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Parashot 4 de mayo 2024

Eclesiástico 18-19, Mateo 10-11 y Tehilim 51

Eclesiástico 18

  1. El que vive eternamente lo creó todo por igual,

  2. sólo el Adon será llamado justo.

  3. A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus maravillas?

  4. El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar sus misericordias?

  5. Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas del Adon.

  6. Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda perplejo.

  7. ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal?

  8. El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.

  9. Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad.

  10. Por eso el Adon es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia.

  11. El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.

  12. La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Adon abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño.

  13. Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.

  14. Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes palabras tristes.

  15. ¿No aplaca el rocío el viento ardiente? Así vale más la palabra que el regalo.

  16. ¿No ves que la palabra es más que un buen presente? Pues el hombre dadivoso une los dos.

  17. El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.

  18. Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo.

  19. Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás perdón.

  20. Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento.

  21. Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la muerte para justificarte.

  22. Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al Adon.

  23. Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando Elohim vuelva su rostro.

  24. En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria en días de riqueza.

  25. De la mañana ala tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del Adon.

  26. El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con cuidado.

  27. Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su parabién.

  28. Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios acertados.

  29. No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.

  30. Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos.

  31. No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella.

  32. No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu bolsa.

Eclesiástico 19

  1. Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá.

  2. Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún más temerario.

  3. De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida.

  4. Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se hace daño.

  5. El que se regodea en el mal será condenado,

  6. el que odia la verborrea escapará al mal.

  7. No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.

  8. Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le descubras.

  9. Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te detestaría.

  10. ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás!

  11. Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer que da a luz.

  12. Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio.

  13. Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para que no reincida.

  14. Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho, para que no repita.

  15. Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se dice.

  16. A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua?

  17. Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del Altísimo.

  18. Toda sabiduría es temor del Adon, y en toda sabiduría se practica la ley.

  19. Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los pecadores la prudencia.

  20. Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de sabiduría.

  21. Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia y traspasar la ley.

  22. Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho usa de argucias.

  23. Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de dolo:

  24. tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará la delantera.

  25. Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se dará a hacer el mal.

  26. Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al pensador.

  27. El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.

Mateo 10

  1. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.

  2. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;

  3. Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo;

  4. Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.

  5. A estos doce envió Yeshua, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos;

  6. dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

  7. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.

  8. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.

  9. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas;

  10. ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.

  11. «En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis.

  12. Al entrar en la casa, saludadla.

  13. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros.

  14. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies.

  15. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.

  16. «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.

  17. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas;

  18. y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles.

  19. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento.

  20. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.

  21. «Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán.

  22. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

  23. «Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre.

  24. «No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo.

  25. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

  26. «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse.

  27. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.

  28. «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

  29. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.

  30. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

  31. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.

  32. «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;

  33. pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.

  34. «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.

  35. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;

  36. y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.

  37. «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

  38. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.

  39. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

  40. «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.

  41. «Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.

  42. «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.»

Mateo 11

  1. Y sucedió que, cuando acabó Yeshua de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

  2. Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Yeshua, envió a sus discípulos a decirle:

  3. «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»

  4. Yeshua les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis:

  5. los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;

  6. ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!»

  7. Cuando éstos se marchaban, se puso Yeshua a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?

  8. ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes.

  9. Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.

  10. Este es de quien está escrito: He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino.

  11. «En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.

  12. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

  13. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron.

  14. Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir.

  15. El que tenga oídos, que oiga.

  16. «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:

  17. "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado."

  18. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Demonio tiene."

  19. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores." Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

  20. Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:

  21. «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.

  22. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.

  23. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy.

  24. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.»

  25. En aquel tiempo, tomando Yeshua la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Abba, Adon del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.

  26. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.

  27. Todo me ha sido entregado por mi Abba y nadie conoce bien al Hijo sino el Abba, ni al Abba le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

  28. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.

  29. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

  30. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

Tehilim 51

  1. Del maestro de coro. Salmo. De David.

  2. Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé.

  3. Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,

  4. lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

  5. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;

  6. contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

  7. Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

  8. Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la subiduría.

  9. Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

  10. Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.

  11. Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.

  12. Crea en mí, oh Elohim, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;

  13. no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.

  14. Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;

  15. enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.

  16. Líbrame de la sangre, Elohim, Elohim de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;

  17. abre, Adon, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.

  18. Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

  19. El sacrificio a Elohim es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Elohim, no lo descias.

  20. ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!

  21. Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.