Web3 & Legaltech Entrepreneur. Founder at Kleros and Proof of Humanity. Building the Future of Law.
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Esta es una versión traducida del texto “Thesis: Open Standards, Market Cycles and Investment Returns” publicado el 13 de febrero de 2018 por Chris Burniske y Joel Monegro como tesis de inversión del fondo cripto PlaceholderVC.

Las tecnologías de la información evolucionan a lo largo de ciclos de varias décadas de expansión, consolidación y descentralización.
Primero, se introduce una nueva plataforma que reduce los costos de producción de la tecnología a medida que se vuelve un estándar compartido. A medida que bajan los costos de producción, nuevas firmas llegan al mercado. Utilizan el nuevo estándar abierto para competir con los líderes establecidos. Así, empujan hacia abajo los precios y márgenes, y descentralizan los poderes establecidos en el mercado.
La caída en el precio atrae a nuevos usuarios, lo que aumenta el tamaño total del mercado y crea nuevas oportunidades para aplicaciones de consumo masivo.
Los emprendedores se mueven allí donde pueden servir a estos nuevos mercados donde los costos son bajos, la competencia es escasa y el potencial de crecimiento es elevado. Estos nuevos emprendedores introducen nuevos modelos de negocio.
Los que tienen éxito y logran crear plataformas “construidas encima” de los estándares abiertos, luego tienden a consolidarse como líderes en la industria. Se apalancan en su escala (en activos y en distribución) para integrarse verticalmente y expandirse horizontalmente a expensas de las empresas más pequeñas.
Competir en este nuevo ambiente se vuelve costoso. Las startups luchan por crear valor a la sombra de los líderes, lo que comprime los márgenes. Así se genera una demanda por una alternativa de bajo costo y código abierto a las plataformas líderes existentes.
Y luego el ciclo se repite: emerge un nuevo estándar, el mercado se descentraliza a medida que las nuevas firmas se apalancan sobre sus recortes de costos para competir con las viejas, etc.
Hemos visto este mismo patrón repetirse una y otra vez a lo largo de los diferentes ciclos de la tecnología de la información.
En los 1950s, el transistor redujo los costos de producción de la electrónica al remplazar los costosos tubos de vacío por switches más pequeños, baratos y confiables. Esto dio origen a la industria de la computación moderna que eventualmente quedaría consolidada alrededor de IBM.
En los 1970s, el microprocesador redujo los costos de producción de las computadoras. Los grandes equipos personalizados fueron reemplazados por un pequeño procesador de uso genérico sencillo de producir en masa.
Apalancadas sobre la nueva tecnología del microprocesador, nuevas firmas llegaron al mercado para disputar el liderazgo a IBM. Este movimiento nos trajo la minicomputadora, las PC, las laptops y los teléfonos móviles. A medida que la capa de hardware se descentralizaba y se volvía más competitiva (comprimiendo los márgenes y los precios) la creación de valor se movía a la capa de software.
Computadoras baratas atrajeron nuevos usuarios. Y esto creó demanda por software y, en particular, por un sistema operativo compartido. Microsoft aprovechó esa oportunidad: creó un sistema operativo propietario y aseguró una ventaja en la distribución a través de acuerdos de exclusividad con fabricantes.
Luego se apalancó sobre esa posición para consolidar la industria constituyendo más funcionalidad en Windows. Hacia fines de los 1990s, habíamos pasado de cientos de empresas de PC a esencialmente una.
La consolidación en torno a Microsoft fue desafiada por la combinación entre Linux y la Web (basada en el estándar HTTP), ambos surgidos hacia 1991. El negocio de Microsoft se basaba en software propietario y una costosa red de distribución minorista. Linux proveía un sistema operativo gratis y de código abierto, y la Web traía una red de distribución prácticamente gratuita (el software son solo datos, después de todo).
Como en las oleadas anteriores, llegaron nuevas firmas al mercado, apalancadas sobre el nuevo estándar para competir con Microsoft por precio (ej., Red Hat). Así que la creación de valor se movió desde el software hacia las redes online.
Con el boom de las puntocom, la explosión de la burbuja y el nuevo boom que le siguió llegaron algunas de las empresas más importantes de la actualidad: Google, Amazon, Facebook, eBay, Twitter, PayPal y Netflix, por nombrar algunas.
Sin la posibilidad de apalancarse sobre software propietario, las empresas daban software gratis a cambio de redes de usuarios de las que la empresa pudiese extraer ciertos datos valiosos que pudiesen ser monetizados de alguna forma.
Ahora, el mercado se está consolidando alrededor de Google, Apple, Facebook y Amazon a una velocidad asombrosa. Para las pequeñas empresas, se vuelve cada vez más difícil competir con los gigantes. Incluso empresas grandes y ya consolidadas como Snapchat y Spotify enfrentan estas dificultades.
Por ejemplo, le llevó 7 años a Snapchat construir una base de 150 millones de usuarios para fotos e historias que desaparecían. Pero le llevó a Facebook menos de un año superar este número de usuarios con sus Instagram Stories, lo que limitó la capacidad de Snap de construir un negocio sólido de publicidad. Y Snap es una empresa establecida con grandes recursos: los jugadores más pequeños no están tan bien preparados para superar la amenaza.
Encontrar grandes retornos en el futuro de la web va a ser difícil. La enorme escala de distribución de los líderes es demasiado grande como para que pueda ser superada sin un cambio radical en la estructura de mercado y en los modelos de negocio.
La manera de jugar en un mercado en consolidación es invertir fuertemente en los líderes que se están consolidando (que probablemente seguirán creciendo con fuerza durante un largo tiempo) e invertir progresivamente en las plataformas emergentes que crecerán hasta commoditizar el modelo de negocio de los líderes y crear una nueva ola de innovación.
Estamos enfocados en lo segundo.
El modelo de negocio de la web se reduce a una cosa: obtener grandes volúmenes de datos y monetizarlos cobrando directamente a los usuarios, colocando anuncios o cobrando alguna tarifa por transacción. Todos estos negocios dependen de que los datos sean cerrados y propietarios.
No funcionan si la empresa no controla tanto la base de datos como la interfaz de usuario. Pero esto viene con un alto costo social: al restringir nuestra habilidad de acceder a información para obtener beneficios, los líderes de la web limitan nuestra posibilidad de acceder al enorme potencial de los datos realmente abiertos.
Siguiendo la historia de las tecnologías de la información y la tendencia hacia el open source, es claro que democratizar la información es el siguiente paso natural, y por lo tanto la próxima gran oportunidad de innovación.
