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Ayer conseguí dedicar 4h a escribir. Básicamente ejercicios del workbook de The Artist’s Way y actualizar 26 días del blog. Estuve trabajando con Lali y Jack, que luego vinieron a casa a cenar. Preparé un poco de hash y me pasé la noche en uno de mis ya habituales viajes de María. Se me ocurrieron muchas ideas locas. Una de ellas es una teoría de la conspiración que implica a los FAGs y a Carmen de Mairena. Los CEOs de las compañías y Carmen son solo un grupo de hackers compinchados para crear una singularidad histórica en el derribo de la heteronormatividad y de la hegemonía del hombre heterosexual blanco. Jack me dijo que si vendía 100 copias se hacía un tatuaje en la polla, lo que me pareció de lo más generoso por su parte para estimularme a escribir el libro, que ha de tener un mínimo de 100 páginas. A raíz del libro me volví a perder en mil pensamientos sobre la creación de religiones y el mesianismo. La marihuana es buena para hacer todas esas asociaciones locas de ideas, pero es muy fácil perderse cuando intentas desarrollarlas. Tanto Lali como Jack me desaconsejaron el proyecto de San Francesc de L'Hospitalet. Darle tanta entidad sería añadirle demasiada energía de mi vida en el pasado. Quizá sería mejor integrarlo dentro de otro proyecto o darle un enfoque literario. No lo sé, no descarto el proyecto. Me interesa mucho reciclarme y, como he dicho antes, en el fondo es mi tributo a mí mismo y yo soy mi tema de conversación favorito.
Acompañé a Jack y Lali a una fiesta en un piso donde la gente se estaba haciendo un tattoo de tres rayas en el brazo, siguiendo una secuencia. Me pareció una buena idea compartir un tatuaje con Lali y Jack ahora que nuestros caminos se separan, pero no tuve paciencia para quedarme toda la noche. Me pasó una conversación divertida que podría ser una pequeña obra de teatro llamada "The Priest". Como no conocía a nadie me tuve que sumergir en las habituales conversaciones de "de dónde eres" y "qué haces" y me las ingenié para convencer a una chica rusa llamada Elisa de que soy el sacerdote de 8fit. En la segunda conversación con una irlandesa, Elisa le explicó que yo era sacerdote justo después de que ella despotricara de las monjas que la educaron. Elisa a la postre haría su primer tattoo cuando ella no se había hecho ni uno solo en su vida y así convení en llamarle "The Tattoo Virgin". Mi objetivo era ser el primer tatuado por la virgen. No lo conseguí, pero bien podría ser en la historia que sí que me lo hiciera y que el símbolo fuera Mauerfall, con lo que tienes una oportunidad excelente para explicar los significados del tattoo y consigues que, una vez más, el mesías nazca de una virgen. Divertido.
También acabamos hablando de mi Jesús en Tinder, que también tendría cabida dentro de todo el equívoco, especialmente la parte en la que una chica de Berlín de 25 años hace todo lo que le pido a la que espera en esta sociedad berlinesca.
Una vez más, después de fumar, mi cabeza era un hervidero de ideas y mi cuerpo un saco de nervios porque no sé de dónde voy a sacar la energía para parir tamaña cantidad de estupideces. También pensé en la idea de los monólogos, de nuevo, porque es una manera rápida de producir un resultado. El proyecto sería "queridos followers" y básicamente entroncaría con la idea de los sermones del cura putón. Ambas cosas me obligarían a ponerme delante de una cámara y subirlo a Internet, lo cual no deja de ser intimidante y un paso sin marcha atrás.
Por la mañana, al despertar, se consolidó la idea de que esos monólogos podrían llamarse "los sueños de Mauerfall" y dejarlo en el terreno onírico. De esa manera no soy responsable del producto de mi subconsciente y se cumpliría de manera muy poética y muy real que "la vida es sueño", lo que me entroncaría de nuevo con esas almas gemelas del siglo XVI-XVII que pusieron a España en la cima de la vanguardia visionaria y que están esperando que uno de sus hijos se suba sobre sus hombros a continuar con la gran empresa de mostrar a la humanidad que la realidad es una construcción colectiva que podemos soñar y que de hecho soñamos. Lo que nos pasa, la realidad en la que vivimos, no es más que el sueño de nuestros predecesores. Vivimos en un sueño, eso es lo que hay que recordar cuando la vida es una pesadilla.



