Las Cortes de Internet de China: Hacia el Tribunal de Justicia del Futuro
En China, las cortes virtuales utilizan blockchain e inteligencia artificial para resolver disputas legales…Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “Robot Justice: The Rise of China’s Internet Courts” publicado por Bryan Lynn. En China, millones de casos judiciales actualmente son resueltos por “cortes de Internet” que no requieren que los ciudadanos comparezcan en un juzgado físico. Estas “cortes inteligentes” incluyen jueces robot, programados con inteligencia artificial. Si a...
Cómo el Cripto Está Dando Forma a la Revolución Digital
Esta es una versión adaptada y traducida del texto “How Crypto Is Shaping the Digital Revolution” publicado por Mario Laul el 11 de octubre de 2021. En el pasado, definí al “cripto” (un término para denominar al blockchain y toda la innovación vinculada con la Web3) como una parte de la revolución digital que empezó hacia finales de la década de 1960 y comienzos de 1970 con la invención de las redes, los microprocesadores, y otras tecnología digitales que permiten la proliferación de computad...
Contratos Inteligentes, ¿Por Qué Importan?
Los contratos inteligentes son acuerdos escritos en código de computadora y registrados en un blockchain. Van a marcar el futuro de la industria legal…Este artículo es una versión traducida y adaptada del texto The Promise of Smart Contracts de Kate Sills. La película Fargo (1996) trata sobre las promesas. Se plantea si cumpliremos con nuestras promesas, incluso cuando vayan contra nuestro propio interés. Las promesas de la película no estaban respaldadas por el sistema legal. Y por un buen m...
Web3 & Legaltech Entrepreneur. Founder at Kleros and Proof of Humanity. Building the Future of Law.
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Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “The Most Important Scarce Resource is Legitimacy” publicado por Vitalik Buterin el 23 de marzo de 2021.
Los ecosistemas de las blockchains de Bitcoin e Ethereum gastan mucho más en seguridad de la red (el objetivo de la minería de Prueba de Trabajo) que en todo lo demás junto. El blockchain de Bitcoin pagó un promedio de $38 millones por día en recompensas a los mineros desde el comienzo del año, más unos $5 millones por día en comisiones de transacción.
El blockchain de Ethereum viene segundo con unos $19,5 millones por día en recompensas de minería más $18 millones diarios en comisiones de transacción.
Mientras tanto, el presupuesto anual de la Fundación Ethereum (con el que se financia investigación, desarrollo de protocolo, becas y todo tipo de otros gastos) apenas alcanza los $30 millones por año. Existen fuentes de financiamiento que no vienen de la Fundación Ethereum, pero no son mucho más grandes.
Los gastos en investigación y desarrollo en el ecosistema de Bitcoin son aún más bajos. Esta I+D está principalmente financiada por empresas (con $250 millones en total según esta página), y este reporte sugiere que hay unos 57 empleados. Suponiendo salarios relativamente altos, esto nos daría unos $20 millones por año.

Claramente, estos patrones de gasto manifiestan una asignación errónea de recursos de tamaño masivo. El último 20% del poder de hash de la red provee mucho menos valor al ecosistema que esos mismos recursos utilizados en investigación y desarrollo del protocolo.
Entonces, ¿por que no se recorta el presupuesto de Proof of Work en un 20% y se redirigen esos fondos a otras actividades?
La respuesta estándar a este enigma tiene que ver con conceptos como "public choice theory" y "Schelling fences": aunque podríamos fácilmente identificar ciertos bienes públicos valiosos a los que redirigir cierto financiamiento como un gasto de una única vez, construir un patrón institucionalizado de esas decisiones conlleva riesgos de caos político y captura que, en el largo plazo, no valen la pena.
Pero sean cuales sean las razones, nos enfrentamos con el hecho interesante de que los ecosystemas de Bitcoin y Ethereum son capaces de atraer miles de millones de dólares de capital, pero enfrentan extrañas restricciones a la hora de decidir adónde debe asignarse ese capital.
Vale la pena intentar entender la poderosa fuerza social que crea este efecto. Es la misma fuerza social que explica que Ethereum sea capaz de movilizar estos recursos en primer lugar (y que la red casi idéntica desde el punto de vista técnico de Ethereum Classic no lo logre).
También es una fuerza social clave para ayudar a una cadena a recuperarse de un ataque del 51%. Y es una fuerza social que subyace a toda clase de mecanismos extremadamente poderosos que van más allá del blockchain.
Por motivos que quedarán claros en las próximas secciones, daré un nombre a esta poderosa fuerza social: legitimidad.
