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La narrativa de los Activos del Mundo Real (RWA) ha dominado las conversaciones en Web3 durante el último año. La promesa es gigantesca: traer billones de dólares de activos tradicionales (bienes raíces, bonos, materias primas) a la blockchain. Sin embargo, mientras muchos proyectos siguen en fase teórica, un grupo de pioneros, con fuerte presencia en Latinoamérica, ya está demostrando casos de uso reales y funcionales.
No se trata de "poner cosas en la blockchain" porque sí. Se trata de resolver problemas financieros fundamentales: iliquidez, barreras de entrada altas y fricción en las transacciones.
En este artículo, analizo tres protocolos que están liderando esta transición de la teoría a la práctica: Agrotoken, LandToken y JusToken.
Agrotoken es quizás el ejemplo más maduro y exitoso de RWA en la región. Su premisa ataca un problema crítico para el productor agropecuario: la iliquidez de su cosecha.
Históricamente, un productor de soja o maíz tiene su capital "atrapado" en silos hasta que decide venderlo. Agrotoken permite tokenizar esos granos (soja, maíz, trigo). Por cada tonelada de grano entregada en un acopio certificado, se emite un token (ej. SOYA, CORA) en la blockchain.
¿Cuál es la disrupción? El grano deja de ser solo un commodity físico y se convierte en un activo financiero líquido. El productor puede usar sus tokens como colateral para pedir préstamos DeFi, pagar insumos (combustible, semillas) directamente con el token, o intercambiarlo por moneda fiat instantáneamente. Agrotoken ha logrado lo que parecía imposible: que el grano funcione como dinero programable.
Si Agrotoken tokeniza lo que la tierra produce, LandToken se enfoca en tokenizar la tierra misma.
La inversión en tierras agrícolas ha sido históricamente una de las más seguras y rentables a largo plazo, pero también una de las más exclusivas. Las barreras de entrada son altísimas: se requiere mucho capital para comprar una finca.
¿Cuál es la disrupción? LandToken utiliza la fraccionalización. Toman un activo inmobiliario productivo (un campo) y lo dividen en tokens más pequeños. Esto permite a inversores minoristas comprar una fracción de una propiedad agrícola con montos accesibles. El tenedor del token no solo posee una parte del activo subyacente (que puede apreciarse en valor), sino que también puede recibir dividendos derivados de la producción de esa tierra. Es democratizar el acceso a un activo de refugio institucional.
Mientras LandToken tiene un enfoque muy marcado en la tierra productiva y agrícola, JusToken entra en el espectro más amplio de la tokenización de bienes raíces y activos tangibles, buscando simplificar la experiencia de usuario al máximo.
El mercado inmobiliario tradicional es conocido por su opacidad, papeleo excesivo y tiempos de transacción lentos. JusToken busca utilizar la tecnología blockchain para estandarizar y agilizar estos procesos, permitiendo una gestión de la propiedad más transparente y transferencias de valor más rápidas.
¿Cuál es la disrupción? El foco está en la eficiencia y el acceso. Al convertir propiedades en activos digitales, se abre la puerta a un mercado secundario de bienes raíces que funciona 24/7, con liquidación casi instantánea y trazabilidad total. Su propuesta de valor se centra en hacer que invertir en ladrillos sea tan fácil como comprar una acción en una app fintech.
Lo que une a Agrotoken, LandToken y JusToken no es solo que usen blockchain. Lo crucial es que utilizan la tecnología para desbloquear valor que ya existía pero estaba atrapado por sistemas financieros obsoletos.
Agrotoken da liquidez a commodities estancados.
LandToken y JusToken dan acceso y divisibilidad a activos indivisibles.
Estos proyectos demuestran que el futuro de las finanzas no es una lucha entre "TradFi" (finanzas tradicionales) y "DeFi". El futuro es la integración, donde la blockchain sirve como la infraestructura invisible y eficiente que potencia la economía real.
Nota del autor: Como analista enfocado en la intersección de la tecnología blockchain y los mercados financieros, sigo de cerca la evolución de los RWA. Creo firmemente que los protocolos que resuelven problemas reales de liquidez y acceso, como los mencionados aquí, serán los pilares del próximo ciclo de adopción. Estoy explorando oportunidades para aportar análisis y estrategia en proyectos que construyen este puente.

