La conexión entre el estrés crónico y enfermedades como la diabetes, el cáncer y otros trastornos se fundamenta en mecanismos biológicos complejos que involucran múltiples sistemas corporales. Al mismo tiempo, el metabolismo celular juega un papel central en la progresión del cáncer, estableciendo una relación bidireccional con factores epigenéticos y ambientales.