
El futuro del control migratorio
La semana pasada me dirigía a Ethereum México en Mérida, al llegar a la zona de salidas internacionales del Aeropuerto el Dorado en Bogotá, abrí la imagen con el pase de abordar en mi celular y lo puse sobre una máquina que lee los QR y habilita tu ingreso por el torniquete. Después seguí a los cubículos de Migración Colombia donde una persona evalúa tus motivos de viaje y te pone el sello de salida. Al llegar a Cancún, el procedimiento se repite, pero con personal del Instituto Nacional de M...

Solsticio de Invierno
IntroducciónDiciembre es un mes de fiesta en muchas culturas alrededor del mundo. En Latinoamérica, se celebra la navidad, la cual está ligada al mismo hecho astronómico que la mayoría de celebraciones de este mes: el solsticio, de verano para el hemisferio sur, de invierno para el hemisferio norte. Hay algo en común en todas ellas: Demoran varios días, hay música, bailes y hogueras. Y alrededor del fuego además de danza, también se cuentan historias. En tiempos antiguos contar historias era ...

¿Por qué la privacidad debe importarnos?
Los invito a reflexionar desde diferentes puntos siguiendo mi visión personal, el camino que esta tomando la virtualidad y la misma sociedad. En el 2014 cuando Mark y compañía compraron Whastapp, ya tenía instalado Telegram en mi celular. Inspirado en la migración masiva de una app a otra en algunos países insté un poco a mi amigos a preferir la segunda a la hora de chatear pero me agoté unos meses después ante la casi nula receptibilidad y preocupación al respecto. Por estos días de inicio d...
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El futuro del control migratorio
La semana pasada me dirigía a Ethereum México en Mérida, al llegar a la zona de salidas internacionales del Aeropuerto el Dorado en Bogotá, abrí la imagen con el pase de abordar en mi celular y lo puse sobre una máquina que lee los QR y habilita tu ingreso por el torniquete. Después seguí a los cubículos de Migración Colombia donde una persona evalúa tus motivos de viaje y te pone el sello de salida. Al llegar a Cancún, el procedimiento se repite, pero con personal del Instituto Nacional de M...

Solsticio de Invierno
IntroducciónDiciembre es un mes de fiesta en muchas culturas alrededor del mundo. En Latinoamérica, se celebra la navidad, la cual está ligada al mismo hecho astronómico que la mayoría de celebraciones de este mes: el solsticio, de verano para el hemisferio sur, de invierno para el hemisferio norte. Hay algo en común en todas ellas: Demoran varios días, hay música, bailes y hogueras. Y alrededor del fuego además de danza, también se cuentan historias. En tiempos antiguos contar historias era ...