Las criptorredes son redes descentralizadas de información coordinadas por un token (o criptoactivo) programable, digital y escaso, donde la oferta está programada y ejecutada por un blockchain o una red de consenso similar.
Las criptorredes son diferentes respecto de las plataformas web centralizadas porque el servicio es producido por una red de pares independientes que colaboran en proveer cierta utilidad a cambio de esos tokens. Por otro lado, para consumir el servicio, los usuarios deben mantener y gastar los tokens.
Esos tokens son libremente intercambiables en exchanges de todo el mundo, por lo que tienen un valor de mercado. El precio de un token sube a medida que crece su uso.
Un primer punto a notar es que la totalidad del stack tecnológico es open source: el hardware, el software, la red y ahora los datos. Para que un conjunto de nodos independientes y anónimos puedan colaborar de manera efectiva en proveer un servicio consistente, deben necesariamente compartir los datos entre sí.
Para crear un servicio descentralizado a gran escala, el protocolo debe permitir a cualquiera que descargue el software convertirse en un nodo y obtener una copia de la base de datos. Así se vuelve imposible para un único agente monopolizar el registro, lo que resulta en una ruptura de los monopolios de datos.
Esta innovación es como los transistores, los microprocesadores, Linux y la web en el sentido que reduce los costos de producción de tecnología usando alternativas de código abierto. En este caso, el cripto derrumba el costo de construir y escalar redes de información al reemplazar la coordinación centralizada por incentivos económicos universales.
Los core developers construyen y mantienen el software open source que facilita el servicio, mientras que los incentivos criptoeconómicos, si están correctamente estructurados, incentivan a terceras partes independientes a desplegar y escalar la infraestructura.
Este esquema también atrae un ejército de usuarios, desarrolladores y emprendedores con la motivación de hacer crecer la red promoviéndola entre sus amigos, contribuyendo con código y lanzando compañías que utilizan el protocolo subyacente: todos tienen interés en la red y van a colaborar de manera directa e indirecta para que sea un éxito.
Este modelo de negocio ofrece la posibilidad de alcanzar niveles de escala sin precedentes de escala a un costo de capital cercano a cero para los innovadores.
Los modelos tradicionales de sociedades por acciones son altamente ineficientes para contabilizar y distribuir el valor creado por las redes online. El valor de una acción está en función de las ganancias. El precio de la acción de Twitter solo refleja la capacidad de Twitter de monetizar los datos — y no el valor actual del servicio.
Los tokens resuelven esta ineficiencia derivando el valor financiero directamente de la demanda de los usuarios en lugar de “cobrar impuestos” extrayendo beneficios.
La mayor parte de los casos de uso actuales involucran compensar trabajo hecho por máquinas (procesamiento de transacciones, almacenamiento de archivos, etc.) con tokens: los bloques con los que serán construidas las aplicaciones descentralizadas.
Pero la mayor oportunidad para el largo plazo es en redes donde los tokens son ganados por los mismos usuarios finales. Por ejemplo, Steem es una red social similar a Reddit donde los usuarios ganan tokens (que valen dinero real) a medida que agregan contenido valioso al blockchain de Steem.
Ahora, miles de usuarios de todo el mundo obtienen una parte del valor financiero que ayudan a crear mientras interactúan online. El cripto provee un nuevo mecanismo para organizar la actividad humana de manera global usando incentivos financieros programables.
Es una oportunidad para diseñar redes de información que puedan lograr niveles de escala sin precedentes descentralizando la infraestructura, poniendo los datos open source y distribuyendo el valor de manera más amplia.
Lo que hemos descubierto es el modelo de negocio nativo de las redes.
En Placeholder, financiamos el desarrollo de redes descentralizadas de información coordinadas por un criptoactivo escaso y nativo al protocolo. Nuestra tesis es que la descentralización y la estandarización de la capa de datos está reduciendo los costos de producción de las redes de información, eliminando los monopolios de datos y creando una nueva ola de innovación.
Las criptorredes logran esto reemplazando la coordinación centralizada (e.g. PayPal) por incentivos financieros universales (e.g. Bitcoin). Estas redes introducen una nueva clase de activo digital nativo que mueve la captura de valor desde las acciones en empresas a tokens en redes descentralizadas.
Invertimos en una etapa temprana y construimos posiciones a lo largo del tiempo. Nuestra estructura de capital nos permite realizar inversiones de largo plazo. Creemos que invertir lentamente y con convicción en torno a nuestra tesis es la mejor forma de aprovechar las oportunidades que alcanzarán escala global y entregarán el máximo valor a los tenedores de tokens.
Entender las variables que afectan a la oferta y la demanda es clave para desarrollar una estrategia de inversión de largo plazo. La mayor parte del crecimiento que el mercado está experimentando actualmente es dirigida por el lado de la oferta del mercado.
El éxito financiero del Bitcoin y Ethereum, en un contexto de rendimientos decrecientes de la web, está alejando a emprendedores e inversores de la Internet de consumo y atrayéndolos hacia el mundo cripto.
Por supuesto, no es sencillo diseñar, desplegar y escalar una criptorred. Pero es mucho más barato que tratar de competir con Google, Apple, Facebook o Amazon (GAFA), y los retornos potenciales son astronómicos.
La demanda para este tipo de servicio online viene de una variedad de fuentes. Desde una perspectiva general, esto ocurre en medio de niveles récord de desconfianza en las instituciones tradicionales (gobiernos, bancos, corporaciones) combinado con una creciente ansiedad socioeconómica, causada en parte por una profunda desigualdad de riqueza sin solución a la vista.
La desconfianza en las instituciones se está extendiendo a las empresas de GAFA. Confiamos en las redes, pero no en quienes las operan: sus modelos de negocio son simplemente incompatibles con las necesidades de largo plazo de los usuarios.
Las criptorredes alivian ambos problemas al descentralizar las estructuras de poder y distribuir la mayor parte del valor a los usuarios de tal manera que los incentivos quedan mejor alineados.
Usando el trabajo de Carlota Pérez en Technological Revolutions and Financial Capital (2002) como marco de análisis, creemos que la industria cripto está avanzando desde la fase de irrupción hacia la fase de manía.
Durante la manía, los precios de los activos se disparan a medida que el capital financiero (valor especulativo) corre hacia el mercado más rápido que el capital de producción (valor de utilidad). Esto genera una burbuja y una posterior explosión inevitable.
Durante este período, las nuevas tecnologías se establecen como el nuevo estándar y emergen muchas de las aplicaciones que van a definir la industria. Se trata de una excelente oportunidad para inversores con convicción de largo plazo para capturar algunos de los retornos más elevados del ciclo.

