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Hoy Dani cumple 35 años. Danielle no ha ido a la policía. No he hecho nada en todo la tarde aparte de dormir, ver Breaking Bad y tener sexo. Jessica al final no ha tenido date y yo no he tenido tiempo para mí. Hemos ido a cenar y a dar un paseo. Hoy me ha preguntado si no me emociona nada. La verdad es que no. No hay nada que me haga ilusión. Me hace un poco de ilusión desarrollar mi creatividad, pero hay mucho más de supervivencia que de ilusión. Son las 10 de la noche y estoy básicamente triste. En medio de la noche mi teléfono empezó a reproducir una canción y me levanté a pararlo. Lo llevé a la cama y Jessica me dijo que yo le daba miedo, que estaba actuando raro y ocultando algo. Básicamente por este pequeño incidente y porque el día anterior me había llevado el teléfono al baño para masturbarme. Es muy desconfiada. No pude dormir. Me afectó mucho. Acabé levantándome y yendo al comedor a dormir. Por la mañana estuve triste. Se me antojaba el fin de la relación. Si no puede confiar en mí y se hace estas películas constantemente ¿qué puedo esperar? A la vez algo en mí ha madurado, porque me insistía en verlo como una oportunidad de madurar. Huir es lo fácil. Cuando estás en este estado te acuerdas de enviar mensajes a los demás. Ni Katya ni Lea han contestado. Al no emocionarme por nada ni por nadie, el silencio se hace menos doloroso, pero se siente igualmente. Esta apatía y anhedonia es un mecanismo natural para protegerme. Siento como me apago a la vida, pero a la vez siento que mi existencia se hace más sostenible. Amortigua el dolor. No puedo decir que me enorgullezca de no emocionarme, pero tampoco que me haga sentir mal. Ya no discuto de política y me la trae floja corregir a los demás. Me da igual. Todo me da igual salvo lo que atañe directamente a mi persona, y en concreto a mi proceso creativo. Ahí sí que consigo involucrarme y hablar. Ni tan siquiera me motivan mucho las citas y las redes sociales de ligar. Son una pura compensación. Ni siquiera cuento con que pase nada. Me da pereza que pase nada. Solo me apetece compensar un poco el estrés y distraerme. Claramente estoy cerrando puertas y ventanas. Me preguntaba cuándo llegaría ese día. Bien, parece que ya lo tenemos aquí.
Las chicas del documental me han escrito hoy. De momento les gusta "mauerfall" como título del documental. Quieren hacer un teaser para conseguir financiación de una productora. Mi única preocupación es cómo van a retratar Berlín. Para mí la solución es clara. Solo voy a hablar de Berlín en presencia de gente del Opus Dei y solo pueden hablar de qué es Berlín para Francesc la gente de mi pasado. ¿Y al revés, solo pueden hablar de mi paso por el Opus Dei en presencia de gente de Berlín y solo pueden hablar de mi paso por el Opus Dei la gente de Berlín? No, no es simétrico. La gente de Berlín no puede hablar de Francesc en Berlín, sino de lo que supone el Opus Dei para mí. Las imágenes de Berlín en las que quiero estar involucrado son solo una: el muro. Ni fiestas, ni parques, ni arte, ni drogas. El muro y yo. Las personas entrevistadas pueden mostrar su realidad, lo que más les guste: Berghain, fiestas, cafés... pero no pueden hablar de lo que hago en Berlín sino del contexto en el que me conocieron, qué saben de mi pasado y cómo creen que lo integro en mi vida actual. Jessica tiene razón: este documental tiene que ser algo de lo que me pueda sentir orgulloso. No puedo dejarlo al azar. No puedo sentarme y esperar. No puedo decir que sí cuando es no. Sí, eso mismo. Mi misión en el documental es simplemente ser radicalmente honesto y transparente y no decir que sí cuando es que no.


Hoy Dani cumple 35 años. Danielle no ha ido a la policía. No he hecho nada en todo la tarde aparte de dormir, ver Breaking Bad y tener sexo. Jessica al final no ha tenido date y yo no he tenido tiempo para mí. Hemos ido a cenar y a dar un paseo. Hoy me ha preguntado si no me emociona nada. La verdad es que no. No hay nada que me haga ilusión. Me hace un poco de ilusión desarrollar mi creatividad, pero hay mucho más de supervivencia que de ilusión. Son las 10 de la noche y estoy básicamente triste. En medio de la noche mi teléfono empezó a reproducir una canción y me levanté a pararlo. Lo llevé a la cama y Jessica me dijo que yo le daba miedo, que estaba actuando raro y ocultando algo. Básicamente por este pequeño incidente y porque el día anterior me había llevado el teléfono al baño para masturbarme. Es muy desconfiada. No pude dormir. Me afectó mucho. Acabé levantándome y yendo al comedor a dormir. Por la mañana estuve triste. Se me antojaba el fin de la relación. Si no puede confiar en mí y se hace estas películas constantemente ¿qué puedo esperar? A la vez algo en mí ha madurado, porque me insistía en verlo como una oportunidad de madurar. Huir es lo fácil. Cuando estás en este estado te acuerdas de enviar mensajes a los demás. Ni Katya ni Lea han contestado. Al no emocionarme por nada ni por nadie, el silencio se hace menos doloroso, pero se siente igualmente. Esta apatía y anhedonia es un mecanismo natural para protegerme. Siento como me apago a la vida, pero a la vez siento que mi existencia se hace más sostenible. Amortigua el dolor. No puedo decir que me enorgullezca de no emocionarme, pero tampoco que me haga sentir mal. Ya no discuto de política y me la trae floja corregir a los demás. Me da igual. Todo me da igual salvo lo que atañe directamente a mi persona, y en concreto a mi proceso creativo. Ahí sí que consigo involucrarme y hablar. Ni tan siquiera me motivan mucho las citas y las redes sociales de ligar. Son una pura compensación. Ni siquiera cuento con que pase nada. Me da pereza que pase nada. Solo me apetece compensar un poco el estrés y distraerme. Claramente estoy cerrando puertas y ventanas. Me preguntaba cuándo llegaría ese día. Bien, parece que ya lo tenemos aquí.
Las chicas del documental me han escrito hoy. De momento les gusta "mauerfall" como título del documental. Quieren hacer un teaser para conseguir financiación de una productora. Mi única preocupación es cómo van a retratar Berlín. Para mí la solución es clara. Solo voy a hablar de Berlín en presencia de gente del Opus Dei y solo pueden hablar de qué es Berlín para Francesc la gente de mi pasado. ¿Y al revés, solo pueden hablar de mi paso por el Opus Dei en presencia de gente de Berlín y solo pueden hablar de mi paso por el Opus Dei la gente de Berlín? No, no es simétrico. La gente de Berlín no puede hablar de Francesc en Berlín, sino de lo que supone el Opus Dei para mí. Las imágenes de Berlín en las que quiero estar involucrado son solo una: el muro. Ni fiestas, ni parques, ni arte, ni drogas. El muro y yo. Las personas entrevistadas pueden mostrar su realidad, lo que más les guste: Berghain, fiestas, cafés... pero no pueden hablar de lo que hago en Berlín sino del contexto en el que me conocieron, qué saben de mi pasado y cómo creen que lo integro en mi vida actual. Jessica tiene razón: este documental tiene que ser algo de lo que me pueda sentir orgulloso. No puedo dejarlo al azar. No puedo sentarme y esperar. No puedo decir que sí cuando es no. Sí, eso mismo. Mi misión en el documental es simplemente ser radicalmente honesto y transparente y no decir que sí cuando es que no.


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