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En un post anterior recordaba a mi amigo Elik, a la vez de alardear de la característica más llamativa de la cadena de bloques: impermanencia. Pero qué significa esto realmente, y qué impacto tiene en la vida cotidiana? Además de responder a estas preguntas, hoy quiero también hacer una corta reflexión sobre la vida y su naturaleza cambiante, y del cómo en tantas ocasiones, sobretodo en la juventud, tendemos a formarnos una sólida opinión sobre la vida y sus tantas cosas, usualmente desde nuestra miope visión de jóvenes. Empecemos!
La única realidad absoluta de la vida biológica es que, cumplido su ciclo natural, ésta llega a su fin. Esta hermosa parte de la vida es sin lugar a dudas uno de los fenómenos a los que, sin excepciones, el individuo humano deberá enfrentarse a un nivel filosófico primeramente, fenomenológico si se quiere, para eventualmente pasar al nivel ontológico: vivir la muerte.
La cuestión es que la muerte, tan natural para todo los seres vivos, a los humanos nos hace demasiado ruido, nos infunde temor, intriga, nos llena de dudas, nos empuja a la fe desesperada, como una persona que se ahogan busca asirse a cualquier superficie que le permita respirar con tranquilidad una vez más. A diferencia de lo que sucede con los perros, plantas o moluscos, los humanos somos conscientes de nuestra inevitable fortuna al final de nuestra casi-siempre desventurada existencia.
Desde aquellos primeros seres de las cavernas que pintaron su realidad sobre las rocosas paredes de sus hogares, hasta el artista que obsesivamente busca encontrarse a sí mismo en su obra, el ser humano anhela la inmortalidad, una que cuente de su paso por este mundo, una que le saque del anonimato para siempre, aunque no pueda ser testigo de ello. La realidad es que, sin importar qué tanto intentemos, llegará el día en que nadie recuerde a Beethoven, o a Niemeyer, ni Miró, ni mucho menos a Schopenhauer. En un mundo de edades cósmicas fechadas en los millones de años, nuestros miles de años de existencia y de historia son realmente poca cosa.
Es también característica indisoluble de la existencia biológica el movimiento, la permutación, la transformación y la transferencia energética constante. Fácilmente puede entenderse el cómo la muerte no es más que otra transferencia energética en la que montones de nuevas vidas, fúngicas y microbianas para empezar, ven el principio de su existencia en el final de nuestra realidad individual. No pasa nada. Es natural, es hermoso, y es necesario.
En este mundo lo único permanente es la impermanencia.
Sentadas las bases teóricas en ideológicas de esta manera, ahora analiza nuevamente el verdadero significado y potencial de la cadena de bloques: hablamos de una red "adjunta" a la internet, mantenida por personas de todo el mundo (llamados "nodos") que preservan datos incluso más allá de la supervivencia individual. Éstas mismas palabras están almacenadas en la cadena, por lo que, mientras haya internet y haya gente que lo use, podrán acceder a estos pensamientos trasnochados cuando quieran. Maravilloso.
Ahora, de lo que realmente quería hablar en esta oportunidad es precisamente de ello: la oportunidad.
Resulta que mientras escribo esto, ahora mismo que lo lees, la Tierra gira aproximadamente a 80.000 Km/hr alrededor del Sol, igualmente si es de noche y logras ver la luna afuera, ésta se está moviendo. Si tienes cerca alguna planta, tómate un momento para contemplarla, puedes verla crecer?
La realidad es que la existencia del tiempo como elemento regidor de la existencia finita tiende a escapársenos del terreno de lo consciente: vivimos apurados por hacer, ver, tener, producir, y "aprovechar" el día, sin hacernos realmente conscientes del tiempo de vida que irrevocable e irreversiblemente se está escurriendo entre nuestros dedos, se nos escapa de las manos.
Valoramos tanto las opiniones de los demás, que depositamos gran parte de lo que somos en la expectativa vacía de la validación externa, siendo así "necesario" para la supervivencia falaz de nuestro golpeado ser, el comentario positivo de otros, una buena reseña online, el artículo que alaba nuestro arte, o simplemente un "bien hecho" al volver a casa... ¡Ay de nosotros si este refuerzo positivo no llega!
