Dreamer, change maker, aware of the need to be aware.
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Tenemos tanta prisa en atender lo superfluo que retrasamos lo imprescindible sin darnos cuenta de que realmente lo es. Lo superfluo nos es construido por terceros, traído a la mente e incorporado en nuestro yo. Al mismo tiempo, lo imprescindible se dibuja como utópico cuando no se disfraza de quimera. Una sencilla mirada a aquello que nos permite vivir en la felicidad, en una felicidad auténtica donde el alimento de nuestra propia conciencia está garantizado más allá de las necesidades físicas, junto con un punto de curiosidad limpia me hace plantearme una serie de cuestiones relacionadas con la disrupción sistémica que vivimos en estos tiempos.
¿ Cómo actuar ante una guerra? Lo que hemos hecho ha sido enviar armas para que los estados y sus estructuras de poder se defiendan utilizando los cuerpos de sus habitantes como herramientas para ello. Se pide que des tu vida y la de otros para defender valores que, en tiempos de paz, te son negados de un modo velado, como una libertad que te haga libre, una democracia real o una justicia justa que no atienda inviolabilidades de ningún tipo. También se fabrica o retoma otros valores que en muchas ocasiones no están tan siquiera en tu vocabulario pero sí en la amalgama de principios construida ad hoc para cubrir y disfrazar lo inasumible. Cómo muestra un botón, la defensa de esa llamada libertad se cimenta utilizando prohibiciones que no permiten decidir si quieres matar o morir por ella, sino que se te encierra en una ratonera de la que no vas a poder salir si no es matando o muriendo, como ha hecho el presidente ucraniano Zelenski prohibiendo salir del paísa a los hombres de entre 18 y 60 años. Desde el *mainstream *no se admite que no creas en ese camino para la resolución de los conflictos. Trabajan los medios para que todo esto se incorpore a ti como lo correcto, lo imprescindible, aquello sobre lo que hay que actuar sí o sí. Cuando no es más que algo superfluo por irreal.

¿Cómo actuar pues? Cuidando a las personas, dando valor a sus vidas, entendiendo que, aunque somos 7 mil millones de habitantes en este planeta, cada una de nosotras es imprescindible. De nada sirve el adoctrinamiento para la polarización que desemboca en odio hacia el de enfrente y el deseo de su destrucción, al tiempo que esto mismo nos ciega sobre aquello de lo que somos responsables, si lo que realmente se busca es la paz y el respeto por la vida. La diplomacia, una diplomacia real sin las pantomimas a las que estamos acostumbrados y que poco a poco construyen el escenario y la opinión que va a justificar el objetivo realmente perseguido y que en condiciones de libertad rechazamos. Agotar las vías para evitar el desenlace que ninguna queríamos — ¿ ninguna? -, vaciar de argumentos las posturas distantes en base a acuerdos y cesiones dejando así de golpear al avispero, más aún cuando éste no está en nuestra casa y quien va a recibir los daños son otros.
¿ Cómo nos enfrentamos a un futuro cada vez más polarizado y “peligroso”? En el Estado español se promete desde ya el incremento en el presupuesto en defensa lo que supone claramente una de las victorias que las partes promotoras de esta guerra perseguían. Esto significa el incremento del presupuesto en crear muerte, división, separación entre las personas, desinterés por la vida como vida que es. Se busca así mantener el sistema actual vivo en base a la aplicación de la fuerza, a ejercer poder, a alimentar el enfrentamiento entre iguales. No es más que una demostración más de la mediocridad e incapacidad, de quienes dirigen las estructuras de poder, para enfrentarse a los retos reales de nuestros tiempos. Un esquema que, no olvidemos, estamos financiando — en muchos casos contra nuestra voluntad — las personas que nos negamos a aceptar las soluciones basadas en las guerras y la muerte. Una realidad difícil de digerir y que solo se puede modificar haciendo .
“ La desobediencia civil puede definirse como “cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir unos fines sociales concretos” Henry David Thoreau.
¿ Cómo deberíamos enfrentarnos a este futuro? Incrementando el presupuesto en educación. Sin duda, garantizando una educación en la vida, en el respeto, en las relaciones y en el amor por todo lo que nos rodea. Una educación que entierre, de una vez por todas, la competición, el ser mejor que y que se centre abiertamente en la cooperación como forma de vida, de relación y de construcción de la sociedad. Una educación que nos acompañe a levantar nuestra mirada y respirar todo aquello que nos rodea, que nos conecte con la vida alejándonos de la separación y la violencia.
