MI ALTA SENSIBILIDAD ES MI SUPERPODER

Treinta y dos años me ha tomado decirme esto con propiedad y honestidad. Acogiéndome. Aceptándome. Valorizándome y perdonándome por todas las veces que no supe que hacer con las emociones que me traspasaron con tanta fuerza, y que luego me cobré y culpé por sentirlas.

Me perdoné por no saber como lidiar con la tristeza, la rabia, los celos, la frustración, el miedo, ni sostener con templanza la alegria y el placer. Por abusarme y herir mis cuerpos como escape y herir a otros por no saber lidiar responsablemente con mis impulsos.

Me perdoné por no saber escuchar y respetar las alertas cuando sobrepasé o sobrepasaron mis limites, por no saber reconocer que era mio y que le pertenecía a otros en los espacios donde habilité mi cuerpo a recibir y ser canal.

Me perdoné también por no saber reconocer, respetar, ni comunicar mis limites. Por cargar con pesos ajenos, pagando con mi inestabilidad y agotamiento, sin saber cómo limpiarme y liberarme de lo que no me pertenecía. Por juzgar fuertemente mis intereses, mi búsqueda y mi caminar, midiéndome con la bara de una sociedad enferma.

Me perdoné por todas las situaciones violentas, confusas e incomodas en las que me puse por priorizar el sentir y la experiencia del otro por sobre mi.

Querida yo, a mi niña y adolecente altamente sensibles, que viven dentro de mi, que guardan las memorias de cada momento donde no entendí y no supe gestionar lo que sucedia con mis cuerpos en el encuentro con otros, que se forzaron a caber en tantas situaciones que no le eran saludables, mas que sacarse de ellas les enseñó muchísimo.

Te libero a ser, te libero a existir, a ser canal de luz en la tierra y explorar todas las formas que broten de ti, a abrir caminos a tus hermanas y hermanos para que tu vida en plenitud autorice a otros a existir en plenitud en esta tierra.

Deseo que tu presencia pura y empática, que tu arte y tus palabras abracen corazones y den esperanza para seguir confiando en la medicina que cada uno trae consigo, que inspires a cada ser que toques a encontrarse con el auténtico tesoro escondido en lo profundo de su vulnerabilidad.

Que te acompañes a sentirte segura y a salvo siendo todo lo que viniste a ser. Sintiendo todo lo que viniste a sentir y explorando todo lo que quieras experimentar en tu territorio, tu cuerpo, tu templo, tu oportunidad de ser divinamente humana.