Claudia tenía 28 años, vivía en Puebla y cursaba el último semestre de su maestría en Ciencias Sociales. Después de dos años de investigaciones, entrevistas a profundidad y largas madrugadas frente a su computadora, solo le quedaba un paso: redactar su tesis. En medio de la presión por cumplir con la fecha de entrega, una amiga le recomendó usar una herramienta de IA para ayudarle a organizar ideas y redactar borradores. “Te ahorra tiempo, es como tener un asistente sin sueldo”, le dijo. Sin ...