El timing exacto es imposible de predecir. Sabemos, sin embargo, que aún estamos lejos de la explosión: la burbuja puntocom llegó a su pico en alrededor de 3 o 4 billones para luego caer a 1,2 billones en el 2000. Mientras tanto, la totalidad del espacio cripto está en unos 150 mil millones.
Es probable que esta manía sea mucho más grande que la de la web, debido a la naturaleza global de estos activos y a una base de potenciales inversores mucho más grande.
Nuestro objetivo es capturar algunos de los retornos ofrecidos por la manía mientras construimos un portafolios que persistirá a lo largo de un mercado altamente volátil. La manera más efectiva de gestionar este riesgo es desarrollar la tesis de inversión correcta, en el momento adecuado y con la estructura correcta del fondo.
En el ambiente actual, es más probable que encontremos una utilidad real en servicios de tipo “picos y palas” que sirven para una amplia variedad de casos de uso.
Infraestructura clave para desarrolladores como almacenamiento de archivos, delivery de contenidos, poder de cómputo (criptocommodities, por llamarlos de alguna forma) son especialmente importantes pero no están lo suficientemente desarrollados. También hay oportunidades en áreas vinculadas con identidad, governance, comunicaciones y servicios financieros.
Hasta la cima, nos espera un camino con obstáculos y varias correcciones.
Es importante entender que las criptorredes no mueren como los negocios. Una furiosa especulación permitió a compañías de la era puntocom levantar capital a valoraciones insostenibles y construir organizaciones con grandes estructuras de costos sostenidas por el capital de inversores y no por ingresos genuinos.
Muchas de estas empresas acabaron en quiebra cuando explotó la burbuja y ya no pudieron levantar más capital.
Las criptorredes no tienen este problema. Una corrección significativa puede eliminar una gran parte de la oferta de una red (como ocurrió con muchos mineros tras la caída de 85% del valor de la moneda en 2013 y 2014), pero mientras al menos un nodo siga funcionando, el protocolo vivirá.
Esto señala la importancia de elegir adecuadamente sistemas con los modelos criptoeconómicos correctos cuando invertimos con un largo horizonte de tiempo. Esos son los que prosperarán a través de la manía, los que persistirán más allá del crash y escalarán en la fase de despliegue del cripto.
Nuestro criterio de selección comienza con nuestra tesis de inversión. Nos enfocamos en:
- Redes de información descentralizada,
- Coordinadas por un token escaso,
- Cuyo valor se aprecia en valor a medida que crece la demanda por el servicio.
Creemos que estos tipos de redes van a generar los mayores rendimientos. Nuestro fondo no invierte en empresas por acciones con modelos de negocios tradicionales, servicios centralizados que utilicen un token únicamente como mecanismo para recaudar fondos o realizar pagos, blockchains privadas, u otras implementaciones que no definiríamos como “abiertas”.
Las relaciones que construimos con los equipos son nuestro gran activo. Elegimos inversiones donde podamos ser socios del equipo de desarrollo y en las que podamos trabajar en convertirnos en miembros prominentes de la comunidad.
Este enfoque centrado en los fundadores a la hora de invertir tiene tres ventajas:
- Evoluciona desde nuestra tesis de inversión de que el mercado se desarrolla a través de input en tiempo real de los emprendedores,
- Construye nuestra reputación en la industria como la de inversores que agregan valor, lo que nos permite acceder a un mayor número de oportunidades,
- Nos informa cómo podemos construir (o desmantelar) posiciones individuales a lo largo del tiempo.
Nuestra ventaja de largo plazo viene del apoyo directo que damos a emprendedores y sus comunidades en cuanto a diseño del protocolo, criptoeconomía, estrategia y governance.
Una fuerte tecnología es importante en la capa de infraestructura, donde nuevos algoritmos de consenso están siendo desarrollados. Como estos son sistemas open source, es importante que el equipo que los construye se extienda más allá de los core developers y llegue hasta una comunidad más amplia de desarrolladores.
En el largo plazo, la tecnología no es el principal driver de la defensibilidad y el valor de estas redes. Como todo el software es de código abierto, no existe una defensibilidad de largo plazo en el código o en los datos. Hemos visto equipos con sólidas tecnologías llegar primeros al mercado… solo para que un clon se los arrebate.
Cuando esto ocurre, en general es el resultado de un mal governance por parte de los core developers, que el mercado siempre encuentra una forma de castigar. Los usuarios abandonan las plataformas mal gobernadas, lo que pone presión sobre el equipo para que tenga en cuenta los intereses de la comunidad.
Dada la naturaleza open source de las criptorredes, es posible hacer un fork (o copia) de un servicio completo, incluyendo sus datos, y lanzar un competidor. Si los promotores del fork son capaces de reclutar a partes de la comunidad y hacer crecer su red de manera independiente, la implementación original podría empezar a perder cuota de mercado.
Por eso, es crítico elegir fundadores con fuerte liderazgo y habilidades para manejar la comunidad. El equipo ideal para llevar adelante una criptorred es diferente del equipo de un negocio tradicional: el estilo abierto, transparente, inclusivo y colaborativo triunfa sobre el management tradicional basado en la jerarquía.
Involucrar a la comunidad en el desarrollo del protocolo y la toma de decisiones, y empoderarla a través de la implementación de un buen governance son elementos críticos para construir comunidades comprometidas que sostendrán un token en el largo plazo.
El conocimiento de la industria y la capacidad de ejecutar siguen siendo importantes, pero también lo es elegir equipos dirigidos por fundadores cuyo compromiso con la descentralización sea mayor que su deseo de ganar dinero.
El mercado actual está lleno de oportunistas que buscan ganancias rápidas. Pero los fundadores motivados principalmente por las ganancias se concentrarán en la apreciación de corto plazo en lugar de crear valor de largo plazo para la red.
Aprendemos mucho sobre un equipo explorando sus tesis, su historial dentro de la industria y su conocimiento de la historia del cripto. Los oportunistas podrían convencer a los que buscan dinero rápido, pero no pueden formar y liderar comunidades.
Lo siguiente a evaluar es la criptoeconomía, las reglas y políticas que regulan el comportamiento del token del protocolo: cómo es creado, distribuido y obtenido.
Por ejemplo, el modelo criptoeconómico del Bitcoin sostiene que:
- Habrá un máximo de 21 millones de bitcoin,
- Que serán creados a lo largo del tiempo a una tasa definida y otorgado a los mineros como recompensas de bloque.
- Las comisiones de transacción serán determinadas por la competencia de mercado.
