«El fútbol es solo un juego» —repite conmigo— «el fútbol es solo un juego». Y ahora relájate. Cuquerella no es Blas de Lezo, el encuentro de mañana en Berlín no es la batalla de Cartagena de Indias, ganar o perder no cambiará tu vida en lo esencial, si acaso te dará unas horas de alegría. Cuando el 25 de junio de 1978 la selección argentina de Mario Alberto Kempes se proclamó campeona del mundo lo hizo tan solo para descubrir apenas un día después que, pasada la resaca, los dictadores, Videla...