
El próximo ciclo exige otra forma de construir
“The future is not built by spectators.”

Fileverse: crear y publicar onchain
Nuevas formas de escribir, conectar y publicar en la era onchain

Cartagena OnChain
Cartagena Onchain ha sido una semilla de crecimiento para todos nosotros. Durante este evento, hemos tocado una amplia gama de temas, desde la creación de wallets hasta el despliegue de NFTs, pasando por estrategias financieras y el impacto de las iniciativas locales en nuestras comunidades, fue un encuentro cargado de energía y colaboración, nos reunimos en Cartagena de Indias, Colombia.Nuestro viaje inicia con una sesión introductoria diseñada especialmente para aquellos que están dando sus...
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“The future is not built by spectators.”

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Cartagena OnChain
Cartagena Onchain ha sido una semilla de crecimiento para todos nosotros. Durante este evento, hemos tocado una amplia gama de temas, desde la creación de wallets hasta el despliegue de NFTs, pasando por estrategias financieras y el impacto de las iniciativas locales en nuestras comunidades, fue un encuentro cargado de energía y colaboración, nos reunimos en Cartagena de Indias, Colombia.Nuestro viaje inicia con una sesión introductoria diseñada especialmente para aquellos que están dando sus...
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Imagina que pudieras ver, en tiempo real, ver cada movimiento de un activo financiero sin tener que confiar ciegamente en una institución. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Pero no lo es. Está ocurriendo, y lo mejores que Latinoamérica tiene una gran oportunidad de estar al frente de este cambio.
Todo esto gracias a una tecnología que probablemente has escuchado mil veces: blockchain. Pero esta vez no hablamos de especulación, ni de NFTs de monos. Hablamos de infraestructura regulatoria de última generación, respaldada por decisiones oficiales de organismos como la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.). Y sí, esto podría transformar cómo los países latinoamericanos manejan sus sistemas financieros.
Llamaremos agentes de transferencia a esas entidades encargadas de llevar el registro de quién posee qué valor financiero, los cuales han operado durante décadas con sistemas centralizados. Básicamente, cada quien con su Excel glorificado, corriendo riesgos de error, fraude o simple desactualización.
Pero en mayo de 2025, la SEC dio un paso histórico: reconoció que una blockchain pública puede funcionar como "golden record", es decir, el archivo maestro y oficial para los titulares de valores.
Piensa en esto como pasar de llevar la contabilidad en una libreta a tener un sistema compartido, en la nube, donde todo es verificable por cualquier parte autorizada. Solo que esa “nube” es descentralizada, transparente y no depende de una empresa: es pública.
Los contratos inteligentes son como acuerdos automáticos: si se cumplen ciertas condiciones, ¡pum!, se ejecutan. No necesitas intermediarios. En el mundo financiero, esto significa que ya puedes programar directamente reglas como: “Este valor no se puede transferir fuera del país” o “solo lo pueden tener personas verificadas como inversionistas”.
En Singapur, el Proyecto Guardian ya lo está haciendo. Esto en otras palabras podria significar un golpe directo al fraude, a la burocracia excesiva y a las desconfianzas históricas que frenan el desarrollo.
Aquí es donde muchos se asustan. “Pero si todo está en blockchain, se podria ver toda mi información?”. La respuesta es, no necesariamente.
Existen tecnologías como pruebas de conocimiento cero (como Chainlink DECO), que permiten probar que cumples con ciertos requisitos, como tener fondos o identidad verificada, sin revelar exactamente quién eres o cuánto tienes. Es como mostrarle a alguien que tienes más de 18 años sin tener que enseñar tu cédula.
Este equilibrio entre privacidad y transparencia es clave para que países puedan construir sistemas modernos sin sacrificar derechos.
Más allá del tecnicismo, lo importante es esto:
Menos fraude.
Más confianza.
Menos papeleo.
Más inversión.
Los beneficios son muy reales. Y no estamos hablando solo de bancos o gobiernos, sino de emprendedores, inversionistas, desarrolladores y ciudadanos que podrían participar en un mercado globales, más justos, accesibles y eficientes.
