os dicen: "Está en el desierto", no salgáis; "Está en los aposentos", no lo creáis.
Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.
Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.
El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas.
Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado;
dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Adon.
Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa.
Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.
«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo?
Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda.
Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: "Mi señor tarda",
y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, 51 le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado."
Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
Llegándose también el de los dos talentos dijo: "Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado."
Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
Llegándose también el que había recibido un talento dijo: "Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo."
Mas su señor le respondió: "Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí;
debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses.
Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos.
Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.
Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;
estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
Entonces los justos le responderán: "Adon, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"
Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
Entonces dirán también éstos: "Adon, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»
A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya. No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.
Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos de tus hijos.
En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.
Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad.
Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad.
Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de ti mismo.
Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?
¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!
Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado.
Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.
Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.
«Entonces, si alguno os dice: "Mirad, el Yeshúa está aquí o allí , no lo creáis.
Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
¡Mirad que os lo he predicho!
«Así que si os dicen: "Está en el desierto", no salgáis; "Está en los aposentos", no lo creáis.
Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.
Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.
El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas.
Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado;
dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Adon.
Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa.
Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.
«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo?
Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda.
Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: "Mi señor tarda",
y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, 51 le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado."
Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
Llegándose también el de los dos talentos dijo: "Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado."
Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
Llegándose también el que había recibido un talento dijo: "Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo."
Mas su señor le respondió: "Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí;
debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses.
Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos.
Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.
Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;
estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."
Entonces los justos le responderán: "Adon, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"
Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."
Entonces dirán también éstos: "Adon, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."
E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»