Las Cortes de Internet de China: Hacia el Tribunal de Justicia del Futuro
En China, las cortes virtuales utilizan blockchain e inteligencia artificial para resolver disputas legales…Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “Robot Justice: The Rise of China’s Internet Courts” publicado por Bryan Lynn. En China, millones de casos judiciales actualmente son resueltos por “cortes de Internet” que no requieren que los ciudadanos comparezcan en un juzgado físico. Estas “cortes inteligentes” incluyen jueces robot, programados con inteligencia artificial. Si a...
Cómo el Cripto Está Dando Forma a la Revolución Digital
Esta es una versión adaptada y traducida del texto “How Crypto Is Shaping the Digital Revolution” publicado por Mario Laul el 11 de octubre de 2021. En el pasado, definí al “cripto” (un término para denominar al blockchain y toda la innovación vinculada con la Web3) como una parte de la revolución digital que empezó hacia finales de la década de 1960 y comienzos de 1970 con la invención de las redes, los microprocesadores, y otras tecnología digitales que permiten la proliferación de computad...
Contratos Inteligentes, ¿Por Qué Importan?
Los contratos inteligentes son acuerdos escritos en código de computadora y registrados en un blockchain. Van a marcar el futuro de la industria legal…Este artículo es una versión traducida y adaptada del texto The Promise of Smart Contracts de Kate Sills. La película Fargo (1996) trata sobre las promesas. Se plantea si cumpliremos con nuestras promesas, incluso cuando vayan contra nuestro propio interés. Las promesas de la película no estaban respaldadas por el sistema legal. Y por un buen m...
Web3 & Legaltech Entrepreneur. Founder at Kleros and Proof of Humanity. Building the Future of Law.
Las Cortes de Internet de China: Hacia el Tribunal de Justicia del Futuro
En China, las cortes virtuales utilizan blockchain e inteligencia artificial para resolver disputas legales…Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “Robot Justice: The Rise of China’s Internet Courts” publicado por Bryan Lynn. En China, millones de casos judiciales actualmente son resueltos por “cortes de Internet” que no requieren que los ciudadanos comparezcan en un juzgado físico. Estas “cortes inteligentes” incluyen jueces robot, programados con inteligencia artificial. Si a...
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Jeremy Bentham (Londres, 1748-Londres, 1832) no fue un filósofo de gabinete. No le interesaba ser un teórico sino cambiar el mundo. Esto lo llevó a investigar en temas tan diversos como la ética, la economía, las ciencias políticas, el derecho y hasta la administración judicial. Su contribución a tantas y tan variadas disciplinas lo convirtió en uno de los intelectuales más destacados del siglo XIX.
A medida que su carrera avanzaba, el derecho se fue convirtiendo en su obsesión. En una época en que la ley se basaba en la tradición oral, Bentham lanzó una batalla por la codificación (de hecho, hasta se le atribuye haber inventado el término codificación).
En 1811, le escribió al presidente James Madison para ofrecerse a redactar un código legal completo para los jóvenes Estados Unidos. Cuando Madison declinó la propuesta, Bentham hizo la misma oferta a cada uno de los gobernadores. También a los gobiernos de Rusia, Polonia, España, Portugal, Grecia y Guatemala. El objetivo final era compilar todas las leyes del mundo en un único gran libro.
¿De dónde venía esta obsesión por la codificación? Para Bentham, era un asunto básico de justicia. Quería desarticular el sistema perverso creado por lo que llamó Judge & Co. (algo así como la corporación judicial), un sistema faccioso de reglas arbitrarias para defender sus intereses a expensas del público. Gracias a su conocimiento de la ley y su destreza en el uso del lenguaje, jueces y abogados manipulaban el sistema para su propio beneficio.
En este contexto, el resultado de un juicio era tan impredecible que una persona pobre no podía correr el riesgo de buscar justicia en un tribunal. Podía perderlo todo.

