Dreamer, change maker, aware of the need to be aware.
Dreamer, change maker, aware of the need to be aware.

Subscribe to Voroperez

Subscribe to Voroperez
Share Dialog
Share Dialog
<100 subscribers
<100 subscribers


Llevo algo más de año y medio enfrascado en un proyecto realmente apasionante, Albal Circular, que va de la construcción de comunidades en torno a algo que todas generamos, que a todas las personas incumbe: la basura.
Empezamos con un único contenedor en el pueblo donde las familias que ya conocíamos y que compartían cierta sensibilidad en torno al cuidado del medio ambiente y el cuidado de la vida recogiendo unos 20 kg semanales de residuos orgánicos. En la actualidad tenemos 35 contenedores distribuidos por todo el pueblo y recogemos unos 1000 kg semanales con la participación de alrededor de 350 hogares. A esto añadimos los restos de poda del municipio que utilizamos como estructurante. Ya hemos empezado a tener compost, unos 1000 kg cada dos semanas y ya estamos utilizándolo, tanto nosotras mismas en procesos regenerativos del suelo y de producción según prácticas también regenerativas. Todavía a pequeña escala, claro.

El caso es que dos veces por semana las personas que componemos la asociación, Del Camp a la Taula, que está dinamizando el proyecto gestionamos estos recursos. O dicho en otras palabras, abrimos las bolsas de basura, una a una, retiramos los posibles impropios que podamos encontrar (plásticos, mascarillas, cubiertos etc) que son muy pocos ya que las participantes en todo esto son bastante conscientes de lo que hacen y tienen información y formación a través de nuestro canal de youtube, y lo mezclamos con el estructurante en las compostadoras que tenemos en uno de los dos centros de compostaje colectivo (de menos de 20 m3 de capacidad) que tenemos en el pueblo en espacios cedidos y acondicionados por el Ayuntamiento de Albal.
Personalmente me encargo de la parte de abrir las bolsas y separar impropios. Son ya muchas bolsas (en verano es más difícil por esto del olor), mucho tiempo viendo que comemos, si se respeta o no a la comida de temporada, precocinados, pan que después de 6 meses de compostaje sigue impoluto (no lo quieren ni las bacterias). Muchos residuos que contienen historias de vida y que te hacen pensar en muchas cosas.
A veces no son restos, sino comida que se ha echado a perder. Ante esto ves dos posibles escenarios: uno de rabia por haber tenido que tirar algo preciado como es la comida; u otro de indiferencia e inconsciencia en el que no considero importante ese acto ya que valoro más mi apetencia puntual por otro alimento que la necesidad de consumir el que va a hacerse malo en breve. A veces te encuentras una cuchara, o un tenedor, o cuchillos (después de casi dos años tenemos una vajilla casi completa) y ves a la persona recogiendo la mesa deprisa por que no tiene tiempo, o despistada por no prestar atención a lo que hace y hacerlo de un modo inconsciente. Un modo en el que muchas y muchos viven una parte importante de su día a día, desde la inconsciencia y el piloto automático. Y lo hacen no por elección sino por desconocimiento de qué otro modo de vivir, es posible. Una forma de vivir desde la consciencia, desde el sosiego y la quietud, que mantendrá aquello que nos importa a salvo, en buenas condiciones. Que hará que poco a poco nos importen más cosas, también las más pequeñas, las más nimias y que no se nos va a caer nada al suelo, porque vivimos desde la consciencia. Es un camino para llegar a comprender que hablamos de un Todo. Que vivimos en un Todo, donde todo es importante.. Vivir desde el amor, el amor por todo y por todos.
A veces te encuentras bolsas cerradas al vacío de alimentos que han caducado y la persona que lo deposita en el cubo de residuos orgánicos (no quiero llamarlo más basura, por que no lo es) lo hace con todo el buen propósito sin pararse a pensar que ese plástico no es compostable, que las que abrimos las bolsas no vamos a intentar abrirla por que ya sabemos que no se abre si no es con un elemento cortante. Esa bolsa va a terminar en el cubo de los impropios. Es el trabajo hecho al 90% que tiene como resultado un 0% ¿ Cuántas veces en nuestra vida damos por buenas cosas que no lo son? Una pequeña cosa más, un pequeño complemento hace muchas veces que los resultados sean totalmente diferentes. Entregarse a aquello que haces, algo que yo mismo en ocasiones no consigo, centrándonos no en el acto sino en su propósito, explorando las consecuencias de lo no terminado y aprendiendo que todo, hasta el más mínimo detalle, va a verse reflejado en el resultado final de aquello que haces. La clave es el propósito. Construir un propósito en tu vida y hacerlo desde el corazón, desde la quietud y la libertad que te proporcionan los momentos de meditación profunda. Desde una mente descolonizada, limpia que está conectada con el corazón y desde ahí con nuestro Yo real.
