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Rompo el silencio más largo desde que retomé la costumbre de escribir a diario. Si duro fue el pecado y la expulsión del paraíso, todavía más duro está siendo el perdón. Jesucristo muriendo en la cruz y perdonando es la fuerza más poderosa que se puede ejercer sobre otro ser humano. El perdón es un arma de destrucción masiva. El perdón puede ser la más noble de las acciones o la más eficiente forma de esclavitud. Mi perplejidad ante el misterio del hombre no tiene límites. Estoy cansado. La última semana ha constituido una fuente incesante de sentimientos y experiencias agotadoras, extremas, liberadoras y castrantes. Siento que esto mismo que escribo no tiene ningún sentido.
El miércoles por la noche Jessica decidió "perdonarme" y seguir intentándolo, a pesar de mi infidelidad. Mi propia conversación me sonaba agotadora y vacía. La tentación interior de desistir de todo y empezar de cero era y es inmensa. ¿Para qué tanto esfuerzo? No puedo dejar de reconocer en mí una cierta rendición a la presión social, al interno convencimiento de que vivir en soledad es un fracaso. No estoy afrontando este reto con ilusión; eso está claro. La soledad se me aparece más apetecible porque la veo más cómoda, más triste pero más estable. La soledad la veo como un aburrimiento soberano que me llevará a aprender a divertirme conmigo mismo y a expresarme. La relación la veo como una droga, como un consuelo inmediato que me llevará a un aburrimiento vital soberano y que me impedirá expresarme. Por eso, si decido quedarme con Jessica, la condición ha de ser mantener una independencia radical, priorizar mis pasiones por encima de todo. Si la relación puede funcionar sin caer en la codependencia, entonces hay esperanza. Me gustaría ser menos egocéntrico, tener una conducta más políticamente conservadora y conformista. Pero estoy enfermo.
Estoy lleno de todos estos pensamientos y de todas estas expectativas gigantescas sobre mí y sobre ellos. Don Quijote poca relación puede tener más allá de Dulcinea. Una persona que vive en el mundo de las ideas, poca realidad puede experimentar y apetecer fuera de lo que su loca imaginación le presenta como real. En parte sé que decir que no a Jessica es abandonar definitivamente la cordura, es perder el contacto con la "realidad". Si le digo que no a Jessica estoy "pitando" de nuevo, consagrando mi vida no a San Josemaría, sino a otro narcisista recalcitrante. ¿Tiene sentido? Nunca había visto el celibato de vuelta y tan cerca. Nunca había visto un celibato tan desligado de la sexualidad. Folla lo que quieras, pero no establezcas una relación de pareja. Estoy atónito explorando el otro lado del muro, un mundo donde es mejor acudir a la prostitución que prostituir una relación. Desde este lado del espejo se ve claramente que para mí Jessica es simplemente una manera eficiente de cubrir mi necesidad sexual y lo poco interesado que estoy en que ella aporte en otras áreas de mi vida. Le exijo coherencia a Pablo con 8fit, pero ¿qué hay de mi propia coherencia? ¿Qué es Jessica para mí? Si es simplemente una pareja sexual, estoy prostituyendo la relación, estoy creando la ilusión de relación para tener sexo sin pagar. ¿Es eso lo que estoy haciendo? No. Hay una parte de mí que valora la relación. Todo es gris. Todo es una oportunidad para conocerme mejor. Por eso no estoy dispuesto a salir corriendo por miedo. Quiero soportar el dolor y ver si este gris evoluciona a la negrura de la soledad o a la luminosidad de una relación, si este gris acaba disipándose y me trae la luz de sanar una parte de mí o se oscurece hasta hacer evidente cuán enfermo estoy, que es otra manera de iniciar una sanación.