En Colombia, Brasil y México, hay bolsas de valores y startups que ya están experimentando con valores tokenizados. Están trabajando junto a autoridades regulatorias y empresas tech para crear caminos legales y técnicos que funcionen.
La guía de la SEC es solo el inicio de algo más grande: una invitación a repensar cómo funcionan nuestros mercados desde cero, aprovechando lo mejor de la tecnología abierta, auditable y descentralizada.
Latinoamérica tiene una oportunidad única: no estamos atados a infraestructuras heredadas imposibles de cambiar. Podemos construir desde lo nuevo, saltándonos etapas y aprendiendo de los errores de otros.
La pregunta no es si blockchain pública será parte del sistema financiero. La pregunta es: ¿quién se atreverá a liderar ese cambio en la región?
Imagina que pudieras ver, en tiempo real, ver cada movimiento de un activo financiero sin tener que confiar ciegamente en una institución. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Pero no lo es. Está ocurriendo, y lo mejores que Latinoamérica tiene una gran oportunidad de estar al frente de este cambio.
Todo esto gracias a una tecnología que probablemente has escuchado mil veces: blockchain. Pero esta vez no hablamos de especulación, ni de NFTs de monos. Hablamos de infraestructura regulatoria de última generación, respaldada por decisiones oficiales de organismos como la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.). Y sí, esto podría transformar cómo los países latinoamericanos manejan sus sistemas financieros.
Llamaremos agentes de transferencia a esas entidades encargadas de llevar el registro de quién posee qué valor financiero, los cuales han operado durante décadas con sistemas centralizados. Básicamente, cada quien con su Excel glorificado, corriendo riesgos de error, fraude o simple desactualización.
Pero en mayo de 2025, la SEC dio un paso histórico: reconoció que una blockchain pública puede funcionar como "golden record", es decir, el archivo maestro y oficial para los titulares de valores.
Piensa en esto como pasar de llevar la contabilidad en una libreta a tener un sistema compartido, en la nube, donde todo es verificable por cualquier parte autorizada. Solo que esa “nube” es descentralizada, transparente y no depende de una empresa: es pública.
Los contratos inteligentes son como acuerdos automáticos: si se cumplen ciertas condiciones, ¡pum!, se ejecutan. No necesitas intermediarios. En el mundo financiero, esto significa que ya puedes programar directamente reglas como: “Este valor no se puede transferir fuera del país” o “solo lo pueden tener personas verificadas como inversionistas”.
En Singapur, el Proyecto Guardian ya lo está haciendo. Esto en otras palabras podria significar un golpe directo al fraude, a la burocracia excesiva y a las desconfianzas históricas que frenan el desarrollo.
Aquí es donde muchos se asustan. “Pero si todo está en blockchain, se podria ver toda mi información?”. La respuesta es, no necesariamente.
Existen tecnologías como pruebas de conocimiento cero (como Chainlink DECO), que permiten probar que cumples con ciertos requisitos, como tener fondos o identidad verificada, sin revelar exactamente quién eres o cuánto tienes. Es como mostrarle a alguien que tienes más de 18 años sin tener que enseñar tu cédula.
Este equilibrio entre privacidad y transparencia es clave para que países puedan construir sistemas modernos sin sacrificar derechos.
Más allá del tecnicismo, lo importante es esto:
Menos fraude.
Más confianza.
Menos papeleo.
Más inversión.
Los beneficios son muy reales. Y no estamos hablando solo de bancos o gobiernos, sino de emprendedores, inversionistas, desarrolladores y ciudadanos que podrían participar en un mercado globales, más justos, accesibles y eficientes.
En Colombia, Brasil y México, hay bolsas de valores y startups que ya están experimentando con valores tokenizados. Están trabajando junto a autoridades regulatorias y empresas tech para crear caminos legales y técnicos que funcionen.
La guía de la SEC es solo el inicio de algo más grande: una invitación a repensar cómo funcionan nuestros mercados desde cero, aprovechando lo mejor de la tecnología abierta, auditable y descentralizada.
Latinoamérica tiene una oportunidad única: no estamos atados a infraestructuras heredadas imposibles de cambiar. Podemos construir desde lo nuevo, saltándonos etapas y aprendiendo de los errores de otros.
La pregunta no es si blockchain pública será parte del sistema financiero. La pregunta es: ¿quién se atreverá a liderar ese cambio en la región?
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