La consecuencia de todo esto son efectos de escala de demanda en la minería, inicialmente subsidiados por inflación (recompensas de bloque), lo que ha permitido la rápida construcción de la infraestructura de seguridad del Bitcoin.
Un modelo criptoeconómico es a una criptorred lo que un modelo de negocio es a una compañía. También puede pensarse como si fuese su “política monetaria”. El éxito de largo plazo de un token depende fuertemente de la calidad de su diseño y de la implementación de su modelo criptoeconómico.
El mercado seleccionará los protocolos que provean los máximos beneficios a la mayor cantidad posible de gente. Así que prestamos especial atención a la distribución del valor entre la comunidad, el equipo fundador y los inversores.
Los protocolos que proveen una mayor parte del valor hacia los usuarios tienen más probabilidades de tener éxito que los que se concentran excesivamente en un pequeño grupo de desarrolladores e inversores.
A la hora de evaluar modelos criptoeconómicos, nos enfocamos en un número de variables como los volúmenes de transacción, la velocidad de circulación de la moneda, el calendario de oferta de tokens, la tasa de ahorro, y otros factores relacionados.
Modelar cómo esas variables interactúan unas con otras a medida que la red crece revela los drivers fundamentales en la creación de valor. Este trabajo también es útil para evaluar cómo aumentar o reducir nuestra posición en una etapa posterior en el ciclo de vida de una inversión, cuando los activos ya tienen liquidez en el mercado.
Las criptorredes se parecen más a pequeñas economías emergentes que a compañías. Una analogía útil es pensar en una criptorred como en un país que produce un único bien exportable:
- El protocolo de consenso es la Constitución.
- La comunidad son los ciudadanos.
- Los core developers son el poder ejecutivo: escriben el código y ejecutan la estrategia, pero los cambios en el protocolo necesitan de la aprobación de los ciudadanos.
- El token es la moneda interna.
Estas analogías sirven para entender el origen del valor de un token. Al analizar un proyecto, podemos apreciar mejor lo que constituye una buena criptorred usando algunos de los 14 criterios para evaluar una economía nacional: buenos mecanismos de gobierno, buena política monetaria, baja corrupción, baja desigualdad, crecimiento de la productividad, etc.
Como solo realizamos un número limitado de inversiones por año, las nuevas oportunidades son sometidas a un largo proceso de revisión. Buscamos una comprensión profunda de la política monetaria, los drivers de valuación y los indicadores críticos de performance a medida que la red evoluciona.
También desarrollamos relaciones de trabajo con los core developers a medida que nos involucramos en el proceso de diseño. Luego nos apalancamos sobre esta comprensión para construir el portafolios a lo largo del tiempo, independientemente de cuál sea el sentimiento del mercado.
La Curva Cripto en Forma de J desarrollada por Chris describe las tres etapas en la vida de un criptoactivo.
En la etapa del white paper, el equipo trabaja en definir e implementar un “protocolo mínimo viable” que valide la funcionalidad de la red.
En la la etapa de lanzamiento, por primera vez el token está a disposición del público, y empieza a comprarse y venderse en exchanges.

Durante la etapa del white paper, los core developers con frecuencia (pero no siempre) levantan capital de inversores a través de una pre-venta de tokens (potencialmente con un descuento sobre el precio de salida al público). Estos fondos permiten al equipo construir el protocolo.
Luego, el token puede ser lanzado al público de diferentes maneras: progresivamente a través de la minería, a través de una ICO, con un airdrop, u otras combinaciones. Pero lleva tiempo hasta que el valor de utilidad del token comienza a manifestarse y a convertirse en el principal driver del precio.
En su camino hacia la madurez, una red puede sufrir diferentes forks a medida que el protocolo evoluciona, lo que puede causar volatilidad en el precio. Al final, el protocolo converge a un “estado de equilibrio” donde el protocolo se estabiliza y el valor de largo plazo de su moneda es sostenido por una demanda creciente del servicio.
Tras el lanzamiento, seguimos trabajando de manera cercana con los core developers y nos involucramos activamente en la comunidad. Esto nos permite entender a la gente detrás del token — en particular nos fijamos en el ratio de usuarios vs. especuladores, y en cómo ese ratio evoluciona en el tiempo.
Cuando la red es lanzada, también nos convertimos en uno de sus nodos. Esto nos da una visión directa de su performance. Nos ayuda a entender la tasa a la que la utilidad de la red crece independientemente del precio de su token, lo que a su vez nos da información sobre cómo aumentar (o reducir) nuestra posición a lo largo del tiempo.
A diferencia de un fondo de inversión tradicional, la decisión de vender recae sobre nosotros. Por supuesto, es imposible definir un punto perfecto en el que salir de cualquier posición. Internamente, usamos una heurística simple para definir cuándo salir: el momento en que la tesis se ha desarrollado y que la visión del protocolo se ha vuelto una realidad.
Para una criptorred como Steem, por ejemplo, eso podría ser cuando el servicio haya crecido lo suficiente como para superar a Reddit. O para Filecoin podría ser cuando haya millones de computadoras sosteniendo la red.
También existe la posibilidad de decidir una salida voluntaria temprana. En el mundo del capital de riesgo tradicional, es extremadamente difícil salir de una mala inversión. En cripto, el rango de opciones se extiende desde simplemente vender la posición en el mercado a promover y financiar un fork de la red, si es que seguimos creyendo en el protocolo y su comunidad, pero hemos perdido la fe en el equipo de desarrollo.
El cripto es una nueva categoría de activo con drivers de valor muy diferentes que aún no son del todo bien comprendidos. El primer paso es recordar que las criptorredes no son compañías, y que pocas de las herramientas y principios que hemos desarrollado a lo largo de generaciones de inversiones en la bolsa aplican a este mercado.
Una acción representa un derecho proporcional a futuros flujos de caja generados por un negocio. Esto significa que todo su valor se deriva de los beneficios y los márgenes. Pero los tokens son más como la moneda de un país en el sentido que su valor sigue la actividad dentro de una red.
Por eso, a la hora de pensar en la valuación, pueden ser muy útiles los modelos clásicos de la macroeconomía.
For ejemplo, podemos aplicar la ecuación de intercambio (MV=PQ) a una red para ver cómo elementos como la velocidad (con cuánta frecuencia una unidad de la moneda es intercambiada por período de tiempo) podría afectar el valor de un token a medida que la red crece.