Para entender cómo funciona la legitimidad, debemos introducir algo de teoría de los juegos. Muchas situaciones de la vida requieren un comportamiento coordinado: si actúas solo, no llegarás a ningún lado (o peor). Pero si todos actúan juntos, es posible alcanzar un resultado deseado.

Un ejemplo clásico es conducir del lado izquierdo vs derecho de la calle: realmente no importa de qué lado de la ruta la gente conduzca, siempre que lo hagan todos del mismo lado.
Si cambias de dirección al mismo tiempo que todos los demás y la mayoría prefiere el nuevo arreglo, puede haber una ganancia neta. Pero si cambias de lado solo, no importa cuánto te guste conducir del otro lado, el resultado neto para tí será bastante negativo.
La legitimidad es un patrón de aceptación de alto orden.
Un resultado en cierto orden social es legítimo si la gente en ese contexto acepta mayormente y juega su rol en permitir ese resultado, y cada persona individual lo hace porque espera que todos los demás hagan lo mismo.
La legitimidad es un fenómeno que surge naturalmente en los juegos de coordinación. Si no estás en un juego de coordinación, no hay motivo para actuar de acuerdo de tu expectativa de cómo actuarán los otros, y entonces la legitimidad no es importante.
Pero, como hemos visto, los juegos de coordinación están omnipresentes en la sociedad, y por lo tanto la legitimidad es muy importante.
En casi cualquier ambiente con juegos de coordinación que exista por un tiempo suficiente, inevitablemente emergerán ciertos mecanismos para elegir qué decisión tomar. Estos mecanismos se basan en una cultura establecida en la que todos prestan atención a esos mecanismos y que la gente suele hacer lo que dice.
Cada persona razona que, como todos los demás siguen esos mecanismos, si hacen algo diferente crearán conflicto y sufrirán (o al menos quedarán solos en un sistema forkeado).
Si un mecanismo tiene la capacidad de realizar esas elecciones, entonces ese mecanismo tiene legitimidad.

En cualquier contexto en que un juego de coordinación haya existido por el tiempo suficiente, seguramente existe una concepción de legitimidad.
Y las blockchains están llenas de juegos de coordinación. ¿Qué software cliente estás corriendo? ¿Qué copia del contrato de Uniswap aceptas como que es “el” exchange Uniswap?
Incluso los NFTs son un juego de coordinación.
Los dos elementos más importantes que constituyen el valor de un NFT son (i) el orgullo de tener el NFT y ostentarlo, y (ii) la posibilidad de venderlo en el futuro. Para ambos componentes, es importante que cualquier NFT que compres sea reconocido como legítimo por todos los demás.
En estos casos, hay un gran beneficio de tener la misma respuesta que todos los demás, y el mecanismo que determina ese equilibrio tiene mucho poder.
En general, la legitimidad surge porque la cosa que gana legitimidad es psicológicamente atractiva para la mayoría de la gente. Pero, por supuesto, las intuiciones psicológicas de las personas pueden ser muy complejas. Es imposible hacer un listado completo de teorías de la legitimidad, pero podemos empezar con algunas:
Legitimidad por la fuerza: alguien convence a todos los demás de que es lo suficientemente fuerte para imponer su voluntad y que resistirse es muy difícil. Esto lleva a la mayor parte de la gente a ceder ya que cada persona espera que todos los demás también están demasiado asustados como para resistir.
Legitimidad por continuidad: si algo era legítimo en el momento T, por defecto también es legítimo en T+1.
Legitimidad por justicia: algo puede volverse legítimo porque satisface cierta noción intuitiva de justicia.
Legitimidad por proceso: si un proceso es legítimo, los resultados de ese proceso ganan legitimidad (por ejemplo, las leyes sancionadas por las democracias a veces se describen de esta forma).
Legitimidad por desempeño: si los resultados de un proceso llevan a resultados que satisfacen a la gente, entonces ese proceso puede ganar legitimidad (por ejemplo, las dictaduras exitosas a veces se justifican de esta forma).
Legitimidad por participación: si la gente participa en elegir un resultado, es más probable que lo consideren legítimo. Esto es similar a la justicia, pero no del todo: descansa en un deseo psicológico de ser consistente con nuestras acciones pasadas.
Tengamos en cuenta que la legitimidad es un concepto descriptivo: algo puede ser legítimo aun cuando pienses que es horrible. Dicho esto, si una cantidad suficiente de gente cree que un resultado es horrible, hay una alta chance de que algún evento futuro haga desaparecer esa legitimidad, primero gradualmente, y luego súbitamente.
La situación de financiamiento de bienes públicos en los ecosistemas de criptomonedas es bastante pobre. Hay cientos de miles de millones de dólares yendo de aquí para allá, pero los bienes públicos de los que depende la supervivencia de ese capital sólo reciben algunas decenas de millones por año para su desarrollo.
