Nunca he sido el mejor para escribir y aquí estoy, queriendo contarte algo...
El tiempo ha pasado. Los rastros de antiguas publicaciones yacen hoy en el valle de las iteraciones y la curiosidad. Es justo esa combinación la que alimenta el fuego de estas nuevas entradas; estas no tienen el mismo vector que me motivó en aquellos textos del 2023. Reitero: el tiempo ha pasado. Regreso para escribirme a mí mismo y poder leerme en un futuro, como si estas fueran las hojas perdidas del diario de mi conciencia.
Esta vez los vectores son otros. Me di cuenta de ello tras platicarle a un amigo con el cual pude ser completamente honesto ante su pregunta: “¿En qué andas? ¿Cómo vas?”
Y empecé a hablarle de mi interés por crear contenido inmerso en canales llamados Web3, por su interrelación con la “identidad y economía digital”. Seguramente no me entendió, pero no me frenó ni con un gesto. Simplemente lanzó un pase filtrado, esa pregunta que siempre funciona como un catch the ball:
— ¿Y eso para qué?
Fue su tono lo que me hizo elegir mejor mis siguientes palabras.
— Bueno, realmente veo un potencial en poder bifurcar mi esencia, mis gustos y, lo más importante: materializar. Materializar diferentes insights de mi personalidad. Busco potenciar mi lado creativo y alinear lo mejor de mi "aburrido" background laboral, pero dándole otro enfoque.
— ¿En qué trabajas? —Una duda genuina que rompió el ritmo de la plática, pero la centró en un campo más espeso.
— Operaciones dentro de la industria automotriz. Gestión de plantillas operativas, lanzamiento de proyectos, indicadores y metodologías para hacer más con menos.
— Ok, ok... oye, todo ese mundo ha estado sangrando recientemente, ¿no?
— Pues ese "recientemente" lleva ya 6 años. Y justo eso fue un catalizador importante para explorar este mundo digital. Déjame contarte lo que realmente me atrapó y enterró una idea que lleva un buen rato germinando en mi cabeza.
En aquellas épocas donde por meses todo se frenó y estábamos en casa —ya fuera porque tu empresa había declarado cuarentena, se había declarado en quiebra o te habían declarado desempleado—, yo estaba, de alguna manera, ayudando por un par de meses a un par de personas con un juego digital.
Me refiero a ayudarles ofreciéndoles una loca manera de "aparecer" algo de dinero. En su momento, "ese algo" para un desempleado con un hijo y una mujer de avanzada edad (también desempleada), era una suma viable y eficiente para respirar.
Eso transformó y resignificó lo que era "el juego".
En su momento estaba muy clavado con temas de cultura organizacional, sobre lo que alguna vez un directivo de operaciones Latam me dijo que era una utopía. Entonces, retomando lo que me atrapó: fue conocer nuevas capas para generar valor, mover, transformar y generar dinero. Todo esto impregnado de una visión propia, de una estructura inmersa en valores y principios que rodeaban no propiamente al juego, sino a la Network que yo había creado.
La inercia, el movimiento y el ritmo demandaron crear un branding para esa red. Y disfruté poder hacer real y materializar la utopía... impregnada de mi esencia y visión.
Lo más increíble, lo que realmente me voló la mente, fue que no estaba construyendo solo. Se creó un mini equipo de seres, de mentes, de conciencias que habían compartido conmigo momentos y risas desde que pateábamos un balón jugando fútbol en la calle.
Era increíble no solo porque estuviera conectando con amigos en otro nivel de pensamiento; me resultaba increíble porque también era demandante el ritmo de gestión, de buscar información, interpretar, entender y ejecutar. Se convirtió en un side quest para todos, ya que todos continuaban ejerciendo su carril de vida: trabajo, familia, compromisos... todo ese modelo que se sostiene creando carriles y limitaciones.
Entonces, ¿con qué te quedas? ¿Te imaginas creando un universo con tu esencia? ¿Cuál es tu esencia? ¿Cuál es tu historia?

[FIN DE LA TRANSMISIÓN - Frecuencias 8888]