Hemos estado trabajando en este problema desde el 2015 y un reciente post de Chris trata un poco sobre la historia y cómo buscamos las métricas adecuadas que debemos trackear. Todo esto son experimentos y nuestra comprensión seguramente va a cambiar a lo largo del tiempo, a medida que las critporredes alcancen una escala mayor y emerjan nuevos casos de uso.
Eventualmente, llegaremos a entender el cripto con un detalle similar al que hoy entendemos las acciones.

Esta es una versión traducida del texto “Thesis: Open Standards, Market Cycles and Investment Returns” publicado el 13 de febrero de 2018 por Chris Burniske y Joel Monegro como tesis de inversión del fondo cripto PlaceholderVC.

Las tecnologías de la información evolucionan a lo largo de ciclos de varias décadas de expansión, consolidación y descentralización.
Primero, se introduce una nueva plataforma que reduce los costos de producción de la tecnología a medida que se vuelve un estándar compartido. A medida que bajan los costos de producción, nuevas firmas llegan al mercado. Utilizan el nuevo estándar abierto para competir con los líderes establecidos. Así, empujan hacia abajo los precios y márgenes, y descentralizan los poderes establecidos en el mercado.
La caída en el precio atrae a nuevos usuarios, lo que aumenta el tamaño total del mercado y crea nuevas oportunidades para aplicaciones de consumo masivo.
Los emprendedores se mueven allí donde pueden servir a estos nuevos mercados donde los costos son bajos, la competencia es escasa y el potencial de crecimiento es elevado. Estos nuevos emprendedores introducen nuevos modelos de negocio.
Los que tienen éxito y logran crear plataformas “construidas encima” de los estándares abiertos, luego tienden a consolidarse como líderes en la industria. Se apalancan en su escala (en activos y en distribución) para integrarse verticalmente y expandirse horizontalmente a expensas de las empresas más pequeñas.
Competir en este nuevo ambiente se vuelve costoso. Las startups luchan por crear valor a la sombra de los líderes, lo que comprime los márgenes. Así se genera una demanda por una alternativa de bajo costo y código abierto a las plataformas líderes existentes.
Y luego el ciclo se repite: emerge un nuevo estándar, el mercado se descentraliza a medida que las nuevas firmas se apalancan sobre sus recortes de costos para competir con las viejas, etc.
Hemos visto este mismo patrón repetirse una y otra vez a lo largo de los diferentes ciclos de la tecnología de la información.
En los 1950s, el transistor redujo los costos de producción de la electrónica al remplazar los costosos tubos de vacío por switches más pequeños, baratos y confiables. Esto dio origen a la industria de la computación moderna que eventualmente quedaría consolidada alrededor de IBM.
En los 1970s, el microprocesador redujo los costos de producción de las computadoras. Los grandes equipos personalizados fueron reemplazados por un pequeño procesador de uso genérico sencillo de producir en masa.
Apalancadas sobre la nueva tecnología del microprocesador, nuevas firmas llegaron al mercado para disputar el liderazgo a IBM. Este movimiento nos trajo la minicomputadora, las PC, las laptops y los teléfonos móviles. A medida que la capa de hardware se descentralizaba y se volvía más competitiva (comprimiendo los márgenes y los precios) la creación de valor se movía a la capa de software.
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Luego se apalancó sobre esa posición para consolidar la industria constituyendo más funcionalidad en Windows. Hacia fines de los 1990s, habíamos pasado de cientos de empresas de PC a esencialmente una.
La consolidación en torno a Microsoft fue desafiada por la combinación entre Linux y la Web (basada en el estándar HTTP), ambos surgidos hacia 1991. El negocio de Microsoft se basaba en software propietario y una costosa red de distribución minorista. Linux proveía un sistema operativo gratis y de código abierto, y la Web traía una red de distribución prácticamente gratuita (el software son solo datos, después de todo).
Como en las oleadas anteriores, llegaron nuevas firmas al mercado, apalancadas sobre el nuevo estándar para competir con Microsoft por precio (ej., Red Hat). Así que la creación de valor se movió desde el software hacia las redes online.
Con el boom de las puntocom, la explosión de la burbuja y el nuevo boom que le siguió llegaron algunas de las empresas más importantes de la actualidad: Google, Amazon, Facebook, eBay, Twitter, PayPal y Netflix, por nombrar algunas.
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Ahora, el mercado se está consolidando alrededor de Google, Apple, Facebook y Amazon a una velocidad asombrosa. Para las pequeñas empresas, se vuelve cada vez más difícil competir con los gigantes. Incluso empresas grandes y ya consolidadas como Snapchat y Spotify enfrentan estas dificultades.
Por ejemplo, le llevó 7 años a Snapchat construir una base de 150 millones de usuarios para fotos e historias que desaparecían. Pero le llevó a Facebook menos de un año superar este número de usuarios con sus Instagram Stories, lo que limitó la capacidad de Snap de construir un negocio sólido de publicidad. Y Snap es una empresa establecida con grandes recursos: los jugadores más pequeños no están tan bien preparados para superar la amenaza.
Encontrar grandes retornos en el futuro de la web va a ser difícil. La enorme escala de distribución de los líderes es demasiado grande como para que pueda ser superada sin un cambio radical en la estructura de mercado y en los modelos de negocio.
La manera de jugar en un mercado en consolidación es invertir fuertemente en los líderes que se están consolidando (que probablemente seguirán creciendo con fuerza durante un largo tiempo) e invertir progresivamente en las plataformas emergentes que crecerán hasta commoditizar el modelo de negocio de los líderes y crear una nueva ola de innovación.
Estamos enfocados en lo segundo.
El modelo de negocio de la web se reduce a una cosa: obtener grandes volúmenes de datos y monetizarlos cobrando directamente a los usuarios, colocando anuncios o cobrando alguna tarifa por transacción. Todos estos negocios dependen de que los datos sean cerrados y propietarios.
No funcionan si la empresa no controla tanto la base de datos como la interfaz de usuario. Pero esto viene con un alto costo social: al restringir nuestra habilidad de acceder a información para obtener beneficios, los líderes de la web limitan nuestra posibilidad de acceder al enorme potencial de los datos realmente abiertos.
Siguiendo la historia de las tecnologías de la información y la tendencia hacia el open source, es claro que democratizar la información es el siguiente paso natural, y por lo tanto la próxima gran oportunidad de innovación.
Las criptorredes son redes descentralizadas de información coordinadas por un token (o criptoactivo) programable, digital y escaso, donde la oferta está programada y ejecutada por un blockchain o una red de consenso similar.
Las criptorredes son diferentes respecto de las plataformas web centralizadas porque el servicio es producido por una red de pares independientes que colaboran en proveer cierta utilidad a cambio de esos tokens. Por otro lado, para consumir el servicio, los usuarios deben mantener y gastar los tokens.