Bolsas compostables perfectamente cerradas, que contienen únicamente materia orgánica y que transmiten compromiso, que transmiten certeza en lo que se hace. Poco a poco al participar en un proyecto colectivo de este tipo vas tomando conciencia de que eres una parte importante, que sola no sirve de mucho, pero en el conjunto es vital. Es una suerte de entrenamiento actitudinal, el que esculpes un carácter solidario, compasivo y amante del apoyo mutuo. Creas escenarios de vida diferentes en los que vas afianzando poco a poco valores y miradas eco sistémicas, conscientes de las externalidades de todo aquello que hacemos y dispuesta a tenerlas presentes a la hora de tomar decisiones. Hasta de lo más pequeño.
Bolsas que contienen envases ¿Dejadez?¿Indiferencia? ¿Descuido?¿todas las anteriores? Algo que podría solucionar yo sin ningún esfuerzo especial y que cuando llega al punto final del proceso representa un problema, no muy grande, pero innecesario. Pequeños problemas que, en el caso de repetirse, llegarían a convertirse en todo un obstáculo. A veces en nuestro día a día actuamos igual: aquello que hago es un pequeño detalle insignificante si lo miro aisladamente. Es la falta de comprensión del Todo lo que nos aleja entender que nada ocurre de un modo aislado. Que todo tiene relación.
Me encanta cuando veo las bolsas verdes, llenas de café y pieles de tomate. Bolsas del bar de Juan y Aurora que aportan un momento de descanso a la pituitaria de quien escribe y que aportan segundos de sonrisas y sentimientos de cercanía ¿Cómo los residuos que aporto me identifican?¿Hasta qué punto? Tengo también algunas bolsas ubicadas a pesar de no saber con certeza de quien son, algo que no es importante, pero que sí ante lo repetitivo de residuo me hace pensar en quien hay detrás. Un pensamiento muy rápido ya que en 10 segundo tengo otra bolsa.
Llama igualmente la atención las cantidades ingentes de verduras todavía en buen estado pero con una presencia ya no aceptada por las personas compradoras que el compañero Mohamed aporta al proyecto ¿De verdad tanta comida nos sobra que dejamos ir al compost alimentos que podrían alimentarnos perfectamente? ¿Tanto hemos mercantilizado el concepto de la comida que no somos conscientes de que estamos desechando vida?¿Que más partes de nuestra comprensión de la vida hemos ocultado tras un número que representa un valor monetario?
Bolsa a bolsa veo pasar por mi mente personas, caras, vidas imaginadas en base al filtro de mi propio contexto. Yo misma me pregunto ¿qué conclusiones sacaría de todas estas bolsas otra persona cuya vida se desarrolle en un contexto diferente? Quizás ninguna, quizás yo solo sigo abriendo bolsas en mi cabeza y construyendo mis propias fantasías.
Fantasías que me llevan a imaginar un futuro diferente, en el que todas entendamos que si miramos los residuos y nos preocupamos de ellos simplemente hasta el momento en que cerramos la tapa del contenedor, estamos tirando basura. Si nuestra mirada es más profunda y global somos conscientes que desde ese punto, cuando cierro la tapa del contenedor, empieza un nuevo camino de transformación, estamos aportando recursos.
Un camino en el que otras personas como tú van a gestionar aquello que tú aportas, tus residuos, para transformarlos en compost, un recurso.
Es cuando tiramos basura cuando nos desentendemos, deresponsabilizamos y comenzamos a grabar en nuestro ideario eso de : “yo ya pago mis impuestos” ¿A quién le importa la basura o lo que pase con ella? Simplemente es algo que huele mal.
Es cuando aportamos recursos cuando todo cambia. Antes y después. Antes me preocupo de aportar aquello que es transformable en un formato cómodo, pensando en las otras, en las que van a hacer ese trabajo que empieza al cerrar la tapa del contenedor. Después por que comienzo una transición de la que muchas veces no soy consciente. Que me lleva a soñar y compartir mis sueños con otras personas. A ver un mundo mejor, más limpio, más justo, mejor cuidado y que nos cuida mejor.
Sueños conscientes de mejora de la vida, de amor por la naturaleza, de amor por el prójimo, y por la prójima también, humanos y no humanos. Seres vivos que viven en equilibrio. Sueño con transitar hacia ese equilibrio, en el que yo soy una mota de polvo importante, parte de un todo y con suficiente amor y compasión hacia todas.
