Mariana era estudiante de ingeniería en sistemas y, como muchos de sus compañeros, vivía con el dilema de organizar su tiempo y su dinero. Cada mes empezaba con entusiasmo, compraba un nuevo cuaderno y anotaba todos sus gastos. Pero a la segunda semana, las hojas ya estaban llenas de tachones y cálculos incompletos. Al final del mes, siempre se preguntaba: “¿En qué se me fue el dinero?” Un día, en la cafetería, vio a dos amigos discutiendo sobre una aplicación que usaban para registrar hábito...