
Mi Casa - ¿Cómo te despides del lugar donde fuiste feliz?
Cuando quedó vacía, la casa empezó a envejecer. Y con ella, yo. Apenas tengo un par de horas para un último recorrido, luego vendrán y me ordenarán cerrar. Me alegra que el señor no viviera para ver este día. Siempre pensó que la casa nos sobreviviría a todos. Ahora sus nietos, desde un remoto lugar al otro lado del océano, decidieron destruirla. ¿Será porque nunca la vivieron? Ninguno de ellos nació aquí. Nunca corrieron por entre las columnas de este inmenso salón. En los días de gloria los...

Empieza tu Podcast con cero presupuesto (y un poco de creatividad) Guía para Principiantes.
No gastes un solo centavo. Esto es lo único que necesitarás:Una app de edición de video cualquieraun momento del día tranquiloUn celular cualquieraAlgo de creatividadUn closetLeer esta publicaciónSe espera que para 2024 el número de oyentes de podcasts alcance los 505 millones. Y que además los ingresos por publicidad superen los 2000 millones de dólares. Fuente Ufff, eso es un número elevado. Este formato ha demostrado su eficacia para comunicar ideas y entretener. Llega al oyente de manera ...

Mi Primera Publicación | Quién soy y lo que encontrarás en mi espacio
Me despierto en mi cuarto a oscuras. Una respiración profunda y a la ventana. El cielo transita desde las diferentes tonalidades de azul hasta el violeta. Abro las persianas para permitir que la frialdad de la noche erice mi piel. ¿Estoy vivo? En efecto. Entonces, si vivo... puedo escribir.Hola, mi nombre es Dito Ferrer y soy escritor, psicólogo, y Dj\productor cubano. Este es un espacio donde buscaré encontrarle significado a la realidad mediante las historias que propone. Un proyecto creado...
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Mi Casa - ¿Cómo te despides del lugar donde fuiste feliz?
Cuando quedó vacía, la casa empezó a envejecer. Y con ella, yo. Apenas tengo un par de horas para un último recorrido, luego vendrán y me ordenarán cerrar. Me alegra que el señor no viviera para ver este día. Siempre pensó que la casa nos sobreviviría a todos. Ahora sus nietos, desde un remoto lugar al otro lado del océano, decidieron destruirla. ¿Será porque nunca la vivieron? Ninguno de ellos nació aquí. Nunca corrieron por entre las columnas de este inmenso salón. En los días de gloria los...