Ya hace tiempo que dejé de tirar basura…Ahora aporto recursos.
Llevo algo más de año y medio enfrascado en un proyecto realmente apasionante, Albal Circular, que va de la construcción de comunidades en torno a algo que todas generamos, que a todas las personas incumbe: la basura.
Empezamos con un único contenedor en el pueblo donde las familias que ya conocíamos y que compartían cierta sensibilidad en torno al cuidado del medio ambiente y el cuidado de la vida recogiendo unos 20 kg semanales de residuos orgánicos. En la actualidad tenemos 35 contenedores distribuidos por todo el pueblo y recogemos unos 1000 kg semanales con la participación de alrededor de 350 hogares. A esto añadimos los restos de poda del municipio que utilizamos como estructurante. Ya hemos empezado a tener compost, unos 1000 kg cada dos semanas y ya estamos utilizándolo, tanto nosotras mismas en procesos regenerativos del suelo y de producción según prácticas también regenerativas. Todavía a pequeña escala, claro.

El caso es que dos veces por semana las personas que componemos la asociación, Del Camp a la Taula, que está dinamizando el proyecto gestionamos estos recursos. O dicho en otras palabras, abrimos las bolsas de basura, una a una, retiramos los posibles impropios que podamos encontrar (plásticos, mascarillas, cubiertos etc) que son muy pocos ya que las participantes en todo esto son bastante conscientes de lo que hacen y tienen información y formación a través de nuestro canal de youtube, y lo mezclamos con el estructurante en las compostadoras que tenemos en uno de los dos centros de compostaje colectivo (de menos de 20 m3 de capacidad) que tenemos en el pueblo en espacios cedidos y acondicionados por el Ayuntamiento de Albal.
Personalmente me encargo de la parte de abrir las bolsas y separar impropios. Son ya muchas bolsas (en verano es más difícil por esto del olor), mucho tiempo viendo que comemos, si se respeta o no a la comida de temporada, precocinados, pan que después de 6 meses de compostaje sigue impoluto (no lo quieren ni las bacterias). Muchos residuos que contienen historias de vida y que te hacen pensar en muchas cosas.
A veces no son restos, sino comida que se ha echado a perder. Ante esto ves dos posibles escenarios: uno de rabia por haber tenido que tirar algo preciado como es la comida; u otro de indiferencia e inconsciencia en el que no considero importante ese acto ya que valoro más mi apetencia puntual por otro alimento que la necesidad de consumir el que va a hacerse malo en breve. A veces te encuentras una cuchara, o un tenedor, o cuchillos (después de casi dos años tenemos una vajilla casi completa) y ves a la persona recogiendo la mesa deprisa por que no tiene tiempo, o despistada por no prestar atención a lo que hace y hacerlo de un modo inconsciente. Un modo en el que muchas y muchos viven una parte importante de su día a día, desde la inconsciencia y el piloto automático. Y lo hacen no por elección sino por desconocimiento de qué otro modo de vivir, es posible. Una forma de vivir desde la consciencia, desde el sosiego y la quietud, que mantendrá aquello que nos importa a salvo, en buenas condiciones. Que hará que poco a poco nos importen más cosas, también las más pequeñas, las más nimias y que no se nos va a caer nada al suelo, porque vivimos desde la consciencia. Es un camino para llegar a comprender que hablamos de un Todo. Que vivimos en un Todo, donde todo es importante.. Vivir desde el amor, el amor por todo y por todos.
A veces te encuentras bolsas cerradas al vacío de alimentos que han caducado y la persona que lo deposita en el cubo de residuos orgánicos (no quiero llamarlo más basura, por que no lo es) lo hace con todo el buen propósito sin pararse a pensar que ese plástico no es compostable, que las que abrimos las bolsas no vamos a intentar abrirla por que ya sabemos que no se abre si no es con un elemento cortante. Esa bolsa va a terminar en el cubo de los impropios. Es el trabajo hecho al 90% que tiene como resultado un 0% ¿ Cuántas veces en nuestra vida damos por buenas cosas que no lo son? Una pequeña cosa más, un pequeño complemento hace muchas veces que los resultados sean totalmente diferentes. Entregarse a aquello que haces, algo que yo mismo en ocasiones no consigo, centrándonos no en el acto sino en su propósito, explorando las consecuencias de lo no terminado y aprendiendo que todo, hasta el más mínimo detalle, va a verse reflejado en el resultado final de aquello que haces. La clave es el propósito. Construir un propósito en tu vida y hacerlo desde el corazón, desde la quietud y la libertad que te proporcionan los momentos de meditación profunda. Desde una mente descolonizada, limpia que está conectada con el corazón y desde ahí con nuestro Yo real.