Hay dos formas de responder a este hecho.
La primera es estar orgulloso de estas limitaciones, y de los valientes esfuerzos que los miembros de la comunidad hacen para esquivarlas. Esta parece ser la ruta que con frecuencia toma el ecosistema del Bitcoin.
Pero también deberíamos enfocarnos en construir mejores tecnologías sociales para financiar los bienes públicos que necesitamos, y hacerlo como una parte sistémica de nuestro ecosistema (y no como un acto de filantropía que se realiza una única vez).
Un gran poder de las criptomonedas (y de otros activos digitales como nombres de dominio, tierras virtuales o NFTs) es que permiten a las comunidades reunir grandes cantidades de capital sin que alguna persona individual tenga que donar ese capital.
Sin embargo, este capital esta restringido por concepciones de legitimidad: no puedes simplemente asignarlo a un equipo centralizado sin ceder en lo que lo hace valioso. Mientras que Bitcoin y Ethereum ya reposan en concepciones de legitimidad para responder a ataques de 51%, usar concepciones de legitimidad para orientar el financiamiento de bienes públicos en un protocolo es mucho más difícil.
Sin embargo, en la capa de aplicaciones tenemos algo más de flexibilidad en dónde el financiamiento podría ir.
Los ecosistemas de blockchain (Ethereum incluido) valoran la libertad y la descentralización. Pero la ecología de bienes públicos de la mayoría de estas blockchains es, lamentablemente, todavía demasiado centralizada y guiada por la autoridad.
Ya sea que se trate de Ethereum, Zcash o de cualquier otra blockchain importante, hay típicamente una (o, como mucho, 2 o 3) entidades que gastan mucho más que las demás. Esto da un rango de opciones limitado a los equipos independientes que quieren desarrollar bienes públicos. Llamo a este modelo de financiamiento: "Central Capital Coordinators for Public-goods" (CCCPs).

Este estado de situación no es la culpa de las organizaciones en sí mismas, que valientemente hacen lo mejor que pueden para sostener el ecosistema. Por el contrario, son las reglas del ecosistema las que están siendo injustas con esas organizaciones, porque las someten a un estándar injustamente elevado.
Cualquier organización centralizada inevitablemente tendrá puntos ciegos. Esto no es porque nadie de los involucrados esté haciendo algo equivocado, sino porque ese nivel de perfección está más allá del alcance de pequeños grupos de humanos.
Por eso, hay un gran valor en crear un enfoque más diversificado y resiliente al financiamiento de bienes públicos. Un enfoque que permita evitar que toda la presión recaiga sobre una única organización.
Afortunadamente, ya tenemos la semilla de esa alternativa. La capa de aplicaciones de Ethereum ya existe, se está volviendo más fuerte y ya está mostrando su espíritu público. Empresas como Gnosis han estado contribuyendo al desarrollo de clientes de Ethereum, y varios proyectos de DeFi han donado cientos de miles de dólares al programa de Gitcoin Grants.

Gitcoin Grants ya alcanzó un elevado nivel de legitimidad: su mecanismo de financiamiento de bienes públicos, con financiamiento cuadrático, ha demostrado ser creíblemente neutral y efectivo en reflejar las prioridades de la comunidad. La Fundación Ethereum también ha jugado un papel importante en apoyar esta experimentación, incubando esfuerzos como Gitcoin Grants, junto con MolochDAO y otros que luego consiguen un mayor apoyo de la comunidad.
Podemos hacer que este ecosistema de financiamiento de bienes públicos sea más fuerte apoyando a proyectos que contribuyan con una parte de su tesorería a financiar el desarrollo de bienes públicos que hacen que el ecosistema sea posible.
Y, muy importante, podemos negar esos beneficios a proyectos que sólo hagan un fork de proyectos existentes y no den nada de valor de regreso al ecosistema en su conjunto.
Hay muchas formas de apoyar el desarrollo de bienes públicos: un compromiso de largo plazo a apoyar el programa de becas de Gitcoin Grants, apoyar el desarrollo de clientes de Ethereum, o incluso correr nuestro propio programa de becas cuyo alcance vaya más allá de nuestro proyecto.
La manera más fácil de ponernos de acuerdo sobre qué cuenta como “apoyo suficiente” es ponernos de acuerdo en cuánto (por ejemplo, el 5% de los gastos de un proyecto deberían ir a sostener el ecosistema en su conjunto y otro 1% podrían ir a bienes públicos más allá de la industria de blockchain) y confiar en la buena fe para decidir dónde debería ir ese financiamiento.