Mi padre ayer por la noche se puso a hablar con nosotros y mandarnos un mensaje. Siento que debo ponerlo por escrito. Tengo miedo que los días de mi padre están llegando al final. Ya no lucha como antes. Siento que tiene tanta vida dentro de sí, pero a la vez tanto dolor y desengaño. Ya le quedan pocas ilusiones más allá de sus hijos. No quiero matarlo a disgustos. Igual es mejor que se vaya en paz, pensando que ha hecho una gran obra conmigo. O igual es mejor que se lleve una gran decepción pero que vea que he conseguido crecer hasta levantar mi voz. Haga lo que haga, suceda lo que suceda, acertaré. En todo caso, su mensaje se resume en una palabra: PERDÓN. Sin duda, el acto básico que cambió el curso de su vida fue aprender a perdonar. El perdón nace del amor, que es la donación incondicional, sin esperar nada a cambio. Las manifestaciones del perdón son tres: no recriminar, no criticar y no juzgar. En el fondo las tres se reducen a no juzgar, pues la crítica es la exteriorización de un juicio y la recriminación es la imposición de un juicio. El perdón es absolver a la persona amada del juicio y, ya sea por no emitirlo o porque, una vez juzgada, se le absuelve de la pena. Un Dios que juzga es un Dios muy humano. Un Dios que perdona es un Dios muy humano. Dios no perdona, básicamente porque no juzga.
Mi infidelidad fue horrible para Jessica, su recriminación iracunda y completamente violenta y agresiva fue horrible para mí. Ambos estamos rotos. Es una rotura emocional que yo voluntariamente desencadené con mi decisión de romper la alianza entre nosotros. Mi pecado desató la ira de mi dios, mi pecado engendró pecado. Mi perdón solo es válido si yo también perdono a mi dios. El cambio de era es un giro copernicano en el que el hombre no es quien recibe el perdón de Dios, sino también el que perdona a Dios. El perdón es un movimiento en ambas direcciones. La Tierra orbita alrededor del Sol, pero ambos cuerpos se atraen mutuamente con igual fuerza. Que el Sol no se "mueva" al ser más pesado no implica que no esté recibiendo una fuerza equivalente a la que él ejerce sobre la tierra. Es el momento de que el hombre empiece a perdonar a Dios. Hemos de perdonarnos por crear un mecanismo de autosuperación que ha terminado por ahogarnos. A Dios lo mató Nietzsche, pero la herida no quedará sana hasta que perdonemos a Dios. Dios no nos ha metido en esta realidad sin consultarnos, nos ha arrastrado hasta aquí. Ya está bien de culparnos a nosotros por haber sido infieles y perder el paraíso. Ya está bien de culpar a Dios por la miseria que nos hace tragar. Dios nos perdona en Cristo. Cristo es el Sol en la Tierra reconociendo que la ha liado parda y que entiende el dolor y sufrimiento de sus hijos, hasta el punto que él mismo lo abraza. Ahora es el momento en que los hijos del Sol perdonen a su padre por ser como es y perdonen a todos sus semejantes, que en nombre del Sol, manipularon y controlaron a los hombres, ocultándoles la realidad de que el Sol no es más importante que nosotros, sino nuestra propia naturaleza. Dios y nosotros somos lo mismo. Cuando nos vemos como realidades diferentes es simplemente porque el sistema que estamos analizando no es completo.
La relación de pareja es un subsistema de la gravitación emocional. Cada uno de nosotros somos cuerpos celestes perdidos en medio de la inmensidad del Universo. Nuestra misión es peregrinar, hacer nuestro camino, porque revelamos nuestra naturaleza en ese viaje. Si orbitamos establemente alrededor de otra persona voluntariamente alteramos nuestra trayectoria. Desde fuera de ese sistema ambas realidades se ven como una sola. Por tanto, debemos estar plenamente satisfechos sobre cómo se nos ve desde fuera. Las cosas que me frustran de Jessica son siempre limitaciones que proceden de la necesidad de orbitar junto a ella. Descubrir sexualmente a Danielle, hablar con una desconocida en el avión, perderme en horas de conversación... Cada vez que me desvío de mi trayectoria, cada vez que el hecho de orbitar junto a ella limita mi realidad, cada vez que ella a mi lado proyecta una imagen de mí que no me gusta, empieza el resentimiento y el juicio, la crítica y la confrontación.
