Años después de morir mi abuelo, tras pasar una tarde entera viendo sus álbumes de fotos, presté especial atención a una imagen en concreto; una en la que aparecía junto a mi padre. Observé algo que no encajaba. La expresión de mi abuelo no era la habitual y tenía la mirada perdida, concentrada en algo que parecía estar fuera de la imagen. Me resultó muy extraño, porque él siempre fue una persona alegre, cercana, muy sociable y pocas veces se mostraba triste o desorientado. Sonreía la mayor p...