Por supuesto, existen límites al valor de este tipo de apoyo de la comunidad. Si un proyecto competidor (o incluso un fork de un proyecto existente) da a sus usuarios un servicio mucho mejor, entonces los usuarios se irán con ese competidor, sin importar cuánta gente les grite para que usen alguna alternativa que consideran más “pro social”.
Pero esos límites son diferentes, en diferentes contextos; a veces el poder de la comunidad es débil, pero en otros casos es muy fuerte.
Un interesante caso de estudio es el de Tether versus Dai. Tether tuvo varios escándalos, pero a pesar de esto los traders usan Tether para mantener y mover dólares todo el tiempo. El DAI, mucho más transparente y descentralizado, ha sido incapaz de arrebatar una gran parte de la participación de mercado de Tether.
Pero donde DAI se destaca es en las aplicaciones: Augur usa DAI, xDai usa DAI, PoolTogether usa DAI, zk.money planea usar DAI, y la lista sigue.
¿Y qué aplicaciones usan USDT? Muchas menos.
Por lo tanto, aunque el poder de la legitimidad creado por la comunidad no es infinito, hay considerable espacio para incentivar a los proyectos a dirigir al menos algunos puntos porcentuales de sus presupuestos al conjunto del ecosistema.
Hay incluso una razón egoísta para participar en este equilibrio: si eres el desarrollador de una wallet de Ethereum o el autor de un podcast o newsletter y vieras dos proyectos en competencia, uno de los cuales hace una importante contribución a los bienes públicos del ecosistema mientras que el otro no, ¿por cuál de ellos harías un esfuerzo para ayudarlo a obtener una mayor participación de mercado?
El concepto de apoyar bienes públicos a través de valor generado “a partir del ether” por concepciones públicamente apoyadas de legitimidad, tiene valor más allá del ecosistema de Ethereum. Un importante desafío y oportunidad son los NFTs.
Los NFTs tienen el potencial de ayudar significativamente a muchos tipos de bienes públicos, especialmente de tipo creativo, a resolver al menos parcialmente sus problemas crónicos de financiamiento.
Pero esto también podría ser una oportunidad perdida: hay poco valor social en ayudar a Elon Musk a ganar otro millón vendiendo su tweet cuando, hasta donde sabemos, él se queda con el dinero. Si los NFTs sólo se convierten en un casino que beneficia principalmente a celebridades que ya son ricas, esto sería un resultado mucho menos interesante.
Afortunadamente, tenemos la posibilidad de ayudar a moldear el resultado.
Qué NFTs la gente encontrará atractivo comprar y cuáles no es una cuestión de legitimidad: si todos estamos de acuerdo en que un NFT es interesante y otro NFT es patético, entonces la gente preferirá fuertemente comprar el primero, porque tendría un valor más alto por el orgullo personal de tenerlo, y porque podría ser revendido a un mayor valor ya que todos están pensando de la misma manera.
Si la concepción de legitimidad para los NFTs puede llevarse en una buena dirección, hay una oportunidad de establecer un canal sólido de financiamiento para artistas, asociaciones de caridad y otros.
Aquí hay dos ideas:
Alguna institución (o incluso una DAO) podría “bendecir” NFTs a cambio de una garantía de que una porción de los ingresos va hacia una causa de caridad, asegurando que múltiples grupos se beneficien al mismo tiempo. Esta bendición incluso podría venir con una categorización oficial: ¿está el NFT dedicado a aliviar la pobreza, la investigación científica, las artes creativas, el periodismo local, el desarrollo de software open source, a empoderar comunidades marginadas u otra cosa?
Podemos trabajar con plataformas de redes sociales en hacer que los NFTs sean más visibles en los perfiles de los usuarios, dando a los compradores una forma de mostrar los valores con los que están comprometidos. Combinado con el punto anterior, esto podría servir para orientar a los usuarios hacia los NFTs que contribuyan con valiosas causas sociales.

En síntesis:
El concepto de legitimidad (aceptación de orden elevado) es muy potente. La legitimidad aparece en cualquier contexto en que hay coordinación. Y especialmente en internet, la coordinación está en todos lados.
Hay diferentes maneras en que la legitimidad puede ocurrir: fuerza, continuidad, justicia, proceso, desempeño y participación son las más importantes.
Las criptomonedas son poderosas porque nos permiten convocar grandes cantidades de capital y ese capital, en un comienzo, no es controlado por ninguna persona. Por el contrario, esos pools de capital son controlados por conceptos de legitimidad.
Es demasiado arriesgado financiar bienes públicos emitiendo tokens en la capa base de un protocolo de blockchain. Afortunadamente, sin embargo, Ethereum tiene una capa de aplicaciones extremadamente rica, donde tenemos una flexibilidad mucho mayor. Esto es, en parte, porque hay una oportunidad de no sólo de influir sobre proyectos existentes sino también de moldear proyectos nuevos.