Una relación honesta es aquella en la que los juicios se hacen transparentes de manera que la otra persona tiene toda la información, y puede saber si ambos cuerpos celestes están realmente orbitando y compartiendo una trayectoria o si es una ilusión óptica. La fuerza de atracción gravitatoria del amor tiene cuatro componentes. Los lazos de la relación se establecen con cuatro cuerdas: el soporte emocional, la conexión física, la colaboración en la supervivencia y la expresión creativa. Tradicionalmente las cuatro componentes han ido juntas, imposibles de separar. A medida de que la humanidad evoluciona, su percepción se refina y las cuatro componentes se ven cada vez con más claridad como entidades separadas. Para que una relación sea honesta, cada miembro debe ser claro sobre qué fuerza siente dentro de sí y cómo esta se descompone en estas cuatro dimensiones. Es deshonesto arrastrar a alguien a una relación totalitaria donde se cubran todas estas dimensiones. Es deshonesto dejarse arrastrar sin expresar qué otras fuerzas externas al sistema están actuando en tu corazón. Es la obligación de los cónyuges ser honestos y explicar cuán grande es el Sistema, cuántas otras estrellas y planetas, "cuerpos celestes", deben incluirse en el Sistema porque de otra forma la pareja jamás podrá entender nuestra reacción, jamás podrá aprender, porque ignora qué reacciones proceden de ella y qué reacciones son producidas por fuerzas ajenas al sistema. ¿De qué tenemos miedo? ¿De que nuestra pareja vea cuán poco importante es para nosotros? ¿Quieres mantenerla en el engaño? Adelante, ¡hazlo! Conviértete en otro jodido déspota, tirano, carcelero, mentiroso. ¿Tienes miedo de estar solo? Deberías tener miedo de crear una realidad compartida que no es acorde con tus deseos interiores, porque la soledad no es ir a dormir solo, sino ir a dormir con alguien que no te conoce, que se ha enamorado de alguien que no existe. ¿Tienes miedo al dolor? No hay mayor dolor que el de aquel que experimenta el colapso de su sistema. Ahórrate unas lágrimas ahora y llora desconsoladamente cuando veas la reacción que provocarás en los que te rodean el día que, asfixiado por tu propia hipocresía, te quites la careta y tus personas amadas vomiten de repugnancia.






Rompo el silencio más largo desde que retomé la costumbre de escribir a diario. Si duro fue el pecado y la expulsión del paraíso, todavía más duro está siendo el perdón. Jesucristo muriendo en la cruz y perdonando es la fuerza más poderosa que se puede ejercer sobre otro ser humano. El perdón es un arma de destrucción masiva. El perdón puede ser la más noble de las acciones o la más eficiente forma de esclavitud. Mi perplejidad ante el misterio del hombre no tiene límites. Estoy cansado. La última semana ha constituido una fuente incesante de sentimientos y experiencias agotadoras, extremas, liberadoras y castrantes. Siento que esto mismo que escribo no tiene ningún sentido.
El miércoles por la noche Jessica decidió "perdonarme" y seguir intentándolo, a pesar de mi infidelidad. Mi propia conversación me sonaba agotadora y vacía. La tentación interior de desistir de todo y empezar de cero era y es inmensa. ¿Para qué tanto esfuerzo? No puedo dejar de reconocer en mí una cierta rendición a la presión social, al interno convencimiento de que vivir en soledad es un fracaso. No estoy afrontando este reto con ilusión; eso está claro. La soledad se me aparece más apetecible porque la veo más cómoda, más triste pero más estable. La soledad la veo como un aburrimiento soberano que me llevará a aprender a divertirme conmigo mismo y a expresarme. La relación la veo como una droga, como un consuelo inmediato que me llevará a un aburrimiento vital soberano y que me impedirá expresarme. Por eso, si decido quedarme con Jessica, la condición ha de ser mantener una independencia radical, priorizar mis pasiones por encima de todo. Si la relación puede funcionar sin caer en la codependencia, entonces hay esperanza. Me gustaría ser menos egocéntrico, tener una conducta más políticamente conservadora y conformista. Pero estoy enfermo.