Mientras corremos a todas partes y a ningún lugar, y nos emborrachamos de música estridente, luces, estímulos, sensaciones, sustancias y hasta personas tóxicas, hábitos nocivos, y expectativas sin cumplir, nos vamos olvidando día a día de la más importante característica de la vida que es el tiempo que se acaba.
Ahora mismo mientras me lees, el tiempo que tiene previsto el destino, Dios o la Providencia para ti y para mí, se está agotando. En ese sentido, te aseguro que llegado el momento final, en caso de que podamos verlo venir, ningún mail, memo, tarea pendiente, y horario será tan importante como ver otro atardecer, ningún recuerdo será más grato que el ver el sol salir, o ver a tus hijos sonreír, o tu primer beso, o la emoción que sentiste cuando conseguiste tu primer trabajo, o la graduación, o sentir las manos sabías de tu mamá acariciarte y abrazarte cuando algo no salió bien, o el sabio consejo de tu abuelita, o el consecuente silencio de tu papá mientras te escuchaba solemne contarle de tus problemas. Estos problemas hoy ya no existen. La memoria, queda para siempre.
Si tu vida se acaba, si lo realmente valioso no está en nuestro acostumbrado día a día, por qué no mejorar nuestros hábitos, nuestras formas, horarios y rutinas para, de a poquito, ir involucrando más y más de éstas vivencias maravillosas que resultarán en maravillosos recuerdos el día de mañana?
Piénsalo por un segundo: qué cambios necesitas implementar en tu rutina para ver el sol salir? O para saludar a tus padres mientras vivan, una vez más ésta semana? O para incluir una hora de ejercicios físicos? A la semana? Seguro se puede! Pero lo más importante es: crees que te sentirías mejor implementando algunos cambios en tu vida y hábitos? Crees que puedes mejorar?
El momento es ahora, siempre ahora. La oportunidad de tu vida está ante ti, y se llama precisamente vida. Sólo sucede una vez, y no hay reposición. Úsala sabiamente.
En un post anterior recordaba a mi amigo Elik, a la vez de alardear de la característica más llamativa de la cadena de bloques: impermanencia. Pero qué significa esto realmente, y qué impacto tiene en la vida cotidiana? Además de responder a estas preguntas, hoy quiero también hacer una corta reflexión sobre la vida y su naturaleza cambiante, y del cómo en tantas ocasiones, sobretodo en la juventud, tendemos a formarnos una sólida opinión sobre la vida y sus tantas cosas, usualmente desde nuestra miope visión de jóvenes. Empecemos!
La única realidad absoluta de la vida biológica es que, cumplido su ciclo natural, ésta llega a su fin. Esta hermosa parte de la vida es sin lugar a dudas uno de los fenómenos a los que, sin excepciones, el individuo humano deberá enfrentarse a un nivel filosófico primeramente, fenomenológico si se quiere, para eventualmente pasar al nivel ontológico: vivir la muerte.
La cuestión es que la muerte, tan natural para todo los seres vivos, a los humanos nos hace demasiado ruido, nos infunde temor, intriga, nos llena de dudas, nos empuja a la fe desesperada, como una persona que se ahogan busca asirse a cualquier superficie que le permita respirar con tranquilidad una vez más. A diferencia de lo que sucede con los perros, plantas o moluscos, los humanos somos conscientes de nuestra inevitable fortuna al final de nuestra casi-siempre desventurada existencia.
Desde aquellos primeros seres de las cavernas que pintaron su realidad sobre las rocosas paredes de sus hogares, hasta el artista que obsesivamente busca encontrarse a sí mismo en su obra, el ser humano anhela la inmortalidad, una que cuente de su paso por este mundo, una que le saque del anonimato para siempre, aunque no pueda ser testigo de ello. La realidad es que, sin importar qué tanto intentemos, llegará el día en que nadie recuerde a Beethoven, o a Niemeyer, ni Miró, ni mucho menos a Schopenhauer. En un mundo de edades cósmicas fechadas en los millones de años, nuestros miles de años de existencia y de historia son realmente poca cosa.