Las aplicaciones que apoyen bienes públicos de la comunidad deberían tener el apoyo de la comunidad, y esto es muy importante. ¡El ejemplo de DAI muestra que este apoyo realmente importa!
Al ecosistema de Ethereum le interesa el diseño de mecanismo y la innovación en la capa social. Un excelente sitio para empezar es con el financiamiento de bienes públicos dentro del mismo ecosistema de Ethereum. Pero esto va más allá de Ethereum. Los NFTs son un ejemplo de un gran pool de capital que depende de conceptos de legitimidad. La industria de NFT podría dar un gran apoyo a artistas, caridades y otros proveedores de bienes públicos más allá de nuestro propio rincón del mundo. Pero este resultado no está garantizado; depende de un apoyo y coordinación activa.
Esta es una versión traducida y adaptada del artículo “The Most Important Scarce Resource is Legitimacy” publicado por Vitalik Buterin el 23 de marzo de 2021.
Los ecosistemas de las blockchains de Bitcoin e Ethereum gastan mucho más en seguridad de la red (el objetivo de la minería de Prueba de Trabajo) que en todo lo demás junto. El blockchain de Bitcoin pagó un promedio de $38 millones por día en recompensas a los mineros desde el comienzo del año, más unos $5 millones por día en comisiones de transacción.
El blockchain de Ethereum viene segundo con unos $19,5 millones por día en recompensas de minería más $18 millones diarios en comisiones de transacción.
Mientras tanto, el presupuesto anual de la Fundación Ethereum (con el que se financia investigación, desarrollo de protocolo, becas y todo tipo de otros gastos) apenas alcanza los $30 millones por año. Existen fuentes de financiamiento que no vienen de la Fundación Ethereum, pero no son mucho más grandes.
Los gastos en investigación y desarrollo en el ecosistema de Bitcoin son aún más bajos. Esta I+D está principalmente financiada por empresas (con $250 millones en total según esta página), y este reporte sugiere que hay unos 57 empleados. Suponiendo salarios relativamente altos, esto nos daría unos $20 millones por año.

Claramente, estos patrones de gasto manifiestan una asignación errónea de recursos de tamaño masivo. El último 20% del poder de hash de la red provee mucho menos valor al ecosistema que esos mismos recursos utilizados en investigación y desarrollo del protocolo.
Entonces, ¿por que no se recorta el presupuesto de Proof of Work en un 20% y se redirigen esos fondos a otras actividades?
La respuesta estándar a este enigma tiene que ver con conceptos como "public choice theory" y "Schelling fences": aunque podríamos fácilmente identificar ciertos bienes públicos valiosos a los que redirigir cierto financiamiento como un gasto de una única vez, construir un patrón institucionalizado de esas decisiones conlleva riesgos de caos político y captura que, en el largo plazo, no valen la pena.
Pero sean cuales sean las razones, nos enfrentamos con el hecho interesante de que los ecosystemas de Bitcoin y Ethereum son capaces de atraer miles de millones de dólares de capital, pero enfrentan extrañas restricciones a la hora de decidir adónde debe asignarse ese capital.
Vale la pena intentar entender la poderosa fuerza social que crea este efecto. Es la misma fuerza social que explica que Ethereum sea capaz de movilizar estos recursos en primer lugar (y que la red casi idéntica desde el punto de vista técnico de Ethereum Classic no lo logre).
También es una fuerza social clave para ayudar a una cadena a recuperarse de un ataque del 51%. Y es una fuerza social que subyace a toda clase de mecanismos extremadamente poderosos que van más allá del blockchain.
Por motivos que quedarán claros en las próximas secciones, daré un nombre a esta poderosa fuerza social: legitimidad.
Para entender cómo funciona la legitimidad, debemos introducir algo de teoría de los juegos. Muchas situaciones de la vida requieren un comportamiento coordinado: si actúas solo, no llegarás a ningún lado (o peor). Pero si todos actúan juntos, es posible alcanzar un resultado deseado.

Un ejemplo clásico es conducir del lado izquierdo vs derecho de la calle: realmente no importa de qué lado de la ruta la gente conduzca, siempre que lo hagan todos del mismo lado.
Si cambias de dirección al mismo tiempo que todos los demás y la mayoría prefiere el nuevo arreglo, puede haber una ganancia neta. Pero si cambias de lado solo, no importa cuánto te guste conducir del otro lado, el resultado neto para tí será bastante negativo.
La legitimidad es un patrón de aceptación de alto orden.
Un resultado en cierto orden social es legítimo si la gente en ese contexto acepta mayormente y juega su rol en permitir ese resultado, y cada persona individual lo hace porque espera que todos los demás hagan lo mismo.