Ayer conseguí dedicar 4h a escribir. Básicamente ejercicios del workbook de The Artist’s Way y actualizar 26 días del blog. Estuve trabajando con Lali y Jack, que luego vinieron a casa a cenar. Preparé un poco de hash y me pasé la noche en uno de mis ya habituales viajes de María. Se me ocurrieron muchas ideas locas. Una de ellas es una teoría de la conspiración que implica a los FAGs y a Carmen de Mairena. Los CEOs de las compañías y Carmen son solo un grupo de hackers compinchados para crear una singularidad histórica en el derribo de la heteronormatividad y de la hegemonía del hombre heterosexual blanco. Jack me dijo que si vendía 100 copias se hacía un tatuaje en la polla, lo que me pareció de lo más generoso por su parte para estimularme a escribir el libro, que ha de tener un mínimo de 100 páginas. A raíz del libro me volví a perder en mil pensamientos sobre la creación de religiones y el mesianismo. La marihuana es buena para hacer todas esas asociaciones locas de ideas, pero es muy fácil perderse cuando intentas desarrollarlas. Tanto Lali como Jack me desaconsejaron el proyecto de San Francesc de L'Hospitalet. Darle tanta entidad sería añadirle demasiada energía de mi vida en el pasado. Quizá sería mejor integrarlo dentro de otro proyecto o darle un enfoque literario. No lo sé, no descarto el proyecto. Me interesa mucho reciclarme y, como he dicho antes, en el fondo es mi tributo a mí mismo y yo soy mi tema de conversación favorito.
Acompañé a Jack y Lali a una fiesta en un piso donde la gente se estaba haciendo un tattoo de tres rayas en el brazo, siguiendo una secuencia. Me pareció una buena idea compartir un tatuaje con Lali y Jack ahora que nuestros caminos se separan, pero no tuve paciencia para quedarme toda la noche. Me pasó una conversación divertida que podría ser una pequeña obra de teatro llamada "The Priest". Como no conocía a nadie me tuve que sumergir en las habituales conversaciones de "de dónde eres" y "qué haces" y me las ingenié para convencer a una chica rusa llamada Elisa de que soy el sacerdote de 8fit. En la segunda conversación con una irlandesa, Elisa le explicó que yo era sacerdote justo después de que ella despotricara de las monjas que la educaron. Elisa a la postre haría su primer tattoo cuando ella no se había hecho ni uno solo en su vida y así convení en llamarle "The Tattoo Virgin". Mi objetivo era ser el primer tatuado por la virgen. No lo conseguí, pero bien podría ser en la historia que sí que me lo hiciera y que el símbolo fuera Mauerfall, con lo que tienes una oportunidad excelente para explicar los significados del tattoo y consigues que, una vez más, el mesías nazca de una virgen. Divertido.
También acabamos hablando de mi Jesús en Tinder, que también tendría cabida dentro de todo el equívoco, especialmente la parte en la que una chica de Berlín de 25 años hace todo lo que le pido a la que espera en esta sociedad berlinesca.
Una vez más, después de fumar, mi cabeza era un hervidero de ideas y mi cuerpo un saco de nervios porque no sé de dónde voy a sacar la energía para parir tamaña cantidad de estupideces. También pensé en la idea de los monólogos, de nuevo, porque es una manera rápida de producir un resultado. El proyecto sería "queridos followers" y básicamente entroncaría con la idea de los sermones del cura putón. Ambas cosas me obligarían a ponerme delante de una cámara y subirlo a Internet, lo cual no deja de ser intimidante y un paso sin marcha atrás.
Por la mañana, al despertar, se consolidó la idea de que esos monólogos podrían llamarse "los sueños de Mauerfall" y dejarlo en el terreno onírico. De esa manera no soy responsable del producto de mi subconsciente y se cumpliría de manera muy poética y muy real que "la vida es sueño", lo que me entroncaría de nuevo con esas almas gemelas del siglo XVI-XVII que pusieron a España en la cima de la vanguardia visionaria y que están esperando que uno de sus hijos se suba sobre sus hombros a continuar con la gran empresa de mostrar a la humanidad que la realidad es una construcción colectiva que podemos soñar y que de hecho soñamos. Lo que nos pasa, la realidad en la que vivimos, no es más que el sueño de nuestros predecesores. Vivimos en un sueño, eso es lo que hay que recordar cuando la vida es una pesadilla.



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