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El día de hoy ha muerto un gran amigo y hermano: Elik Sosa, músico profesional, trombonista y baritonista Venezolano, ha dejado de existir en este plano. Te recordaré amigo.
En su lugar queda un gran vacío para aquellos que tuvimos la dicha de conocerle y compartir notas, ensayos y conciertos con él. Lo que me trae hasta aquí a hacer este primer post en "El Cuaderno" es la idea de que, una gran persona como Elik, algún día pasará al inevitable olvido, cuando todos aquellos quienes tenemos en nosotros el poder de recordarle, hayamos sufrido el mismo e ineludible destino.
Qué será de Elik entonces? Qué será de nosotros?
Un amigo hace unos años me habló de "hacer algo significativo... ganarse un lugar en la Wikipedia." El ser humano desde sus inicios, consciente de su transitoriedad ha buscado en el arte y las letras un refugio ante el infinito umbral de lo desconocido que se abre ante nosotros más allá del tiempo que tenemos para vivir; desde las pinturas rupestres que mostraban a las generaciones venideras el cómo de la vida humana en las cavernas, hasta "artistas" de nuestra era queriendo llamar la atención vistiendo ropa hecha de bistecks.
En ese sentido y por estas razones, la blockchain, la inmutabilidad y la existencia de herramientas tecnológicas como Paragraph que almacenan estos posts en la blockchain (Base es la elegida en este caso) y también la red de almacenamiento descentralizada (e inmutable) de Arwave, hacen que cada una de estas palabras tenga la capacidad de facto de sobrevivir la finita vida de quien las escribe.
La trascendencia está hoy al alcance de nuestras manos a través de la tecnología, y aunque podamos (o no) ser los Beethovens, Picassos, Matisses, Nietzsches y Dostoivskys del mañana, hoy día tenemos en nuestras manos esto, este cuaderno de notas inmutable para que mientras exista la blockchain, exista trazo y evidencia de nuestro pueril y frágil paso por este mundo hermoso, impasible y eterno, con todos nuestros matices, inseguridades, y temores, y con todas nuestras virtudes, hechos y arte.
"El Cuaderno" se convierte entonces en el vestigio de que alguna vez existí, de que alguna vez pensé, de que tuve voz así como tú quien hoy me lees y quien como yo, vas a morir. Vive pues tu vida, y aprovecha este momento que tienes para hacerlo. Has memoria, has conciencia, cierra tus ojos y respira hondo.
"Pienso, por lo tanto existo." y como prueba, este Cuaderno.
El día de hoy ha muerto un gran amigo y hermano: Elik Sosa, músico profesional, trombonista y baritonista Venezolano, ha dejado de existir en este plano. Te recordaré amigo.
En su lugar queda un gran vacío para aquellos que tuvimos la dicha de conocerle y compartir notas, ensayos y conciertos con él. Lo que me trae hasta aquí a hacer este primer post en "El Cuaderno" es la idea de que, una gran persona como Elik, algún día pasará al inevitable olvido, cuando todos aquellos quienes tenemos en nosotros el poder de recordarle, hayamos sufrido el mismo e ineludible destino.
Qué será de Elik entonces? Qué será de nosotros?
Un amigo hace unos años me habló de "hacer algo significativo... ganarse un lugar en la Wikipedia." El ser humano desde sus inicios, consciente de su transitoriedad ha buscado en el arte y las letras un refugio ante el infinito umbral de lo desconocido que se abre ante nosotros más allá del tiempo que tenemos para vivir; desde las pinturas rupestres que mostraban a las generaciones venideras el cómo de la vida humana en las cavernas, hasta "artistas" de nuestra era queriendo llamar la atención vistiendo ropa hecha de bistecks.
En ese sentido y por estas razones, la blockchain, la inmutabilidad y la existencia de herramientas tecnológicas como Paragraph que almacenan estos posts en la blockchain (Base es la elegida en este caso) y también la red de almacenamiento descentralizada (e inmutable) de Arwave, hacen que cada una de estas palabras tenga la capacidad de facto de sobrevivir la finita vida de quien las escribe.
La trascendencia está hoy al alcance de nuestras manos a través de la tecnología, y aunque podamos (o no) ser los Beethovens, Picassos, Matisses, Nietzsches y Dostoivskys del mañana, hoy día tenemos en nuestras manos esto, este cuaderno de notas inmutable para que mientras exista la blockchain, exista trazo y evidencia de nuestro pueril y frágil paso por este mundo hermoso, impasible y eterno, con todos nuestros matices, inseguridades, y temores, y con todas nuestras virtudes, hechos y arte.
"El Cuaderno" se convierte entonces en el vestigio de que alguna vez existí, de que alguna vez pensé, de que tuve voz así como tú quien hoy me lees y quien como yo, vas a morir. Vive pues tu vida, y aprovecha este momento que tienes para hacerlo. Has memoria, has conciencia, cierra tus ojos y respira hondo.
"Pienso, por lo tanto existo." y como prueba, este Cuaderno.
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