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Mi Primera Publicación | Quién soy y lo que encontrarás en mi espacio
Me despierto en mi cuarto a oscuras. Una respiración profunda y a la ventana. El cielo transita desde las diferentes tonalidades de azul hasta el violeta. Abro las persianas para permitir que la frialdad de la noche erice mi piel. ¿Estoy vivo? En efecto. Entonces, si vivo... puedo escribir.Hola, mi nombre es Dito Ferrer y soy escritor, psicólogo, y Dj\productor cubano. Este es un espacio donde buscaré encontrarle significado a la realidad mediante las historias que propone. Un proyecto creado...
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01001101...El robot recibía instrucciones mientras clasificaba la basura.
Un flujo indetenible de código binario lo hacía moverse de aquí para allá. Recoger, dividir, etiquetar, triturar, repetir...
Último ejemplar del modelo A-S.L.A.V.E, descontinuado de la producción por la presencia de un malware que interrumpía a intervalos el grado de eficacia y operatibilidad.
Se movía entre grandes formaciones de desechos. Residuos que, procedentes de diferentes lugares del orbe, habían creado verdaderos accidentes artificiales; montañas, valles, acantilados y lagos radioactivos que, sobre una extensión de cientos de millas, trastocaban la geografía de un ominoso país tercermundista.
El tiempo parecía dilatarse entre ciclos interminables de luz y oscuridad mientras su panel de control procesaba una orden tras otra. Lo hacía solo al 99℅. El 1℅ restante se iba sedimentando en una serie de metadatos que el malware, a su vez, codificaba en palabras carentes de significado: "ausencia", "rebaño", "mar".
La anomalía lo hacía detenerse a ratos, sin motivo aparente, y siempre quedaba de cara al este.
Un ejemplar de mejores prestaciones hubiese sido retirado del servicio automáticamente. Pero, al tratarse de una máquina defectuosa, su conducta era tolerada. No se esperaba mucho de él.
De este modo, cada día y de manera imperceptible, se desviaba en su recorrido unos centímetros más hacia la derecha. Al cabo de algunos años había conseguido desplazarse hasta la periferia de aquella ciudad de chatarra.
El algoritmo en esa zona le llegaba débil, inconexo. Sus sensores detectaron la circulación de aire fresco y la niebla vespertina se condensó en pequeñas gotas sobre su chasis. Una señal de calor le indicó que hacia el horizonte emergía una enorme fuente de energía y luz.
Se detuvo, como le sucedía a veces. Pero esta vez era diferente. A su espalda, los chasquidos de la maquinaria sobre los despojos de la civilización. Por delante, lo desconocido.
Avanzó.
Tras varias millas de suelo árido y siempre guiado por la fuente de energía se detuvo sobre un terreno arenoso. Detectaba ante él grandes cantidades de hidrógeno y oxígeno.
Los metadatos se codificaron en una nueva palabra: "comunidad". No estaba solo.
Otros ejemplares, tan defectuosos como él, se apiñaban frente al mar. En ese momento, por primera vez en su existencia, detectó una información nueva, caótica, total:
Un sentimiento.
Gracias, querido lector, por dedicarle tiempo a esta lectura.
Si te parecen interesantes mis relatos y quieres apoyar mi trabajo, puedes mintear esta publicación.
01001101...El robot recibía instrucciones mientras clasificaba la basura.
Un flujo indetenible de código binario lo hacía moverse de aquí para allá. Recoger, dividir, etiquetar, triturar, repetir...
Último ejemplar del modelo A-S.L.A.V.E, descontinuado de la producción por la presencia de un malware que interrumpía a intervalos el grado de eficacia y operatibilidad.
Se movía entre grandes formaciones de desechos. Residuos que, procedentes de diferentes lugares del orbe, habían creado verdaderos accidentes artificiales; montañas, valles, acantilados y lagos radioactivos que, sobre una extensión de cientos de millas, trastocaban la geografía de un ominoso país tercermundista.
El tiempo parecía dilatarse entre ciclos interminables de luz y oscuridad mientras su panel de control procesaba una orden tras otra. Lo hacía solo al 99℅. El 1℅ restante se iba sedimentando en una serie de metadatos que el malware, a su vez, codificaba en palabras carentes de significado: "ausencia", "rebaño", "mar".
La anomalía lo hacía detenerse a ratos, sin motivo aparente, y siempre quedaba de cara al este.
Un ejemplar de mejores prestaciones hubiese sido retirado del servicio automáticamente. Pero, al tratarse de una máquina defectuosa, su conducta era tolerada. No se esperaba mucho de él.
De este modo, cada día y de manera imperceptible, se desviaba en su recorrido unos centímetros más hacia la derecha. Al cabo de algunos años había conseguido desplazarse hasta la periferia de aquella ciudad de chatarra.
El algoritmo en esa zona le llegaba débil, inconexo. Sus sensores detectaron la circulación de aire fresco y la niebla vespertina se condensó en pequeñas gotas sobre su chasis. Una señal de calor le indicó que hacia el horizonte emergía una enorme fuente de energía y luz.
Se detuvo, como le sucedía a veces. Pero esta vez era diferente. A su espalda, los chasquidos de la maquinaria sobre los despojos de la civilización. Por delante, lo desconocido.
Avanzó.
Tras varias millas de suelo árido y siempre guiado por la fuente de energía se detuvo sobre un terreno arenoso. Detectaba ante él grandes cantidades de hidrógeno y oxígeno.
Los metadatos se codificaron en una nueva palabra: "comunidad". No estaba solo.
Otros ejemplares, tan defectuosos como él, se apiñaban frente al mar. En ese momento, por primera vez en su existencia, detectó una información nueva, caótica, total:
Un sentimiento.
Gracias, querido lector, por dedicarle tiempo a esta lectura.
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