
A simple vista, vemos crecimiento. Pero si miramos con ojos de estratega, lo que vemos es un sistema circulatorio cerrado donde el capital rara vez sale de casa.
Nvidia no solo vende silicio; vende el combustible y, a menudo, pone el dinero para la gasolinera. Con un market cap de $4.5T, ha perfeccionado un modelo de inversión circular:
Inyectar capital: Nvidia invierte en startups y proveedores (Mistral, xAI, CoreWeave).
Recuperar capital: Ese dinero vuelve casi instantáneamente a Nvidia en forma de órdenes de compra de chips.
Resultado: Los ingresos de Nvidia suben, la valoración de las startups sube y el ecosistema parece expandirse infinitamente.
Por su parte, OpenAI no está jugando a ser solo una empresa de software. Está asegurando su supervivencia mediante acuerdos de infraestructura que parecen profecías:
El Deal de Oracle: $300 billones en capacidad de nube. No es una compra, es un cimiento.
Diversificación de Poder: El despliegue de 6GW de potencia con AMD demuestra que incluso en un círculo cerrado, la inteligencia dicta que no puedes depender de un solo "Oráculo".
Como mencioné en mi última reflexión sobre Buffett y Munger, el éxito no se trata de acumular, sino de construir estructuras resilientes. Sin embargo, este "incesto de flujos" plantea un dilema:
¿Estamos creando la red más potente de la historia o un castillo de naipes donde la caída de una pieza (el ROI de la IA) arrastrará trillones de dólares en valoraciones cruzadas?
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