Estoy lleno de todos estos pensamientos y de todas estas expectativas gigantescas sobre mí y sobre ellos. Don Quijote poca relación puede tener más allá de Dulcinea. Una persona que vive en el mundo de las ideas, poca realidad puede experimentar y apetecer fuera de lo que su loca imaginación le presenta como real. En parte sé que decir que no a Jessica es abandonar definitivamente la cordura, es perder el contacto con la "realidad". Si le digo que no a Jessica estoy "pitando" de nuevo, consagrando mi vida no a San Josemaría, sino a otro narcisista recalcitrante. ¿Tiene sentido? Nunca había visto el celibato de vuelta y tan cerca. Nunca había visto un celibato tan desligado de la sexualidad. Folla lo que quieras, pero no establezcas una relación de pareja. Estoy atónito explorando el otro lado del muro, un mundo donde es mejor acudir a la prostitución que prostituir una relación. Desde este lado del espejo se ve claramente que para mí Jessica es simplemente una manera eficiente de cubrir mi necesidad sexual y lo poco interesado que estoy en que ella aporte en otras áreas de mi vida. Le exijo coherencia a Pablo con 8fit, pero ¿qué hay de mi propia coherencia? ¿Qué es Jessica para mí? Si es simplemente una pareja sexual, estoy prostituyendo la relación, estoy creando la ilusión de relación para tener sexo sin pagar. ¿Es eso lo que estoy haciendo? No. Hay una parte de mí que valora la relación. Todo es gris. Todo es una oportunidad para conocerme mejor. Por eso no estoy dispuesto a salir corriendo por miedo. Quiero soportar el dolor y ver si este gris evoluciona a la negrura de la soledad o a la luminosidad de una relación, si este gris acaba disipándose y me trae la luz de sanar una parte de mí o se oscurece hasta hacer evidente cuán enfermo estoy, que es otra manera de iniciar una sanación.
Mi padre ayer por la noche se puso a hablar con nosotros y mandarnos un mensaje. Siento que debo ponerlo por escrito. Tengo miedo que los días de mi padre están llegando al final. Ya no lucha como antes. Siento que tiene tanta vida dentro de sí, pero a la vez tanto dolor y desengaño. Ya le quedan pocas ilusiones más allá de sus hijos. No quiero matarlo a disgustos. Igual es mejor que se vaya en paz, pensando que ha hecho una gran obra conmigo. O igual es mejor que se lleve una gran decepción pero que vea que he conseguido crecer hasta levantar mi voz. Haga lo que haga, suceda lo que suceda, acertaré. En todo caso, su mensaje se resume en una palabra: PERDÓN. Sin duda, el acto básico que cambió el curso de su vida fue aprender a perdonar. El perdón nace del amor, que es la donación incondicional, sin esperar nada a cambio. Las manifestaciones del perdón son tres: no recriminar, no criticar y no juzgar. En el fondo las tres se reducen a no juzgar, pues la crítica es la exteriorización de un juicio y la recriminación es la imposición de un juicio. El perdón es absolver a la persona amada del juicio y, ya sea por no emitirlo o porque, una vez juzgada, se le absuelve de la pena. Un Dios que juzga es un Dios muy humano. Un Dios que perdona es un Dios muy humano. Dios no perdona, básicamente porque no juzga.
Mi infidelidad fue horrible para Jessica, su recriminación iracunda y completamente violenta y agresiva fue horrible para mí. Ambos estamos rotos. Es una rotura emocional que yo voluntariamente desencadené con mi decisión de romper la alianza entre nosotros. Mi pecado desató la ira de mi dios, mi pecado engendró pecado. Mi perdón solo es válido si yo también perdono a mi dios. El cambio de era es un giro copernicano en el que el hombre no es quien recibe el perdón de Dios, sino también el que perdona a Dios. El perdón es un movimiento en ambas direcciones. La Tierra orbita alrededor del Sol, pero ambos cuerpos se atraen mutuamente con igual fuerza. Que el Sol no se "mueva" al ser más pesado no implica que no esté recibiendo una fuerza equivalente a la que él ejerce sobre la tierra. Es el momento de que el hombre empiece a perdonar a Dios. Hemos de perdonarnos por crear un mecanismo de autosuperación que ha terminado por ahogarnos. A Dios lo mató Nietzsche, pero la herida no quedará sana hasta que perdonemos a Dios. Dios no nos ha metido en esta realidad sin consultarnos, nos ha arrastrado hasta aquí. Ya está bien de culparnos a nosotros por haber sido infieles y perder el paraíso. Ya está bien de culpar a Dios por la miseria que nos hace tragar. Dios nos perdona en Cristo. Cristo es el Sol en la Tierra reconociendo que la ha liado parda y que entiende el dolor y sufrimiento de sus hijos, hasta el punto que él mismo lo abraza. Ahora es el momento en que los hijos del Sol perdonen a su padre por ser como es y perdonen a todos sus semejantes, que en nombre del Sol, manipularon y controlaron a los hombres, ocultándoles la realidad de que el Sol no es más importante que nosotros, sino nuestra propia naturaleza. Dios y nosotros somos lo mismo. Cuando nos vemos como realidades diferentes es simplemente porque el sistema que estamos analizando no es completo.