La legitimidad es un fenómeno que surge naturalmente en los juegos de coordinación. Si no estás en un juego de coordinación, no hay motivo para actuar de acuerdo de tu expectativa de cómo actuarán los otros, y entonces la legitimidad no es importante.
Pero, como hemos visto, los juegos de coordinación están omnipresentes en la sociedad, y por lo tanto la legitimidad es muy importante.
En casi cualquier ambiente con juegos de coordinación que exista por un tiempo suficiente, inevitablemente emergerán ciertos mecanismos para elegir qué decisión tomar. Estos mecanismos se basan en una cultura establecida en la que todos prestan atención a esos mecanismos y que la gente suele hacer lo que dice.
Cada persona razona que, como todos los demás siguen esos mecanismos, si hacen algo diferente crearán conflicto y sufrirán (o al menos quedarán solos en un sistema forkeado).
Si un mecanismo tiene la capacidad de realizar esas elecciones, entonces ese mecanismo tiene legitimidad.

En cualquier contexto en que un juego de coordinación haya existido por el tiempo suficiente, seguramente existe una concepción de legitimidad.
Y las blockchains están llenas de juegos de coordinación. ¿Qué software cliente estás corriendo? ¿Qué copia del contrato de Uniswap aceptas como que es “el” exchange Uniswap?
Incluso los NFTs son un juego de coordinación.
Los dos elementos más importantes que constituyen el valor de un NFT son (i) el orgullo de tener el NFT y ostentarlo, y (ii) la posibilidad de venderlo en el futuro. Para ambos componentes, es importante que cualquier NFT que compres sea reconocido como legítimo por todos los demás.
En estos casos, hay un gran beneficio de tener la misma respuesta que todos los demás, y el mecanismo que determina ese equilibrio tiene mucho poder.
En general, la legitimidad surge porque la cosa que gana legitimidad es psicológicamente atractiva para la mayoría de la gente. Pero, por supuesto, las intuiciones psicológicas de las personas pueden ser muy complejas. Es imposible hacer un listado completo de teorías de la legitimidad, pero podemos empezar con algunas:
Legitimidad por la fuerza: alguien convence a todos los demás de que es lo suficientemente fuerte para imponer su voluntad y que resistirse es muy difícil. Esto lleva a la mayor parte de la gente a ceder ya que cada persona espera que todos los demás también están demasiado asustados como para resistir.
Legitimidad por continuidad: si algo era legítimo en el momento T, por defecto también es legítimo en T+1.
Legitimidad por justicia: algo puede volverse legítimo porque satisface cierta noción intuitiva de justicia.
Legitimidad por proceso: si un proceso es legítimo, los resultados de ese proceso ganan legitimidad (por ejemplo, las leyes sancionadas por las democracias a veces se describen de esta forma).
Legitimidad por desempeño: si los resultados de un proceso llevan a resultados que satisfacen a la gente, entonces ese proceso puede ganar legitimidad (por ejemplo, las dictaduras exitosas a veces se justifican de esta forma).
Legitimidad por participación: si la gente participa en elegir un resultado, es más probable que lo consideren legítimo. Esto es similar a la justicia, pero no del todo: descansa en un deseo psicológico de ser consistente con nuestras acciones pasadas.
Tengamos en cuenta que la legitimidad es un concepto descriptivo: algo puede ser legítimo aun cuando pienses que es horrible. Dicho esto, si una cantidad suficiente de gente cree que un resultado es horrible, hay una alta chance de que algún evento futuro haga desaparecer esa legitimidad, primero gradualmente, y luego súbitamente.
La situación de financiamiento de bienes públicos en los ecosistemas de criptomonedas es bastante pobre. Hay cientos de miles de millones de dólares yendo de aquí para allá, pero los bienes públicos de los que depende la supervivencia de ese capital sólo reciben algunas decenas de millones por año para su desarrollo.
Hay dos formas de responder a este hecho.
La primera es estar orgulloso de estas limitaciones, y de los valientes esfuerzos que los miembros de la comunidad hacen para esquivarlas. Esta parece ser la ruta que con frecuencia toma el ecosistema del Bitcoin.
Pero también deberíamos enfocarnos en construir mejores tecnologías sociales para financiar los bienes públicos que necesitamos, y hacerlo como una parte sistémica de nuestro ecosistema (y no como un acto de filantropía que se realiza una única vez).
Un gran poder de las criptomonedas (y de otros activos digitales como nombres de dominio, tierras virtuales o NFTs) es que permiten a las comunidades reunir grandes cantidades de capital sin que alguna persona individual tenga que donar ese capital.
