Creo que la ciencia ficción pertenece a quien la lee. Por eso no basta con imaginar otros mundos. Debemos intervenir el sistema de circulación del arte y el conocimiento. He participado en foros internacionales sobre imaginación política y futuros diversos, y siempre encuentro la misma contradicción: pedimos horizontes más libres, mientras la literatura queda atrapada en restricciones legales y materiales. Este espacio será mi base, un archivo vivo y un laboratorio para pensar otros futuros.