Un modelo educativo que debe, sí o sí, avanzar en una educación que impulse la conexión de las personas consigo mismas. Debe hacerlo en todos los niveles, desde la más tierna infancia hasta los estudios superiores sean cuales sean. Aprender a estar presentes en cada momento y ser conscientes de ello es una capacidad imprescindible que siglos de religiones organizadas y adoctrinamientos ideológicos, en su afán de controlarla, ha hecho que una parte importante de la población la rechace frontalmente. Nuestras mentes colonizadas por culturas y tradiciones heredadas del propio sistema, nos niegan la libertad de acercarnos a conexiones con nuestro propio ser que van a ser la base de un mundo más equitativo.
¿ Cómo nos enfrentamos a la escasez y la subida de precios de los bienes básicos que precisamos para vivir? Vamos a saltarnos las restricciones de seguridad que tenemos sobre algunos productos que hansido modificados genéticamente o en los que se ha utilizado determinados productos fertilizantes y plaguicidas. Restricciones que se tomaron en su día en pro de la lucha contra el cambio climático y por la defensa de la vida. Encontramos tierras abandonadas por doquier, a la espera de la recalificación, del renacimiento de una nueva burbuja que nos hunda más en en el fango ante la mirada indiferente de las que padecemos esta realidad. Tierras arrasadas, empobrecidas por las prácticas agrícolas industriales que, bajo la excusa de alimentarnos a todas, están acabando con la base de todo sustento, el suelo.

#SaveSoil
Vamos a convencernos a nosotras mismas de lo imprescindible de la energía nuclear para poder garantizar el suministro de energía que necesita occidente y mantener así su sistema de vida y valores. Sí, el mismo sistema que nos ha traído donde estamos.
¿ Cómo nos podemos enfrentar entonces? Una nota de la revista digital Turia, pone el dedo en la llaga “las tierras abandonadas del interior valenciano podrían abastecer de aceite y cereales”. Un grito de realidad que casi no se escucha al provenir de un medio humilde y valiente, superfluo en los mass media e imprescindible en un escenario de vida digna. Este es solo un ejemplo y hay muchos más, de tierras abandonadas, no cultivadas, a las que nos negamos a mirar aún cuando sí vemos y gritamos ante los precios de los alimentos llegados de lugares lejanos que pueblan las estanterías de los supermercados.

Aquí, en la parte sur de la ciudad de València, encontramos espacios de huerta productiva transformados en polígonos industriales innecesarios, vacíos de actividad y cuyo único sentido de existencia ha sido la especulación inmobiliaria, sin planificación, sin estrategia, sin proyecto, sin futuro. Espacios que roban esto, el futuro a largo plazo de muchas, como siempre, para favorecer el corto plazo de unas pocas. Todo con base a un dogma que también ha colonizado nuestras mentes, la propiedad privada de las tierras productivas y los derechos de uso de la misma en beneficio propio. Nada te obliga a pensar más allá de tu ombligo. Nada te obliga a pensar y actuar en el bien común.
Frente a todo esto existen luces que van mucho más allá de la mera esperanza. Que son realidades que YA están transformando el modo en que vivimos, que lo que precisan es ganar escala para que su impacto real traspase las líneas de lo local y abrace la globalidad. De nuevo un proceso de globalización pero esta vez de conciencias y acción.
Imprescindible acercarse a la Teoría U creada e impulsada por el Presencing Institute del MIT y su impulsor Otto Scharmer que define una gramática social alternativa que acompaña la construcción de un futuro que , todavía, ha de emerger. Lo hará desde nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras voluntades. El elenco de proyectos transformadores surgidos con esta visión y técnicas nos hace mirar con optimismo al futuro y nos invita a ser parte de él, a construir desde el mismo campo de juego en el que todo sucede. Nos invita a superar el soma del Like y del *Coment *que sirven como material excusante a la inacción, más allá de la crítica pasiva.
Desde este proceso nace en plena pandemia del COVID19 el proyecto Albal Circular centrado en la regeneración de nuestra sociedad utilizando como herramienta procesos de compostaje colectivo. Un proyecto que nace con una visión bio territorial que ya tiene su primera réplica, Paiporta Circular, y que ha dado lugar a un movimiento más amplio, Pobles Circulars, con una capacidad de impacto real.