Bolsas compostables perfectamente cerradas, que contienen únicamente materia orgánica y que transmiten compromiso, que transmiten certeza en lo que se hace. Poco a poco al participar en un proyecto colectivo de este tipo vas tomando conciencia de que eres una parte importante, que sola no sirve de mucho, pero en el conjunto es vital. Es una suerte de entrenamiento actitudinal, el que esculpes un carácter solidario, compasivo y amante del apoyo mutuo. Creas escenarios de vida diferentes en los que vas afianzando poco a poco valores y miradas eco sistémicas, conscientes de las externalidades de todo aquello que hacemos y dispuesta a tenerlas presentes a la hora de tomar decisiones. Hasta de lo más pequeño.
Bolsas que contienen envases ¿Dejadez?¿Indiferencia? ¿Descuido?¿todas las anteriores? Algo que podría solucionar yo sin ningún esfuerzo especial y que cuando llega al punto final del proceso representa un problema, no muy grande, pero innecesario. Pequeños problemas que, en el caso de repetirse, llegarían a convertirse en todo un obstáculo. A veces en nuestro día a día actuamos igual: aquello que hago es un pequeño detalle insignificante si lo miro aisladamente. Es la falta de comprensión del Todo lo que nos aleja entender que nada ocurre de un modo aislado. Que todo tiene relación.
Me encanta cuando veo las bolsas verdes, llenas de café y pieles de tomate. Bolsas del bar de Juan y Aurora que aportan un momento de descanso a la pituitaria de quien escribe y que aportan segundos de sonrisas y sentimientos de cercanía ¿Cómo los residuos que aporto me identifican?¿Hasta qué punto? Tengo también algunas bolsas ubicadas a pesar de no saber con certeza de quien son, algo que no es importante, pero que sí ante lo repetitivo de residuo me hace pensar en quien hay detrás. Un pensamiento muy rápido ya que en 10 segundo tengo otra bolsa.
Llama igualmente la atención las cantidades ingentes de verduras todavía en buen estado pero con una presencia ya no aceptada por las personas compradoras que el compañero Mohamed aporta al proyecto ¿De verdad tanta comida nos sobra que dejamos ir al compost alimentos que podrían alimentarnos perfectamente? ¿Tanto hemos mercantilizado el concepto de la comida que no somos conscientes de que estamos desechando vida?¿Que más partes de nuestra comprensión de la vida hemos ocultado tras un número que representa un valor monetario?
Bolsa a bolsa veo pasar por mi mente personas, caras, vidas imaginadas en base al filtro de mi propio contexto. Yo misma me pregunto ¿qué conclusiones sacaría de todas estas bolsas otra persona cuya vida se desarrolle en un contexto diferente? Quizás ninguna, quizás yo solo sigo abriendo bolsas en mi cabeza y construyendo mis propias fantasías.
Fantasías que me llevan a imaginar un futuro diferente, en el que todas entendamos que si miramos los residuos y nos preocupamos de ellos simplemente hasta el momento en que cerramos la tapa del contenedor, estamos tirando basura. Si nuestra mirada es más profunda y global somos conscientes que desde ese punto, cuando cierro la tapa del contenedor, empieza un nuevo camino de transformación, estamos aportando recursos.
Un camino en el que otras personas como tú van a gestionar aquello que tú aportas, tus residuos, para transformarlos en compost, un recurso.
Es cuando tiramos basura cuando nos desentendemos, deresponsabilizamos y comenzamos a grabar en nuestro ideario eso de : “yo ya pago mis impuestos” ¿A quién le importa la basura o lo que pase con ella? Simplemente es algo que huele mal.
Es cuando aportamos recursos cuando todo cambia. Antes y después. Antes me preocupo de aportar aquello que es transformable en un formato cómodo, pensando en las otras, en las que van a hacer ese trabajo que empieza al cerrar la tapa del contenedor. Después por que comienzo una transición de la que muchas veces no soy consciente. Que me lleva a soñar y compartir mis sueños con otras personas. A ver un mundo mejor, más limpio, más justo, mejor cuidado y que nos cuida mejor.
Sueños conscientes de mejora de la vida, de amor por la naturaleza, de amor por el prójimo, y por la prójima también, humanos y no humanos. Seres vivos que viven en equilibrio. Sueño con transitar hacia ese equilibrio, en el que yo soy una mota de polvo importante, parte de un todo y con suficiente amor y compasión hacia todas.
Ya hace tiempo que dejé de tirar basura…Ahora aporto recursos.
No activity yet