<100 subscribers


Melchor (El Sabio de la Luna): —Hermanos, mirad cómo la Luna nos observa. Ella estuvo allí el 5 de diciembre, cuando nos purificamos en las aguas del universo. Mi regalo hoy no es un objeto; es la paz de la noche. Es el recordatorio de que, aunque el sol se oculte, siempre hay una luz majestuosa que nos acompaña. Mi regalo es el encanto de saberse bendecido, incluso cuando el viaje parece largo.
Gaspar (El Artista de la Memoria): —Yo traigo conmigo el eco de las aguas de Nueva York. Recuerdo a aquel joven que amaba las rosas y soñaba frente a la televisión. Mi regalo es la transformación. Quiero entregarle a cada persona la capacidad de convertir sus miedos antiguos en los sueños bellos que hoy tocan el cielo. No hace falta dinero para la autenticidad; el regalo es el amor que se imagina y luego se crea, libre de toda carencia.
Baltasar (El Director de la Reconexión): —Yo he visto el drama de la desconexión, como en esa película de una familia que se ha perdido en el ruido del mundo. He visto las sombras de quienes, como las siete mujeres que conoció Marta, proyectan su propio dolor en los demás. Mi regalo es la Voluntad.
Se acerca a sus compañeros y pone una mano sobre sus hombros.
—No busco la perfección de la casa de monjas, busco la honestidad del encuentro. Mi regalo es esa "segunda parte" de la película donde el arcoíris del amor une lo que estaba separado. No recojo nada roto; simplemente ayudo a cada ser a encontrar en sus propios ojos la parte de luz que creía perdida. El propósito de nuestro viaje es recordarles que la llamada no es para ser perfectos, sino para volver a estar cerca.
Los tres reemprenden la marcha. Ya no son reyes que buscan un destino; son el destino mismo. El regalo es el puente que construyen con cada paso: un puente hecho de perdón, de arte y de la delicadeza de saber que todos, al final, estamos navegando hacia el mismo hogar.
Melchor (El Sabio de la Luna): —Hermanos, mirad cómo la Luna nos observa. Ella estuvo allí el 5 de diciembre, cuando nos purificamos en las aguas del universo. Mi regalo hoy no es un objeto; es la paz de la noche. Es el recordatorio de que, aunque el sol se oculte, siempre hay una luz majestuosa que nos acompaña. Mi regalo es el encanto de saberse bendecido, incluso cuando el viaje parece largo.
Gaspar (El Artista de la Memoria): —Yo traigo conmigo el eco de las aguas de Nueva York. Recuerdo a aquel joven que amaba las rosas y soñaba frente a la televisión. Mi regalo es la transformación. Quiero entregarle a cada persona la capacidad de convertir sus miedos antiguos en los sueños bellos que hoy tocan el cielo. No hace falta dinero para la autenticidad; el regalo es el amor que se imagina y luego se crea, libre de toda carencia.
Baltasar (El Director de la Reconexión): —Yo he visto el drama de la desconexión, como en esa película de una familia que se ha perdido en el ruido del mundo. He visto las sombras de quienes, como las siete mujeres que conoció Marta, proyectan su propio dolor en los demás. Mi regalo es la Voluntad.
Se acerca a sus compañeros y pone una mano sobre sus hombros.
—No busco la perfección de la casa de monjas, busco la honestidad del encuentro. Mi regalo es esa "segunda parte" de la película donde el arcoíris del amor une lo que estaba separado. No recojo nada roto; simplemente ayudo a cada ser a encontrar en sus propios ojos la parte de luz que creía perdida. El propósito de nuestro viaje es recordarles que la llamada no es para ser perfectos, sino para volver a estar cerca.
Los tres reemprenden la marcha. Ya no son reyes que buscan un destino; son el destino mismo. El regalo es el puente que construyen con cada paso: un puente hecho de perdón, de arte y de la delicadeza de saber que todos, al final, estamos navegando hacia el mismo hogar.
Share Dialog
Share Dialog
No comments yet