Sin embargo, este capital esta restringido por concepciones de legitimidad: no puedes simplemente asignarlo a un equipo centralizado sin ceder en lo que lo hace valioso. Mientras que Bitcoin y Ethereum ya reposan en concepciones de legitimidad para responder a ataques de 51%, usar concepciones de legitimidad para orientar el financiamiento de bienes públicos en un protocolo es mucho más difícil.
Sin embargo, en la capa de aplicaciones tenemos algo más de flexibilidad en dónde el financiamiento podría ir.
Los ecosistemas de blockchain (Ethereum incluido) valoran la libertad y la descentralización. Pero la ecología de bienes públicos de la mayoría de estas blockchains es, lamentablemente, todavía demasiado centralizada y guiada por la autoridad.
Ya sea que se trate de Ethereum, Zcash o de cualquier otra blockchain importante, hay típicamente una (o, como mucho, 2 o 3) entidades que gastan mucho más que las demás. Esto da un rango de opciones limitado a los equipos independientes que quieren desarrollar bienes públicos. Llamo a este modelo de financiamiento: "Central Capital Coordinators for Public-goods" (CCCPs).

Este estado de situación no es la culpa de las organizaciones en sí mismas, que valientemente hacen lo mejor que pueden para sostener el ecosistema. Por el contrario, son las reglas del ecosistema las que están siendo injustas con esas organizaciones, porque las someten a un estándar injustamente elevado.
Cualquier organización centralizada inevitablemente tendrá puntos ciegos. Esto no es porque nadie de los involucrados esté haciendo algo equivocado, sino porque ese nivel de perfección está más allá del alcance de pequeños grupos de humanos.
Por eso, hay un gran valor en crear un enfoque más diversificado y resiliente al financiamiento de bienes públicos. Un enfoque que permita evitar que toda la presión recaiga sobre una única organización.
Afortunadamente, ya tenemos la semilla de esa alternativa. La capa de aplicaciones de Ethereum ya existe, se está volviendo más fuerte y ya está mostrando su espíritu público. Empresas como Gnosis han estado contribuyendo al desarrollo de clientes de Ethereum, y varios proyectos de DeFi han donado cientos de miles de dólares al programa de Gitcoin Grants.

Gitcoin Grants ya alcanzó un elevado nivel de legitimidad: su mecanismo de financiamiento de bienes públicos, con financiamiento cuadrático, ha demostrado ser creíblemente neutral y efectivo en reflejar las prioridades de la comunidad. La Fundación Ethereum también ha jugado un papel importante en apoyar esta experimentación, incubando esfuerzos como Gitcoin Grants, junto con MolochDAO y otros que luego consiguen un mayor apoyo de la comunidad.
Podemos hacer que este ecosistema de financiamiento de bienes públicos sea más fuerte apoyando a proyectos que contribuyan con una parte de su tesorería a financiar el desarrollo de bienes públicos que hacen que el ecosistema sea posible.
Y, muy importante, podemos negar esos beneficios a proyectos que sólo hagan un fork de proyectos existentes y no den nada de valor de regreso al ecosistema en su conjunto.
Hay muchas formas de apoyar el desarrollo de bienes públicos: un compromiso de largo plazo a apoyar el programa de becas de Gitcoin Grants, apoyar el desarrollo de clientes de Ethereum, o incluso correr nuestro propio programa de becas cuyo alcance vaya más allá de nuestro proyecto.
La manera más fácil de ponernos de acuerdo sobre qué cuenta como “apoyo suficiente” es ponernos de acuerdo en cuánto (por ejemplo, el 5% de los gastos de un proyecto deberían ir a sostener el ecosistema en su conjunto y otro 1% podrían ir a bienes públicos más allá de la industria de blockchain) y confiar en la buena fe para decidir dónde debería ir ese financiamiento.
Por supuesto, existen límites al valor de este tipo de apoyo de la comunidad. Si un proyecto competidor (o incluso un fork de un proyecto existente) da a sus usuarios un servicio mucho mejor, entonces los usuarios se irán con ese competidor, sin importar cuánta gente les grite para que usen alguna alternativa que consideran más “pro social”.
Pero esos límites son diferentes, en diferentes contextos; a veces el poder de la comunidad es débil, pero en otros casos es muy fuerte.
Un interesante caso de estudio es el de Tether versus Dai. Tether tuvo varios escándalos, pero a pesar de esto los traders usan Tether para mantener y mover dólares todo el tiempo. El DAI, mucho más transparente y descentralizado, ha sido incapaz de arrebatar una gran parte de la participación de mercado de Tether.
Pero donde DAI se destaca es en las aplicaciones: Augur usa DAI, xDai usa DAI, PoolTogether usa DAI, zk.money planea usar DAI, y la lista sigue.