Esos tokens son libremente intercambiables en exchanges de todo el mundo, por lo que tienen un valor de mercado. El precio de un token sube a medida que crece su uso.
Un primer punto a notar es que la totalidad del stack tecnológico es open source: el hardware, el software, la red y ahora los datos. Para que un conjunto de nodos independientes y anónimos puedan colaborar de manera efectiva en proveer un servicio consistente, deben necesariamente compartir los datos entre sí.
Para crear un servicio descentralizado a gran escala, el protocolo debe permitir a cualquiera que descargue el software convertirse en un nodo y obtener una copia de la base de datos. Así se vuelve imposible para un único agente monopolizar el registro, lo que resulta en una ruptura de los monopolios de datos.
Esta innovación es como los transistores, los microprocesadores, Linux y la web en el sentido que reduce los costos de producción de tecnología usando alternativas de código abierto. En este caso, el cripto derrumba el costo de construir y escalar redes de información al reemplazar la coordinación centralizada por incentivos económicos universales.
Los core developers construyen y mantienen el software open source que facilita el servicio, mientras que los incentivos criptoeconómicos, si están correctamente estructurados, incentivan a terceras partes independientes a desplegar y escalar la infraestructura.
Este esquema también atrae un ejército de usuarios, desarrolladores y emprendedores con la motivación de hacer crecer la red promoviéndola entre sus amigos, contribuyendo con código y lanzando compañías que utilizan el protocolo subyacente: todos tienen interés en la red y van a colaborar de manera directa e indirecta para que sea un éxito.
Este modelo de negocio ofrece la posibilidad de alcanzar niveles de escala sin precedentes de escala a un costo de capital cercano a cero para los innovadores.
Los modelos tradicionales de sociedades por acciones son altamente ineficientes para contabilizar y distribuir el valor creado por las redes online. El valor de una acción está en función de las ganancias. El precio de la acción de Twitter solo refleja la capacidad de Twitter de monetizar los datos — y no el valor actual del servicio.
Los tokens resuelven esta ineficiencia derivando el valor financiero directamente de la demanda de los usuarios en lugar de “cobrar impuestos” extrayendo beneficios.
La mayor parte de los casos de uso actuales involucran compensar trabajo hecho por máquinas (procesamiento de transacciones, almacenamiento de archivos, etc.) con tokens: los bloques con los que serán construidas las aplicaciones descentralizadas.
Pero la mayor oportunidad para el largo plazo es en redes donde los tokens son ganados por los mismos usuarios finales. Por ejemplo, Steem es una red social similar a Reddit donde los usuarios ganan tokens (que valen dinero real) a medida que agregan contenido valioso al blockchain de Steem.
Ahora, miles de usuarios de todo el mundo obtienen una parte del valor financiero que ayudan a crear mientras interactúan online. El cripto provee un nuevo mecanismo para organizar la actividad humana de manera global usando incentivos financieros programables.
Es una oportunidad para diseñar redes de información que puedan lograr niveles de escala sin precedentes descentralizando la infraestructura, poniendo los datos open source y distribuyendo el valor de manera más amplia.
Lo que hemos descubierto es el modelo de negocio nativo de las redes.
En Placeholder, financiamos el desarrollo de redes descentralizadas de información coordinadas por un criptoactivo escaso y nativo al protocolo. Nuestra tesis es que la descentralización y la estandarización de la capa de datos está reduciendo los costos de producción de las redes de información, eliminando los monopolios de datos y creando una nueva ola de innovación.
Las criptorredes logran esto reemplazando la coordinación centralizada (e.g. PayPal) por incentivos financieros universales (e.g. Bitcoin). Estas redes introducen una nueva clase de activo digital nativo que mueve la captura de valor desde las acciones en empresas a tokens en redes descentralizadas.
Invertimos en una etapa temprana y construimos posiciones a lo largo del tiempo. Nuestra estructura de capital nos permite realizar inversiones de largo plazo. Creemos que invertir lentamente y con convicción en torno a nuestra tesis es la mejor forma de aprovechar las oportunidades que alcanzarán escala global y entregarán el máximo valor a los tenedores de tokens.
Entender las variables que afectan a la oferta y la demanda es clave para desarrollar una estrategia de inversión de largo plazo. La mayor parte del crecimiento que el mercado está experimentando actualmente es dirigida por el lado de la oferta del mercado.
El éxito financiero del Bitcoin y Ethereum, en un contexto de rendimientos decrecientes de la web, está alejando a emprendedores e inversores de la Internet de consumo y atrayéndolos hacia el mundo cripto.
Por supuesto, no es sencillo diseñar, desplegar y escalar una criptorred. Pero es mucho más barato que tratar de competir con Google, Apple, Facebook o Amazon (GAFA), y los retornos potenciales son astronómicos.
La demanda para este tipo de servicio online viene de una variedad de fuentes. Desde una perspectiva general, esto ocurre en medio de niveles récord de desconfianza en las instituciones tradicionales (gobiernos, bancos, corporaciones) combinado con una creciente ansiedad socioeconómica, causada en parte por una profunda desigualdad de riqueza sin solución a la vista.
La desconfianza en las instituciones se está extendiendo a las empresas de GAFA. Confiamos en las redes, pero no en quienes las operan: sus modelos de negocio son simplemente incompatibles con las necesidades de largo plazo de los usuarios.
Las criptorredes alivian ambos problemas al descentralizar las estructuras de poder y distribuir la mayor parte del valor a los usuarios de tal manera que los incentivos quedan mejor alineados.
Usando el trabajo de Carlota Pérez en Technological Revolutions and Financial Capital (2002) como marco de análisis, creemos que la industria cripto está avanzando desde la fase de irrupción hacia la fase de manía.
Durante la manía, los precios de los activos se disparan a medida que el capital financiero (valor especulativo) corre hacia el mercado más rápido que el capital de producción (valor de utilidad). Esto genera una burbuja y una posterior explosión inevitable.
Durante este período, las nuevas tecnologías se establecen como el nuevo estándar y emergen muchas de las aplicaciones que van a definir la industria. Se trata de una excelente oportunidad para inversores con convicción de largo plazo para capturar algunos de los retornos más elevados del ciclo.

El timing exacto es imposible de predecir. Sabemos, sin embargo, que aún estamos lejos de la explosión: la burbuja puntocom llegó a su pico en alrededor de 3 o 4 billones para luego caer a 1,2 billones en el 2000. Mientras tanto, la totalidad del espacio cripto está en unos 150 mil millones.