“Las mentiras y sinsentidos de los que está plagada la ley forman una niebla tan espesa que un hombre común, e incluso un hombre educado que no sea abogado, no pueden ver a través de ella”. Jeremy Bentham.
Lo que Bentham buscaba, en el fondo, era democratizar la justicia. Llamó a la formación de un Fondo de Justicia Equitativa, financiado con multas a los condenados y fondos públicos, que subsidiara a los ciudadanos de bajos recursos en la presentación de sus casos. También propuso que los procedimientos judiciales se desarrollaran en lenguaje natural, sin términos abtrusos que sólo entendían los miembros de la corporación judicial.
Bentham vivió en una época de consolidación del capitalismo y los estados nacionales. Las leyes y la administración de justicia debían acompañar ese tipo de desarrollo social. A comienzos del siglo XXI, vivimos en otro tipo de transición, esta vez, hacia la sociedad interconectada de Internet. Si la codificación de las leyes fue el combate de la época de Bentham, la nuestra requiere otro tipo de codificación, del código legal al código de computadora.
“Los abogados son las únicas personas en las que el desconocimiento de la ley no es castigado”. Jeremy Bentham.
El Código de la Costa Este de Estados Unidos es el código legal. El Atlántico es la vieja economía de Wall Street y las altas finanzas. En el este, están las mejores universidades de derecho, como Yale y Harvard. El código de la Costa Oeste es el código de computadora. El Pacífico es la nueva economía, de Silicon Valley y Stanford.
Los smart contracts (contratos inteligentes) van a ser la base del nuevo sistema legal de la era de Internet. Creados por Nick Szabo a mediados de la década del ’90, son contratos que se ejecutan solos, cuando se cumple cierta condición establecida en su código informático. Los smart contracts no necesitan escribanos ni abogados. No hay lugar para la ambigüedad ni los malabares interpretativos, en los que, según Bentham, se erige el poder de la corporación judicial.

La imagen muestra un smart contract de compra-venta de un sitio web desarrollado sobre la red Ethereum. Dice que la propiedad del activo SITIO WEB se transferirá desde el agente VENDEDOR hacia el agente COMPRADOR el 1 de abril de 2014, siempre y cuando el agente COMPRADOR transfiera 5000 unidades de la moneda virtual Ether al VENDEDOR.
El contrato se ejecuta automáticamente y no hay lugar para interpretaciones. Hay una condición (transferencia de 5000 Ethers) que dispara un evento (transferencia de la propiedad del sitio web) pactado entre dos agentes (comprador y vendedor). Cumplida la condición, la propiedad del sitio se transfiere irrevocablemente. El comprador recibe las contraseñas y el título de propiedad online. No hay nada que el vendedor pueda hacer para impedirlo.
Si el contrato se hubiese firmado sobre papel, el vendedor podría haberse arrepentido y negarse a la ejecución. Desde ya, el comprador podía recurrir a la justicia para hacer valer su derecho. El resultado era incierto. Con un buen abogado, el vendedor podía obtener un resultado favorable a través de la manipulación del poder judicial.
Los smart contracts prometen quebrar esta injusticia, a través de una ley absolutamente transparente e irreversible en su ejecución. Los smart contracts son el software que desintermedia el poder judicial.
Del Código de la Costa Este al Código de la Costa Oeste, un nuevo sistema legal para un nuevo orden económico, político y tecnológico. El sueño de Bentham de un mundo sin abogados.

Jeremy Bentham (Londres, 1748-Londres, 1832) no fue un filósofo de gabinete. No le interesaba ser un teórico sino cambiar el mundo. Esto lo llevó a investigar en temas tan diversos como la ética, la economía, las ciencias políticas, el derecho y hasta la administración judicial. Su contribución a tantas y tan variadas disciplinas lo convirtió en uno de los intelectuales más destacados del siglo XIX.
A medida que su carrera avanzaba, el derecho se fue convirtiendo en su obsesión. En una época en que la ley se basaba en la tradición oral, Bentham lanzó una batalla por la codificación (de hecho, hasta se le atribuye haber inventado el término codificación).
En 1811, le escribió al presidente James Madison para ofrecerse a redactar un código legal completo para los jóvenes Estados Unidos. Cuando Madison declinó la propuesta, Bentham hizo la misma oferta a cada uno de los gobernadores. También a los gobiernos de Rusia, Polonia, España, Portugal, Grecia y Guatemala. El objetivo final era compilar todas las leyes del mundo en un único gran libro.
¿De dónde venía esta obsesión por la codificación? Para Bentham, era un asunto básico de justicia. Quería desarticular el sistema perverso creado por lo que llamó Judge & Co. (algo así como la corporación judicial), un sistema faccioso de reglas arbitrarias para defender sus intereses a expensas del público. Gracias a su conocimiento de la ley y su destreza en el uso del lenguaje, jueces y abogados manipulaban el sistema para su propio beneficio.
En este contexto, el resultado de un juicio era tan impredecible que una persona pobre no podía correr el riesgo de buscar justicia en un tribunal. Podía perderlo todo.