La narrativa de los Activos del Mundo Real (RWA) ha dominado las conversaciones en Web3 durante el último año. La promesa es gigantesca: traer billones de dólares de activos tradicionales (bienes raíces, bonos, materias primas) a la blockchain. Sin embargo, mientras muchos proyectos siguen en fase teórica, un grupo de pioneros, con fuerte presencia en Latinoamérica, ya está demostrando casos de uso reales y funcionales.
No se trata de "poner cosas en la blockchain" porque sí. Se trata de resolver problemas financieros fundamentales: iliquidez, barreras de entrada altas y fricción en las transacciones.
En este artículo, analizo tres protocolos que están liderando esta transición de la teoría a la práctica: Agrotoken, LandToken y JusToken.
Agrotoken es quizás el ejemplo más maduro y exitoso de RWA en la región. Su premisa ataca un problema crítico para el productor agropecuario: la iliquidez de su cosecha.
Históricamente, un productor de soja o maíz tiene su capital "atrapado" en silos hasta que decide venderlo. Agrotoken permite tokenizar esos granos (soja, maíz, trigo). Por cada tonelada de grano entregada en un acopio certificado, se emite un token (ej. SOYA, CORA) en la blockchain.
¿Cuál es la disrupción? El grano deja de ser solo un commodity físico y se convierte en un activo financiero líquido. El productor puede usar sus tokens como colateral para pedir préstamos DeFi, pagar insumos (combustible, semillas) directamente con el token, o intercambiarlo por moneda fiat instantáneamente. Agrotoken ha logrado lo que parecía imposible: que el grano funcione como dinero programable.
Si Agrotoken tokeniza lo que la tierra produce, LandToken se enfoca en tokenizar la tierra misma.
La inversión en tierras agrícolas ha sido históricamente una de las más seguras y rentables a largo plazo, pero también una de las más exclusivas. Las barreras de entrada son altísimas: se requiere mucho capital para comprar una finca.
¿Cuál es la disrupción? LandToken utiliza la fraccionalización. Toman un activo inmobiliario productivo (un campo) y lo dividen en tokens más pequeños. Esto permite a inversores minoristas comprar una fracción de una propiedad agrícola con montos accesibles. El tenedor del token no solo posee una parte del activo subyacente (que puede apreciarse en valor), sino que también puede recibir dividendos derivados de la producción de esa tierra. Es democratizar el acceso a un activo de refugio institucional.
Mientras LandToken tiene un enfoque muy marcado en la tierra productiva y agrícola, JusToken entra en el espectro más amplio de la tokenización de bienes raíces y activos tangibles, buscando simplificar la experiencia de usuario al máximo.
El mercado inmobiliario tradicional es conocido por su opacidad, papeleo excesivo y tiempos de transacción lentos. JusToken busca utilizar la tecnología blockchain para estandarizar y agilizar estos procesos, permitiendo una gestión de la propiedad más transparente y transferencias de valor más rápidas.
¿Cuál es la disrupción? El foco está en la eficiencia y el acceso. Al convertir propiedades en activos digitales, se abre la puerta a un mercado secundario de bienes raíces que funciona 24/7, con liquidación casi instantánea y trazabilidad total. Su propuesta de valor se centra en hacer que invertir en ladrillos sea tan fácil como comprar una acción en una app fintech.
Lo que une a Agrotoken, LandToken y JusToken no es solo que usen blockchain. Lo crucial es que utilizan la tecnología para desbloquear valor que ya existía pero estaba atrapado por sistemas financieros obsoletos.
Agrotoken da liquidez a commodities estancados.
LandToken y JusToken dan acceso y divisibilidad a activos indivisibles.
Estos proyectos demuestran que el futuro de las finanzas no es una lucha entre "TradFi" (finanzas tradicionales) y "DeFi". El futuro es la integración, donde la blockchain sirve como la infraestructura invisible y eficiente que potencia la economía real.
Nota del autor: Como analista enfocado en la intersección de la tecnología blockchain y los mercados financieros, sigo de cerca la evolución de los RWA. Creo firmemente que los protocolos que resuelven problemas reales de liquidez y acceso, como los mencionados aquí, serán los pilares del próximo ciclo de adopción. Estoy explorando oportunidades para aportar análisis y estrategia en proyectos que construyen este puente.
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Marcemijlin
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