Es probable que esta manía sea mucho más grande que la de la web, debido a la naturaleza global de estos activos y a una base de potenciales inversores mucho más grande.
Nuestro objetivo es capturar algunos de los retornos ofrecidos por la manía mientras construimos un portafolios que persistirá a lo largo de un mercado altamente volátil. La manera más efectiva de gestionar este riesgo es desarrollar la tesis de inversión correcta, en el momento adecuado y con la estructura correcta del fondo.
En el ambiente actual, es más probable que encontremos una utilidad real en servicios de tipo “picos y palas” que sirven para una amplia variedad de casos de uso.
Infraestructura clave para desarrolladores como almacenamiento de archivos, delivery de contenidos, poder de cómputo (criptocommodities, por llamarlos de alguna forma) son especialmente importantes pero no están lo suficientemente desarrollados. También hay oportunidades en áreas vinculadas con identidad, governance, comunicaciones y servicios financieros.
Hasta la cima, nos espera un camino con obstáculos y varias correcciones.
Es importante entender que las criptorredes no mueren como los negocios. Una furiosa especulación permitió a compañías de la era puntocom levantar capital a valoraciones insostenibles y construir organizaciones con grandes estructuras de costos sostenidas por el capital de inversores y no por ingresos genuinos.
Muchas de estas empresas acabaron en quiebra cuando explotó la burbuja y ya no pudieron levantar más capital.
Las criptorredes no tienen este problema. Una corrección significativa puede eliminar una gran parte de la oferta de una red (como ocurrió con muchos mineros tras la caída de 85% del valor de la moneda en 2013 y 2014), pero mientras al menos un nodo siga funcionando, el protocolo vivirá.
Esto señala la importancia de elegir adecuadamente sistemas con los modelos criptoeconómicos correctos cuando invertimos con un largo horizonte de tiempo. Esos son los que prosperarán a través de la manía, los que persistirán más allá del crash y escalarán en la fase de despliegue del cripto.
Nuestro criterio de selección comienza con nuestra tesis de inversión. Nos enfocamos en:
- Redes de información descentralizada,
- Coordinadas por un token escaso,
- Cuyo valor se aprecia en valor a medida que crece la demanda por el servicio.
Creemos que estos tipos de redes van a generar los mayores rendimientos. Nuestro fondo no invierte en empresas por acciones con modelos de negocios tradicionales, servicios centralizados que utilicen un token únicamente como mecanismo para recaudar fondos o realizar pagos, blockchains privadas, u otras implementaciones que no definiríamos como “abiertas”.
Las relaciones que construimos con los equipos son nuestro gran activo. Elegimos inversiones donde podamos ser socios del equipo de desarrollo y en las que podamos trabajar en convertirnos en miembros prominentes de la comunidad.
Este enfoque centrado en los fundadores a la hora de invertir tiene tres ventajas:
- Evoluciona desde nuestra tesis de inversión de que el mercado se desarrolla a través de input en tiempo real de los emprendedores,
- Construye nuestra reputación en la industria como la de inversores que agregan valor, lo que nos permite acceder a un mayor número de oportunidades,
- Nos informa cómo podemos construir (o desmantelar) posiciones individuales a lo largo del tiempo.
Nuestra ventaja de largo plazo viene del apoyo directo que damos a emprendedores y sus comunidades en cuanto a diseño del protocolo, criptoeconomía, estrategia y governance.
Una fuerte tecnología es importante en la capa de infraestructura, donde nuevos algoritmos de consenso están siendo desarrollados. Como estos son sistemas open source, es importante que el equipo que los construye se extienda más allá de los core developers y llegue hasta una comunidad más amplia de desarrolladores.
En el largo plazo, la tecnología no es el principal driver de la defensibilidad y el valor de estas redes. Como todo el software es de código abierto, no existe una defensibilidad de largo plazo en el código o en los datos. Hemos visto equipos con sólidas tecnologías llegar primeros al mercado… solo para que un clon se los arrebate.
Cuando esto ocurre, en general es el resultado de un mal governance por parte de los core developers, que el mercado siempre encuentra una forma de castigar. Los usuarios abandonan las plataformas mal gobernadas, lo que pone presión sobre el equipo para que tenga en cuenta los intereses de la comunidad.
Dada la naturaleza open source de las criptorredes, es posible hacer un fork (o copia) de un servicio completo, incluyendo sus datos, y lanzar un competidor. Si los promotores del fork son capaces de reclutar a partes de la comunidad y hacer crecer su red de manera independiente, la implementación original podría empezar a perder cuota de mercado.
Por eso, es crítico elegir fundadores con fuerte liderazgo y habilidades para manejar la comunidad. El equipo ideal para llevar adelante una criptorred es diferente del equipo de un negocio tradicional: el estilo abierto, transparente, inclusivo y colaborativo triunfa sobre el management tradicional basado en la jerarquía.
Involucrar a la comunidad en el desarrollo del protocolo y la toma de decisiones, y empoderarla a través de la implementación de un buen governance son elementos críticos para construir comunidades comprometidas que sostendrán un token en el largo plazo.
El conocimiento de la industria y la capacidad de ejecutar siguen siendo importantes, pero también lo es elegir equipos dirigidos por fundadores cuyo compromiso con la descentralización sea mayor que su deseo de ganar dinero.
El mercado actual está lleno de oportunistas que buscan ganancias rápidas. Pero los fundadores motivados principalmente por las ganancias se concentrarán en la apreciación de corto plazo en lugar de crear valor de largo plazo para la red.
Aprendemos mucho sobre un equipo explorando sus tesis, su historial dentro de la industria y su conocimiento de la historia del cripto. Los oportunistas podrían convencer a los que buscan dinero rápido, pero no pueden formar y liderar comunidades.
Lo siguiente a evaluar es la criptoeconomía, las reglas y políticas que regulan el comportamiento del token del protocolo: cómo es creado, distribuido y obtenido.
Por ejemplo, el modelo criptoeconómico del Bitcoin sostiene que:
- Habrá un máximo de 21 millones de bitcoin,
- Que serán creados a lo largo del tiempo a una tasa definida y otorgado a los mineros como recompensas de bloque.
- Las comisiones de transacción serán determinadas por la competencia de mercado.
La consecuencia de todo esto son efectos de escala de demanda en la minería, inicialmente subsidiados por inflación (recompensas de bloque), lo que ha permitido la rápida construcción de la infraestructura de seguridad del Bitcoin.