La relación de pareja es un subsistema de la gravitación emocional. Cada uno de nosotros somos cuerpos celestes perdidos en medio de la inmensidad del Universo. Nuestra misión es peregrinar, hacer nuestro camino, porque revelamos nuestra naturaleza en ese viaje. Si orbitamos establemente alrededor de otra persona voluntariamente alteramos nuestra trayectoria. Desde fuera de ese sistema ambas realidades se ven como una sola. Por tanto, debemos estar plenamente satisfechos sobre cómo se nos ve desde fuera. Las cosas que me frustran de Jessica son siempre limitaciones que proceden de la necesidad de orbitar junto a ella. Descubrir sexualmente a Danielle, hablar con una desconocida en el avión, perderme en horas de conversación... Cada vez que me desvío de mi trayectoria, cada vez que el hecho de orbitar junto a ella limita mi realidad, cada vez que ella a mi lado proyecta una imagen de mí que no me gusta, empieza el resentimiento y el juicio, la crítica y la confrontación.
Una relación honesta es aquella en la que los juicios se hacen transparentes de manera que la otra persona tiene toda la información, y puede saber si ambos cuerpos celestes están realmente orbitando y compartiendo una trayectoria o si es una ilusión óptica. La fuerza de atracción gravitatoria del amor tiene cuatro componentes. Los lazos de la relación se establecen con cuatro cuerdas: el soporte emocional, la conexión física, la colaboración en la supervivencia y la expresión creativa. Tradicionalmente las cuatro componentes han ido juntas, imposibles de separar. A medida de que la humanidad evoluciona, su percepción se refina y las cuatro componentes se ven cada vez con más claridad como entidades separadas. Para que una relación sea honesta, cada miembro debe ser claro sobre qué fuerza siente dentro de sí y cómo esta se descompone en estas cuatro dimensiones. Es deshonesto arrastrar a alguien a una relación totalitaria donde se cubran todas estas dimensiones. Es deshonesto dejarse arrastrar sin expresar qué otras fuerzas externas al sistema están actuando en tu corazón. Es la obligación de los cónyuges ser honestos y explicar cuán grande es el Sistema, cuántas otras estrellas y planetas, "cuerpos celestes", deben incluirse en el Sistema porque de otra forma la pareja jamás podrá entender nuestra reacción, jamás podrá aprender, porque ignora qué reacciones proceden de ella y qué reacciones son producidas por fuerzas ajenas al sistema. ¿De qué tenemos miedo? ¿De que nuestra pareja vea cuán poco importante es para nosotros? ¿Quieres mantenerla en el engaño? Adelante, ¡hazlo! Conviértete en otro jodido déspota, tirano, carcelero, mentiroso. ¿Tienes miedo de estar solo? Deberías tener miedo de crear una realidad compartida que no es acorde con tus deseos interiores, porque la soledad no es ir a dormir solo, sino ir a dormir con alguien que no te conoce, que se ha enamorado de alguien que no existe. ¿Tienes miedo al dolor? No hay mayor dolor que el de aquel que experimenta el colapso de su sistema. Ahórrate unas lágrimas ahora y llora desconsoladamente cuando veas la reacción que provocarás en los que te rodean el día que, asfixiado por tu propia hipocresía, te quites la careta y tus personas amadas vomiten de repugnancia.






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