“Las mentiras y sinsentidos de los que está plagada la ley forman una niebla tan espesa que un hombre común, e incluso un hombre educado que no sea abogado, no pueden ver a través de ella”. Jeremy Bentham.
Lo que Bentham buscaba, en el fondo, era democratizar la justicia. Llamó a la formación de un Fondo de Justicia Equitativa, financiado con multas a los condenados y fondos públicos, que subsidiara a los ciudadanos de bajos recursos en la presentación de sus casos. También propuso que los procedimientos judiciales se desarrollaran en lenguaje natural, sin términos abtrusos que sólo entendían los miembros de la corporación judicial.
Bentham vivió en una época de consolidación del capitalismo y los estados nacionales. Las leyes y la administración de justicia debían acompañar ese tipo de desarrollo social. A comienzos del siglo XXI, vivimos en otro tipo de transición, esta vez, hacia la sociedad interconectada de Internet. Si la codificación de las leyes fue el combate de la época de Bentham, la nuestra requiere otro tipo de codificación, del código legal al código de computadora.
“Los abogados son las únicas personas en las que el desconocimiento de la ley no es castigado”. Jeremy Bentham.
El Código de la Costa Este de Estados Unidos es el código legal. El Atlántico es la vieja economía de Wall Street y las altas finanzas. En el este, están las mejores universidades de derecho, como Yale y Harvard. El código de la Costa Oeste es el código de computadora. El Pacífico es la nueva economía, de Silicon Valley y Stanford.
Los smart contracts (contratos inteligentes) van a ser la base del nuevo sistema legal de la era de Internet. Creados por Nick Szabo a mediados de la década del ’90, son contratos que se ejecutan solos, cuando se cumple cierta condición establecida en su código informático. Los smart contracts no necesitan escribanos ni abogados. No hay lugar para la ambigüedad ni los malabares interpretativos, en los que, según Bentham, se erige el poder de la corporación judicial.

La imagen muestra un smart contract de compra-venta de un sitio web desarrollado sobre la red Ethereum. Dice que la propiedad del activo SITIO WEB se transferirá desde el agente VENDEDOR hacia el agente COMPRADOR el 1 de abril de 2014, siempre y cuando el agente COMPRADOR transfiera 5000 unidades de la moneda virtual Ether al VENDEDOR.
El contrato se ejecuta automáticamente y no hay lugar para interpretaciones. Hay una condición (transferencia de 5000 Ethers) que dispara un evento (transferencia de la propiedad del sitio web) pactado entre dos agentes (comprador y vendedor). Cumplida la condición, la propiedad del sitio se transfiere irrevocablemente. El comprador recibe las contraseñas y el título de propiedad online. No hay nada que el vendedor pueda hacer para impedirlo.
Si el contrato se hubiese firmado sobre papel, el vendedor podría haberse arrepentido y negarse a la ejecución. Desde ya, el comprador podía recurrir a la justicia para hacer valer su derecho. El resultado era incierto. Con un buen abogado, el vendedor podía obtener un resultado favorable a través de la manipulación del poder judicial.
Los smart contracts prometen quebrar esta injusticia, a través de una ley absolutamente transparente e irreversible en su ejecución. Los smart contracts son el software que desintermedia el poder judicial.
Del Código de la Costa Este al Código de la Costa Oeste, un nuevo sistema legal para un nuevo orden económico, político y tecnológico. El sueño de Bentham de un mundo sin abogados.
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