Un impacto que va a llegar de la mano de la regeneración de los suelos de nuestro espacio, de nuestro bio territorio, y de su réplica en otros lugares que son parte también de él. El retorno de la materia orgánica al suelo va a incrementar su capacidad de secuestro de CO2, mejorará también la capacidad de absorción de agua de lluvia facilitando así la regeneración de los acuíferos — una especie de fábricas de agua-, enriquecerá la biodiversidad reintroduciendo un equilibrio ecosistémico que hace innecesario el uso de plaguicidas, y devolverá al suelo los nutrientes que durante tanto tiempo hemos extraído de él sin devolver nada a cambio. La presencia de estos nutrientes hace innecesario el uso de fertilizantes, algo positivo para el bien de todas que hará mella en la cuenta de resultados de algunas pocas. He aquí donde es necesaria la unión para hacer frente al poder mediático, económico y político de ese grupo que se va a ver afectado por un modelo diferente.

Para ello hemos creado mans al terra, un proyecto que acopia terrenos productivos en el cinturón de la ciudad de València. El objetivo es ceder su usufructoa largo plazo a personas, colectivos y entidades interesadas en desarrollar en ellas actividades, que en base a modelos de negocio innovadores, sean capaces de construir en torno a estos elementos : CO2, absorción de agua, biodiversidad y presencia de nutrientes. Para ello no van a estar solas ya que desde el propia colectivo mans al terra**, se va a facilitar la formación en emprendimiento social y el acompañamiento de los proyectos que surjan para así apoyarlos hasta alcanzar una situación de sostenibilidad también económica. O quién sabe, quizá seamos capaces de medir e intercambiar valor utilizando otras herramientas que no sea el dinero fiat. Quizá seamos capaces de calcular el precio de la tierra de un modo diferente, basado en su función y no en su extensión.
La clave para el éxito de esta iniciativa, mans al terra, es la construcción de una comunidad en torno a ella. Una comunidad capaz de compartir un objetivo, un propósito claro al que añadimos el trabajo y los medios para llevarlo a cabo.
Estas son muestras locales que pueden ser replicadas y mejoradas en busca de ese necesario impacto global y en las que te animamos a participar. Siéntate en la tranquilidad y la quietud, observa que es superfluo y qué imprescindible. Si llegas a una conclusión similar a la que muchas ya hemos llegado, súmate a nosotras.
Tenemos tanta prisa en atender lo superfluo que retrasamos lo imprescindible sin darnos cuenta de que realmente lo es. Lo superfluo nos es construido por terceros, traído a la mente e incorporado en nuestro yo. Al mismo tiempo, lo imprescindible se dibuja como utópico cuando no se disfraza de quimera. Una sencilla mirada a aquello que nos permite vivir en la felicidad, en una felicidad auténtica donde el alimento de nuestra propia conciencia está garantizado más allá de las necesidades físicas, junto con un punto de curiosidad limpia me hace plantearme una serie de cuestiones relacionadas con la disrupción sistémica que vivimos en estos tiempos.
¿ Cómo actuar ante una guerra? Lo que hemos hecho ha sido enviar armas para que los estados y sus estructuras de poder se defiendan utilizando los cuerpos de sus habitantes como herramientas para ello. Se pide que des tu vida y la de otros para defender valores que, en tiempos de paz, te son negados de un modo velado, como una libertad que te haga libre, una democracia real o una justicia justa que no atienda inviolabilidades de ningún tipo. También se fabrica o retoma otros valores que en muchas ocasiones no están tan siquiera en tu vocabulario pero sí en la amalgama de principios construida ad hoc para cubrir y disfrazar lo inasumible. Cómo muestra un botón, la defensa de esa llamada libertad se cimenta utilizando prohibiciones que no permiten decidir si quieres matar o morir por ella, sino que se te encierra en una ratonera de la que no vas a poder salir si no es matando o muriendo, como ha hecho el presidente ucraniano Zelenski prohibiendo salir del paísa a los hombres de entre 18 y 60 años. Desde el *mainstream *no se admite que no creas en ese camino para la resolución de los conflictos. Trabajan los medios para que todo esto se incorpore a ti como lo correcto, lo imprescindible, aquello sobre lo que hay que actuar sí o sí. Cuando no es más que algo superfluo por irreal.

