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En la adolescencia existía todo el amor, que me hacía querer experimentar; fuiste tú la persona ideal. En mis aguas te sumergías también aprendiendo a jugar. Una noche bajo la Luna, como la mejor ocasión para celebrar. Aunque tú decías: "Que la Luna en estos días estaba sobreviviendo". Cuando tu cara se convertía en alguien más, pero en tus ojos una estrella siempre podía encontrar.
Esa es la historia del experimento que alguna vez se salió de su lugar. En el que la Luna sabía la tarea que se tenía que completar.
Entonces el viaje comenzó con los cuatro, en una foto como una buena postal. Todos observando al frente, en una camioneta en la cama de atrás. Donde, si el tiempo no engaña, se contaban todo tipo de historias. Así como de la chica que "Nothing else matters" le gustaba cantar. O de las pláticas que se escuchaban, mientras esperaba por conocer de alguien más.
Pero un cuaderno todo lo puede aguantar. Porque cada historia siempre tiene un inicio y así también un final. Donde el Diario más profundo es aquel que se escribe con la tinta a media verdad (Ink in between). Y solo así la tarea de la Luna se puede finalizar, para luego encontrarnos frente a las gradas blancas que nos llevan arriba y fuera del umbral, donde te espera ella para poderte abrazar y justo ahí poder gritar:
"Western moon, I'm coming Home!"... porque la tarea la he acabado de entregar.
En la adolescencia existía todo el amor, que me hacía querer experimentar; fuiste tú la persona ideal. En mis aguas te sumergías también aprendiendo a jugar. Una noche bajo la Luna, como la mejor ocasión para celebrar. Aunque tú decías: "Que la Luna en estos días estaba sobreviviendo". Cuando tu cara se convertía en alguien más, pero en tus ojos una estrella siempre podía encontrar.
Esa es la historia del experimento que alguna vez se salió de su lugar. En el que la Luna sabía la tarea que se tenía que completar.
Entonces el viaje comenzó con los cuatro, en una foto como una buena postal. Todos observando al frente, en una camioneta en la cama de atrás. Donde, si el tiempo no engaña, se contaban todo tipo de historias. Así como de la chica que "Nothing else matters" le gustaba cantar. O de las pláticas que se escuchaban, mientras esperaba por conocer de alguien más.
Pero un cuaderno todo lo puede aguantar. Porque cada historia siempre tiene un inicio y así también un final. Donde el Diario más profundo es aquel que se escribe con la tinta a media verdad (Ink in between). Y solo así la tarea de la Luna se puede finalizar, para luego encontrarnos frente a las gradas blancas que nos llevan arriba y fuera del umbral, donde te espera ella para poderte abrazar y justo ahí poder gritar:
"Western moon, I'm coming Home!"... porque la tarea la he acabado de entregar.


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