Según la definición mejor rankeada en Google un whitepaper es un contenido de texto que habla sobre un tema de interés común. Lo que busca esta dinámica es plantear un problema y una solución para este mismo dentro de un documento.
Pensándolo de esta manera, suena atractivo tener acceso a whitepapers. Cuantas veces necesite una hoja de ruta que nunca nadie me dió, cuantas veces tuve incertidumbre por un problema que no sabia que se iba a resolver. UFFF, miles, sin lugar a dudas.
Por otro lado también, y de forma bastante sincrónica, encontramos los whitepapers de las divisas digitales o cripto divisas, siendo el famoso documento escrito por Satoshi Nakamoto el documento de mayor renombre en el tema. Yendo más hacia lo concreto, en el documento llamado ‘Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System’, nuestro amigo/a Satoshi explica el funcionamiento y los potenciales beneficios de este esquema, poniendo como ejes la trazabilidad, la seguridad y su respaldo algorítmico.
Hoy yo quiero simplemente hacer un espacio a la reflexión, pensando en que un whitepaper puede tranquilamente ser confeccionado para cualquier situación diaria, trayendo certidumbre a nuestra vida, previsibilidad, eso que tanto buscamos pero que no siempre encontramos.
Quizá, el día de mañana te encuentres haciendo un whitepaper para tu esquema de alimentación, para tu rutina diaria, o para tu nuevo proyecto. Un whitepaper sienta las bases para algo nuevo, para un mundo por descubrir, para una solución que todavía no lograste ver.
Lo que busco plasmar en este primer mirror, es la importancia de empezar algo con una base sólida, con coherencia y respaldo. Ya que como dice la famosa frase:
‘Fallar en planear, es planear fallar’.