Es también característica indisoluble de la existencia biológica el movimiento, la permutación, la transformación y la transferencia energética constante. Fácilmente puede entenderse el cómo la muerte no es más que otra transferencia energética en la que montones de nuevas vidas, fúngicas y microbianas para empezar, ven el principio de su existencia en el final de nuestra realidad individual. No pasa nada. Es natural, es hermoso, y es necesario.
En este mundo lo único permanente es la impermanencia.
Sentadas las bases teóricas en ideológicas de esta manera, ahora analiza nuevamente el verdadero significado y potencial de la cadena de bloques: hablamos de una red "adjunta" a la internet, mantenida por personas de todo el mundo (llamados "nodos") que preservan datos incluso más allá de la supervivencia individual. Éstas mismas palabras están almacenadas en la cadena, por lo que, mientras haya internet y haya gente que lo use, podrán acceder a estos pensamientos trasnochados cuando quieran. Maravilloso.
Ahora, de lo que realmente quería hablar en esta oportunidad es precisamente de ello: la oportunidad.
Resulta que mientras escribo esto, ahora mismo que lo lees, la Tierra gira aproximadamente a 80.000 Km/hr alrededor del Sol, igualmente si es de noche y logras ver la luna afuera, ésta se está moviendo. Si tienes cerca alguna planta, tómate un momento para contemplarla, puedes verla crecer?
La realidad es que la existencia del tiempo como elemento regidor de la existencia finita tiende a escapársenos del terreno de lo consciente: vivimos apurados por hacer, ver, tener, producir, y "aprovechar" el día, sin hacernos realmente conscientes del tiempo de vida que irrevocable e irreversiblemente se está escurriendo entre nuestros dedos, se nos escapa de las manos.
Valoramos tanto las opiniones de los demás, que depositamos gran parte de lo que somos en la expectativa vacía de la validación externa, siendo así "necesario" para la supervivencia falaz de nuestro golpeado ser, el comentario positivo de otros, una buena reseña online, el artículo que alaba nuestro arte, o simplemente un "bien hecho" al volver a casa... ¡Ay de nosotros si este refuerzo positivo no llega!
Mientras corremos a todas partes y a ningún lugar, y nos emborrachamos de música estridente, luces, estímulos, sensaciones, sustancias y hasta personas tóxicas, hábitos nocivos, y expectativas sin cumplir, nos vamos olvidando día a día de la más importante característica de la vida que es el tiempo que se acaba.
Ahora mismo mientras me lees, el tiempo que tiene previsto el destino, Dios o la Providencia para ti y para mí, se está agotando. En ese sentido, te aseguro que llegado el momento final, en caso de que podamos verlo venir, ningún mail, memo, tarea pendiente, y horario será tan importante como ver otro atardecer, ningún recuerdo será más grato que el ver el sol salir, o ver a tus hijos sonreír, o tu primer beso, o la emoción que sentiste cuando conseguiste tu primer trabajo, o la graduación, o sentir las manos sabías de tu mamá acariciarte y abrazarte cuando algo no salió bien, o el sabio consejo de tu abuelita, o el consecuente silencio de tu papá mientras te escuchaba solemne contarle de tus problemas. Estos problemas hoy ya no existen. La memoria, queda para siempre.
Si tu vida se acaba, si lo realmente valioso no está en nuestro acostumbrado día a día, por qué no mejorar nuestros hábitos, nuestras formas, horarios y rutinas para, de a poquito, ir involucrando más y más de éstas vivencias maravillosas que resultarán en maravillosos recuerdos el día de mañana?
Piénsalo por un segundo: qué cambios necesitas implementar en tu rutina para ver el sol salir? O para saludar a tus padres mientras vivan, una vez más ésta semana? O para incluir una hora de ejercicios físicos? A la semana? Seguro se puede! Pero lo más importante es: crees que te sentirías mejor implementando algunos cambios en tu vida y hábitos? Crees que puedes mejorar?
El momento es ahora, siempre ahora. La oportunidad de tu vida está ante ti, y se llama precisamente vida. Sólo sucede una vez, y no hay reposición. Úsala sabiamente.
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Another "El Cuaderno" piece sees the light: "About Moment and Opportunity" Remember, this publication is in Spanish. Parental Advisory is recommended. https://paragraph.com/@elcuaderno/del-momento-y-la-oportunidad