¿Cómo actuar pues? Cuidando a las personas, dando valor a sus vidas, entendiendo que, aunque somos 7 mil millones de habitantes en este planeta, cada una de nosotras es imprescindible. De nada sirve el adoctrinamiento para la polarización que desemboca en odio hacia el de enfrente y el deseo de su destrucción, al tiempo que esto mismo nos ciega sobre aquello de lo que somos responsables, si lo que realmente se busca es la paz y el respeto por la vida. La diplomacia, una diplomacia real sin las pantomimas a las que estamos acostumbrados y que poco a poco construyen el escenario y la opinión que va a justificar el objetivo realmente perseguido y que en condiciones de libertad rechazamos. Agotar las vías para evitar el desenlace que ninguna queríamos — ¿ ninguna? -, vaciar de argumentos las posturas distantes en base a acuerdos y cesiones dejando así de golpear al avispero, más aún cuando éste no está en nuestra casa y quien va a recibir los daños son otros.
¿ Cómo nos enfrentamos a un futuro cada vez más polarizado y “peligroso”? En el Estado español se promete desde ya el incremento en el presupuesto en defensa lo que supone claramente una de las victorias que las partes promotoras de esta guerra perseguían. Esto significa el incremento del presupuesto en crear muerte, división, separación entre las personas, desinterés por la vida como vida que es. Se busca así mantener el sistema actual vivo en base a la aplicación de la fuerza, a ejercer poder, a alimentar el enfrentamiento entre iguales. No es más que una demostración más de la mediocridad e incapacidad, de quienes dirigen las estructuras de poder, para enfrentarse a los retos reales de nuestros tiempos. Un esquema que, no olvidemos, estamos financiando — en muchos casos contra nuestra voluntad — las personas que nos negamos a aceptar las soluciones basadas en las guerras y la muerte. Una realidad difícil de digerir y que solo se puede modificar haciendo .
“ La desobediencia civil puede definirse como “cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir unos fines sociales concretos” Henry David Thoreau.
¿ Cómo deberíamos enfrentarnos a este futuro? Incrementando el presupuesto en educación. Sin duda, garantizando una educación en la vida, en el respeto, en las relaciones y en el amor por todo lo que nos rodea. Una educación que entierre, de una vez por todas, la competición, el ser mejor que y que se centre abiertamente en la cooperación como forma de vida, de relación y de construcción de la sociedad. Una educación que nos acompañe a levantar nuestra mirada y respirar todo aquello que nos rodea, que nos conecte con la vida alejándonos de la separación y la violencia.
Un modelo educativo que debe, sí o sí, avanzar en una educación que impulse la conexión de las personas consigo mismas. Debe hacerlo en todos los niveles, desde la más tierna infancia hasta los estudios superiores sean cuales sean. Aprender a estar presentes en cada momento y ser conscientes de ello es una capacidad imprescindible que siglos de religiones organizadas y adoctrinamientos ideológicos, en su afán de controlarla, ha hecho que una parte importante de la población la rechace frontalmente. Nuestras mentes colonizadas por culturas y tradiciones heredadas del propio sistema, nos niegan la libertad de acercarnos a conexiones con nuestro propio ser que van a ser la base de un mundo más equitativo.
¿ Cómo nos enfrentamos a la escasez y la subida de precios de los bienes básicos que precisamos para vivir? Vamos a saltarnos las restricciones de seguridad que tenemos sobre algunos productos que hansido modificados genéticamente o en los que se ha utilizado determinados productos fertilizantes y plaguicidas. Restricciones que se tomaron en su día en pro de la lucha contra el cambio climático y por la defensa de la vida. Encontramos tierras abandonadas por doquier, a la espera de la recalificación, del renacimiento de una nueva burbuja que nos hunda más en en el fango ante la mirada indiferente de las que padecemos esta realidad. Tierras arrasadas, empobrecidas por las prácticas agrícolas industriales que, bajo la excusa de alimentarnos a todas, están acabando con la base de todo sustento, el suelo.

#SaveSoil
Vamos a convencernos a nosotras mismas de lo imprescindible de la energía nuclear para poder garantizar el suministro de energía que necesita occidente y mantener así su sistema de vida y valores. Sí, el mismo sistema que nos ha traído donde estamos.
¿ Cómo nos podemos enfrentar entonces? Una nota de la revista digital Turia, pone el dedo en la llaga “las tierras abandonadas del interior valenciano podrían abastecer de aceite y cereales”. Un grito de realidad que casi no se escucha al provenir de un medio humilde y valiente, superfluo en los mass media e imprescindible en un escenario de vida digna. Este es solo un ejemplo y hay muchos más, de tierras abandonadas, no cultivadas, a las que nos negamos a mirar aún cuando sí vemos y gritamos ante los precios de los alimentos llegados de lugares lejanos que pueblan las estanterías de los supermercados.