¿Y qué aplicaciones usan USDT? Muchas menos.
Por lo tanto, aunque el poder de la legitimidad creado por la comunidad no es infinito, hay considerable espacio para incentivar a los proyectos a dirigir al menos algunos puntos porcentuales de sus presupuestos al conjunto del ecosistema.
Hay incluso una razón egoísta para participar en este equilibrio: si eres el desarrollador de una wallet de Ethereum o el autor de un podcast o newsletter y vieras dos proyectos en competencia, uno de los cuales hace una importante contribución a los bienes públicos del ecosistema mientras que el otro no, ¿por cuál de ellos harías un esfuerzo para ayudarlo a obtener una mayor participación de mercado?
El concepto de apoyar bienes públicos a través de valor generado “a partir del ether” por concepciones públicamente apoyadas de legitimidad, tiene valor más allá del ecosistema de Ethereum. Un importante desafío y oportunidad son los NFTs.
Los NFTs tienen el potencial de ayudar significativamente a muchos tipos de bienes públicos, especialmente de tipo creativo, a resolver al menos parcialmente sus problemas crónicos de financiamiento.
Pero esto también podría ser una oportunidad perdida: hay poco valor social en ayudar a Elon Musk a ganar otro millón vendiendo su tweet cuando, hasta donde sabemos, él se queda con el dinero. Si los NFTs sólo se convierten en un casino que beneficia principalmente a celebridades que ya son ricas, esto sería un resultado mucho menos interesante.
Afortunadamente, tenemos la posibilidad de ayudar a moldear el resultado.
Qué NFTs la gente encontrará atractivo comprar y cuáles no es una cuestión de legitimidad: si todos estamos de acuerdo en que un NFT es interesante y otro NFT es patético, entonces la gente preferirá fuertemente comprar el primero, porque tendría un valor más alto por el orgullo personal de tenerlo, y porque podría ser revendido a un mayor valor ya que todos están pensando de la misma manera.
Si la concepción de legitimidad para los NFTs puede llevarse en una buena dirección, hay una oportunidad de establecer un canal sólido de financiamiento para artistas, asociaciones de caridad y otros.
Aquí hay dos ideas:
Alguna institución (o incluso una DAO) podría “bendecir” NFTs a cambio de una garantía de que una porción de los ingresos va hacia una causa de caridad, asegurando que múltiples grupos se beneficien al mismo tiempo. Esta bendición incluso podría venir con una categorización oficial: ¿está el NFT dedicado a aliviar la pobreza, la investigación científica, las artes creativas, el periodismo local, el desarrollo de software open source, a empoderar comunidades marginadas u otra cosa?
Podemos trabajar con plataformas de redes sociales en hacer que los NFTs sean más visibles en los perfiles de los usuarios, dando a los compradores una forma de mostrar los valores con los que están comprometidos. Combinado con el punto anterior, esto podría servir para orientar a los usuarios hacia los NFTs que contribuyan con valiosas causas sociales.

En síntesis:
El concepto de legitimidad (aceptación de orden elevado) es muy potente. La legitimidad aparece en cualquier contexto en que hay coordinación. Y especialmente en internet, la coordinación está en todos lados.
Hay diferentes maneras en que la legitimidad puede ocurrir: fuerza, continuidad, justicia, proceso, desempeño y participación son las más importantes.
Las criptomonedas son poderosas porque nos permiten convocar grandes cantidades de capital y ese capital, en un comienzo, no es controlado por ninguna persona. Por el contrario, esos pools de capital son controlados por conceptos de legitimidad.
Es demasiado arriesgado financiar bienes públicos emitiendo tokens en la capa base de un protocolo de blockchain. Afortunadamente, sin embargo, Ethereum tiene una capa de aplicaciones extremadamente rica, donde tenemos una flexibilidad mucho mayor. Esto es, en parte, porque hay una oportunidad de no sólo de influir sobre proyectos existentes sino también de moldear proyectos nuevos.
Las aplicaciones que apoyen bienes públicos de la comunidad deberían tener el apoyo de la comunidad, y esto es muy importante. ¡El ejemplo de DAI muestra que este apoyo realmente importa!
Al ecosistema de Ethereum le interesa el diseño de mecanismo y la innovación en la capa social. Un excelente sitio para empezar es con el financiamiento de bienes públicos dentro del mismo ecosistema de Ethereum. Pero esto va más allá de Ethereum. Los NFTs son un ejemplo de un gran pool de capital que depende de conceptos de legitimidad. La industria de NFT podría dar un gran apoyo a artistas, caridades y otros proveedores de bienes públicos más allá de nuestro propio rincón del mundo. Pero este resultado no está garantizado; depende de un apoyo y coordinación activa.
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