Notes on entrepreurship, healthcare, and the adventure of life
AI en salud: se viene el salto de la rana?
Mi primer trabajo, mientas estaba en la facultad, fue como discípulo del ingeniero de planta de Instituto Gamma, una clínica de diagnósti...
Redes descentralizadas en la salud
Tres principios para diseñarlas mejor
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"Real artists ship" - Steve Jobs
Hace poco viví una de esas experiencias que todo fundador teme. Estaba frente a una audiencia de importantes prestadores de salud, y como de costumbre saque mi celular y empecé a hacer una demo de Wúru en vivo, mostrando la forma en que automatizamos el flujo quirúrgico con AI. Pero esta vez la magia salió bastante mal. Después de la primera instrucción, el asistente virtual respondió erráticamente y finalmente dejó de funcionar. Si bien zafé con un chiste y después seguí con el resto de la presentación, el incidente disparó a una reflexión. ¿Qué es preferible, una presentación perfecta en Power Point o una demo funcional pero fallida?
Esta pregunta me llevó al concepto de DEMO MODE, un estado que distingue a las startups que ya pueden mostrar un producto real. Alcanzar este nivel significa que superaste al menos 3 obstáculos fundamentales para una compañía early stage.
Primero, pudiste dejar atrás ese espacio sexy pero nebuloso de las promesas grandiosas para enfocarte en algo específico. Construir un producto de cero, que funcione en la vida real, requiere la convicción de decir que NO a todo lo que no es esencial. Muchas ideas espectaculares se resignan para desarrollar solo los features que pegan en el punto de impacto. Esta priorización despiadada a veces causa desilusión - “ibamos a revolucionar el mundo y ahora estamos haciendo solo un producto”. También requiere tener un entendimiento muy detallado del problema a solucionar.
En segundo lugar, la demo prueba viabilidad técnica. La startup fue capaz de hacer ingeniería para construir un producto que funciona, y con el cual los usuarios pueden interactuar. Lograr usabilidad es fundamental, ya que en las especificaciones solemos pasar por alto lo complejo que es diseñar un producto intuitivo que permita recorrer un flujo de trabajo completo. La startup tuvo que reclutar su equipo técnico y solucionar con éxito los desafíos de aplicar ingeniería hasta lograr el objetivo.
En tercer lugar, presentar una demo señala el coraje (aka huevos) de mostrar el estado actual de tu visión sin que la crítica paralice. Todos estamos felices con demos perfectas, pero la realidad es que si estás innovando seguro que tu producto tiene varias partes frágiles. Puede fallar y va a fallar. Un atributo fundamental del startup - quizás su única ventaja competitiva - es que está dispuesta a exponerse en público y asumir el riesgo que requiere aprender rápido.
El demo mode tiene otro atributo fascinante: no es opinable. Está o no está, es algo visible desde adentro y desde afuera de la empresa. Puede ser evaluado sin ambigüedad por potenciales clientes, empleados, inversores, y hasta cualquier curioso que preste atención a los posteos de LinkedIn. Si la forma primaria en que se presenta la startup es con una demo de producto, check. Sino, hay miles de otras formas de contar lo que estas haciendo - slides, mockups, tendencias de mercado, entrevistas, anécdotas, anuncios - y ninguna cumple con el requisito del demo mode.
Una startup en demo mode tiene una probabilidad de éxito mucho mayor que una en power point mode. Y no solo eso, sino que además es un lugar mucho mas motivador para trabajar: tener un producto aglutina los esfuerzos, da un norte, “estamos armando esto” y esto es algo tangible, que antes de nuestro esfuerzo no existía. Hay una obra para mostrar, lo que siempre produce orgullo y sentido en el equipo que la gestó. Y un equipo jugando en esta zona es muy difícil de detener.
"Real artists ship" - Steve Jobs
Hace poco viví una de esas experiencias que todo fundador teme. Estaba frente a una audiencia de importantes prestadores de salud, y como de costumbre saque mi celular y empecé a hacer una demo de Wúru en vivo, mostrando la forma en que automatizamos el flujo quirúrgico con AI. Pero esta vez la magia salió bastante mal. Después de la primera instrucción, el asistente virtual respondió erráticamente y finalmente dejó de funcionar. Si bien zafé con un chiste y después seguí con el resto de la presentación, el incidente disparó a una reflexión. ¿Qué es preferible, una presentación perfecta en Power Point o una demo funcional pero fallida?
Esta pregunta me llevó al concepto de DEMO MODE, un estado que distingue a las startups que ya pueden mostrar un producto real. Alcanzar este nivel significa que superaste al menos 3 obstáculos fundamentales para una compañía early stage.
Primero, pudiste dejar atrás ese espacio sexy pero nebuloso de las promesas grandiosas para enfocarte en algo específico. Construir un producto de cero, que funcione en la vida real, requiere la convicción de decir que NO a todo lo que no es esencial. Muchas ideas espectaculares se resignan para desarrollar solo los features que pegan en el punto de impacto. Esta priorización despiadada a veces causa desilusión - “ibamos a revolucionar el mundo y ahora estamos haciendo solo un producto”. También requiere tener un entendimiento muy detallado del problema a solucionar.
En segundo lugar, la demo prueba viabilidad técnica. La startup fue capaz de hacer ingeniería para construir un producto que funciona, y con el cual los usuarios pueden interactuar. Lograr usabilidad es fundamental, ya que en las especificaciones solemos pasar por alto lo complejo que es diseñar un producto intuitivo que permita recorrer un flujo de trabajo completo. La startup tuvo que reclutar su equipo técnico y solucionar con éxito los desafíos de aplicar ingeniería hasta lograr el objetivo.
En tercer lugar, presentar una demo señala el coraje (aka huevos) de mostrar el estado actual de tu visión sin que la crítica paralice. Todos estamos felices con demos perfectas, pero la realidad es que si estás innovando seguro que tu producto tiene varias partes frágiles. Puede fallar y va a fallar. Un atributo fundamental del startup - quizás su única ventaja competitiva - es que está dispuesta a exponerse en público y asumir el riesgo que requiere aprender rápido.
El demo mode tiene otro atributo fascinante: no es opinable. Está o no está, es algo visible desde adentro y desde afuera de la empresa. Puede ser evaluado sin ambigüedad por potenciales clientes, empleados, inversores, y hasta cualquier curioso que preste atención a los posteos de LinkedIn. Si la forma primaria en que se presenta la startup es con una demo de producto, check. Sino, hay miles de otras formas de contar lo que estas haciendo - slides, mockups, tendencias de mercado, entrevistas, anécdotas, anuncios - y ninguna cumple con el requisito del demo mode.
Una startup en demo mode tiene una probabilidad de éxito mucho mayor que una en power point mode. Y no solo eso, sino que además es un lugar mucho mas motivador para trabajar: tener un producto aglutina los esfuerzos, da un norte, “estamos armando esto” y esto es algo tangible, que antes de nuestro esfuerzo no existía. Hay una obra para mostrar, lo que siempre produce orgullo y sentido en el equipo que la gestó. Y un equipo jugando en esta zona es muy difícil de detener.
Luciano Tourn
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