Aquí, en la parte sur de la ciudad de València, encontramos espacios de huerta productiva transformados en polígonos industriales innecesarios, vacíos de actividad y cuyo único sentido de existencia ha sido la especulación inmobiliaria, sin planificación, sin estrategia, sin proyecto, sin futuro. Espacios que roban esto, el futuro a largo plazo de muchas, como siempre, para favorecer el corto plazo de unas pocas. Todo con base a un dogma que también ha colonizado nuestras mentes, la propiedad privada de las tierras productivas y los derechos de uso de la misma en beneficio propio. Nada te obliga a pensar más allá de tu ombligo. Nada te obliga a pensar y actuar en el bien común.
Frente a todo esto existen luces que van mucho más allá de la mera esperanza. Que son realidades que YA están transformando el modo en que vivimos, que lo que precisan es ganar escala para que su impacto real traspase las líneas de lo local y abrace la globalidad. De nuevo un proceso de globalización pero esta vez de conciencias y acción.
Imprescindible acercarse a la Teoría U creada e impulsada por el Presencing Institute del MIT y su impulsor Otto Scharmer que define una gramática social alternativa que acompaña la construcción de un futuro que , todavía, ha de emerger. Lo hará desde nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras voluntades. El elenco de proyectos transformadores surgidos con esta visión y técnicas nos hace mirar con optimismo al futuro y nos invita a ser parte de él, a construir desde el mismo campo de juego en el que todo sucede. Nos invita a superar el soma del Like y del *Coment *que sirven como material excusante a la inacción, más allá de la crítica pasiva.
Desde este proceso nace en plena pandemia del COVID19 el proyecto Albal Circular centrado en la regeneración de nuestra sociedad utilizando como herramienta procesos de compostaje colectivo. Un proyecto que nace con una visión bio territorial que ya tiene su primera réplica, Paiporta Circular, y que ha dado lugar a un movimiento más amplio, Pobles Circulars, con una capacidad de impacto real.
Un impacto que va a llegar de la mano de la regeneración de los suelos de nuestro espacio, de nuestro bio territorio, y de su réplica en otros lugares que son parte también de él. El retorno de la materia orgánica al suelo va a incrementar su capacidad de secuestro de CO2, mejorará también la capacidad de absorción de agua de lluvia facilitando así la regeneración de los acuíferos — una especie de fábricas de agua-, enriquecerá la biodiversidad reintroduciendo un equilibrio ecosistémico que hace innecesario el uso de plaguicidas, y devolverá al suelo los nutrientes que durante tanto tiempo hemos extraído de él sin devolver nada a cambio. La presencia de estos nutrientes hace innecesario el uso de fertilizantes, algo positivo para el bien de todas que hará mella en la cuenta de resultados de algunas pocas. He aquí donde es necesaria la unión para hacer frente al poder mediático, económico y político de ese grupo que se va a ver afectado por un modelo diferente.

Para ello hemos creado mans al terra, un proyecto que acopia terrenos productivos en el cinturón de la ciudad de València. El objetivo es ceder su usufructoa largo plazo a personas, colectivos y entidades interesadas en desarrollar en ellas actividades, que en base a modelos de negocio innovadores, sean capaces de construir en torno a estos elementos : CO2, absorción de agua, biodiversidad y presencia de nutrientes. Para ello no van a estar solas ya que desde el propia colectivo mans al terra**, se va a facilitar la formación en emprendimiento social y el acompañamiento de los proyectos que surjan para así apoyarlos hasta alcanzar una situación de sostenibilidad también económica. O quién sabe, quizá seamos capaces de medir e intercambiar valor utilizando otras herramientas que no sea el dinero fiat. Quizá seamos capaces de calcular el precio de la tierra de un modo diferente, basado en su función y no en su extensión.
La clave para el éxito de esta iniciativa, mans al terra, es la construcción de una comunidad en torno a ella. Una comunidad capaz de compartir un objetivo, un propósito claro al que añadimos el trabajo y los medios para llevarlo a cabo.
Estas son muestras locales que pueden ser replicadas y mejoradas en busca de ese necesario impacto global y en las que te animamos a participar. Siéntate en la tranquilidad y la quietud, observa que es superfluo y qué imprescindible. Si llegas a una conclusión similar a la que muchas ya hemos llegado, súmate a nosotras.
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