Un modelo criptoeconómico es a una criptorred lo que un modelo de negocio es a una compañía. También puede pensarse como si fuese su “política monetaria”. El éxito de largo plazo de un token depende fuertemente de la calidad de su diseño y de la implementación de su modelo criptoeconómico.
El mercado seleccionará los protocolos que provean los máximos beneficios a la mayor cantidad posible de gente. Así que prestamos especial atención a la distribución del valor entre la comunidad, el equipo fundador y los inversores.
Los protocolos que proveen una mayor parte del valor hacia los usuarios tienen más probabilidades de tener éxito que los que se concentran excesivamente en un pequeño grupo de desarrolladores e inversores.
A la hora de evaluar modelos criptoeconómicos, nos enfocamos en un número de variables como los volúmenes de transacción, la velocidad de circulación de la moneda, el calendario de oferta de tokens, la tasa de ahorro, y otros factores relacionados.
Modelar cómo esas variables interactúan unas con otras a medida que la red crece revela los drivers fundamentales en la creación de valor. Este trabajo también es útil para evaluar cómo aumentar o reducir nuestra posición en una etapa posterior en el ciclo de vida de una inversión, cuando los activos ya tienen liquidez en el mercado.
Las criptorredes se parecen más a pequeñas economías emergentes que a compañías. Una analogía útil es pensar en una criptorred como en un país que produce un único bien exportable:
- El protocolo de consenso es la Constitución.
- La comunidad son los ciudadanos.
- Los core developers son el poder ejecutivo: escriben el código y ejecutan la estrategia, pero los cambios en el protocolo necesitan de la aprobación de los ciudadanos.
- El token es la moneda interna.
Estas analogías sirven para entender el origen del valor de un token. Al analizar un proyecto, podemos apreciar mejor lo que constituye una buena criptorred usando algunos de los 14 criterios para evaluar una economía nacional: buenos mecanismos de gobierno, buena política monetaria, baja corrupción, baja desigualdad, crecimiento de la productividad, etc.
Como solo realizamos un número limitado de inversiones por año, las nuevas oportunidades son sometidas a un largo proceso de revisión. Buscamos una comprensión profunda de la política monetaria, los drivers de valuación y los indicadores críticos de performance a medida que la red evoluciona.
También desarrollamos relaciones de trabajo con los core developers a medida que nos involucramos en el proceso de diseño. Luego nos apalancamos sobre esta comprensión para construir el portafolios a lo largo del tiempo, independientemente de cuál sea el sentimiento del mercado.
La Curva Cripto en Forma de J desarrollada por Chris describe las tres etapas en la vida de un criptoactivo.
En la etapa del white paper, el equipo trabaja en definir e implementar un “protocolo mínimo viable” que valide la funcionalidad de la red.
En la la etapa de lanzamiento, por primera vez el token está a disposición del público, y empieza a comprarse y venderse en exchanges.

Durante la etapa del white paper, los core developers con frecuencia (pero no siempre) levantan capital de inversores a través de una pre-venta de tokens (potencialmente con un descuento sobre el precio de salida al público). Estos fondos permiten al equipo construir el protocolo.
Luego, el token puede ser lanzado al público de diferentes maneras: progresivamente a través de la minería, a través de una ICO, con un airdrop, u otras combinaciones. Pero lleva tiempo hasta que el valor de utilidad del token comienza a manifestarse y a convertirse en el principal driver del precio.
En su camino hacia la madurez, una red puede sufrir diferentes forks a medida que el protocolo evoluciona, lo que puede causar volatilidad en el precio. Al final, el protocolo converge a un “estado de equilibrio” donde el protocolo se estabiliza y el valor de largo plazo de su moneda es sostenido por una demanda creciente del servicio.
Tras el lanzamiento, seguimos trabajando de manera cercana con los core developers y nos involucramos activamente en la comunidad. Esto nos permite entender a la gente detrás del token — en particular nos fijamos en el ratio de usuarios vs. especuladores, y en cómo ese ratio evoluciona en el tiempo.
Cuando la red es lanzada, también nos convertimos en uno de sus nodos. Esto nos da una visión directa de su performance. Nos ayuda a entender la tasa a la que la utilidad de la red crece independientemente del precio de su token, lo que a su vez nos da información sobre cómo aumentar (o reducir) nuestra posición a lo largo del tiempo.
A diferencia de un fondo de inversión tradicional, la decisión de vender recae sobre nosotros. Por supuesto, es imposible definir un punto perfecto en el que salir de cualquier posición. Internamente, usamos una heurística simple para definir cuándo salir: el momento en que la tesis se ha desarrollado y que la visión del protocolo se ha vuelto una realidad.
Para una criptorred como Steem, por ejemplo, eso podría ser cuando el servicio haya crecido lo suficiente como para superar a Reddit. O para Filecoin podría ser cuando haya millones de computadoras sosteniendo la red.
También existe la posibilidad de decidir una salida voluntaria temprana. En el mundo del capital de riesgo tradicional, es extremadamente difícil salir de una mala inversión. En cripto, el rango de opciones se extiende desde simplemente vender la posición en el mercado a promover y financiar un fork de la red, si es que seguimos creyendo en el protocolo y su comunidad, pero hemos perdido la fe en el equipo de desarrollo.
El cripto es una nueva categoría de activo con drivers de valor muy diferentes que aún no son del todo bien comprendidos. El primer paso es recordar que las criptorredes no son compañías, y que pocas de las herramientas y principios que hemos desarrollado a lo largo de generaciones de inversiones en la bolsa aplican a este mercado.
Una acción representa un derecho proporcional a futuros flujos de caja generados por un negocio. Esto significa que todo su valor se deriva de los beneficios y los márgenes. Pero los tokens son más como la moneda de un país en el sentido que su valor sigue la actividad dentro de una red.
Por eso, a la hora de pensar en la valuación, pueden ser muy útiles los modelos clásicos de la macroeconomía.
For ejemplo, podemos aplicar la ecuación de intercambio (MV=PQ) a una red para ver cómo elementos como la velocidad (con cuánta frecuencia una unidad de la moneda es intercambiada por período de tiempo) podría afectar el valor de un token a medida que la red crece.
Hemos estado trabajando en este problema desde el 2015 y un reciente post de Chris trata un poco sobre la historia y cómo buscamos las métricas adecuadas que debemos trackear. Todo esto son experimentos y nuestra comprensión seguramente va a cambiar a lo largo del tiempo, a medida que las critporredes alcancen una escala mayor y emerjan nuevos casos de uso.
Eventualmente, llegaremos a entender el cripto con un detalle similar al que hoy entendemos las acciones.
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