¿Por qué la privacidad debe importarnos?
Los invito a reflexionar desde diferentes puntos siguiendo mi visión personal, el camino que esta tomando la virtualidad y la misma sociedad. En el 2014 cuando Mark y compañía compraron Whastapp, ya tenía instalado Telegram en mi celular. Inspirado en la migración masiva de una app a otra en algunos países insté un poco a mi amigos a preferir la segunda a la hora de chatear pero me agoté unos meses después ante la casi nula receptibilidad y preocupación al respecto. Por estos días de inicio d...
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En tiempos pandémicos borré mi huella digital en medio de una paranoia obsesiva por la privacidad y fantasías idealistas sobre cómo debe ser la vida digital en una época donde priman las narrativas sobre derechos humanos y ambientales (deberían considerarse con el mismo nivel de importancia, ya que dependemos del medio ambiente).
Entre todo el entramado de redes, enlaces y micro-blogs, deje arder el cajón de cartas de mis pasadas búsquedas yoísticas dirigidas al etéreo ser que habita entre las cornisas del tiempo y las pesquisas voyeristas de las pocas personas que leían con auténtica curiosidad por conocerme más allá de la ropa que uso los sábados por la noche. Lo dejé arder hasta agarrar las cenizas con mis manos y verlas desvanecer, llevadas por la corriente de la inmediatez, una ventisca que sufrimos y gozamos desde que internet aceleró la forma en que nos engañamos a nosotrxs mismxs, pero no aceleró por el contrario, el camino de regreso a casa del campesinado en países subdesarrollados después de dejar en los depósitos la comida sin procesar que llegará a nuestros platos con un tercio de los nutrientes.
Ahora, abrazando esta necesidad vomitiva por desahogarme con más palabras de las que cabrían en una conversación entrecortada por la cerveza y canciones repetidas a las afueras de un bar, entre mesas con sombrillas, robando al espacio público lo poco que dejan los carros parqueados, tal vez con riesgo a pasar la línea de la verborrea, sin preocuparme por decir demasiado, quiero hacer de este mi nuevo expediente de cuánta locura onírica, fantasía sicalíptica u ocurrencia desgastada pasé por mi procrastinadora mente hiperactiva.
Porque al estar sin redes sociales hay mucho acumulado por decir, además que aquí me puedo explayar, ser más abierta, aquí es permitido revelar lo oscuro y lo cursi por igual. En redes sociales eso sería demasiado exhibicionista para mi gusto. Prefiero seducirte y traerte aquí, a mi cuarto, para mostrarte el imaginario que me lleva a sonreír y llorar todos los días.
Los expedientes van a estar marcados con etiquetas según la temática, separaré las diatribas contra el concreto y lo concreto, de los panegíricos hacia los sí-lugares, de los recetarios para la modernidad líquida y de lo que me pone los pelos de punta en la música, lo que me eriza la piel en las lecturas y lo que me para los vellos en las películas. Aún no decido como nombrar cada sección, pero ya iremos viendo.
Les doy la bienvenida al circo de las fruslerías, morrallas y serendipias, de lo onomástico a las jitanjáforas, será este un trasegar vertiginoso entre el tiempo venidero y el perdido, en una nave sin carena, totalmente expuestos a las olas de esta realidad más cruda, aunque inconexa, un futuro ya presente que nos aleja estando cerca.
Un placer, mi nombre es Saeta y este es mi huerto.
En tiempos pandémicos borré mi huella digital en medio de una paranoia obsesiva por la privacidad y fantasías idealistas sobre cómo debe ser la vida digital en una época donde priman las narrativas sobre derechos humanos y ambientales (deberían considerarse con el mismo nivel de importancia, ya que dependemos del medio ambiente).
Entre todo el entramado de redes, enlaces y micro-blogs, deje arder el cajón de cartas de mis pasadas búsquedas yoísticas dirigidas al etéreo ser que habita entre las cornisas del tiempo y las pesquisas voyeristas de las pocas personas que leían con auténtica curiosidad por conocerme más allá de la ropa que uso los sábados por la noche. Lo dejé arder hasta agarrar las cenizas con mis manos y verlas desvanecer, llevadas por la corriente de la inmediatez, una ventisca que sufrimos y gozamos desde que internet aceleró la forma en que nos engañamos a nosotrxs mismxs, pero no aceleró por el contrario, el camino de regreso a casa del campesinado en países subdesarrollados después de dejar en los depósitos la comida sin procesar que llegará a nuestros platos con un tercio de los nutrientes.
Ahora, abrazando esta necesidad vomitiva por desahogarme con más palabras de las que cabrían en una conversación entrecortada por la cerveza y canciones repetidas a las afueras de un bar, entre mesas con sombrillas, robando al espacio público lo poco que dejan los carros parqueados, tal vez con riesgo a pasar la línea de la verborrea, sin preocuparme por decir demasiado, quiero hacer de este mi nuevo expediente de cuánta locura onírica, fantasía sicalíptica u ocurrencia desgastada pasé por mi procrastinadora mente hiperactiva.
Porque al estar sin redes sociales hay mucho acumulado por decir, además que aquí me puedo explayar, ser más abierta, aquí es permitido revelar lo oscuro y lo cursi por igual. En redes sociales eso sería demasiado exhibicionista para mi gusto. Prefiero seducirte y traerte aquí, a mi cuarto, para mostrarte el imaginario que me lleva a sonreír y llorar todos los días.
Los expedientes van a estar marcados con etiquetas según la temática, separaré las diatribas contra el concreto y lo concreto, de los panegíricos hacia los sí-lugares, de los recetarios para la modernidad líquida y de lo que me pone los pelos de punta en la música, lo que me eriza la piel en las lecturas y lo que me para los vellos en las películas. Aún no decido como nombrar cada sección, pero ya iremos viendo.
Les doy la bienvenida al circo de las fruslerías, morrallas y serendipias, de lo onomástico a las jitanjáforas, será este un trasegar vertiginoso entre el tiempo venidero y el perdido, en una nave sin carena, totalmente expuestos a las olas de esta realidad más cruda, aunque inconexa, un futuro ya presente que nos aleja estando cerca.
Un placer, mi nombre es Saeta y este es mi huerto.
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